Textos más descargados de Horacio Quiroga publicados por Brian disponibles | pág. 6

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autor: Horacio Quiroga editor: Brian textos disponibles


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La Honestidad Artística

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Últimamente han sido dados a luz documentos en los que se comprueba que el trabajo literario de Poe era pagado a razón de cincuenta céntimos de dólar la página impresa, Constando sus cuentos más conocidos de quince páginas, como término medio, y de apenas diez o doce, sus más famosos, nos encontramos con un promedio de seis dólares por cuento, o sea quince pesos de nuestra moneda,

Vale decir que uno de los genios más extraordinarios que hayamos tenido en el mundo, casi sin ascendientes y sin sucesor alguno, sólo y aislado en la historia literaria como un diamante, este hombre de inteligencia profunda hasta dar vértigo, debió vivir, comer, dormir, vestirse y alternar con las gentes a razón de un solo peso por página que escribiera.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

La Corrección

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica, Artículo


En un crudo día de invierno, tras diez horas de crueles fatigas, nos acostamos, apenas anochece casi sin cenar, casi sin desvestirnos, doblados por la extenuación. De las torturas de ese día no nos queda, al caer desplomados en el limbo del sueño, sino un recuerdo lejano e impersonal, como de horrores sufridos por otro durante miles de años, y que pasaron también hace siglos. Tal es la certísima dicha de descansar por fin, y la seguridad de que vamos a dormirnos en seguida con la profundidad de la muerte. Afuera, cae una blanca helada.

Mas he aquí que en la alta noche vamos despertando con inaudita resistencia de nuestro cuerpo. La mente misma, sobrecargada de toxinas, pugna por defendernos forjando sueño tras sueño. Otro es al que despiertan; el anuncio nos llega a nosotros, pero quien debe volver, apenas dormido, a las atroces fatigas del día anterior, es otro.

No hay tal. Tenaz e invenciblemente, vamos despertando. Como en sueños aun, tan agudo punzamiento nos recorre todo el cuerpo. Tan viva es la impresión, que bruscamente nos incorporamos y encendemos luz.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Jazmines Y Langostas

Horacio Quiroga


Cuento


Mi ausencia había durado quince años. No es así de extrañar que a mi regreso hallara la meseta en que se levanta mi casa convertida en capuera por la invasión de pajas y arbustos, allí donde era dogma que el vasto círculo comprendido entre las palmeras debía lucir sin un solo yuyo.

La varita de bambú que plantada en 1910 había arrastrado una miserable vida hasta 1917 sin alzarse un milímetro más, había logrado al fin adaptarse a la estéril arena, y cuando regresé, se había apoderado ya de media hectárea, asfixiando y aniquilando entre sus inexplicables rizomas, damascos, chirimoyas, higueras, nísperos y bastantes cosas más. Lo que dejé quinta en tierra árida se había convertido en selva de Java. El bambú había avanzado hasta la meseta invadiéndola en gran parte, no obstante el mineral de hierro del subsuelo. Afuera del macizo, largas filas de cañas denunciaban la marcha recta y obstinada de los rizomas de vanguardia.

¿A dónde iban? No sé; pero hubieran alcanzado el Paraná, de dejárseles la marcha libre.


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Publicado el 4 de agosto de 2026 por Brian.

En Prosa

Horacio Quiroga


Poema, Lírica, Relato


Un recuerdo para tí ¡oh niña purísima!

Un beso a tu recuerdo ¡oh santa criatura! Y á tus ojos y á tus brazos, y á frente y á tu garganta, tan pura y delicada, el más fervoroso de los cantos, ¡oh mi niña queridísima!

Todo se ha ido; las músicas, los besos, las flores y las lágrimas. El alma reprocha dolorosamente al pasado su falta de constancia. Todos se fueron. Sólo tú no me has olvido completamente, ¡oh niña purísima; sólo tú me has querido, ¡oh adorada de mi corazón!

¡Santa memoria! ¡Una caricia a esos recuerdos! ¡Una lágrima a esa ventura perdida!


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

El Oro Vegetal

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica



Hace treinta años, en Misiones, cuando un buen sujeto quería tomar mate, cogía el machete e iba con él al monte en busca de una planta de yerba. Entrando en los cálculos del sujeto obtener la mayor cantidad posible de yerba con un mínimo de trabajo, nuestro vicioso, en vez de podar juiciosamente el árbol para aprovechar las hojas, echaba el árbol al suelo a machetazos: era más rápido. Este proceder, tras de empobrecer al propio buen sujeto por la destrucción de una planta preciosa, empobrecía a la riqueza nacional; pero los tomadores de mate, gente, muy acostumbrada a perder el tiempo, lo perdían un momento más, encogiéndose de hombros: “después de mí el diluvio”; lo que quiere decir, más o menos: “el que venga atrás, que arree”. Y hemos tenido que arrear, en verdad.


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Publicado el 6 de agosto de 2026 por Brian.

El Día De Las Esperanzas

Horacio Quiroga


Artículo, Cuento, Crónica


Faltos de fe y tradición para festejar en Navidad la dicha de haber nacido y de vivir aún, nosotros, pueblos nuevos, festejamos con el primero de enero las esperanzas confiadas a un nuevo año de trabajo.

