Textos más vistos de Horacio Quiroga disponibles | pág. 18

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autor: Horacio Quiroga textos disponibles


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Un Próximo...: "Su Majestad…"

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Un Próximo Agradable estreno: Su Majestad la Opinión Pública. —Cuando el cronista un poco desilusionado por el hundimiento de sus héroes, los ve resurgir, siente un vivo placer; y mucho más cuando, como en el caso presente, se trata de una joven, interesantísima y bella personita.


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Dominio público
3 págs. / 6 minutos / 5 visitas.

Publicado el 22 de septiembre de 2026 por Brian.

Una Bofetada

Horacio Quiroga


Cuento


Acosta, mayordomo del Meteoro, que remontaba el Alto Paraná cada quince días, sabía bien una cosa, y es ésta: que nada hay más rápido, ni aun la corriente del mismo río, que la explosión que desata una damajuana de caña lanzada sobre un obraje. Su aventura con Korner, pues, pudo finalizar en un terreno harto conocido de él.

Por regla absoluta —con una sola excepción— que es ley en el Alto Paraná, en los obrajes no se permite caña. Ni los almacenes la venden, ni se tolera una sola botella, sea cual fuera su origen. En los obrajes hay resentimientos y amarguras que no conviene traer a la memoria de los mensús. Cien gramos de alcohol por cabeza, concluirían en dos horas con el obraje más militarizado.

A Acosta no le convenía una explosión de esta magnitud, y por esto su ingenio se ejercitaba en pequeños contrabandos, copas despachadas a los mensús en el mismo vapor, a la salida de cada puerto. El capitán lo sabía, y con él el pasaje entero, formado casi exclusivamente por dueños y mayordomos de obraje. Pero como el astuto correntino no pasaba de prudentes dosis, todo iba a pedir de boca.

Ahora bien, quiso la desgracia un día que a instancias de la bullanguera tropa de peones, Acosta sintiera relajarse un poco la rigidez de su prudencia. El resultado fue un regocijo entre los mensús tan profundo, que se desencadenó una vertiginosa danza de baúles y guitarras que volaban por el aire.

El escándalo era serio. Bajaron el capitán y casi todos los pasajeros, siendo menester una nueva danza, pero esta vez de rebenque, sobre las cabezas más locas. El proceder es habitual, y el capitán tenía el golpe rápido y duro. La tempestad cesó enseguida. Esto no obstante, se hizo atar de pie contra el palo mayor a un mensú más levantisco que los demás, y todo volvió a su norma.


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Dominio público
7 págs. / 13 minutos / 172 visitas.

Publicado el 25 de octubre de 2020 por Edu Robsy.

Yaguaí

Horacio Quiroga


Cuento


Ahora bien, no podía ser sino allí. Yaguaí olfateó la piedra—un sólido bloque de mineral de hierro—y dió una cautelosa vuelta en torno. Bajo el sol a mediodía de Misiones, el aire vibraba sobre el negro peñasco, fenómeno éste que no seducía al fox-terrier. Allí abajo, sin embargo, estaba la lagartija. Giró nuevamente alrededor, resopló en un intersticio, y, para honor de la raza, rascó un instante el bloque ardiente. Hecho lo cual regresó con paso perezoso, que no impedía un sistemático olfateo a ambos lados.

Entró en el comedor, echándose entre el aparador y la pared, fresco refugio que él consideraba como suyo, a pesar de tener en su contra la opinión de toda la casa. Pero el sombrío rincón, admirable cuando a la depresión de la atmósfera acompaña la falta de aire, tornábase imposible en un día de viento norte. Era éste un flamante conocimiento del fox-terrier, en quien luchaba aún la herencia del país templado—Buenos Aires, patria de sus abuelos y suya—donde sucede precisamente lo contrario. Salió, por lo tanto, afuera, y se sentó bajo un naranjo, en pleno viento de fuego, pero que facilitaba inmensamente la respiración. Y como los perros transpiran muy poco, Yaguaí apreciaba cuanto es debido el viento evaporizador sobre la lengua danzante puesta a su paso.

El termómetro alcanzaba en ese momento a 40°. Pero los fox-terriers de buena cuna son singularmente falaces en cuanto a promesas de quietud se refiera. Bajo aquel mediodía de fuego, sobre la meseta volcánica que la roja arena tornaba aún más calcinante, había lagartijas.

