Textos más antiguos de Horacio Quiroga etiquetados como Crónica | pág. 11

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autor: Horacio Quiroga etiqueta: Crónica


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Un Recuerdo

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Alrededor de un nombre conocido —boxeador, político, asaltante, hombre de letras,— la imaginación popular forja un tipo moral y físico perfectamente definido. Es en balde que sus fotografías nos los muestren tal cual son, y que su carácter se transparente en las actuaciones que les han dado notoriedad. A despecho de esto, y de la persistente exhibición de tales rasgos físicos o intelectuales que acentúan constantemente la veraz efigie del causante, la imagen errónea ha cristalizado en cada uno, y nada en adelante la podrá modificar.

Los aficionados al arte, los lectores, son, por su impresionabilidad aguzada, los más expuestos a levantar en su interior falsas efigies de verónicas, tanto más lejos del modelo cuanto más fuerte ha sido la influencia de su predilecto artista o autor.

Son incontables los errores sufridos de este modo. Y no solamente por los aficionados de la referencia, sino por los creadores mismos, a quienes, por sus hábitos psicológicos, podía suponerse abroquelados contra engaños de este jaez.


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Dominio público
3 págs. / 6 minutos / 12 visitas.

Publicado el 12 de agosto de 2026 por Brian.

El Crisol

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


En una noche de lluvia, y en un pueblo del sudoeste del país, tuve ocasión de apreciar debidamente el valor metafórico del utensilio que titula estas líneas.

Por mera casualidad yo asistía esa noche a una manifestación escolar que se celebraba allí con motivo de una fiesta patria. El pueblo contaba escasamente mil habitantes, y los alumnos de la escuela alcanzaban a doscientos. Prolíficas, pues, debían ser las gentes que rendían tan alto porcentaje de hijos.

Estos, rubios y de ojos claros casi todos, eran en su mayoría muy altos para su edad. Vestían uniformemente delantal rosa los varones, y pollerita violeta las mujeres. Colores ambos sin sentido particular en la fiesta, y que respondían sin duda a una simple predilección, por esos tonos del proveedor local. Los chicos, bajo una garúa que no se había logrado hacer cesar, salieron en fila de la escuela, empuñando cada cual una antorcha de bleck. Con ellas en la mano y cantando recorrieron las calles del pueblo, rodearon la manzana baldía, reservada para plaza, y cantando siempre regresaron a la escuela, ante cuya puerta el director dirigió a su grey una conceptuosa aunque larga alocución patriótica. Dos chicos, más altos, rubios y desteñidos que el resto, treparon uno tras otro sobre una mesa afirmada en el barro, desde la cual, con acento tan extraño como vehemente entonación, repitieron algunas bellas expresiones de nuestros próceres. Referíanse aquéllas a la formación étnica de la Argentina, tan llena de reservas vitales para el porvenir, y a aquello de «crisol donde se funden todas las razas».

Bien —me dije—; he aquí por fin algo cuerdo. Son éstas las más sensatas palabras dichas en el país, aunque el chico las repita con su boquita de ganso.

Con lo cual concluyó el acto, abandonando todos el charco formado ante la escuela. Recién al llegar a la fonda, donde yo era el único que hablaba mal mal español, me di cuenta de que había asistido a la celebración del día de la raza.


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Dominio público
1 pág. / 2 minutos / 21 visitas.

Publicado el 14 de agosto de 2026 por Brian.

El Cazador De Monte

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Cuento


La caza mayor de monte —el monte subtropical del nordeste, que es el que nos ocupa— puede concretarse a la de dos animales: el tapir y el tigre.

La cacería del tapir —o anta, o gran bestia, o mborebí, pues con todos estos nombres se le conoce— es una aventura vulgar, muy fatigosa cuando se la efectúa corriendo a través del monte, o descansada hasta el cansancio cuando se espera a la bestia horas y horas en el agua. Su caza no ofrece peligros, fuera de los inherentes a la corrida misma. La puede emprender cualquier hombre ágil o paciente, según el caso, y con cualquier arma y cualquier clase de perros.

Dicha caza, pues, no caracteriza en modo alguno al cazador.


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4 págs. / 8 minutos / 15 visitas.

Publicado el 22 de agosto de 2026 por Brian.

El Cine

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo, Compilación


Punto De Vista


Toda vez que el teatro ha tratado de llevar a la escena una obra cuyo asunto escapaba a las rígidas leyes de tiempo y lugar que rigen a una obra común; cuando la importancia capital de repetidas escenas, la multiplicidad de los lugares de acción o el largo tiempo transcurrido de una escena a otra; cuando todas o cada una de estas contingencias dramáticas aportaban su extraño elemento al escenario, el teatro, en estas ocasiones, no hacía teatro sino cine.

