Textos más vistos de Horacio Quiroga publicados por Brian | pág. 5

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autor: Horacio Quiroga editor: Brian


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La Honestidad Artística

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Últimamente han sido dados a luz documentos en los que se comprueba que el trabajo literario de Poe era pagado a razón de cincuenta céntimos de dólar la página impresa, Constando sus cuentos más conocidos de quince páginas, como término medio, y de apenas diez o doce, sus más famosos, nos encontramos con un promedio de seis dólares por cuento, o sea quince pesos de nuestra moneda,

Vale decir que uno de los genios más extraordinarios que hayamos tenido en el mundo, casi sin ascendientes y sin sucesor alguno, sólo y aislado en la historia literaria como un diamante, este hombre de inteligencia profunda hasta dar vértigo, debió vivir, comer, dormir, vestirse y alternar con las gentes a razón de un solo peso por página que escribiera.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

La Ñandurihé

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica, Artículo


Hasta el día de hoy, las gentes del norte no han podido ponerse de acuerdo sobre la ñandurihé. Esta víbora representa, sin género alguno de duda, al más venenoso ser de la creación.

Hasta aquí, el acorde es perfecto. Pero cuando deseamos especificar fisonomía, color y particularidades de esta lúgubre bestia, las lenguas se confunden.

Sólo un aspecto de aquélla permanece inalterable en todas las leyendas: su tamaño. La ñandurihé es una viborilla deslizante y fugaz, cuya breve mordedura anuncia cierta, segura, precisa, inexorable y fatalmente, la muerte.

En casa tuvimos una, a que mis chicos profesaron un afecto casi de hermanos mayores. La habíamos hallado entre los bambúes, deslizándose bajo las hojas caídas, que se arqueaban apenas a su paso.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Recuerdos

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


¡Qué encanto el de aquellas tardes de verano, el de nuestros paseos por los alegres alrededores, en la orilla del arroyo, en el cerro, en la vía férrea, sintiendo los aromas de las florecillas campestres, bocanadas de aire frescas y furtivas, muchachas rollizas y jóvenes, la vida toda de nuestra juventud hermosa! ¡Qué encanto el de nuestras pláticas literarias, el de nuestras inspiraciones repentinas, el de nuestros gritos resonando en la soledad de la tarde que caía, el de nuestras declamaciones frente á aquella pared de la avenida, escuchando el eco dulce y apagado de la poesía á Cervantes ó las tristisimas quejas del indio Tabaré. ¡Qué encanto el de los crepúsculos tranquilos, los pompones de cúmulus rosados, la armonía de la luz al extinguirse, dejando en nuestras almas rastros de nostalgias adorables, ternuras melancólicas, prolongándose en el silencio de la noche que empezaba, cuando las hojas y las ramas murmuraban en la sombra, se aspiraban las fragancias que flotaban el aire, y morían las notas de los pájaros.


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

Al Margen De La Pintura

Horacio Quiroga


Artículo


El título que antecede nada tiene de ofensivo. Expresa exactamente la posición en que se coloca este autor con sus trabajos, tan distantes de la pintura clásica, como las presentes líneas de la crítica de arte.

Xul Solar no cree, sin duda, que la finalidad de la pintura sea —en el por lo menos— representar la realidad del mundo visible. Busca otro destino para su arte, y sospecha hallarla en sus obras. Perfecto. Es un modo de sentir, que incumbe únicamente a su responsabilidad de creador.


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Publicado el 27 de julio de 2026 por Brian.

Cuadro Final

Horacio Quiroga


Cuento, Artículo, Crónica


Concluye aquí las impresiones de la naturaleza que en un perdido rincón del nordeste del país, recibimos yo y mis chicos durante diez años. En este lapso de tiempo ellos vieron, con sus ojos infantiles y prestos a sufrir una impresión nueva e inesperada de las cosas, cuanto veía yo con mucho menos frescura. Y las historias de nuestro coatí, nuestro tigre, nuestro cuendú, nuestra ñandurihé, por breves que hayan sido, evocan en ellos un cúmulo de emociones aún vivas, de las que apenas he podido yo coger un rastro al recordarlas en un frío relato.

La vida de la ñandurihé, por ejemplo, encierra para nosotros toda una catástrofe, no tanto por el dolor sufrido, como por la vergüenza de haberla perdido por nuestra ingratitud, abandono y desidia. Nuestra vida sentimental en aquel rincón de bosque consistía, puede decirse, en el cuidado de los animalitos, que compartían con nosotros las bonanzas e inclemencias del país entero, reducido a nuestra meseta.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Cuadros

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Es uno de los tantos días, ayer, mañana, hoy; una hermosa mañana de invierno, con un sol brillante que enloquece a mis chicos después de 15 días de cielo fosco y helado. Bien se ve; mis chicos vienen del bosque del extremo norte. Son dos cachorros de vida libre, que cuesta aclimatar. Algo de vida urbana es preciso, sin embargo.

