Textos más populares este mes que contienen 'filosofia' | pág. 5

Mostrando 41 a 50 de 145 textos encontrados.


Buscador de títulos

contiene: 'filosofia'


34567

Cármides

Platón


Diálogo, Filosofía


Sócrates: Habiendo llegado la víspera de la llegada del ejército de Potidea, tuve singular placer, después de tan larga ausencia, en volver a ver los sitios que habitualmente frecuentaba. Entré en la palestra de Taureas, frente por frente del templo del Pórtico real, y encontré allí una numerosa reunión, compuesta de gente conocida y desconocida. Desde que me vieron, como no me esperaban, todos me saludaron de lejos. Pero Querefon, tan loco como siempre, se lanza en medio de sus amigos, corre hacia mí, y tomándome por la mano:

—¡Oh Sócrates! dijo, ¿cómo has librado en la batalla?

Poco antes de mi partida del ejército había tenido lugar un combate bajo los muros de Potidea, y acababan de tener la noticia.

—Como ves, le respondí.

—Nos han contado, replicó, que el combate había sido de los más empeñados, y que habían perecido en él muchos conocidos.

—Os han dicho la verdad.

—¿Asististe a la acción?

—Allí estuve.

—Ven a sentarte, dijo, y haznos la historia de ella, porque ignoramos completamente los detalles.

En el acto, llevándome consigo, me hizo sentar al lado de Critias, hijo de Callescrus. Me senté, saludé a Critias y a los demás, y procuré satisfacer su curiosidad sobre el ejército, teniendo que responder a mil preguntas.

Terminada esta conversación, les pregunté a mi vez qué era de la filosofía, y si entre los jóvenes se habían distinguido algunos por su saber o su belleza, o por ambas cosas. Entonces Critias, dirigiendo sus miradas hacia la puerta y viendo entrar algunos jóvenes en tono de broma, y detrás un enjambre de ellos:

—Respecto a la belleza, dijo, vas a saber, Sócrates, en este mismo acto todo lo que hay. Esos que ves que acaban de entrar son los precursores y los amantes del que, a lo menos por ahora, pasa por el más hermoso. Imagino que no está lejos, y no tardará en entrar.


Leer / Descargar texto

Dominio público
33 págs. / 57 minutos / 1.242 visitas.

Publicado el 12 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Lo Bello y lo Sublime

Immanuel Kant


Filosofía, tratado


Con el título de «Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime» publicó Kant en Königsberg (1764) este ensayo de vario y atrayente contenido. Numerosas ediciones sueltas se han hecho de este encantador tratadito, sin contar las varias ediciones de las obras completas del autor.

Más que de estética, en el sentido estricto de la palabra, tratan las «Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime» de asuntos varios, moral, psicología, descripción de los caracteres individuales y nacionales; en suma, de toda suerte de temas interesantes que pueden ocurrirse alrededor del asunto principal. Está escrito en estilo fácil y cómodo —extraña excepción en la obra de Kant—, lleno de ingenio, alegría, penetración, con una sencillez encantadora. Se comprende fácilmente que un crítico haya podido comparar a Kant —refiriéndose a esta obra— con «La Bruyère», el autor de los «Caracteres».

En este ensayo es donde Kant ataca por primera vez el problema estético, y aunque sus ideas fundamentales acerca del arte y la belleza se hallan sistemáticamente expuestas en su obra posterior, la «Crítica del Juicio», tienen, sin embargo, las «Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime» cierto interés para el conocimiento de los orígenes de la estética kantiana. Pero sobre todo constituyen, como hemos dicho, una serie de delicadas ocurrencias, de certeras observaciones, de agudas críticas, sin el aparato solemne de la exposición didáctica.

Capítulo I

Sobre los diferentes objetos del sentimiento de lo sublime y de lo bello.


Leer / Descargar texto

Dominio público
53 págs. / 1 hora, 32 minutos / 775 visitas.

Publicado el 31 de octubre de 2021 por Edu Robsy.