Nada, en efecto, nos liga indisolublemente a acontecimiento alguno. Ninguna fecha religiosa o histórica ha sacudido tan perfectamente nuestra sangre tradicional, para que celebremos en su aniversario la alegría de sobrevivirla.

Sin pasado aún, cuanto seremos debemos arrancarlo al porvenir. La vida, que como a un niño nos exige así marchar por nuestros propios pasos, sin tradición que nos sostenga, nos tiende su primer escalón —el primer día del año— para que en él hagamos el balance, no de lo que han sido o fueron nuestros padres, sino de lo que debemos hacer nosotros mismos, para honrarla en pie.


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Publicado el 29 de julio de 2026 por Brian.

El Cine

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo, Compilación


Punto De Vista


Toda vez que el teatro ha tratado de llevar a la escena una obra cuyo asunto escapaba a las rígidas leyes de tiempo y lugar que rigen a una obra común; cuando la importancia capital de repetidas escenas, la multiplicidad de los lugares de acción o el largo tiempo transcurrido de una escena a otra; cuando todas o cada una de estas contingencias dramáticas aportaban su extraño elemento al escenario, el teatro, en estas ocasiones, no hacía teatro sino cine.

Cuando una obra meditada para el cine se desarrolla en la pantalla en cuatro o cinco escenas de violento contraste con el ambiente inicial de la pieza, y esas cuatro o cinco escenas absorben y condensan la vida interna de los personajes como si su psicología esperara ese instante para hacer allí explosión; cuando todo lo que es progresivo en el tiempo y en el alma —se trate del desenvolvimiento de un carácter o de un conflicto pasional— se resuelve en un corto número de escenas de gran efecto, el cine, al desaprovechar todas las fuerzas que de gradación y naturalidad posee, en vez de hacer cine hace entonces teatro. 


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Publicado el 12 de septiembre de 2026 por Brian.

De "Algo"

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


Vamos a ver: El pesimismo, esa terrible afección del sentimiento, ¿puede dominarnos, sin antes haber sentido los efectos del desengaño, del exceso, del hastío?

No lo parece a simple vista; y sin embargo, es verdad. Tengo un amigo muy joven aún, casi un niño. Un niño, y es pesimista.

¿Ha sufrido mucho?. Creo que no, en el sentido general de la palabra. Su delicadeza extrema, su sentimiento riquísimo ha sufrido con una gota que no quema, con un dolor apenas. Lee desde pequeño; y aún no tenía doce años y lloraba sobre "Los miserables", aquella última estrofa del libro, el crepúsculo de Valjean. Creo que ha nacido en una mañana de otoño y su escuela fueron los llantos de su madre y los besos de dolor al hijo póstumo Es enfermo, nervioso, hasta la neurastenia; no ríe con frecuencia.

¿Comprenderéis que a los 17 años, el amigo mío crea más en el dolor que en el placer, que dude de la ciencia, del amor?


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

Biografías Ejemplares

Horacio Quiroga


Ensayo, Biografia, Articulo


Los Heroísmos


Llega un momento en la vida en que las circunstancias colocan al hombre al borde de un precipicio que debe saltar, él que no ha saltado nunca; a la entrada de un túnel abrasado en llamas, el que no resiste los primeros calores; ante las puertas de una ciudad devastada por una epidemia, el que evitó siempre el menor contagio.

Estas circunstancias, precoces para algunos, tardías para otros, pero ineludibles siempre, constituyen el destino de toda existencia.

Hoy o mañana, el hombre se encuentra fatalmente ante tales circunstancias. Dos caminos se abren ante él: el hombre de temple mediano, el hombre normal, equilibrado como una balanza, juicioso y previsor, el hombre-tipo, al cual todos pertenecemos, ese hombre vuelve la espalda al precipicio que podría costarle la vida; se aparta de las llamas que pueden malograr su existencia, y huye de los moribundos de la ciudad, que podrían arrastrarle consigo.


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35 págs. / 1 hora, 1 minuto / 20 visitas.

Publicado el 5 de julio de 2026 por Brian.

Matías Calandrelli - Crítica De Libros

Horacio Quiroga


Artículo, Crítica


Hace veintiséis años justos fui atendido por el Dr. Matías Calandrelli de una dispepsia que me dura todavía, y sometido a un análisis del jugo gástrico cuya inocuidad fue de suyo manifiesta. Pese a este ligero incidente, no conservaba del Dr. Calandrelli más que un excelente recuerdo. Había acudido a su consultorio por recomendación de Ingenieros. No alcancé entonces a juzgar de su ciencia, por no ser yo del oficio, ni pude siquiera apreciar en mí el efecto de su capacidad. Pero me di sobrada cuenta de que si con el andar de los años yo sobrevivía a su tratamiento, y él se arriesgaba a dejar un poco de lado su clínica, habíamos de encontrarnos en un terreno infinitamente más ventajoso para ambos.

Es lo que ha pasado. Yo vivo aún, y el Dr. Calandrelli escribe con un gusto, una intención y una verba que muchos de los profesionales quisiéramos tener para uso personal.


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Publicado el 26 de julio de 2026 por Brian.

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