P.—¿Para quién hizo Dios el mundo?
R.—Para el hombre.
Catecismo del P. Astete
I
Una hermosa mañana de novillos fueron Dioni y Santi a la campa de
Albia a coger cochorros. era el tiempo de ellos, de las hojas de los
árboles y del aire tibio.radiaba el sol, que luce sobre todos, que
calienta a los fríos, sofoca a los calientes, reseca a unos y liquida a
otros, que hace lo mismo dulce su rayo que la sombra, en el invierno
aquél y ésta en verano.
—Míate, míate..., allí, en aquel rasimo de flores blancas...
Señalaba a Santi dos cochorros que tomaban el sol en la flor de un
castaño de Indias. Tiró éste una piedra que no erró, la rama crujió y
los cuerpecillos de los cochorros sonaron en tierra. Los cogieron.
—El mío t'es macho; míale los cuernos anchos, abiertos... como abanico—dijo Dioni.
—Y el mío hembra. Tiene los cuernos apretaos...
Cerrados en la mano se los llevaron, los metieron luego en la gorra con un puñado de yerba.
—Tendrían nido y cochorritos—dijo Dioni.
—Cállate, lerdo; los cachorros no tienen nido...
—¡No...! ¡Sin tener...!
Pronto pelaron y cortaron su palito, prepararon su faja de papel, con su alfiler.
—A ver, a ver cuál es más volarín...
Les rompieron media patita trasera, envainaron con la otra media el
alfiler sujeta a la faja de papel, vuelta como correa en el palillo, y
les hicieron girar en torno a este hasta que emprendieron el vuelo
cantándoles aquello de
¡Pavolea, chitolea,
vola, vola tú!
Era un divertido juego de Sísifo.
—Mía, mía, el mío es más trabajador; mía cómo te vola..., ¿no lo oyes?..., ¡hu, hu, huuuuuu!
—El mío es más volarín..., ¡aivá!
—Te credán que van volando por ay, cedrán que han llego al campo...
Y les tuvieron a los animalitos vuela que vuela en torno al palo.
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