Textos más descargados de Horacio Quiroga publicados por Brian | pág. 3

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autor: Horacio Quiroga editor: Brian


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Textos Fronterizos

Horacio Quiroga


Cuento, Compilación


El Regreso A La Selva


Después de quince años de vida urbana, bien o mal soportada, el hombre regresa a la selva. Su modo de ser, de pensar y obrar, lo ligan indisolublemente a ella. Un día dejó el monte con la misma violencia que lo reintegra hoy a él. Ha cumplido su deuda con sus sentimientos de padre y su arte: nada debe. Vuelve, pues, a buscar en la vida sin trabas de la naturaleza el libre juego de su libertad constitucional. 

Regresa a la selva. Pero ese hombre no lleva consigo el ánimo que debiera. ¡Ha pasado tanto tiempo desde que colgó tras una puerta su machete de monte! Sus pasajeros retornos al bosque apenas cuentan en la pesada carga de ficciones que no ha podido eludir. Quince años de civilización forzada concluyen por desgastar las aristas más cortantes de un temperamento. 


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Publicado el 21 de julio de 2026 por Brian.

Pasteur

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


La medicina moderna ofrece el curioso aspecto de hallarse asentada sobre los descubrimientos de un hombre que ni fue médico ni estudió particularmente medicina.

Este hombre, Pasteur, es el exponente más típico del experimentador ajeno a toda otra ambición que a la purísima de descubrir e inventar, porque ése es su destino y a él lo lleva directamente su genio.

Del modo —fatal, puede decirse— cómo obraban sobre él las fuerzas ciegas de la investigación, puede dar idea esta anécdota, transmitida por el gran entomólogo Fabre:

Pasteur había ya descubierto los misterios y el origen de las fermentaciones —podríamos decir de toda la patología microbiana—. cuando su concurso fue solicitado por los sericultores del sur de Francia, que veían diezmados sus gusanos de seda por una gran peste.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Laplace Y Biot

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Cuando Laplace, creador de la teoría de la formación de los mundos por la nebulosa original, gozaba ampliamente de la fama a que su gente le hacía acreedor, fue solicitado por sus colegas del Instituto de Francia para dictaminar sobre cierta memoria que un joven poco menos que desconocido había leído en el Instituto.

Versaba aquélla sobre cuestiones astronómicas: sabíase que su autor se llamaba Juan Bautista Biot, y que era aficionado a la geometría; pero de su penetración, de su ánimo esforzado, de su entusiasmo, se ignoraba todo.

Ahora bien, esta penetración y este entusiasmo encantaron al gran Laplace. El Joven estudiante presentaba una serie de problemas de orden superior, que llamaríamos "Integración de las ecuaciones en las diferencias parciales". Lo que es más feliz todavía, presentaba también las soluciones de dichos problemas, con lo que se venía a descubrir y demostrar una nueva ley astronómica.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

La Yarará Newiedi

Horacio Quiroga


Cuento


Siendo yo muy muchacho, en el Salto Oriental, asistí a una mordedura de víbora en la persona de un chico de mi edad, picado en el extremo del índice, justamente cuando se inclinaba a beber de un pozo. Éramos cuatro o cinco sujetos, el mayor de los cuales no alcanzaba a diez años. 

El chico mordido dió un grito y se incorporó, con algo como piolín grueso colgado del dedo. Comenzó a gritar seguido, mirándonos a todos. Le atamos fuertemente la falange, y alguno, feliz poseedor de un cortapluma, abrió la mordedura. Uno operaba, y los otros sujetaban el brazo. Tras la espalda del último, el chico forcejeaba, pateaba y nos rompía los oídos a alaridos. 


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Publicado el 12 de julio de 2026 por Brian.

La Fe

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Puede asegurarse que las máquinas de hilar y tejer marcan en mecánica el límite de perfección a que puede llegar el genio humano. Desde los tiempos de las cavernas el hombre ha hilado y tejido para vestirse, robando con ello eternas horas a necesidades más urgentes. Puede también admitirse que la inventiva ha rondado desde los tiempos pretéritos alrededor de la rueca y el bastidor que hilaran y tejieran solos. Genios de la talla de Vaucanson con cuyos modelos de máquinas la Convención creó el Conservatorio de artes y oficios, se estrellaron en ellos. Como en tantas otras actividades del talento creador, de un hombre totalmente ajeno a la mecánica debía surgir la luz reveladora.

Al concluir cierta charla de sobremesa, en el año 1784, en Inglaterra, la conversación cayó sobre la máquina de hilar que Arkwright había inventado. Como se dijera que con la difusión de tal máquina sobrevendría una crisis por no poder los artefactos manuales tejer todo el hilo a producirse, uno de los presentes, el doctor Cartwright, creyó razonable observar que la solución de la crisis era muy sencilla: todo consistía en inventar una máquina de tejer.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Horacio Wells

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


La primera víctima del genio suele ser él mismo que lo alienta, No se posee tal capacidad de exaltación mental sin que se posea también, por justo equilibrio, una profunda capacidad de depresión. La divina embriaguez del genio sólo tendría por igual, como estado comparable, las tremendas desesperanzas de las horas negras.

