Textos por orden alfabético inverso de Horacio Quiroga publicados por Brian disponibles | pág. 6

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autor: Horacio Quiroga editor: Brian textos disponibles


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Satisfacciones De La Profesión De Escritor

Horacio Quiroga


Artículo


Cuando un hombre, un bueno y pobre hombre, alcanza a ser propietario de un auto, una finca o una boquilla de ámbar, agradece a Dios el bien adquirido, porque está seguro de que todas las leyes divinas y humanas protegen su posesión. Sabe que puede gozar de su bien hasta que muera, y que después de muerto las mismas leyes protegerán a sus herederos; quienes, hasta la eternidad de los siglos, podrán gozar de la propiedad del auto, de la finca y de la boquilla de ámbar adquiridos y legados por el ancestral genitor.

Bien. Esto en cuanto al feliz poseedor de dichos bienes. Pero quien posee ahora no es un pobre y simple buen hombre, sino un intelectual, sin par, un escritor consagrado por el dolor y el genio. Este artista ha luchado por la vida desde su primera infancia. No hay miseria que ignore, ni tormento que desconozca. En pos de quince, veinte años de lucha, infunde en un libro la llama de su genio. No se hallan en su libro rastros de imitación. De tal modo es su exclusivo bien; tan personales han sido sus sufrimientos, que el poema brilla fúlgido y aislado con luz hasta entonces desconocida. La fortuna amenaza por fin con serle propicia. Angustias de la miseria, hambre de sus pequeñuelos —todo quedará pronto alejado—.


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Publicado el 26 de julio de 2026 por Brian.

Rojo Y Negro

Horacio Quiroga


Poema, Lírica, Relato


En el último rincón del pueblo, recodeada por la sombra del tamarindo; en las noches más frías del otoño, entreabre sus hojas agrisadas, la flor del último ensueño.

La tapias del cementerio, en su descarnada vestidura, han mordido el polen amarillento, y el último beso, rígido, impenetrable, surge sobre su tumba.

Caen los cielos, y por su extensa cabellera rubia, las cuerdas de mi lira han prendido en su cintura una nota silbante y fina, como el espasmo del delirio.

En el albor de mis primeras caricias, su busto palpitante se esconde entre mis brazos. Una lágrima que ha caído en el hueco de mis hombros, se ha asimilado con mi sangre.


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

Roberto J. Payró

Horacio Quiroga


Artículo



En Roberto J. Payró el hombre y el escritor son una sola y misma cosa. Su honradez a toda prueba y su temple de varón traspasan fielmente a su prosa. Existe una cómoda tendencia a desligar el hombre del escritor, olvidando que los caracteres de éste están determinados y limitados por el de aquél, porque quien escribe es el hombre. Inútil buscar caracteres firmes en un escritor de alma blanducha, y honestidad en la pluma de un hombre que se vende. El respeto y la admiración profesados a Payró provienen precisamente de que el hombre y el escritor que hay en él no se han vendido nunca a idea, sentimiento o imposición alguna.


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Publicado el 27 de julio de 2026 por Brian.

Ricardo Wagner

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Ya lo dijo Ibsen: Con la palabra humano, con la expresión es humano tapamos, disfrazamos y excusamos todas las cobardías y transacciones del corazón y el carácter.

Es humano que se dé a un hambriento falsas esperanzas de saciar su hambre, y que sobre el esqueleto del mísero lloremos luego nuestra hipocresía sin fin, pues sobre el hijo, el nieto y el tataranieto de la víctima, proseguiremos vertiendo, luego de haberla engañado hasta matarla, nuestras inacabables lágrimas humanas.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Ricardo Lander

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


El caudal de aguas del río Níger, muy superior al del Nilo, concede a aquél el segundo lugar entre los grandes ríos de África. La línea singularísima de su curso ha engañado hasta hace apenas cien años a los exploradores, al punto de que en 1830 se creía que el bajo Níger y el bajo Congo constituían una sola corriente de agua. 

El gran Clapperton emprendió en 1823 una expedición que iniciándose con la muerte de sus dos compañeros a los 18 días de exploración; vióse interrumpida por la suya propia dos años después, en el seno de la selva africana. El sirviente de Clapperton, Ricardo Lander, se encontró así al frente de una expedición sumida en el desastre.

Este Lander era un modesto tipógrafo de vida tranquila y sedentaria. Impulsado no se sabe por qué, ofrece sus servicios como criado a Clapperton, quien lo lleva consigo en su segunda exploración. Ya conocemos su fin. Tras infinitas penurias, Lander logra arrastrar hasta la costa los restos de la expedición, pudiéndose esperar, por los tormentos sufridos, que el ex tipógrafo y criado pasaría inmóvil y entre recuerdos de horror, el resto de sus días.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Revista Del Salto

Horacio Quiroga


Artículo


Todo periódico al salir a luz, se traza un programa, rojo o blanco.

