Textos por orden alfabético de Horacio Quiroga etiquetados como Crónica | pág. 8

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autor: Horacio Quiroga etiqueta: Crónica


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Kipling En La Pantalla

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Que sepamos, es esta la primera vez que, con la adaptación de Sin beneficio del clero, Rudyard Kipling aporta su contribución a la pantalla. 

La obra lleva por nombre El nido deshecho. Para filmearla, se han incluido en el cuento original personajes accesorios, escenas complementarias y leyendas que no figuran en aquel. 

Ahora bien, Kipling tiene una personalidad demasiado viva para que a un adaptador cualquiera le sea permitido crear personajes, escenas y modos de decir kiplinianos. Basta a este respecto recordar una anécdota. 


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Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

La Araña Pollito

Horacio Quiroga


Cuento, Artículo, Crónica


Esta gran araña se llama así, según la etimología popular, por su capacidad para atacar y devorar a un pollito. No es fácil, sin embargo, que pueda hacerlo. Ni sus costumbres ni sus fuerzas se lo permiten con éxito. Más fácilmente se ha de contentar con insectos de su familia, a semejanza de todas las arañas. Sus dientes, sin embargo, no son cosa de despreciar, ni aún por un ser humano, conforme se verá por el siguiente ejemplo: un hombre que yo conocía, envejecido en la dura vida del extremo nordeste de la república, no había perdido a sus años la costumbre de reírse cada vez que oía hablar del veneno de la araña pollito.

Este hombre había sido mordido dos veces por otras tantas yararás, y una vez por una serpiente de cascabel. En la mitad de su vida, un rayo le había arrancado todos los dientes superiores. Debido, sin duda, a esta familiaridad con los acontecimientos de volumen, el hombre resistíase a admitir el peligro que encarnan los vellosos y curvos dientes de la araña pollito.

—Yo he visto más de mil en mi vida —decía— Y todas aplastadas de patas contra el suelo.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Avispa Colorada

Horacio Quiroga


Cuento, Artículo, Crónica


Mortal por mortal, el veneno de la avispa colorada lo es en mayor grado que el de la víbora. Si no lo parece, es por la insignificante cantidad de que aquélla dispone. Pero si en vez de una gotita microscópica, la avispa inyectara con su aguijón cuatro o cinco gruesas gotas, como las víboras comunes, o veinte y más, como las grandes yararás, otro sería el porvenir de sus víctimas.

Pocos animales, por lo demás, tan bien dotados para la batalla como la avispa colorada. Ni el león ni el tigre dan, en su recogimiento de resorte al saltar, la impresión de ataque de la avispa cuando, presta a disparar desde el borde de su nido, clava los ojos inmóviles en su agresor.

Fuera de su avispero, donde sus funciones de familia la exasperan hasta la ferocidad, la avispa que nos ocupa es más bien un manso insecto.

En las grandes épocas de sequía, nuestra casa en Misiones se veía asaltada por todas las avispas del contorno, en procura de agua.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Chantagista…

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


La Chantagista. Gladys Brockwell. —Un fiscal del crimen, cuya secretaria le inspira tanta confianza como amor aún no confesado, rompe violentamente con la policía de la localidad, a algunos de cuyos altos miembros, poco escrupulosos, entorpece la rectitud del agente fiscal. En consecuencia, los empleados en cuestión aprovechan un viaje de recreo del fiscal y su secretaria, para difamar a ambos por la prensa, so pretexto de inmoralidad judicial, seducción de menores, deshonestidad mutua en un hotel, etcétera. Sirve de base a dichos ataques una fotografía sacada a escondidas, en el momento en que el amor, confesado y aceptado, une a ambos amantes en un abrazo. Ya de regreso la pareja, los mismos altos empleados policiales se encargan de reforzar el mal humor del agente fiscal, haciéndole saber lo que éste ignora aún: que su secretaria ha salido de la policía para entrar en su estudio, a los solos efectos de preparar y coadyuvar al éxito del escándalo. El fiscal, crédulo, pone a su novia a la puerta. Tras la misma puerta la muchacha se entera por un espía policial, que la cree a ella misma espía, de la trama urdida por sus jefes para aplastar al fiscal del crimen.


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Publicado el 22 de septiembre de 2026 por Brian.

La Corrección

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica, Artículo


En un crudo día de invierno, tras diez horas de crueles fatigas, nos acostamos, apenas anochece casi sin cenar, casi sin desvestirnos, doblados por la extenuación. De las torturas de ese día no nos queda, al caer desplomados en el limbo del sueño, sino un recuerdo lejano e impersonal, como de horrores sufridos por otro durante miles de años, y que pasaron también hace siglos. Tal es la certísima dicha de descansar por fin, y la seguridad de que vamos a dormirnos en seguida con la profundidad de la muerte. Afuera, cae una blanca helada.

Mas he aquí que en la alta noche vamos despertando con inaudita resistencia de nuestro cuerpo. La mente misma, sobrecargada de toxinas, pugna por defendernos forjando sueño tras sueño. Otro es al que despiertan; el anuncio nos llega a nosotros, pero quien debe volver, apenas dormido, a las atroces fatigas del día anterior, es otro.