Horacio Wells, dentista norteamericano, no era un hombre de genio; pero tuvo la iluminación, la perseverancia, las angustias y las miserias que el destino concede con tanta largueza a los animados por aquél.

Cuando Humphry Davy, y apenas de veinte años, deslumbraba a Europa con el descubrimiento del primer anestésico, escribió estas memorables palabras: “El protóxido de nitrógeno parece gozar de la propiedad de abolir el dolor. Probablemente sería útil en las operaciones quirúrgicas que no van acompañadas de gran efusión de sangre.”


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Condorcet

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


El escritor de este nombre, filósofo, matemático y químico de alto vuelo, nació marqués, de una de las más viejas familias de Francia, y fue criado hasta los doce años por una madre fanática que, habiéndolo consagrado a la Virgen, lo vistió de niña hasta aquella edad. Tradición, educación, ambiente, todo conspiraba para hacer del afeminado aristócrata un reaccionario. Su destino debía ser muy otro. 

Miembro de la Academia Francesa a los 39 años, mimado por la Corte, por los grandes sabios de todo el mundo, la ex niña solo esperaba un rayo de luz para encontrar su camino de Damasco.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Agosto De 1868

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


He aquí, pues, que ignoramos su nombre. Sabemos sólo que era muy joven y que poseía una cultura extraordinaria para su edad. Vivía en Estados Unidos, en la localidad de Capron, en el Illinois. Y a aquella tierna edad descubrió un día que no valía la pena vivir.

Cuando este hombre llegó a interpretar así su destino, no había obtenido de la vida sino favores —si por tales pueden considerarse una salud robusta, una juventud ardiente, una inteligencia sin par. No era un fracasado, ni un amargado, ni siquiera un descreído. Creía, antes bien, y con una exaltación de que luego dio pruebas, en la divinización del hombre por la inteligencia.

El día —decía— en que el hombre comprenda su destino, habrá dejado de existir.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Una Taza De Té

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica


Ayer de mañana tropecé en la calle con una muchacha delgada, de vestido un poco más largo que lo regular, y bastante mona, a lo que me pareció. Me volví a mirarla y la seguí con los ojos hasta que dobló la esquina, tan poco preocupada ella por mi plantón, como pudiera haberlo estado mi propia madre. Esto es frecuente.

Tenía, sin embargo, aquella figurita delgada un tal aire de modesta prisa en pasar inadvertida; un tan franco desinterés respecto de un badulaque cualquiera que con la cara dada vuelta está esperando que ella se vuelva a su vez; tal cabal indiferencia, en suma, que me encantó, bien que yo fuera el badulaque que la seguía en aquel momento.

Aunque yo tenía qué hacer, la seguí, y me detuve en la misma esquina. A la mitad de la cuadra cruzó y entró en un zaguán de casa de alto.

La muchacha tenía un traje oscuro, y muy tensas las medias. Ahora bien, deseo que me digan si hay una cosa en que se pierda mejor el tiempo que seguir con la imaginación el cuerpo de una chica muy bien calzada, que va trepando una escalera. No sé si ella contaba los escalones; pero juraría que no me equivoqué en un sólo número, y que llegamos juntos a un tiempo al vestíbulo.

Dejé de verla, pues. Pero yo quería deducir la condición de la chica del aspecto de la casa, y seguí adelante, por la vereda opuesta.

Pues bien: en la pared de la misma casa, y en una gran chapa de bronce, leí:


DOCTOR SWINDENBORG

FISICO DIETETICO


¡Físico dietético! Está bien. Era lo menos que me podía pasar esa mañana. Seguir a una mona chica de traje azul marino, efectuar a su lado una ideal ascensión de escalera, para concluir...


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Publicado el 10 de julio de 2026 por Brian.

Una Cacería

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica


Llegó un momento en mi vida en que me sentí harto de la civilización, tal como la gozamos en las ciudades. Por contrapeso a un ejercicio intelectual más o menos intenso, mis brazos no sabían ya apartar un obstáculo del camino, porque todos me eran allanados, merced a ese mismo concepto de civilización. Para engañarme, se me mostró el camino de un gimnasio, donde en un patio herméticamente cerrado y con luz artificial a las dos de la tarde, hice fuerza de abajo para arriba y de frente al costado, con una bola de hierro en cada mano, manteniéndome inmóvil y rígido en el mismo sitio. Esto —se me decía— es muy útil.

¿Útil? ¿Para qué? ¿En qué consiste la utilidad de un ejercicio espantosamente estéril? ¿Útil porque trataba de simular con una vergonzosa pantomima el verdadero esfuerzo, que consiste en vencer la dificultad "natural"? De igual modo se podría llamar útil a la bolsa de oxígeno que prolonga la agonía de un moribundo: necesaria, por sutilezas de biología moral, acaso; pero "útil", jamás.


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Publicado el 19 de julio de 2026 por Brian.

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