Cuando una obra meditada para el cine se desarrolla en la pantalla en cuatro o cinco escenas de violento contraste con el ambiente inicial de la pieza, y esas cuatro o cinco escenas absorben y condensan la vida interna de los personajes como si su psicología esperara ese instante para hacer allí explosión; cuando todo lo que es progresivo en el tiempo y en el alma —se trate del desenvolvimiento de un carácter o de un conflicto pasional— se resuelve en un corto número de escenas de gran efecto, el cine, al desaprovechar todas las fuerzas que de gradación y naturalidad posee, en vez de hacer cine hace entonces teatro. 


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119 págs. / 3 horas, 29 minutos / 10 visitas.

Publicado el 12 de septiembre de 2026 por Brian.

Punto De Vista

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Toda vez que el teatro ha tratado de llevar a la escena una obra cuyo asunto escapaba a las rígidas leyes de tiempo y lugar que rigen a una obra común; cuando la importancia capital de repetidas escenas, la multiplicidad de los lugares de acción o el largo tiempo transcurrido de una escena a otra; cuando todas o cada una de estas contingencias dramáticas aportaban su extraño elemento al escenario, el teatro, en estas ocasiones, no hacía teatro sino cine.

Cuando una obra meditada para el cine se desarrolla en la pantalla en cuatro o cinco escenas de violento contraste con el ambiente inicial de la pieza, y esas cuatro o cinco escenas absorben y condensan la vida interna de los personajes como si su psicología esperara ese instante para hacer allí explosión; cuando todo lo que es progresivo en el tiempo y en el alma —se trate del desenvolvimiento de un carácter o de un conflicto pasional— se resuelve en un corto número de escenas de gran efecto, el cine, al desaprovechar todas las fuerzas que de gradación y naturalidad posee, en vez de hacer cine hace entonces teatro. 


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4 págs. / 7 minutos / 3 visitas.

Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

Los "Films" Nacionales "El Remanso"

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Toda actividad nacional de arte es como tal digna de atención, realice o no las esperanzas en ella cifradas. Ya hemos manifestado nuestra opinión respecto del cine, como expresión de un nuevo y serio arte. En tal carácter, pues, consideraremos las condiciones de El remanso, último film de los estudios nacionales y de reciente aparición. 


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4 págs. / 7 minutos / 3 visitas.

Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

El Señor DeMill…

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


El Señor DeMill, en Los Enredos de Anatolio. —Con estruendoso éxito se estrenó días atrás esta cinta. El anuncio de que doce estrellas habían sumado y puesto sus fuerzas al servicio de Cecil B. De Mille, director de la obra, hacía pregustar ya de antemano las bellezas del film. La comedia, pues, fue recibida con una satisfacción a la que diversos factores no son ajenos: los hombros de Wanda Hawley (excepcionalmente desnudos en esta fresca rubia); las poses habituales de Gloria Swanson, y la propaganda de su propio director, priman eficazmente entre aquellos. 


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4 págs. / 7 minutos / 3 visitas.

Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

La Dirección De Griffith…

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


La Dirección de Griffith en el Filme Por defender a una Mujer. —Mucho más que en las palabras, el’alma se transparenta en el rostro. El teatro y el cine lo saben de larga data, y los actores de fuerte temperamento han obtenido de esta virtud violentos triunfos. Pero existen en el alma medios tonos, para los que las expresiones abiertas del semblante no son trasunto fiel. El alma, en estos casos, se insinúa al exterior en imperceptibles matices: leve temblor de cejas; ojos inmóviles que lloran sin una sola lágrima; sonrisas prendidas aún por un extremo a un sollozo; medias tintas de expresión, insinuaciones vagas que en el teatro, por razones de distancia del actor al espectador, no tienen cabida, y que el cine ha convertido en su más rica fuente de acción. 


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4 págs. / 7 minutos / 3 visitas.

Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

La Moralidad En El Cine…

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


La Moralidad en el Cine. William Hart. —Con El mar de arena, historia sentimental de una travesía del desierto, vuelve a presentarse en la pantalla este actor, de relieve tan singular que merece nos detengamos a considerarlo. 

Hart personifica sobre todo, y por encima de todo, al varón. No existe en todo el cine un ser de rostro menos agraciado que el suyo. Pasa visiblemente de los cuarenta y cinco años. Es tosco —por lo menos en la pantalla—, y simula a maravilla ser muy tímido en achaques de amor. No es pues ni buen mozo, ni joven, ni elegante, ni ha desempeñado que sepamos papeles de intelectual. ¿A qué se debe, entonces, el prestigio que entre el bello sexo tiene este actor tan desprovisto de seducción? 


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Dominio público
4 págs. / 8 minutos / 3 visitas.

Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

Un Buen Film

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


A veces, y por lo común inadvertida, nos llega una cinta que realiza el ideal de este peregrino nuevo arte. Tal es el caso con La niña de la gran casa, días atrás estrenada en silencio, a semejanza de tantos otros filmes, y que por desidia o falta de comprensión de sus propios productores nos llega, pasa y se apaga sin una sola mención. 


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Dominio público
5 págs. / 9 minutos / 3 visitas.

Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

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