Culpar A Otros
Horacio Quiroga
Poema
Culpar a los otros
es patrimonio específico
de los corazones inferiores.
Dominio público
1 pág. / 1 minuto / 3 visitas.
Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
Mostrando 61 a 70 de 359 textos encontrados.
autor: Horacio Quiroga editor: Brian
Culpar a los otros
es patrimonio específico
de los corazones inferiores.
Dominio público
1 pág. / 1 minuto / 3 visitas.
Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
Con futíl elegancia de modelo
—verdes encajes y caprichos gualda—
la banal compostura de tu falda
prolongó aquella noche en mi pañuelo
su pliegue tenaz. La mueca jalda
Dominio público
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Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
La mala suerte de Warner quiso que la Paramount lo destinará a una serie de cintas de ambiente oriental; algunas en la India, otras en Mongolia, y las últimas en el Sahara.
Dominio público
3 págs. / 5 minutos / 9 visitas.
Publicado el 22 de septiembre de 2026 por Brian.
Estamos en África, en plena África ecuatorial. La selva virgen, profunda, negra, inextricable, reina en el paisaje. Como una inmensa cinta de plata, el río Congo corre hacia el océano, arrastrando en su corriente enormes troncos, búfalos muertos, monstruosamente hinchados y ya en descomposición, islas flotantes de juncos y pajas, y a veces piraguas tumbadas, en que alguna docena de negros naufragó.
Son las cinco de la tarde, y ya la lánguida luz del cielo anuncia la proximidad de la noche. Con la primera frescura del crepúsculo pueden observarse innumerables puntos negros que desde el río avanzan hacia la orilla. Adelantan en parejas simétricas, muy juntos uno de otro, dos, cuatro, veinte, cien. Se los hubiera tomado por palillos de resaca, o más bien por diminutas cimas de islotes. Prosiguen avanzando, y de pronto el agua se enturbia súbitamente, se remueve en toda su hondura, y dos, diez, cincuenta monstruos asoman la cabeza.
Dominio público
44 págs. / 1 hora, 18 minutos / 19 visitas.
Publicado el 1 de septiembre de 2026 por Brian.
Tenía la palidez elegante y mórbida de las seño-
ras desmayadas. Parecía una rosa enferma que una
mano insensata hubiera abandonado sobre las teclas
del piano. Era blanca y lejanamente rubia. Adorable
en sí misma, pasó envuelta en la ola de miradas in-
Dominio público
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Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
Había llovido toda la mañana; y aunque ya el cie-
lo estuviera despejado, permanecí hasta el anochecer
rondando el cementerio.
Hacía muchos gestos, mis pasos me llevaban siem-
pre a deslizarme contra las tapias, a lentas zancadas,
Dominio público
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Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
La tarde se moría y en el viento
la seda de tu voz era un piano,
y la condescendencia de tu mano
era apenas un suave desaliento.
Y tus dedos ungían un cristiano
Dominio público
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Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
Juan había dormido sobre su camilla de hospital;
y la agonía de la tarde que llegara a la ambulancia reple-
ta, daba un tinte de vida a su pierna mutilada. Y el
estropajo humano era antiguo. Y largo, y llegaba al va-
lle, a los lomos —acribillados a bala— de los ven-
Dominio público
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Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
Era un soplo la voz del campanario;
y en el escaso sol de la bahía
como un ala de nieve se perdía
la pálida belleza del estuario.
Cantabas, con los salmos del breviario,
Dominio público
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Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
Toda vez que el teatro ha tratado de llevar a la escena una obra cuyo asunto escapaba a las rígidas leyes de tiempo y lugar que rigen a una obra común; cuando la importancia capital de repetidas escenas, la multiplicidad de los lugares de acción o el largo tiempo transcurrido de una escena a otra; cuando todas o cada una de estas contingencias dramáticas aportaban su extraño elemento al escenario, el teatro, en estas ocasiones, no hacía teatro sino cine.
Cuando una obra meditada para el cine se desarrolla en la pantalla en cuatro o cinco escenas de violento contraste con el ambiente inicial de la pieza, y esas cuatro o cinco escenas absorben y condensan la vida interna de los personajes como si su psicología esperara ese instante para hacer allí explosión; cuando todo lo que es progresivo en el tiempo y en el alma —se trate del desenvolvimiento de un carácter o de un conflicto pasional— se resuelve en un corto número de escenas de gran efecto, el cine, al desaprovechar todas las fuerzas que de gradación y naturalidad posee, en vez de hacer cine hace entonces teatro.
Dominio público
119 págs. / 3 horas, 29 minutos / 12 visitas.
Publicado el 12 de septiembre de 2026 por Brian.