El Verbo Amar
Roberto Payró
Cuento
A Eduardo A. Sola
Dominio público
14 págs. / 24 minutos / 59 visitas.
Publicado el 28 de octubre de 2020 por Edu Robsy.
Mostrando 41 a 43 de 43 textos encontrados.
autor: Roberto Payró contiene: 'b'
A Eduardo A. Sola
Dominio público
14 págs. / 24 minutos / 59 visitas.
Publicado el 28 de octubre de 2020 por Edu Robsy.
«Tengo el honor y la satisfacción de comunicar a usted, por orden del señor Intendente, que desde la fecha queda suspendido y exonerado de su cargo de subdirector y segundo médico del Hospital municipal, por razones de mejor servicio, y agradeciéndole en nombre del municipio los servicios prestados. Tengo el gusto de saludarlo con toda consideración, etc., etc.»
Llegó esta nota a manos del doctor Fillipini al día siguiente de la elección que consagró, por su consejo, municipal a Bermúdez.
—¡Mascalzone! —exclamó, pensando en su protegido de un minuto.
Pero sin que el despecho le ofuscara el raciocinio, salió de casa en busca del firmante de la nota en primer lugar. Era éste el secretario de la Intendencia, Remigio Bustos, y podía aclararle muchos puntos, útiles para sus manejos ulteriores. Le encontró tomando café y copa en la confitería de Cármine. Haciendo un grande esfuerzo, un acto heroico, pagó la «consumación» y pidió «otra vuelta».
—Dígame, Bustos —preguntó por fin—; ¿por qué me destituye don Domingo?
—¡Hombre, no sé! —contestó el otro, paladeando su anis, y no por sutileza ni reserva política, sino por nebulosidad cerebral.
Viera, caracterizándolo, había publicado efectivamente, hacía poco, una parodia de la fabulilla de Samaniego:
Dijo Ferreiro a Bustos
después de olerlo:
—Tu cabeza es hermosa
pero sin seso.
¡Cómo éste hay muchos
que, aunque parecen hombres,
sólo son... Bustos!
—No sabe ¡bueno! Pero dígame cómo fue —insistió Fillipini, en su jerga ítalo-argentina, seguro de que por el hilo sacaría el ovillo—. ¿No le habló nadie?
—Nadie.
—¿Le hizo escribir la nota así, sin más ni más?
—Sí, mientras estaban votando.
—¿Y nadie había ido a verlo?
—Nadie más que Gino, el pión de Cármine.
—¿Y a qué iba Gino?
Dominio público
7 págs. / 13 minutos / 56 visitas.
Publicado el 1 de enero de 2021 por Edu Robsy.
«Poesía eres tú».— BÉCQUER
La noche de verano había caído espléndida sobre la pampa poblada de infinitos rumores, como mecida por un inacabable y dulce arrullo de amor que hiciese parpadear de voluptuosidad las estrellas y palpitar casi jadeante la tierra tendida bajo su húmeda caricia. La brisa, cálida como una respiración, se deslizaba entre las altas hierbas agostadas, fingiendo leves roces de seda, vagos susurros de besos. Las luciérnagas bailaban una nupcial danza de luces. El horizonte producía extraña impresión de claridad, aunque en derredor no pudiera discernirse un solo detalle, ni en los planos más próximos. Era una noche de ensueño, de esas que tienen la virtud de infiltrarse hasta el alma, sobreexcitar los sentidos, encender la imaginación.
Y los peones de la estancia de don Juan Manuel García, tendidos en el pasto, al amor de las estrellas, iluminados a veces por una ráfaga roja que relampagueaba de la cocina, fumaban y charlaban a media voz, con palabra perezosa, inconscientemente subyugados por la majestad suprema de la noche.
Una exhalación que cruzó la atmósfera, rayándola como un diamante que cortara un espejo negro, para desvanecerse luego en la tiniebla, fue el punto de arranque de la conversación.
—¡De qué dijunto será es'ánima! —exclamó el viejo don Marto, santiguándose una vez pasado el primer sobrecogimiento.
—¡Por la luz que tenía, de juro que de algún ráy —contestó medrosamente Jerónimo.
Don Marto rezongó una risita:
—¡De ande sacás!... —dijo—. Si aquí no hay ráys dende el año dies, cuando echamos al último, qu'estaba en Uropa... después de los ingleses... ¡Ray! Aura todos somos ráys... y no tenemos corona, si no somos hijos del patrón... Será más bien de algún inocente.
Dominio público
4 págs. / 7 minutos / 104 visitas.
Publicado el 1 de enero de 2021 por Edu Robsy.