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autor: Isabel Petrus


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Maruja S.L.

Isabel Petrus


Cuento


Maruja es cualquier cosa menos una sociedad limitada.

Derrocha tiempo, humanidad, presencia a su alrededor. Corre de un lado para otro desde que empieza el día porque, claro, ella no trabaja, y, ante esto, todo el mundo en casa se siente capacitado para pedirle algo, exigirle más, esperar que ella se desmonte por piezas por el resto de la familia.

Anda en esta edad indecisa, que se difumina en su cara y en su cuerpo como una nube, bordeando los cuarenta, aunque a veces ha de esforzarse para recordar que ya ha cumplido los treinta.

Y es que, todo, absolutamente todo, parece que pasó ayer. Ha de contar mentalmente los años que han transcurrido desde su boda, desde el nacimiento de Carlos, desde que Lorena hizo la primera comunión. Claro que guarda un álbum gordote y estropeado en los bordes, en el que todo el mundo le sonríe desde la distancia en el tiempo, en el que ella, más que nadie, conoce fechas y felicidades, aventuras y desventuras, sin necesidad de que nadie le recuerde el cuándo, el cómo, el dónde.

Sin ella saberlo, es un prototipo ideal. Es, exactamente, lo que no quiere ser su hija, lo que no fue su madre, lo que no querría ser ella misma.


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Publicado el 7 de diciembre de 2020 por Edu Robsy.

La Mujer Lunar

Isabel Petrus


Cuento


Siempre fue una soñadora. Una vez, en que decidió buscar el porqué de su razón de ser, le dijeron que era una mujer lunar: influenciada por la luna, vivía de sueños, de quimeras, y los anteponía a sus realidades, a su cada día.

Lo pensó lentamente, mientras escuchaba. Y decidió que le gustaba así. Era feliz de esta forma, evadiendo realidades, tan duras a veces, y jugando con un mundo de sueños que se anteponían a su vida, que la hacían vivir, un poco más feliz, aunque a contrapunto de lo real, en un mundo que, al fin, ella elegía.

No consideraba que tuviera que dar explicaciones a nadie por ello. Había decidido ser así, y esto le ayudaba a superar los problemas, a enfrentarse a la vida.

En su vida de sueños, era una quimera en busca de realidades. Amaba y se enamoraba del amor, perseguía sus sueños en un mundo irreal, y formaba realidades con sus sueños. Pero se daba trompazos imposibles cuando intentaba convertir en verdades estos sueños, cuando realizaba, de algún modo, sus deseos.

Se enamoraba, y amaba a sus sueños y deseos en cada hombre. Deseaba la felicidad, cuando ellos sólo deseaban su cuerpo. Se enamoraba de los vértices del alma que imaginaba en sus amantes, y ellos sólo amaban el borde agudo de sus pechos, la concavidad dulce de su sexo. Buscaba, en cualquier relación, la compañía, la soledad compartida, la conversación lenta. Y ellos buscaban el placer rápido y escondido, el cuerpo cálido en el que enterrar su deseo, la curvatura exacta de sus caderas.

Nunca se dio cuenta exacta de que no la amaban a ella. Pero su insatisfacción debió dejarle alguna duda, cuando iba, de uno a otro, persiguiendo lo que no hallaba en ninguno.


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2 págs. / 4 minutos / 62 visitas.

Publicado el 7 de diciembre de 2020 por Edu Robsy.

Listas, Listas, Listísimas

Isabel Petrus


Cuentos, Colección


Para Dino. Porque su paciencia conmigo es infinita.

Para Eduardo y Dinito. Porque, pese a todo, siguen considerándome una aceptable, aunque atípica, versión de madre.

Para mi madre. Porque sin ella, sin su cariño y apoyo, nada sería posible. Para Laly, Carlota, Irene, Magda y Belarmino. Porque ellos, en este orden o en cualquier otro, son los amigos fieles que no te fallan nunca, los importantes, los imprescindibles.

Y para quien conmigo va, aunque su sombra y la mía coincidan tan pocas veces.


Si ellos no existieran, esta aventura, mi primer libro, no sería posible.

Gracias a todos.


Y para tí, Edmundo, estés donde estés. Porque me hiciste pelirroja y rebelde, porque me enseñaste de la vida más que cualquier libro. Y porque siempre confiaste en mí, aunque te rieras de mis ilusiones absurdas llamándome lista, lista, listísima.

Ya ves, papá, tu broma se ha convertido en el título de mi primer libro.

Prólogo

La vida, imprevisible, no siempre confirma las expectativas. Pero algunas sí se cumplen.

Me llama Isabel para solicitarme que le escriba el prólogo a su primer libro que va a publicar. Y lo hago gustoso, con el placer de quien asiste a la confirmación de una promesa anunciada. Atrás quedaron aquellos años que para mí significaban el inicio de mi andadura profesional y en los que Isabel, a sus dieciséis años, se mostraba como una chica aplicada e inquieta, que manejaba la pluma con soltura y despuntaba con sus redacciones originales y sugerentes, llenas de creatividad. Sin duda había madera de escritora en aquella adolescente, soñadora y vivaz, que irradiaba simpatía entre las paredes del Instituto, todavía sin nombre, que le vieron crecer.


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52 págs. / 1 hora, 31 minutos / 306 visitas.

Publicado el 6 de diciembre de 2020 por Edu Robsy.

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