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Poemas para Siempre

Arturo Robsy


Poesía


De mi canción nacen escuadras

Esta es una breve antología de romances sobre nuestros sentimientos de siempre cuando consideramos España, la Vida y la Muerte.

Falangistas

¿Quiénes son esos muchachos
que son soldados y estatuas,
que cuando los miro pienso
en la libertad de España?

¿Quienes son esos muchachos,
azules de cielo y agua,
que miran como no miran
no siquiera las estatuas?

Vienen de lejos y lejos
van volando con sus alas;
amigos del sol y el viento,
miran, sonríen y avanzan.
Hierro llevan en el gesto
y en la bandera una garra.

Algo que no es de este mundo,
algo que no usa palabras,
les empuja, les arrulla,
les ilusiona y les lava.
El agua de lluvia limpia,
el agua de lluvia clara,
les roza los pensamientos.
Y la luz de la mañana,
como un pájaro secreto,
anida en sus frentes altas.

¿Quiénes son esos soldados,
que son soldados y estatuas
y sonríen sin sonrisa
y aun sin palabras nos hablan?
No necesitan hablar;
no necesitan ya nada:
Son algo más que soldados:
Son la semilla de España.

Escuadras

Como la mies que madura,
aguardando ya la siega,
se ponen en pie los hombres
de nuestra Falange eterna.

Como el árbol que se crece,
como el sol que se levanta
y como se hinchan las velas
marcharán mis camaradas.

Una voz corre los campos,
un viento azul que los rasga,
una bandera que grita,
una promesa que arrastra;
los hombres, al escucharla,
son semillas en el aire,
luces corriendo distancias,
manos que todo lo juntan,
gestos que a todos nos atan.

Como sonrisas perfectas
a la boca suben almas
y a los ojos ilusiones
y voces a las gargantas.


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Licencia limitada
13 págs. / 23 minutos / 117 visitas.

Publicado el 10 de julio de 2022 por Edu Robsy.

Rimas

Rubén Darío


Poesía


Rima I

En el libro lujoso se advierten
las rimas triunfales:
bizantinos mozaicos, pulidos
y raros esmaltes,
fino estuche de artísticas joyas,
ideas brillantes;
los vocablos unidos a modo
de ricos collares;
las ideas formando en el ritmo
sus bellos engarces,
y los versos como hilos de oro
do irisadas tiemblan
perlas orientales.
¡Y mirad! En las mil filigranas
hallaréis alfileres punzantes;
y, en la pedrería,
trémulas facetas
de color de sangre.

Rima II

Amada, la noche llega;
las ramas que se columpian
hablan de las hojas secas
y de las flores difuntas.
Abre tus labios de ninfa,
dime en tu lengua de musa:
¿recuerdas la dulce historia
de las pasadas aventuras?
¡Yo la recuerdo! La niña
de la cabellera bruna
está en la cita temblando
llena de amor y de angustia.
Los efluvios otoñales
van en el aura nocturna,
que hace estremecerse el nido
en que una tórtola arrulla.
Entre las ansias ardientes
y las caricias profundas,
ha sentido el galán celos
que el corazón le torturan.
Ella llora, él la maldice,
pero las bocas se juntan…
en tanto los aires vuelan
y los aromas ondulan;
se inclinan las ramas trémulas
y parece que murmuran
algo de las hojas secas
y de las flores difuntas.


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4 págs. / 8 minutos / 607 visitas.

Publicado el 13 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.

Viento del Pueblo

Miguel Hernández


Poesía


Dedico este libro a Vicente Aleixandre

Vicente: A nosotros, que hemos nacido poetas entre todos los hombres, nos ha hecho poetas la vida, junto a todos los hombres. Nosotros venimos brotando del manantial de las guitarras acogidas por el pueblo, y cada poeta que muere deja en manos de otro, como una herencia, un instrumento que viene rodando desde la eternidad de la nada a nuestro corazón esparcido. Ante la sombra de dos poetas, nos levantamos otros dos, y ante la nuestra se levantarán otros dos de mañana. Nuestro cimiento será siempre él mismo: la tierra. Nuestro destino es parar en las manos del pueblo. Sólo esas honradas manos pueden contener lo que la sangre honrada del poeta derrama vibrante. Aquel que se atreve a manchar esas manos, aquellos que se atreven a deshonrar esa sangre, son los traidores asesinos del pueblo y la poesía, y nadie los lavará: en su misma suciedad quedarán cegados. Tu voz y la mía irrumpen del mismo venero. Lo que echo de menos en mi guitarra lo hallo en la tuya. Pablo Neruda y tú me habéis dado imborrables pruebas de poesía, y el pueblo hacia el que tiendo todas mis raíces alimenta y ensancha mis ansias y mis cuerdas con el soplo cálido de sus movimientos nobles.

Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de sus poros y conducir sus ojos y sentimientos hacia las cumbres más hermosas. Hoy, este hoy de pasión, de vida, de muerte, nos empuja de un imponente modo a ti, a mí, a varios, hacia el pueblo. El puebla espera a los poetas con la oreja y el alma tendidas al pie de cada siglo.

Elegía primera

(A Federico García Lorca, poeta)


Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas
y en traje de cañón, las parameras
donde cultiva el hombre raíces y esperanzas,
y llueve sal, y esparce calaveras.


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Dominio público
27 págs. / 47 minutos / 736 visitas.

Publicado el 26 de marzo de 2022 por Edu Robsy.

Cantos

Giacomo Leopardi


Poesía, antología


Dos palabras

Con la mayor desconfianza y temiendo haber cometido más de una profanación sacrílega, presento á los escasos aficionados inteligentes de nuestro país, en un pequeño volumen, la traducción en verso castellano de diez cantos de Leopardi, cuya mayor parte he ido publicando en diversos periódicos.

La literatura castellana no es rica en traducciones de los grandes poetas extranjeros, pues la natural indolencia de nuestra raza repugna emprender una tarea tan ardua y escabrosa como generalmente mal apreciada. Créese por lo común que el traductor es un simple copista de bellezas agenas, y este error lamentable, oscureciendo injustamente los méritos del traductor, arredra y desanima á los que, con aptitudes para serlo, quizá recogieran en esa senda lauros que en vano pretenden alcanzar con producciones originales. De ahí que sea tan común el tropezar con traducciones en prosa de poetas extranjeros, verdaderas traiciones y calumnias del original, pues no cabe fidelidad alguna en traducir en prosa lo que ha sido pensado y escrito en verso. Rota por tan extraña manera la unión íntima del pensamiento y la forma que hay en toda verdadera obra de arte, deja ésta de ser una figura viva para convertirse en esqueleto. Pero, ¡qué hacer! la tarea queda así infinitamente facilitada, y luego la pereza, esa madre maldecida de tantas ideas frívolas y perniciosas, se encarga de hacer creer á los inocentes que las traducciones en prosa son más fieles, que conservan mejor el pensamiento, etc., etc.

Si todo el secreto del traductor estuviera en verter exactamente los pensamientos del original, su obra sería una obra muerta, y por lo tanto, esencialmente infiel. Pero la poesía no estriba precisamente en los pensamientos en sí, sino en la fuerza y calor con que están sentidos y pensados, y en la belleza artística con que exteriormente se les manifiesta.


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Dominio público
18 págs. / 32 minutos / 38 visitas.

Publicado el 31 de mayo de 2026 por Edu Robsy.

Captura

Sofía Valentina Montiron.


Poesia/ relato corto.


Quisiera poder hablarle al olvido. Que me haga olvidar que alguna vez me besaste tan lindo que en nadie más pude recuperar esa sensación de que el presente es presente porque estábamos nosotros. En un lío tridimensionalmente casi pacífico, pero faltaba algo para que se ordenara y se convirtiera en estabilidad. Esos triángulos que nunca los entendí, ¿funcionan? Digo, no veo muchas formas triangulares: las calles, los reportes, el sol que da en mi lente. Vos, yo, el sol, el reflejo nuevamente. Vos no. Vos ya no.

