Qué es la poesía?
Cristóbal Miró Fernández
Reflexión
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Publicado el 15 de febrero de 2022 por Cristóbal Miró Fernández .
Mostrando 61 a 70 de 127 textos encontrados.
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Publicado el 15 de febrero de 2022 por Cristóbal Miró Fernández .
Vicente: A nosotros, que hemos nacido poetas entre todos los hombres, nos ha hecho poetas la vida, junto a todos los hombres. Nosotros venimos brotando del manantial de las guitarras acogidas por el pueblo, y cada poeta que muere deja en manos de otro, como una herencia, un instrumento que viene rodando desde la eternidad de la nada a nuestro corazón esparcido. Ante la sombra de dos poetas, nos levantamos otros dos, y ante la nuestra se levantarán otros dos de mañana. Nuestro cimiento será siempre él mismo: la tierra. Nuestro destino es parar en las manos del pueblo. Sólo esas honradas manos pueden contener lo que la sangre honrada del poeta derrama vibrante. Aquel que se atreve a manchar esas manos, aquellos que se atreven a deshonrar esa sangre, son los traidores asesinos del pueblo y la poesía, y nadie los lavará: en su misma suciedad quedarán cegados. Tu voz y la mía irrumpen del mismo venero. Lo que echo de menos en mi guitarra lo hallo en la tuya. Pablo Neruda y tú me habéis dado imborrables pruebas de poesía, y el pueblo hacia el que tiendo todas mis raíces alimenta y ensancha mis ansias y mis cuerdas con el soplo cálido de sus movimientos nobles.
Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de sus poros y conducir sus ojos y sentimientos hacia las cumbres más hermosas. Hoy, este hoy de pasión, de vida, de muerte, nos empuja de un imponente modo a ti, a mí, a varios, hacia el pueblo. El puebla espera a los poetas con la oreja y el alma tendidas al pie de cada siglo.
(A Federico García Lorca, poeta)
Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas
y en traje de cañón, las parameras
donde cultiva el hombre raíces y esperanzas,
y llueve sal, y esparce calaveras.
Dominio público
27 págs. / 47 minutos / 696 visitas.
Publicado el 26 de marzo de 2022 por Edu Robsy.
Ha vivido mi alma en las Edades viejas
en un guerrero heroico y un galán trovador,
y en gentiles mancebos de enroscadas guedejas
enamorada siempre de una prohibición.
Mi alma fue de Tartufo, en un ídolo pagano,
de un impúber de Lesbia, de un fauno y de un bufón;
vivió dentro del cuerpo de un gladiador romano,
y en el cuerpo caduco de un viejo Faraón.
Ha vivido en las aguas y ha vivido en las rosas,
ha vivido en los hombres y ha vivido en las cosas,
buscando siempre amor.
Irá hacia un país lejano de sátiros traviesos
y de labios de sangre que conviertan en besos
las cosas que no son…
Y vivirá mi alma en las futuras
sintiendo las saetas de nuevas desventuras,
en una larga, triste, cruel peregrinación…
Para José Gálvez.
… Por la Roma vencedora
pasa la Grecia vencida, pero siempre soñadora…
Al coro
de monocordios de oro
van las cabezas hermosas
de los griegos, coronadas de pámpanos y de rosas.
Por entre la multitud
va la esteta juventud
de pensadores vencidos
y de eternos soñadores de los frutos prohibidos.
La suave diosa Harmonía
cuando pasan por el yugo les habla de poesía.
… Por la Roma vencedora
pasa la Grecia vencida pero siempre soñadora…
Las cabezas cabellosas
dejan, como frescas rosas
que pisaran los atletas,
las divinas harmonías de sus rítmicos poetas…
Pasan sátiras, vestales
y entonan himnos triunfales
los labios que beben mieles,
y con guirnaldas de mirtos van guiando sus corceles
los donceles…
Dominio público
49 págs. / 1 hora, 26 minutos / 685 visitas.
Publicado el 9 de octubre de 2022 por Edu Robsy.
COTUFAS EN EL GOLFO
Mayo, 2005
Santiago Fernández Puche
La puerta entreabierta, cerrada la ventana
Para no ver el mundo o es que por la oscura
Habitación de todas las soledades con vana
Intención de huir se consume la locura
Para el gusano verde que come mi manzana.
Fue para mí el amor un barco azul marino
Allí donde las olas hacen crestas y espumas;
Ya encallado asoma su pueril quilla. Divino
Resto de los ojos de buey y de sus brumas
Es esta estancia entreabierta donde me inclino
Para besar el frío en esos pies helados
De la melancolía. Dime tú, que conoces
Al hombre como todos estos hombres calados
Que se asoman por un caudal de calladas voces
De esas humanidades y toda suerte de pesados
Instrumentos de odio, ¿acaso tú me conoces?
Lejos de los simples oficios del escribano,
Usando el instante del día para ganar
El pan de todos los versos sin precio, ¿tu mano,
Asidero mortal del que salió a buscar
La conciencia, es acaso asidero humano?