Vida y Pensamientos Morales de Confucio

Confucio


Tratado, Filosofía, Ética


De la filosofía de los chinos

Todos los pueblos conocidos de la tierra, separados los unos de los otros por montañas inaccesibles, por la profundidad de los rios, por el abismo de las mares; mas divididos aun por las opiniones, por el culto religioso, por la industria, por las costumbres; pero reunidos por una comun ceguedad, parece hallarse convenidos entre ellos, en conceder el mas alto grado de gloria á los que les han hecho padecer el mayor número de males. Cenizas, ruinas, huesos descarnados, y una soledad horrible, testifican á la posteridad los altos hechos de los conquistadores, y les aseguran los elogios y la veneracion de los hijos á cuyos padres degollaron.

En este universal delirio, los Chinos solamente conservando ideas justas, y el amor de su bien estar, han preferido siempre los hombres que los ilustran, á los que los destruyen. El nombre de Fo-hí es tal vez menos harmonioso que los de Hermes y Orfeo; pero tambien es respetable. Este sabio Emperador, que reynaba, á lo menos, dos mil y quinientos años antes de nuestra era vulgar, supo preferir á toda otra especie de imperio, el de la razon, y se hizo el Preceptor de sus pueblos, que aun en el dia le llaman el Padre de la Ciencia.

Pero el arte de escribir aun no se habia inventado; y así ciertos nudos servian á los mercaderes para llevar cuenta de los pormenores de su comercio. Pero ¿cómo explicar la Filosofia con los nudos? El medio que Fo-hí empleó para asegurar á sus principios alguna duracion, no era menos insuficiente que aquel: trazó lineas, de las quales dió sin duda la correspondiente explicacion, pero ésta fué olvidada bien presto.

De este modo los conocimientos apenas trazados por Fo-hí, y que quiso transmitir á sus pueblos, habrian tenido una corta influencia sobre su prosperidad, si no se hubieran elevado de tiempo en tiempo Principes dignos de ocupar el trono de este grande hombre.


Leer / Descargar texto

Dominio público
49 págs. / 1 hora, 27 minutos / 684 visitas.

Publicado el 16 de julio de 2024 por Edu Robsy.

Ecce Homo

Friedrich Nietzsche


Filosofía


Prólogo

1

Como preveo que dentro de poco tendré que dirigirme a la humanidad presentándole la más grave exigencia que jamás se le ha hecho, me parece indispensable decir quién soy yo. En el fondo sería lícito saberlo ya: pues no he dejado de «dar testimonio» de mí. Mas la desproporción entre la grandeza de mi tarea y la pequeñez de mis contemporáneos se ha puesto de manifiesto en el hecho de que ni me han oído ni tampoco me han visto siquiera. Yo vivo de mi propio crédito; ¿acaso es un mero prejuicio que yo vivo? Me basta hablar con cualquier «persona culta» de las que en verano vienen a la Alta Engadina para convencerme de que yo no vivo. En estas circunstancias existe un deber contra el cual se rebelan en el fondo mis hábitos y aun más el orgullo de mis instintos, a saber, el deber de decir: ¡Escuchadme, pues yo soy tal y tal. ¡Sobre todo, no me confundáis con otros!

2


Leer / Descargar texto

Dominio público
107 págs. / 3 horas, 8 minutos / 3.987 visitas.

