Textos por orden alfabético de Horacio Quiroga publicados por Brian | pág. 4

Mostrando 31 a 40 de 188 textos encontrados.


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autor: Horacio Quiroga editor: Brian


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El Arte Salvaje

Horacio Quiroga


Artículo


El primer hombre que, descontento de la forma insípida del cacharro en que bebía, quiso embellecerlo, creó una obra de arte. Con seguridad aquel nuevo cacharro no tenía nada de lo que miles o millones de años después conceptuamos artístico: el salvaje remedaba lo que veía: hombre, animal, planta. Remedo inmensamente tosco, pero que encerraba una virtud extraordinaria como obra de arte: respondía dicha obra, exactamente, a la concepción que de lo bello nacía en el espeso cráneo primitivo. Daba el salvaje, en ese esfuerzo de alma rudimentaria, cuanto había en él. No tenía la menor idea de que lo que él estaba haciendo pudiera no ser bello, pues no conocía otro modo de embellecer.


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Publicado el 27 de julio de 2026 por Brian.

El Beso: Su Uso Y Abuso

Horacio Quiroga


Artículo, Cuento


Un hombre joven, de sangre viva y corazón ansioso, acaba de hallar en un sendero de su vida a la mujer que desde las remotas migraciones de las almas le estaba aguardando. Ni ella ni él se reconocen, por cierto, pero su mutuo amor, profundo e incontenible, les asegura que el mundo entero podría desaparecer a su rededor, mientras quedara a ambos para sostenerse el hilo de sus miradas.

Estos jóvenes, esperanza de sí mismos, de sus padres y del inmenso corazón que alienta al universo, se unen en matrimonio. Dios y el Registro Civil —como reza la canción— augurándoles dicha eterna. Para gustarla con toda el alma, los recién casados cambian un beso.

No saben dónde están, ni pueden tal vez saberlo. Como el mar hacia la luna, y el sistema solar hacia soles más vivos que el nuestro, inconstrastable y fatalmente se han sentido atraídos el uno hacia el otro.


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Publicado el 29 de julio de 2026 por Brian.

El Boa

Horacio Quiroga


Artículo, Cuento, Crónica


La designación de boa es genérica, y comprende unas cuantas especies de serpientes sudamericanas. En lenguaje común, sin embargo, entendemos por boa toda serpiente singularmente larga, proporcionalmente gruesa y capaz de hacer crujir entre sus anillos los huesos de la víctima que entre ellos encerró. Naturalmente, estos boas son hijos de la zona ecuatorial, y apenas si una u otra especie de menor tamaño se aventura por bajo del trópico.

La primera noticia personal que en Misiones tuvimos del boa, nos la ofreció una víbora arrollada, una mañana, ante la puerta del taller.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

El Cadáver De La Libertad

Horacio Quiroga


Artículo, Cuento


Cuando la libertad fue declarada "cadáver putrefacto", de acuerdo con la expresión del señor Mussolini, aquélla vióse en seguida abandonada de sus fieles discípulos. En vista de ello, sus censores cargaron irónicamente sobre sí con el deber de velar sus restos.

Ante aquel cuerpo velado de la cabeza a los pies, los jueces cambiaban entre sí sus impresiones.

—Magnífico cuerpo —murmuró uno— destinado a vivir muchos años.

—Eso se dice siempre —objetó otro. —En verdad, se ignora cómo ha resistido tanto tiempo.

—¿Pero de qué ha muerto? —preguntó un tercero, seguramente extraño a la localidad.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

El Caguaré

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica, Artículo


Pocas cosas parecen más comprobadas que el amor de los osos hormigueros por las hormigas y la miel. Y pocas más difíciles, en cambio, que criar uno de estos animalitos con aquellos manjares.

De las dos especies de osos hormigueros conocidas en Misiones, una de ellas posee una cola fantásticamente rica que lleva enmarcada a la rastra, y que enarbola como un penacho a la menor sorpresa. Es el ñurumí, o tamanduá bandeira, como dicen los brasileños. La otra especie es más pequeña y posee una cola prehensil, muy semejante a la de las comadrejas. Vive en los árboles, y se la denomina caguaré.

En cierta ocasión tuvimos en casa un caguaré, y la primera insinuación sobre lo extraño de su pelaje, me la dió mi chico, prendido de mi mano ante la vista del animal.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

El Capitán Invisible

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Cuando un médico dice que lo que se paga con diez pesos por su consulta no es el examen de un minuto o la receta de un segundo, sino los largos años de perseverancia —si no de pobreza— con que sobrellevó sus estudios, expresa la situación de todos aquellos que sin esfuerzo aparente perciben el interés de un fuerte capital invisible.