De puertas cerradas y amores perdidos, suelo
Pintar las hojas inmaculadas y escribir
Paredes que oscurecen de invisible duelo.
Apréstate, pues, a borrar la letra y vivir
Si acaso levantásemos un suntuoso vuelo.
Dominio público
17 págs. / 29 minutos / 98 visitas.
Publicado el 27 de febrero de 2023 por Santiago Fernández Puche.
Dominio público
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Publicado el 1 de febrero de 2023 por Elle de Jan.
El primer poeta inglés del siglo XIX
Con el primer albor del ochocientos se afirma en Alemania la nueva escuela literaria que con el nombre de Romanticismo nació en las postrimerías del siglo precedente al impulso patriótico de Schlégel y Adam Müller, propagada por el alto poeta místico Novalis y Teck, que, proponiéndose enaltecer la literatura y engrandecer la patria, volvían la vista a los afortunados tiempos—según ellos—de la Edad Media; la época que se dio en llamar romántica, o sea aquel tiempo en que los pueblos germánicos heredaron la ciencia latina que vigorizaron con elementos propios. No se hallaban de acuerdo sus nuevos ideales con la realidad burguesa de la vida a principios del siglo XIX, y creyeron que el mejor remedio era el evocar las épocas aquellas en que florecían los ideales caballerescos, tendiendo a la formación de un hombre superior, o sea el caballero en el cual convergían todos los ideales de Amor y de Belleza, de Justicia y de Fuerza. Pretendían instaurar la edad de oro de la fe, del honor y de la gentileza.
Pronto extendiéronse estas nuevas doctrinas por toda Alemania, mas como un movimiento retrogrado en lo que tenía de conservador y evocativo. Y gran eco halló la buena nueva del Romanticismo en toda la faz de Europa a cuyos distintos países llegó, modificándose de diverso modo al chocar con la peculiar idiosincrasia de cada nacionalidad. Así en Francia, la nueva escuela significó tanto como libertad y naturalidad antes que todo, las modernas teorías llegaban a romper todas las conveniencias clásicas, las reglas, los moldes, las trabas que tenían atenazada a aquella literatura falsa y decadente de égloga e idilio de abanico.
Dominio público
58 págs. / 1 hora, 42 minutos / 244 visitas.
Publicado el 3 de agosto de 2023 por Edu Robsy.
Al ofrecer estas páginas al lector, no he pretendido hacer literatura. Ha sido mi única intención la de dar salida a mi espíritu, como quien da salida a un torrente largamente contenido que anega las vecindades necesarias para su esparcimiento.
Escribo como pudiera reir o llorar, y estas líneas encierran todo lo espontáneo y sincero de mi alma.
Allá van éllas, sin pedir benevolencias ni comentarios: van con la misma naturalidad que vuela el pájaro, como se despeña el arroyo, como germina la planta...
La luz de la lámpara, atenuada por la pantalla violeta, se desmaya sobre la mesa.
Los objetos toman un tinte sonambulesco de ensueño enfermizo; diríase que una mano tísica hubiera acariciado el ambiente, dejando en él su languidez aristocrática.
Una campana impiadosa repite la hora y me hace comprender que vivo, y me recuerda, también, que sufro.
Sufro un extraño mal que hiere narcotizando; mal de amores, de incomprendidas grandezas, de infinitos ideales.
Mal que me incita a vivir en otro corazón, para descansar de la ruda tarea de sentirme vivir dentro de mí misma.
Como los sedientos quieren el agua, así yo ansío que mi oído escuche una voz prometiéndome dulzuras arrobadoras; ansio que una manita infantil se pose sobre mis párpados cansados de velar y serene mi espíritu rebelde, aventurero.
Así desearía yo morir, como la luz de la lámpara sobre las cosas, esparcida en sombras suaves y temblorosas.
Paseaba por el camino somnoliento de un atardecer.
Los árboles otoñales, con sus brazos descarnados levantados al viento, tenían no sé qué gesto trágico de súplica; y las montañas, rojas de ira bajo el sol de ocaso, amenazan derrumbarse sobre el río manso como una mujer enferma.
¡Naturaleza!
Dominio público
23 págs. / 41 minutos / 89 visitas.
Publicado el 21 de enero de 2025 por Edu Robsy.
Creative Commons
12 págs. / 21 minutos / 105 visitas.
Publicado el 13 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
Por mandado y comisión de los señores del Consejo, he visto El viaje del Parnaso, de Miguel de Cervantes Saavedra; y, después de no tener cosa contra lo que tiene y enseña nuestra santa fee católica ni buenas costumbres, tiene muchas muy apacibles y entretenidas, y muy conformes a las que del mismo autor honran la nación y celebra el mundo. Este es mi parecer, salvo &c. En Madrid, a 20 de setiembre, 1614.
El maestro Joseph de Valdivielso.
79 págs. / 2 horas, 19 minutos / 439 visitas.
Publicado el 22 de abril de 2016 por Edu Robsy.
1 pág. / 1 minuto / 144 visitas.
Publicado el 2 de julio de 2016 por Juan Carlos Vinent Mercadal.