No hay tal. Tenaz e invenciblemente, vamos despertando. Como en sueños aun, tan agudo punzamiento nos recorre todo el cuerpo. Tan viva es la impresión, que bruscamente nos incorporamos y encendemos luz.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Cuerda Floja…

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


La Cuerda Floja. El Esposo de Dorothy Gish. —Después de brillar con inusitada eficacia en Un atentado bolshevikista y Pimentilla (ambas en compañía de Barthelmess), la señorita Gish se apagó, para disgusto de los que amaban su juego fresco, aparte de toda academia, y sus posturas de muchacho, —sin contar la hermosura de su cuerpo, poco decantada pero no por ello menos viva. 

En los últimos días tornamos a verla en un filme de tan exiguos méritos como los que ahogaron en su sombra a la joven Gish. ¿Cómo puede ser, nos preguntábamos, que a una chica como esta, que lució en buenos filmes y perfectamente secundada, se le confíen tonterías como la de reciente estreno, y en compañía de un mísero actor como James Rennie? 

La pregunta tiene respuesta: el señor James Rennie es el esposo de Dorothy Gish. 


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Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

La Defensa Contra La Hormiga

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


No obstante lo que pueda decirse, no hay institución nacional más dañina que la hormiga. Nada es la modesta hormiga negra del centro y del sur del país, con su recato para cortar hojas, y sus ridículos nidos a flor de tierra. Para aprender —desgraciadamente a expensas de uno mismo— el refinado grado de cultura a que puede llegar el animalito, preciso es remontar hasta Misiones, madre de las cataratas, los filodendros y la hormiga minera.

Cuando en 1902 la colonización polaca se instaló en el territorio, su primer canto de gloria fue a la fertilidad del país, asombrosa desde ciertos puntos de vista. Plantaron maíz, que creció admirablemente hasta cinco centímetros, y desapareció de golpe. La hormiga minera, hastiada ya de su dura vida entre incomibles espartillos, se consideró bien feliz con la colonización Polaca.

Más la colonización polaca es tan perseverante como la hormiga, y de aquí que desde hace doce años en Apóstoles prosiga la lucha a muerte entre la minera, con la sola arma de su magnífica dentadura, y el chacarero, auxiliado por el humo y las drogas.


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Publicado el 25 de julio de 2026 por Brian.

La Dirección De Griffith…

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


La Dirección de Griffith en el Filme Por defender a una Mujer. —Mucho más que en las palabras, el’alma se transparenta en el rostro. El teatro y el cine lo saben de larga data, y los actores de fuerte temperamento han obtenido de esta virtud violentos triunfos. Pero existen en el alma medios tonos, para los que las expresiones abiertas del semblante no son trasunto fiel. El alma, en estos casos, se insinúa al exterior en imperceptibles matices: leve temblor de cejas; ojos inmóviles que lloran sin una sola lágrima; sonrisas prendidas aún por un extremo a un sollozo; medias tintas de expresión, insinuaciones vagas que en el teatro, por razones de distancia del actor al espectador, no tienen cabida, y que el cine ha convertido en su más rica fuente de acción. 


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Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

La Enredadera De Flor Escarlata

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica, Artículo


Cuando los primeros fríos de junio devuelven al monte su negrura normal, que la última brotación de otoño había desvanecido en verdes claros, y alisan el espartillo del campo en un crema ceniciento por las primeras heladas, puede decirse que Misiones ha adquirido definitivamente su fisonomía invernal.

Hasta los Primeros días de agosto, la gran vegetación dormirá, sufriendo día a día la ilusión de una primavera que el sol cálido evoca, para arrebujarse de nuevo en su pesimismo al caer la noche, en cuyas últimas horas largas agujas de hielo morderán y quemarán su vasto y lóbrego contorno. La naturaleza conoce las bajas extremas del país y espera, soñando y aterida, el primer vislumbre de aurora primaveral que sonroja a los lapachos.

Sólo se atreve a florecer, a punzar en sangre las capueras lívidas de frío; a escalar hasta la cima de los negros troncos quemados en pie, desde donde descuelga en pesadas madejas sus gajos y flores, la enredadera de flor escarlata.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Expresión Por La Expresión

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica



La sobriedad, en el arte cinematográfico, consiste en no exagerar la expresión fisonómica de los sentimientos. Lo mismo en el teatro, desde luego. Pero en este el juego del rostro se ve mal, o no se ve; y como dicho juego no ha sido nunca finalidad del teatro, reservamos para el cine la precitada definición, desde que la pantalla es un simple, grande y luminoso espejo del alma. 

Cuando en un tiempo el cine fue dominio del arte europeo, y del latino en particular, no hallamos la naturalidad y exactitud de las expresiones que en conjunto constituyen la sobriedad. Actores de gran fama teatral condescendieron en imprimir en la pantalla su juego fisonómico, que tan justo y medido nos pareciera desde las butacas. "Por fin —nos dijimos—  tendremos actores de cine". 


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Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

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