Textos más populares este mes de Nathaniel Hawthorne | pág. 3

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autor: Nathaniel Hawthorne


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La Catástrofe del Señor Higginbotham

Nathaniel Hawthorne


Cuento


Un hombre joven, de profesión vendedor ambulante de tabaco, se dirigía desde Morristown, en donde se había entretenido en amplios tratos con el diácono de la comunidad shákera, hacia el pueblo de Parker’s Falls, junto al río Salmon. Tenía una pequeña y pulcra carreta, pintada de verde, con una caja de cigarros dibujada en cada cartola y, en la parte posterior, un jefe indio sujetando una pipa y una planta de tabaco.

El vendedor conducía una preciosa yegüita y era un joven de excelente carácter, atento a cualquier trato, pero que no por eso dejaba de gustar a los yankis; quienes, según les he oído yo decir, preferirían que les afeitasen con una navaja afilada que con una roma. Y era especialmente querido por las lindas muchachas de la ribera del Connecticut, cuyo favor solía solicitar mediante regalos del mejor de los tabacos que llevaba; pues sabía bien que las mozas campesinas de Nueva Inglaterra son, por lo general, magníficas fumadoras de pipa. Además, como se verá en el transcurso de mi historia, el vendedor era de carácter preguntón y tenía algo de chismoso, siempre rabiando por oír las noticias y deseando contarlas de nuevo.


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Publicado el 19 de mayo de 2017 por Edu Robsy.

El Relato de un Corsario Yanqui

Nathaniel Hawthorne


Novela


Introducción

Hojas manuscritas amarilleadas por el tiempo, con la tinta desvaída a trechos, emborronadas con manchones y lagunas que delatan la incuria o la impaciencia del escritor… siempre hay algo fascinador; de mortificante enigma en estos mudos mensajeros del pasado. El romanticismo rodea a estos quebradizos tesoros que algún afortunado buscador de antigüedades rescata de olvidados archivos gubernamentales, o que surgen de algún escondrijo de literatura perdida, o que, mejor aún y más acorde con la tradición preceptiva en estos casos, aguardan ser descubiertos en algún mohoso baúl de piel, arrumbado hace siglos en el polvoriento desván de una vetusta mansión familiar. Vale la pena rebuscar en tales baúles y desvanes, pues de no hacerlo dejarían de proporcionar un muy fértil terreno para el novelista y el más o menos crédulo historiador. La célebre arca de Chatterton fue sin duda pergeñada por la fantasía de aquel malaventurado poeta y los manuscritos que salieron de ella, despojados de su pretendida autenticidad, son apreciados hoy día por su intrínseco valor literario. Pero de tiempo en tiempo ve la luz algún manuscrito de genuina y probada antigüedad, ya sea proveniente de los archivos administrativos, ya del olvidado camaranchón familiar. Y cuando ocurre puede resultar revelador de hechos históricos o amenos en tanto que nos da cuenta de las costumbres y formas de vida de nuestros antepasados.

Uno de tales manuscritos llegó a mis manos hace ya más de siete años. Me lo dio la Reverenda Madre Dominica M. Alphonsa Lathrop (Rose Hawthorne Lathrop), hija de Nathaniel Hawthorne, tras haberlo descubierto entre otros muchos papeles familiares que guardaba desde que muchos años antes partiera de The Wayside, el solar familiar de los Hawthorne en Concord, Massachussets.


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191 págs. / 5 horas, 35 minutos / 85 visitas.

Publicado el 25 de mayo de 2017 por Edu Robsy.

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