Textos más vistos de Wilkie Collins etiquetados como Novela | pág. 3

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autor: Wilkie Collins etiqueta: Novela


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El Hombre de Negro

Wilkie Collins


Novela


ANTES DE LA HISTORIA

Primera escena. Boulogne-sur Mer: El duelo

I

Los médicos no podían hacer nada más por lady Berrick. Cuando los médicos de una dama que ha alcanzado los setenta años de edad recomiendan el suave clima del sur de Francia, lo que quieren dar a entender, a la pata la llana, es que han agotado todos sus recursos. La viuda decidió concederle su oportunidad al suave clima francés, y a continuación decidió (según sus propias palabras) «morir en casa». El viaje de regreso fue lento, y la última vez que oí hablar de ella había llegado a París. Fue a principios de noviembre. Una semana después me encontré en el club con su sobrino, Lewis Romayne.

—¿Qué te trae a Londres en esta época del año: —pregunté.

—La fatalidad me persigue —respondió con gesto grave—. Soy uno de los hombres más desdichados de la tierra.

Tenía treinta años; no estaba casado; era el envidiable poseedor de una antigua y hermosa finca, Vange Abbey; no tenía parientes pobres; era uno de los hombres más apuestos de Inglaterra. Si a eso añadimos que yo soy un oficial retirado del ejército, que mi renta es paupérrima, mi esposa desagradable y mis cuatro hijos feos, y que llevo a mis espaldas una carga de cincuenta años, a nadie le sorprenderá que mis palabras de respuesta a Romayne, llenas de amarga sinceridad, fueran las siguientes:

—¡Pues que el Cielo me conceda poder intercambiar nuestros lugares!

—¡Que el Cielo te lo conceda! —profirió con igual sinceridad—. Lee esto.


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326 págs. / 9 horas, 31 minutos / 109 visitas.

Publicado el 6 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

El Legado de Caín

Wilkie Collins


Novela


A la señora de Henry Powell Bartley:

Permítame asociar mi nombre al suyo al publicar esta novela.
No encuentro empleo más placentero para la pluma que he
utilizado para escribir mis libros, que el de reconocer lo
que le debo a la pluma que con habilidad y paciencia
ha copiado mis manuscritos para la imprenta.

WlLKIE COLLINS

Wimpole Street

6 de diciembre de 1888

PRIMER PERÍODO: 1858-1859

Acontecimientos ocurridos en la prisión, relatados por el Alcaide

CAPÍTULO I

El Alcaide explica

A petición de alguien que tiene unos derechos sobre mí que no puedo dejar de reconocer, consiento en volver la vista a lo sucedido hace muchos años, y en describir acontecimientos que tuvieron lugar entre los muros de una prisión inglesa durante el periodo en que desempeñé en ella el cargo de Alcaide.

Al examinar mi tarea a la luz de lo que después supe, creo que procederé sabiamente si ejerzo cierto control sobre la libertad de mi pluma.

Me propongo mantener en silencio el nombre del pueblo en el cual se ubica la prisión confiada en una época a mi cuidado. Observaré una discreción similar en lo que concierne a los individuos involucrados, algunos de los cuales ya han muerto, mientras que otros aún viven en la actualidad.


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369 págs. / 10 horas, 47 minutos / 194 visitas.

Publicado el 1 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

Iolani o Tahití Tal Como Era

Wilkie Collins


Novela


LIBRO PRIMERO

In secret we meet—
In silence I grieve,
That thy heart could forget,
Thy spirit deceive.

BYRON

En secreto nos encontramos…
en silencio me lamento,
de que tu corazón pudiera olvidar,
tu espíritu engañar.

Capítulo I. Ioláni e idía

El verano tocaba a su fin cuando una noche (en los tiempos en los que Tahití aún no había sido descubierta por los viajeros del norte) la desolación del gran lago Vahíria fue iluminada por la presencia de dos seres humanos, un hombre y una mujer que vagabundeaban con indiferencia a lo largo de sus ásperas y desiertas orillas.


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172 págs. / 5 horas, 1 minuto / 64 visitas.

Publicado el 1 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

La Hija de Jezabel

Wilkie Collins


Novela


PRIMERA PARTE

El señor David Glenney evoca
sus recuerdos y da inicio
a la historia

CAPÍTULO I

En lo que toca a la hija de Jezabel, mis remembranzas se inician con la muerte de dos caballeros extranjeros, en dos países distintos, el mismo día del mismo año.

Ambos eran hombres de cierta importancia en sus respectivas esferas, y eran desconocidos el uno para el otro.

El señor Ephraim Wagner, comerciante (originalmente de Frankfurt del Main), falleció en Londres el 3 de septiembre de 1828.

El doctor Fontaine —famoso en su tiempo por los descubrimientos que realizó en el campo de la química experimental— murió en Wurtzburgo el 3 de septiembre de 1828.

Al comerciante y al doctor los sobrevivieron sendas viudas. La viuda del comerciante (una inglesa) no tenía hijos. La viuda del doctor (descendiente de una familia del sur de Alemania) tenía una hija en la cual encontrar consuelo.

En esa lejana época —escribo estas líneas en el año de 1878, a medio siglo de distancia de los hechos— yo era un joven empleado en la oficina del señor Wagner. Como era sobrino de su esposa, me había recibido con toda amabilidad como un miembro más de su hogar. Lo que relataré a continuación, lo vi con mis propios ojos y lo escuché con mis propios oídos. Mi memoria es confiable. Como otros ancianos, recuerdo los sucesos que tuvieron lugar en los inicios de mi vida con mucha más claridad que los que ocurrieron hace sólo dos o tres años.