Publicado el 28 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

De la Constancia del Sabio

Lucio Anneo Séneca


Filosofía, Tratado


Capítulo I

No sin razón me atreveré a decir, oh amigo Sereno, que entre los filósofos estoicos y los demás profesores de la sabiduría hay la diferencia que entre los hombres y las mujeres; porque aunque los unos y los otros tratan de lo concerniente a la comunicación y compañía de la vida, los unos nacieron para imperar y los otros para obedecer. Los demás sabios son como los médicos domésticos y caseros, que aplican a los cuerpos medicamentos suaves y blandos, no curando como conviene, sino como les es permitido. Los estoicos, habiendo entrado en varonil camino, no cuidan de que parezca ameno a los que han de caminar por él, tratan sólo de librarlos con toda presteza de los vicios, colocándolos en aquel alto monte que de tal manera está encumbrado y seguro, que no sólo no alcanzan a él las flechas de la fortuna, sino que aun les está superior. Los caminos a que somos llamados son arduos y fragosos, que en los llanos no hay cosa eminente; pero tras todo eso, no son tan despeñaderos como muchos piensan. Solas las entradas son pedregosas y ásperas, y que parece están sin senda, al modo que sucede a los que de lejos miran las montañas, que se les representan ya quebradas y ya unidas, porque la distancia larga engaña fácilmente la vista; pero en llegando más cerca, todo aquello que el engaño de los ojos había juzgado por unido, se va poco a poco mostrando dividido; y lo que desde lejos parecía despeñadero, se descubre en llegando ser un apacible collado. Poco tiempo ha que hablando de Marco Catón te indignaste (porque eres mal sufrido de maldades) de que el siglo en que vivió no le hubiese llegado a conocer, y que habiéndose levantado sobre los Césares y Pompeyos, le hubiesen puesto inferior a los Vatinios.


Leer / Descargar texto

Dominio público
24 págs. / 43 minutos / 2.670 visitas.

Publicado el 18 de diciembre de 2016 por Edu Robsy.

De la Naturaleza de las Cosas

Lucrecio


Poesía, tratado, filosofía


Libro primero

Madre de los Romanos, encanto de los dioses y de los hombres, pulcra Venus: Tú alientas los astros que en el ámbito de los cielos giran, las fértiles tierras y el inmenso Océano; todo animal por ti vive y por ti goza de la acción benéfica del Sol; ante la presencia tuya el cielo viste galas, huyen los vientos, la tierra produce olorosas flores, el mar se riza, el espléndido Olimpo llena de luz el Universo, la primavera brilla y el céfiro fecundo, libre, vuela; todos los seres que llenan los espacios, nutridos por tu influencia, festejan tu venida ¡oh diosa!; la gente alegre baila en el ameno prado ó á nado pasa arrebatados ríos; cuanto vive y siente, atraído por tus goces, te sigue hacia donde tú lo impulsas; y lo mismo en el dilatado mar que en los empinados montes, en los intranquilos ríos que en los pacíficos campos, y en el obscuro bosque, mansión de aves, todos los corazones por ti arden en irresistible llama de amor, y con estímulo deleitoso los siglos se propagan.


Leer / Descargar texto

Dominio público
209 págs. / 6 horas, 6 minutos / 2.066 visitas.

Publicado el 5 de agosto de 2020 por Edu Robsy.

De la Clemencia

Lucio Anneo Séneca


Filosofía, Tratado


Parte 1

I

Me he propuesto escribir de la clemencia, oh Nerón César, para servirte a manera de espejo, y, mostrándote a ti mismo, hacerte llegar al goce más eminente. Que si bien es cierto que el verdadero fruto de las buenas acciones está en haberlas realizado, y no se encuentra premio digno de la virtud fuera de ella misma, dulce es, sin embargo, la contemplación y examen de la buena conciencia, y después de dirigir la vista a esa multitud inmensa, discordante, sediciosa, desenfrenada, dispuesta a lanzarse tanto a la pérdida de otros como a la suya propia, si consiguiese romper su yugo, poder decirse: «Yo soy el preferido de todos los mortales, elegido para desempeñar en la tierra las veces de los dioses; yo soy el árbitro de la vida y la muerte en las naciones, teniendo en mi mano la suerte y condición de cada uno. Lo que la fortuna quiere dar a cada mortal, lo declara por mi boca; de mi respuesta depende la alegría de los pueblos y ciudades. Ninguna parte de la tierra florece sino por mi voluntad y mi favor. Esos millares de espadas que mi paz mantiene ociosas, brillarán a una señal mía: tales naciones quedarán destruidas, tales serán trasladadas, tales recibirán la libertad, aquellas la perderán, aquellos reyes serán esclavos, tales cabezas recibirán la real diadema, tales ciudades se destruirán y tales otras se edificarán; todo esto está en mi mano. Con este poder sobre las cosas, no me he visto arrastrado a mandar suplicios injustos, ni por la ira, ni por la fogosidad juvenil, ni por la temeridad y obstinación de los hombres, que frecuentemente destierran la paciencia de los pechos más tranquilos: ni tampoco por esa gloria cruel que consiste en ostentar el poder por el terror, gloria que con tanta frecuencia ambicionan los dueños de los imperios.