Con la boca ahora cerrada, Yaguaí transpuso el tejido de alambre y se halló en pleno campo de caza. Desde septiembre no había logrado otra ocupación a las siestas bravas. Esta vez rastreó cuatro de las pocas que quedaban ya, cazó tres, perdió una, y se fué entonces a bañar.


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Dominio público
10 págs. / 19 minutos / 759 visitas.

Publicado el 28 de julio de 2016 por Edu Robsy.

Al Palacio De Oro

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Como la suerte de los países y las acciones de bolsa, las empresas de cine se hallan sometidas al flujo y reflujo de su fortuna. Ayer fue tal Corporation la excelente; hoy son las cintas de tal marca las que descuellan. No influyen los actores —por astros que sean— en esta pleamar y estos bajos escollos del mar cinematográfico. Si algunos cambian a menudo de constelación, otros permanecen eternamente fieles a tal sistema de películas. Puede tomarse de ejemplo a Harry Morey, sujeto en la órbita de la Vitagraph desde que el cine es cine, y astro de primera magnitud donde quiera que pueda brillar. 


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Dominio público
4 págs. / 7 minutos / 4 visitas.

Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

Ante La Hora Presente

Horacio Quiroga


Artículo



La guerra europea nos legó, conjuntamente con el tratado de paz, dos hijas —ajenas y viejas— pero copiosamente fortalecidas con la sangre de sus cinco millones de muertos: la miseria económica y la miseria ideológica. Esta certidumbre torna a restablecer en el alma de los hombres, hasta lo más hondo, la angustia apenas desvanecida.


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Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 6 visitas.

Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Asesino

Horacio Quiroga


Artículo



Juan Bodgán, soldado de infantería, regresa del frente cargado de laureles. Cuenta en su haber con diversos enemigos más que posiblemente muertos a bala, y siete u ocho ultimados con la bayoneta. Estos últimos éxitos están perfectamente comprobados; dan fe de ello sus compañeros de asalto y los mismos oficiales, que son quienes han elevado el entusiasta informe.

Siete u ocho rusos ensartados en la bayoneta, son un respetable número, que honra a cualquier civil. Juan Bodgán no es militar de profesión, ni siquiera un hombre de cultura urbana, arrebatado desde pequeño por el culto a la patria. Es un patán, un rudo campesino austriaco que hasta el día anterior a la declaración de guerra se daba por muy satisfecho guiando el coche de su señor, un aristócrata húngaro. No importa; él solo, Juan Bodgán, sin más ayuda que la de sus manos y la de la bayoneta prestada por el Estado Mayor, ha abierto el vientre a siete u ocho hombres. Es un héroe, y merece bien de la patria.

Mientras el tren lo devuelve de regreso a su pueblo natal, Juan Bodgán, con una sonrisita de orgullo, evoca a sus muertos. ¡Oh! ¡La cosa no ha sido fácil, por cierto! Es aquel un oficio como otro cualquiera, que requiere largo aprendizaje y práctica antes de poder aspirar a las condecoraciones de heroísmo. Recuerda sobre todo a su primera víctima, un ruso alto y flaco, de larga barba entrecana; un ruso de la reserva, ya viejo y posiblemente padre de numerosa familia.

Juan Bodgán no conocía aún su oficio de matar. Por lo cual, al tener enfrente al ruso, lo clavó literalmente contra el parapeto de la trinchera.


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Dominio público
5 págs. / 9 minutos / 18 visitas.

Publicado el 12 de agosto de 2026 por Brian.

Cadáveres Frescos

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Cuento


La información literaria del escritor, vale decir el acopio de datos contingentes con el tema que se ha elegido, se obtiene por lo común sin otras dificultades que las inherentes a la pérdida de tiempo que exigen. Aquí o allá, en el libro, en la fuente de primera agua, pacientemente escudriñada en las entrañas de un texto o bebidas ávidamente en las palabras del testigo del caso, esta información indispensable, por breve que sea, constituye con holgura la tarea más liviana del arte de escribir.

No siempre pasa así, sin embargo. Cuesta en ocasiones un ojo de la cara obtener dos o tres datos vivos sin los cuales el relato, todo el paciente edificio levantado con mayor o menor acierto, bambolea y se desmorona como un castillo de naipes.


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Dominio público
4 págs. / 7 minutos / 8 visitas.

Publicado el 26 de julio de 2026 por Brian.

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