Me tocó el hombro como un niño que quiere algo de manera instantánea, que no te da tiempo a contestarle que primero tenés que ver si contás con el dinero, o hacer la fila, esperar que la fila se vaya adelantando, esperar que le llegue el pago a la empleada, que le diga "que tenga buenas tardes, vuelva pronto". Encontrar la plata, contar una vez y volver a contar para darle el dinero, que cuente su vuelto y vuelva a contarlo en voz alta para que yo vea bien que esa persona no me está dando de menos. Decirle que no lo quiero para regalo, sino que es un regalo para el niño, pero que no hace falta envolverlo. O sí... le pregunto al niño, pero lo quiere tan rápido que envolver en papeles un regalo que quiere ser tocado de manera inmediata con sus respectivas manitos es demasiado arriesgado para una mente tan activa. Me lo da, se lo doy. Silencio dormido del deseo, ahora está feliz, yo también. Y él... él está en su mundo buscando, tal vez, una forma que no sea triangular.

¿Seguirá con vida? Pensaba mientras la cajera me decía "vuelva pronto". 

Nunca más se sabe de alguien que quiere saberse para siempre. 

Gracias, que tengas buen día.


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1 pág. / 1 minuto / 21 visitas.

Publicado el 14 de junio de 2026 por Sofia.Montiron..

Cuento los días

Lorena Alvarado


Poesía en prosa


junto con las horas al pasar el tiempo persigo esos años que veloz pasan por nuestras vidas dejando rasgos y rastros del tamaño de este mundo marcando así cual hierro caliente nuestras pieles profundizando nuestras almas,mentes y a su vez callando cada vez más nuestras voces dejando así de expresar lo más puro de nuestros corazones pues olvidamos comunicarnos hemos reemplazado nuestro hablar de lengua propia por aparatos tecnológicos que al parecer se apoderan día tras día de nuestras vidas siendo seres de carne y huesos vivimos noches de desierto perdiendo cada vez más en profundidad tacto,caricias,besos,sensaciones,emomciones e indolentes ante nuestra propia humanidad despojando la piel como víboras si voltear atrás con los ojos vendados caminamos hacia un futuro incierto lleno de suspiros en el cielo con el viento detrás de nuestras pisadas escuchando voces perdidas en el tiempo las cuales en algún momento lloraron suplicaron si hasta alzamos la mirada al cielo casi gritando a un dios y un creo hoy yo mujer de ilusiones rotas dejo aquí mi propia huella en lo que fue mi caminar con la piel arrugada los pies agrietados por el cansancio de este tranco largo para así llegar a esta amiga vejez junto a ella llega el silencio de voces familiares,lejanías es aquí donde dejamos la piel pues queda un tramo corto de soledad,desapegos,desconsuelos noches vacías días sin reloj contando recuerdos esperando se apague la luz eso es pasar aveces por esta larga y corta vida


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1 pág. / 1 minuto / 136 visitas.

Publicado el 12 de marzo de 2017 por Lorena Alvarado .

Poesía

Roberto Payró


Cuento


«Poesía eres tú».— BÉCQUER
 

La noche de verano había caído espléndida sobre la pampa poblada de infinitos rumores, como mecida por un inacabable y dulce arrullo de amor que hiciese parpadear de voluptuosidad las estrellas y palpitar casi jadeante la tierra tendida bajo su húmeda caricia. La brisa, cálida como una respiración, se deslizaba entre las altas hierbas agostadas, fingiendo leves roces de seda, vagos susurros de besos. Las luciérnagas bailaban una nupcial danza de luces. El horizonte producía extraña impresión de claridad, aunque en derredor no pudiera discernirse un solo detalle, ni en los planos más próximos. Era una noche de ensueño, de esas que tienen la virtud de infiltrarse hasta el alma, sobreexcitar los sentidos, encender la imaginación.

Y los peones de la estancia de don Juan Manuel García, tendidos en el pasto, al amor de las estrellas, iluminados a veces por una ráfaga roja que relampagueaba de la cocina, fumaban y charlaban a media voz, con palabra perezosa, inconscientemente subyugados por la majestad suprema de la noche.

Una exhalación que cruzó la atmósfera, rayándola como un diamante que cortara un espejo negro, para desvanecerse luego en la tiniebla, fue el punto de arranque de la conversación.

—¡De qué dijunto será es'ánima! —exclamó el viejo don Marto, santiguándose una vez pasado el primer sobrecogimiento.

—¡Por la luz que tenía, de juro que de algún ráy —contestó medrosamente Jerónimo.

Don Marto rezongó una risita:

—¡De ande sacás!... —dijo—. Si aquí no hay ráys dende el año dies, cuando echamos al último, qu'estaba en Uropa... después de los ingleses... ¡Ray! Aura todos somos ráys... y no tenemos corona, si no somos hijos del patrón... Será más bien de algún inocente.