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324 págs. / 9 horas, 28 minutos / 77 visitas.

Publicado el 6 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

La Reina de Corazones

Wilkie Collins


Novela


Carta dedicatoria

A Émile Forgues

En un tiempo en el que los lectores franceses desconocían por completo mi obra, apareció con su firma un análisis crítico de mis novelas en la Revue des Deux Mondes. Leí ese artículo, en el momento de su publicación, con sincero placer y gratitud hacia su autor, y desde entonces he hecho honestamente todo lo posible por beneficiarme de él.

Posteriormente, cuando se llegó a un acuerdo para publicar mis novelas en París, usted emprendió amablemente la tarea, no exenta de sacrificios para su comodidad, de brindar a la primera de la serie —«The Dead Secret»— la gran ventaja de ser vertida por su pluma al francés. Su maravillosa traducción de «The Lighthouse» ya me había mostrado la valía de su asistencia; y cuando «The Dead Secret» fue publicada en su versión francesa, aunque sensiblemente satisfecho, de ningún modo me sorprendió descubrir que mi afortunada obra de ficción no había sido traducida en el sentido mecánico de la palabra, sino transformada de una novela que yo había escrito en mi idioma a una novela que usted podría haber escrito en el suyo.

Me dispongo a pedirle que me conceda un nuevo favor literario aceptando la dedicatoria de este libro; se trata del agradecimiento más diligente que ha estado en mi mano ofrecerle a modo de compensación por lo que le debo como crítico, traductor y amigo.


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458 págs. / 13 horas, 22 minutos / 162 visitas.

Publicado el 1 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

La Reina del Mal

Wilkie Collins


Novela


Afectuosamente dedicado a
Holman Hunt

Antes de la historia. La educación de la señorita Westerfield

1. El juicio

Los caballeros del jurado se retiraron a deliberar.

Su Presidente se distinguía de todos ellos por ser el más brillante y el más elocuente, siendo por ello una persona muy respetada entre sus colegas. Por una vez, puede decirse que el hombre adecuado estaba en el cargo adecuado.

De los once hombres del jurado, cuatro tenían personalidades muy superficiales. Eran estos:

El Hambriento, que exigía constantemente que le trajeran la cena.

El Despistado, que hacía dibujos en su cuaderno de notas.

El Nervioso, que no se alteraba por nada.

Y el Callado, que era quien finalmente decidía el veredicto.

De los otros siete miembros del jurado, uno era un Soñoliento bajito que jamás solía causar problemas; otro era un Inválido con muy mal humor que siempre hacía su trabajo a regañadientes, y cinco pertenecían a esa especie mayoritaria y feliz de la población que se deja gobernar con docilidad: de lo que no sabe, no opina.

Cuando el Presidente se sentó a la cabecera de la mesa, y sus colegas a ambos lados, el silencio cayó sobre ese jurado masculino. (Circunstancia que normalmente no se da en las reuniones de mujeres). La clase de silencio que se produce cuando nadie se atreve a hablar en primer lugar.

Cuando sucedía esto, era obligación del Presidente hacer con sus cofrades deliberadores lo que acostumbramos a hacer cuando se nos para el reloj: darle cuerda al jurado, y ponerlo a trabajar.

—Caballeros. ¿Se han formado ya una opinión definitiva sobre el caso?

Algunos contestaron que sí y otros que no. El pequeño Soñoliento no dijo nada. El Inválido malhumorado exclamó:

—¡Vamos allá!


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394 págs. / 11 horas, 29 minutos / 81 visitas.

Publicado el 2 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

La Respuesta Es No

Wilkie Collins


Novela


Libro primero. En la escuela

Capítulo I. Un festín de contrabando

Afuera del dormitorio la noche era oscura y silenciosa.

En el jardín, la llovizna era tan fina que no se la oía; en el aire estancado por la calma no se movía ni una hoja; el perro guardián dormía; los gatos habían buscado refugio en la casa; bajo el cielo lóbrego, ningún sonido, fuera próximo o distante, rompía el silencio.

En el dormitorio la noche era oscura y silenciosa.

La señora Ladd conocía demasiado bien sus deberes de directora de escuela como para permitir luces encendidas durante las noches; y se suponía que las jóvenes de la señora Ladd estaban profundamente dormidas, de acuerdo con los reglamentos de la institución. Sólo a ratos se interrumpía levemente el silencio, cuando el suave roce de unas sábanas delataba que una de las chicas se había dado la vuelta, intranquila, en su cama. En los largos períodos de quietud no se oía ni la suave respiración de las jóvenes dormidas.

El primer sonido revelador de vida y movimiento acusó el compás mecánico del reloj. Desde las regiones inferiores de la casa, la voz del Padre Tiempo anunció la hora que precedía a la medianoche.

Cerca de la puerta de la habitación, una voz suave se alzó desfallecida. Contó las campanadas del reloj y le recordó la hora a una de las chicas.

—¡Emily!, las once.

No hubo respuesta. Al cabo de un momento, la voz fatigada volvió a intentarlo, esta vez un poco más alto.

—¡Emily!

Una joven, cuya cama se encontraba en el extremo más alejado de la habitación, suspiró en el pesado bochorno de la noche y dijo en tono perentorio:

—¿Es Cecilia la que habla?

—Sí.

—¿Qué quieres?

—Tengo hambre, Emily. ¿La chica nueva duerme?

La chica nueva respondió rápida y resentida:

—No, no duerme.


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389 págs. / 11 horas, 22 minutos / 100 visitas.

Publicado el 2 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

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