Leer / Descargar texto

Dominio público
37 págs. / 1 hora, 5 minutos / 1.411 visitas.

Publicado el 18 de diciembre de 2016 por Edu Robsy.

La Doctrina Estoica y Defensa de Epicuro

Francisco de Quevedo y Villegas


Filosofía, tratado, ensayo, estoicismo, epicureísmo


Nombre, origen, intento, recomendación y descendencia de la doctrina estoica

Defiéndese Epicuro de las calumnias vulgares


Al docto y erudito licenciado
Rodrigo Caro, Juez de Testamentos


Estudiemos algo para el que estudia, escribamos para el que escribe.


Pues hablar con el docto, para el que ignora, es acreditarse el que habla, no obligarle. Yo, señor, quiero que el libro y todo lo que en él es forzoso, se defienda en la caridad de los amigos. A D. Juan de Herrera di el tratado, a Vm. las cuestiones de él. Más eruditas fueran si de su nota las trasladara que escribiéndolas de la mía. Empero en la condición de mi obra no tiene lugar otra demostración de mi buena amistad. Escribiré lo que Vm. sabe mejor, como yo lo sé; por esto me contento con que se tolere mi discurso, sin pretender que se apruebe.


Leer / Descargar texto

Dominio público
44 págs. / 1 hora, 17 minutos / 124 visitas.

Publicado el 26 de diciembre de 2025 por Edu Robsy.

El Héroe

Baltasar Gracián


Filosofía, Ética, Aforismos


Primor I

Que el héroe practique incomprensibilidades de caudal

Sea ésta la primera destreza en el arte de entendidos: medir el lugar con su artificio. Gran treta es ostentarse al conocimiento, pero no a la comprensión; cebar la expectación, pero nunca desengañarla del todo; prometa más lo mucho, y la mejor acción deje siempre esperanzas de mayores

Excuse a todos el varón culto sondarle el fondo a su caudal, si quiere que le veneren todos. Formidable fue un río hasta que se le halló vado, y venerado un varón hasta que se le encontró término a la capacidad; porque ignorad a y presumida profundidad, siempre mantuvo con el recelo el crédito

Culta propiedad fue llamar señorear al descubrir, alternando luego la victoria sujetos; si el que comprende señorea, el que se recata nunca cede

Compita la destreza del advertido en templarse con la curiosidad del atento en conocerle, que suele ésta doblarse a los principios de una tentativa

Nunca el diestro en desterrar una barra remató al primer lance; verse empeñando con uno para otro, y siempre adelantándolos

Ventajas son de este infinito envidar mucho con resto de infinidad. Esta primera regla de grandeza advierte, si no el ser infinitos, a parecerlo, que no es sutileza común

En este entender, ninguno escrupuleará aplausos a la cruda paradoja. del sabio de Mitilene. Más es la mitad que el todo, porque una mitad en alarde y otra en empeño, más es que un todo declarado

Fue jubilado can ésta como en todas las demás destrezas, aquel gran rey primero del Nuevo Mundo, último de Aragón, si no el non plus ultra de sus heroicos reyes

Entretenía este católico monarca, atentos siempre, a todos sus conreyes, más con las prendas de su animo, que cada día de nuevo brillaba, que con las nuevas coronas que ceñía


Leer / Descargar texto

Dominio público
30 págs. / 54 minutos / 1.644 visitas.

Publicado el 17 de diciembre de 2018 por Edu Robsy.

34567