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Dominio público
4 págs. / 7 minutos / 108 visitas.

Publicado el 1 de enero de 2021 por Edu Robsy.

Canto de Ramón

Ramón Llull


Poesía, Religión


Soy creado y ser me han dado
para que Dios fuese honrado
y caí en mucho pecado,
a ira de Dios enfrentado.
Vino a mí el Crucificado,
porque Dios fuese por mí amado.

Al alba fui a pedir perdón
a Dios, y tomé confesión
con dolor y contrición.
De caridad, oración,
esperanza, devoción,
Dios me dio conservación.

El monasterio de Miramar
hice a frailes menores dar
para a los moros predicar.
Entre viña e hinojal,
tomóme amor, Dios me hizo amar
y entre suspiro y llanto estar.

Dios Padre, Hijo, Dios inspirado,
que Trinidad Santa ha espirado,
vi de que fuesen demostrados.
Dios Hijo del cielo ha bajado;
por una virgen fue alumbrado,
Dios y hombre, Cristo llamado.

El mundo estaba en condenación;
murió para dar salvación
Jesús, que el mundo creó.
Sobre el trueno al cielo subió:
juzgará al bueno y al felón,
no valdrá el llanto a su perdón.

Un saber nuevo yo he encontrado;
por él lo cierto será claro
y se destruirá lo falso.
Serán los moros bautizados,
judíos, tártaros y errados,
por el saber que Dios me ha dado.

Tomé la cruz; envío amores
a la Señora de pecadores
que de ella mucho me socorren.
Mi corazón, casa de amores,
mis ojos, fontanas que lloren.
Entre gozos estoy y dolores.

Soy viejo, pobre, despreciado,
por ningún hombre ayudado
y lo que emprendo es demasiado.
Mucho por el mundo he buscado;
muy buen ejemplo en él he dado:
poco soy conocido y amado.

Quiero morir en piélago de amor.
No por grandes me dan terror
mal príncipe o mal pastor.
A diario pienso en el deshonor
que hace a Dios un gran señor
que pone al mundo en el error.


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Protegido por copyright
1 pág. / 2 minutos / 397 visitas.

Publicado el 8 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Credo

Daniel Horacio Braga


poesía


Yo creo en ese árbol,
en su generosidad de frutos y de sombra,
en la musicalidad de sus maderas
y en la fuerza primordial de su raigambre.

Y creo en esta piedra,
en su voluntad inerte de dura permanencia,
en su potencialidad de cimiento o de herida
y en su totémica presencia de infinito.

Creo en el ojo candente,
padre de las luces y las sombras,
en su germinadora voz
y su sable vengador de bosques y de ozono.

También creo en el río,
en su prodigalidad de risa permanente,
en su vergelidad
y en su meandrosa transcurrencia de destino.

En todas las aguas creo,
en la extensa avalancha de los mares,
en su caldo creador,
y en el mar pequeño de las lágrimas.

En las flores y las aves
creo,
en el delirante acorde de sus trinos y colores
y en su pertinaz ofrecimiento.

En la tierra que piso
y que horado para sembrar futuro,
en su polvo memorioso y ecuménico,
también creo.

En el barro, creo.
Continente de ánforas y adobes
en donde cobijar
almas, secretos y existencias.

En el aire,
transporte de los sueños
donde se cuelgan las canciones
cazadoras de sentimientos, creo.

Y, aunque no creo en dios,
ni en supremos arquitectos
o universales voluntades,
creo en la divinidad.

La que todos llevamos dentro,
cada hombre, cada cosa,
cada minúscula partícula de cosmos y de tiempo.
Y en nuestro propio infierno.

Creo en la vida eterna
porque sé que todo deviene en otras cosas
y de otras cosas
todo hace su sustento.

Creo en la gente.
Como muchedumbre aglomerada
y como individualidad
desnuda, propia, valiente o atemorizada.

Creo en los ojos de la gente,
en sus manos,
en manos con más manos y más manos
queriendo encadenar amores, risas y anhelos.

Creo en  mí.
Y creo en vos, que estás leyendo.


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1 pág. / 1 minuto / 73 visitas.

Publicado el 24 de marzo de 2024 por danielhb.

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