Es combatiente o es expositivo. Levanta la bandera punzó o rehúye toda idea que no sea tranquila, todo concepto que no equilibre.

Nuestro programa es simplemente de exposición. Abrimos estas columnas a los que en el Salto meditan, analizan, imaginan, y escriben esas meditaciones, esos análisis, esas imágenes.

A los que resuelven un sentimiento en un pensamiento, y un pensamiento en una verdad.

Nada es pensar si no se procura grabar hondamente lo que se piensa. El esfuerzo más impulsivo es impotente, si la palanca quiebra sus brazos, y el concepto iluminado se desvanece en la sombra.


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Publicado el 26 de julio de 2026 por Brian.

Revisión De Valores

Horacio Quiroga


Artículo


Las revisiones de todo orden provocadas por la gran guerra alcanzaron a un campo que por sus motivos de desinterés sustancial parecía deber quedar firme e indemne en tales conmociones. Tal el campo literario.

Pero no ha pasado así. Con una inquietud exagerada en la mayoría de los casos, y exigua buena fe en los menos, se han revisado, no ya los valores lejanos que por efecto de la tradición o la pereza podríamos continuar aceptando sin análisis, sino los valores actuales, encendidos todavía en nuestra sangre, a cuyo calor hemos formado nuestra cultura y abroquelado nuestra conciencia del arte.

La literatura rusa, en primer término, sufre de esta perquisición, más por razones de ética que de estética, si hemos de atender al espíritu transparentado entre líneas de los revisores.


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Publicado el 26 de julio de 2026 por Brian.

Renato Caillé

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Podría afirmarse que la violencia de una vocación está casi siempre en razón directa de los sufrimientos que el destino depara a quienes la sienten con tal exaltación. Los grandes tormentos no acechan por lo general a un ser débil que destruirían del primer mordisco. Parecen elegir cautelosamente su presa, estudiando el vigor de la víctima, desechando centenares y millares de débiles presas, para fijar por fin su elección en tal cual ser humano, cuyo temple de alma, fuera de concurso, les asegura una heroica capacidad para resistirlos.

Renato Caillé no había sido hasta los quince años más que un niño de los tantos, con la vulgar perspectiva de éstos. A esa edad, cae en sus manos ociosas un libro que todos han leído, sin perder el sueño por él: Robinson Crusoe.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Religiosa

Horacio Quiroga


Cuento


Religiosa

Concluye la tarde de un día de agosto. El crepúsculo ha caído como una pulverización cenicienta, llena de tedio y de meditaciones ocultas. El día galopa hacia el Occidente, dejando en las nubes las manchas sangrientas de su agonía, como el rastro hemorrágico y ardiente de un Pegaso herido, huyendo de la derrota.

Las líneas se esfuman como una pincelada inconsciente; y los cantos del alma, profanados por un nocturno aroma de pecado, suben acre y misteriosamente, como las confesiones purpúreas de una noche nupcial.

Queda en el aire un rumor sombrío, cargado de presagios y de acusaciones; un estéril perfume de celda monacal, un protestante clamor de novicias erróneamente profesadas. Y el luto de las noches australes, opacamente cóncavo, emboza el foco de los contornos


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Publicado el 25 de junio de 2026 por Brian.

Recuerdos

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


¡Qué encanto el de aquellas tardes de verano, el de nuestros paseos por los alegres alrededores, en la orilla del arroyo, en el cerro, en la vía férrea, sintiendo los aromas de las florecillas campestres, bocanadas de aire frescas y furtivas, muchachas rollizas y jóvenes, la vida toda de nuestra juventud hermosa! ¡Qué encanto el de nuestras pláticas literarias, el de nuestras inspiraciones repentinas, el de nuestros gritos resonando en la soledad de la tarde que caía, el de nuestras declamaciones frente á aquella pared de la avenida, escuchando el eco dulce y apagado de la poesía á Cervantes ó las tristisimas quejas del indio Tabaré. ¡Qué encanto el de los crepúsculos tranquilos, los pompones de cúmulus rosados, la armonía de la luz al extinguirse, dejando en nuestras almas rastros de nostalgias adorables, ternuras melancólicas, prolongándose en el silencio de la noche que empezaba, cuando las hojas y las ramas murmuraban en la sombra, se aspiraban las fragancias que flotaban el aire, y morían las notas de los pájaros.


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

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