La mañana es un encanto, pues. Como tengo qué hacer, sujeto a mis chicos en casa, prometiéndoles el paseo para después de mediodía. Y con la orden abrumadora de siempre: "No me pongan los pies en la calle mientras yo no esté en casa". En casa, el tranvía pasa rasando la vereda.

Salgo, pues. Bastante feliz, con un amplio sol, un porvenir lleno de esperanzas, y mis hijos sanos. Nada: ni en la tierra, ni en el cielo, ni en mis recuerdos, ni en el porvenir, y menos en el momento presente, evoca una de esas cosas que hacen contraer las cejas. La dicha de vivir con el corazón en calma como hoy, y a perpetuidad, es evidente como el mismo día de luz.


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Publicado el 29 de julio de 2026 por Brian.

El Cazador De Monte

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Cuento


La caza mayor de monte —el monte subtropical del nordeste, que es el que nos ocupa— puede concretarse a la de dos animales: el tapir y el tigre.

La cacería del tapir —o anta, o gran bestia, o mborebí, pues con todos estos nombres se le conoce— es una aventura vulgar, muy fatigosa cuando se la efectúa corriendo a través del monte, o descansada hasta el cansancio cuando se espera a la bestia horas y horas en el agua. Su caza no ofrece peligros, fuera de los inherentes a la corrida misma. La puede emprender cualquier hombre ágil o paciente, según el caso, y con cualquier arma y cualquier clase de perros.

Dicha caza, pues, no caracteriza en modo alguno al cazador.


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Publicado el 22 de agosto de 2026 por Brian.

El Crisol

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


En una noche de lluvia, y en un pueblo del sudoeste del país, tuve ocasión de apreciar debidamente el valor metafórico del utensilio que titula estas líneas.

Por mera casualidad yo asistía esa noche a una manifestación escolar que se celebraba allí con motivo de una fiesta patria. El pueblo contaba escasamente mil habitantes, y los alumnos de la escuela alcanzaban a doscientos. Prolíficas, pues, debían ser las gentes que rendían tan alto porcentaje de hijos.

Estos, rubios y de ojos claros casi todos, eran en su mayoría muy altos para su edad. Vestían uniformemente delantal rosa los varones, y pollerita violeta las mujeres. Colores ambos sin sentido particular en la fiesta, y que respondían sin duda a una simple predilección, por esos tonos del proveedor local. Los chicos, bajo una garúa que no se había logrado hacer cesar, salieron en fila de la escuela, empuñando cada cual una antorcha de bleck. Con ellas en la mano y cantando recorrieron las calles del pueblo, rodearon la manzana baldía, reservada para plaza, y cantando siempre regresaron a la escuela, ante cuya puerta el director dirigió a su grey una conceptuosa aunque larga alocución patriótica. Dos chicos, más altos, rubios y desteñidos que el resto, treparon uno tras otro sobre una mesa afirmada en el barro, desde la cual, con acento tan extraño como vehemente entonación, repitieron algunas bellas expresiones de nuestros próceres. Referíanse aquéllas a la formación étnica de la Argentina, tan llena de reservas vitales para el porvenir, y a aquello de «crisol donde se funden todas las razas».

Bien —me dije—; he aquí por fin algo cuerdo. Son éstas las más sensatas palabras dichas en el país, aunque el chico las repita con su boquita de ganso.

Con lo cual concluyó el acto, abandonando todos el charco formado ante la escuela. Recién al llegar a la fonda, donde yo era el único que hablaba mal mal español, me di cuenta de que había asistido a la celebración del día de la raza.


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Publicado el 14 de agosto de 2026 por Brian.

El Monstruo

Horacio Quiroga


Cuento, Artículo, Crónica


Existe en el nordeste de la república un animal curiosísimo con aspecto de puerco espín y erizo a la vez, cubierto con larguísimas púas, y de fama más sombría aún. Dícese de él que al ser atacado lanza sus flechas contra su enemigo con la velocidad de una bala, y esto desde ocho o diez metros. Dichas púas, según la misma popular creencia, son venenosísimas y no pueden ser más arrancadas de la carne. A tal monstruo se le llama cuendú.

Es animal bastante raro, que apenas se encuentra una que otra vez en lo más sombrío del bosque.

Quiso la suerte un día que un poblador me trajera un cuendú recién cazado, y que estaba furiosísimo, según él. El animal venía dentro de una bolsa, y la bolsa dentro de un cajón de kerosene. Con gran dificultad sacamos al monstruo de su embalaje, pues erizado como estaba a más no poder, resistíase con sus mil púas contra la tela, como otras tantas palancas.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

El Segundo Film Humano…

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


El Segundo Film Humano del Señor Griffith: Sonriamos a la Vida. —Cuando D. W. Griffith declaró que, sintiéndose muy cansado de las cintas de gran movimiento, iba a dedicar todas sus fuerzas al simple drama, más o menos trágico, pero encuadrado en la vida trivial, la expectativa fue muy viva en el mundo del cine. ¿Qué nos podía dar el celebrado director, él, que cuenta con los actores de más renombre y los más vastos recursos del studio?


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Publicado el 22 de septiembre de 2026 por Brian.

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