Textos por orden alfabético de Horacio Quiroga etiquetados como Artículo | pág. 12

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autor: Horacio Quiroga etiqueta: Artículo


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La Dirección De Griffith…

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


La Dirección de Griffith en el Filme Por defender a una Mujer. —Mucho más que en las palabras, el’alma se transparenta en el rostro. El teatro y el cine lo saben de larga data, y los actores de fuerte temperamento han obtenido de esta virtud violentos triunfos. Pero existen en el alma medios tonos, para los que las expresiones abiertas del semblante no son trasunto fiel. El alma, en estos casos, se insinúa al exterior en imperceptibles matices: leve temblor de cejas; ojos inmóviles que lloran sin una sola lágrima; sonrisas prendidas aún por un extremo a un sollozo; medias tintas de expresión, insinuaciones vagas que en el teatro, por razones de distancia del actor al espectador, no tienen cabida, y que el cine ha convertido en su más rica fuente de acción. 


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Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

La Dirección En El Cine

Horacio Quiroga


Artículo


Hacia 1908, un muchachito de veintisiete años, flaco y muerto de hambre, asistía por primera vez, en Chicago, a la exhibición de un film.

Este muchacho, cuya entrada esa tarde en el salón de cine se debía a una mera casualidad, había sido ya a su tierna edad, y sucesivamente, repórter, actor, dependiente de tienda, boy de golf, aprendiz de bombero, corista, peón de cuadrilla, hachero, aprendiz de fundidor, ensayista, poeta. En el momento en que lo presentamos no le quedaba al muchacho un centavo en los bolsillos ni una sola esperanza en el alma. Si alguien se ha sentido alguna vez total y definitivamente fracasado, era ese muchacho. Llamábase David Wark Griffith.


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Publicado el 27 de julio de 2026 por Brian.

La Enredadera De Flor Escarlata

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica, Artículo


Cuando los primeros fríos de junio devuelven al monte su negrura normal, que la última brotación de otoño había desvanecido en verdes claros, y alisan el espartillo del campo en un crema ceniciento por las primeras heladas, puede decirse que Misiones ha adquirido definitivamente su fisonomía invernal.

Hasta los Primeros días de agosto, la gran vegetación dormirá, sufriendo día a día la ilusión de una primavera que el sol cálido evoca, para arrebujarse de nuevo en su pesimismo al caer la noche, en cuyas últimas horas largas agujas de hielo morderán y quemarán su vasto y lóbrego contorno. La naturaleza conoce las bajas extremas del país y espera, soñando y aterida, el primer vislumbre de aurora primaveral que sonroja a los lapachos.

Sólo se atreve a florecer, a punzar en sangre las capueras lívidas de frío; a escalar hasta la cima de los negros troncos quemados en pie, desde donde descuelga en pesadas madejas sus gajos y flores, la enredadera de flor escarlata.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Expresión Por La Expresión

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica



La sobriedad, en el arte cinematográfico, consiste en no exagerar la expresión fisonómica de los sentimientos. Lo mismo en el teatro, desde luego. Pero en este el juego del rostro se ve mal, o no se ve; y como dicho juego no ha sido nunca finalidad del teatro, reservamos para el cine la precitada definición, desde que la pantalla es un simple, grande y luminoso espejo del alma. 

Cuando en un tiempo el cine fue dominio del arte europeo, y del latino en particular, no hallamos la naturalidad y exactitud de las expresiones que en conjunto constituyen la sobriedad. Actores de gran fama teatral condescendieron en imprimir en la pantalla su juego fisonómico, que tan justo y medido nos pareciera desde las butacas. "Por fin —nos dijimos—  tendremos actores de cine". 


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Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

La Fe

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Puede asegurarse que las máquinas de hilar y tejer marcan en mecánica el límite de perfección a que puede llegar el genio humano. Desde los tiempos de las cavernas el hombre ha hilado y tejido para vestirse, robando con ello eternas horas a necesidades más urgentes. Puede también admitirse que la inventiva ha rondado desde los tiempos pretéritos alrededor de la rueca y el bastidor que hilaran y tejieran solos. Genios de la talla de Vaucanson con cuyos modelos de máquinas la Convención creó el Conservatorio de artes y oficios, se estrellaron en ellos. Como en tantas otras actividades del talento creador, de un hombre totalmente ajeno a la mecánica debía surgir la luz reveladora.

