A La Señorita Isabel Ruremonde
Horacio Quiroga
Poema
Cogiéndome las manos, me decía a menudo: —Ven
ga, amigo mío, ya sabe cuánto le queremos. ¡Ha sido
usted tan bueno con nuestra pobre enferma!
Pálida, débil, vestida siempre de heliotropo de
que era el claro perfume, un poco triste, aun en los días
Dominio público
1 pág. / 1 minuto / 6 visitas.
Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.