Las gentes suelen juzgar con mal humor este como agio de la intelectualidad, tanto más duro cuanto sutil en la esencia del capital opresor: Tal el del arte, cuyas transacciones económicas han pasmado eternamente y continúan pasmando a los mercaderes de orden más general.

Hace muchos años, un señor cuyo nombre no hace al caso, propietario de una casa de modas, recibió una tarde la visita de Rubén Darío, con quien tenía una de esas vagas amistades que depara un encuentro en tal o cual bar.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

El Cascarudo-Tanque

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Cuento


Al caer la noche de un riguroso día de verano, tan riguroso que las piedras se mantienen calientes en la obscuridad; antes que el rocío refresque la atmósfera ardida, y los cuyos asciendan desde la hondura de los valles, suele oírse en Misiones un zumbido lejano, cuya orientación no se puede aún definir, El zumbido crece, acercándose sensiblemente; tórnase agudo de pronto, y sacudiendo el aire en nuestros propios oídos con una violencia de pequeño bólido, va de nuevo a perderse en el misterio de la noche.

No siempre pasa de este modo. A veces el zumbido se estrella, por decirlo así, contra la palmera que nos abanica. Y al pie del árbol vemos entonces por el césped avanzar pesadamente, como una máquina que quisiera imitar a un insecto, un enorme escarabajo que destella, bruñido y verde como un metal, Es el cascarudo-tanque.

Ningún escarabajo da como él la impresión de artificio con cardanes, bielas y pistones de lenta marcha. Cada movimiento suyo, cada avance de pata, es un prodigio de mecánica; pero no lo parecería, a juzgar por la titubeante lentitud del animal.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

El Caso Lugones-Herrera Y Reissig

Horacio Quiroga


Artículo


Repetidas veces se ha escrito, y con decidido afán de molestia, vuelto casi sistema que la poesía de Leopoldo Lugones derivaba directamente de la de Julio Herrera y Reissig. Tanto se ha repetido, que para muchos jóvenes es ya un dogma esta especie. Los cargos de imitación —y servil— pesan particularmente sobre la construcción de los sonetos Los doce gozos, y que Lugones insertó en su libro Los Crepúsculos Del Jardín, dados a luz en 1905.


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Publicado el 26 de julio de 2026 por Brian.

El Cine Nacional

Horacio Quiroga


Artículo


Cuando el cine alemán, el francés y el italiano comienzan apenas a reponerse de la desviación teatral sufrida en sus comienzos; mientras el cine ruso progresa a grandes pasos aún infantiles, y el español se halla todavía en pañales, no es de extrañar que el cine nacional, sin la vasta experiencia del norteamericano y sin la tradición escénica de los países europeos, se halle, menos aún que en pañales, en el limbo de las gestaciones que aún no han alumbrado.

Creemos que superan de algunos centenares los filmes dramáticos que el cine nacional ha pasado en la pantalla. De esta enorme cantidad, sólo una mitad de cintas se han estrenado en los grandes cines de la capital. De esta mitad ofrecida al público especialista del centro, apenas se recuerdan seis u ocho. De ninguna de estas seis u ocho ha quedado memoria de una cabal obra cinematográfica.

Y las razones por las cuales, a pesar de los cientos de cintas prematuras, el cine nacional no ha alumbrado aún, deben buscarse en el desdén sistemático con que entre nosotros se han considerado los dos factores capitales de la realización cinematográfica: el autor y el director.


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Publicado el 27 de julio de 2026 por Brian.

El Coatí

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo, Cuento


El coatí es un animalito tan alargado de cabeza como de cola, y con ambas arqueadas hacia arriba; que posee un grito de pájaro, agudo y precipitadísimo, y a quien la curiosidad devora vivo.

No hay cosa, en efecto, a que no lleguen el hocico y los dedos del coatí. Por ver lo que hay adentro, es capaz de atarearse en abrir un horno a mil grados. De diez libros a su alcance, y uno de ellos prolijamente embalado para el correo, sólo le interesará este último, y escarbará su cubierta y bajo cubierta, hasta dejarlo al desnudo y con todas las hojas arañadas, pues algo podía haber entre ellas.

El que nosotros tuvimos poseía, fuera de su diabólica curiosidad, un extraño afecto a los hombres —no a las mujeres—a causa de haber sido criado en brazos por un hombre de monte.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

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