Al concluir cierta charla de sobremesa, en el año 1784, en Inglaterra, la conversación cayó sobre la máquina de hilar que Arkwright había inventado. Como se dijera que con la difusión de tal máquina sobrevendría una crisis por no poder los artefactos manuales tejer todo el hilo a producirse, uno de los presentes, el doctor Cartwright, creyó razonable observar que la solución de la crisis era muy sencilla: todo consistía en inventar una máquina de tejer.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

La Honestidad Artística

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Últimamente han sido dados a luz documentos en los que se comprueba que el trabajo literario de Poe era pagado a razón de cincuenta céntimos de dólar la página impresa, Constando sus cuentos más conocidos de quince páginas, como término medio, y de apenas diez o doce, sus más famosos, nos encontramos con un promedio de seis dólares por cuento, o sea quince pesos de nuestra moneda,

Vale decir que uno de los genios más extraordinarios que hayamos tenido en el mundo, casi sin ascendientes y sin sucesor alguno, sólo y aislado en la historia literaria como un diamante, este hombre de inteligencia profunda hasta dar vértigo, debió vivir, comer, dormir, vestirse y alternar con las gentes a razón de un solo peso por página que escribiera.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

La Hormiga León

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica, Artículo


En algunos desiertos de arena sometidos a fuertes vientos, suelen formarse pozos cónicos, a modo de grandes embudos, siempre perfectamente circulares, y de profundidad muy grande a veces.

El ser que inadvertidamente traspasa el borde de ese cráter y cae al fondo, no sale ya más. Cuántos esfuerzos haga para trepar por las paredes deslizantes, serán inútiles. Mientras le quede un soplo de aliento intentará alcanzar el borde del cono, sin otro éxito que desmoronar sobre sí nuevas toneladas de arena reseca.

El sol y la extenuación harán luego el resto, hasta que nuevos vientos rellenando el cono nivelen el desierto, sin el más leve recuerdo de lo que allí pasó.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Hormiga Minera

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Cuento


En la región nordeste de la república, asolada por la hormiga, los colonos recitan al efectuar sus siembras: "Plantemos para las hormigas, y que alcance para nosotros".

No se trata, como pudiera creerse, de una tolerable hormiga de jardín, muy fácil de exterminar en su hoya. La hormiga minera nada tiene que ver con sus congéneres negras o rubias. Es un poderoso animal de color rojo obscuro, tremendas mandíbulas y el torso erizado de púas, que vive atrincherado bajo tierra en Misiones.

Ella es dueña absoluta del subsuelo y de la vegetación que crece encima. Más que el tiempo, ella rige la agricultura del país. Su presencia desencadena la desesperación del colono.

Tarde o temprano, se la envenene o se la asfixie, se la combata día y noche en sus mismas trincheras, ella acaba por triunfar.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Industria Azucarera Del Bosque

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


En el bosque, y en la vida de obraje, el peón procura su azúcar de un modo tan elemental como rudo. Después de seis días de incesante trabajo de hacha, desde que el día aclara hasta que se pone el sol, cualquiera creería que el obrajero descansa el domingo. Hay quienes lo hacen así, y su descanso consiste en lavarse profundamente la cabeza, una y mil veces; peinarse, despeinarse, volverse a peinar, más aquella tarea poco habitual es complicadísima para él. Se afeita a veces, y en este quehacer que realza su propia hermosura, el peón ve llegar el mediodía.

Pero el mensú realmente trabajador, y que por razones del mismo esfuerzo gastado no se conforma con el lavado ni con el peine, se lanza al monte al amanecer, husmea aquí y allá, avanza con la vista fija en la cima de los árboles, hasta que descubre lo que quiere: una colmena de "uropa", como llaman ellos a la abeja europea. No siempre está seguro de su colmena; golpea entonces con su hacha el tronco del árbol suspecto, y aplica el oído a él: si el zumbido transmitido desde arriba le llega claro, echa entonces abajo el árbol, y con todas las precauciones del caso, se apodera de la miel, que llega a veces a decenas de kilos. Del total de kilos, 4 o 5 desaparecen inmediatamente en el estómago del mensú; el resto, en los días subsiguientes.


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Publicado el 25 de julio de 2026 por Brian.

La Inicua Ley De Propiedad Literaria

Horacio Quiroga


Artículo


La circunstancia de haberse creado por tercera y última vez la sociedad argentina de escritores con fines preeminentemente gremiales, presta viva actualidad a las leyes sobre la propiedad literaria, por la cual el escritor goza o debe gozar de su trabajo intelectual, en primer término, y defender en segundo sus derechos a la labor producida. No es, por lo demás, la primera vez que nos ocupamos de esto.

Cae de su peso que la producción artística es un bien propio del escritor. Ni los editores ni las empresas periodísticas a cuyo cargo corre la difusión del producto intelectual, han dudado nunca de la legitimidad de dicho derecho. El tratado de ciencias, el ensayo de filosofía y la colección de poemas son bien, pura y exclusivamente propiedad de su autor.

¿Pero constituyen una propiedad, en el más amplio sentido de la palabra? ¿Puédese asegurar que artículo, ensayo, estudio y novela son un bien propio, ajeno a todo otro derecho, una pertenencia individual de nuestra persona misma?


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Publicado el 26 de julio de 2026 por Brian.

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