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Educación holista: el paradigma educativo que necesitamos

Fundación Internacional para la Educación Holista


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


La educación holista puede ser entendida desde cinco niveles de profundidad, en el nivel más amplio y profundo la educación holista es un estado de conciencia; el nivel más elevado en donde se experimenta el pensamiento de segundo grado, en donde el ser humano logra el llamado “salto cuántico” el cual le permite reconocer e integrar la totalidad de las partes que componen el kosmos. Este es el nivel en que el educador holista trabaja ya que mediante la sabiduría e integridad que caracteriza este estado de conciencia, el educador logra tomar sabias decisiones, desde un nivel superior es posible visualizar niveles inferiores de conciencia y de esta forma proporcionar una guía adecuada, verdadera y profunda para las personas con las que se esté trabajando. Utilizo la palabra “educador” sin embargo desde este nivel de conciencia holista cualquier ser humano puede llegar a experimentar la totalidad, siempre y cuando, la espiritualidad y el anhelo por la liberación sean sus guías.

De la misma forma, el concepto de educación holista en un cuarto nivel es entendido por una visión del mundo, un paradigma en el cual la vida misma del ser que lo experimenta se transforma. En este paradigma o visión del mundo, es posible que tanto educación, política, economía, ecología, y sociedad logren una genuina transformación para contribuir a la felicidad y realización de todos los seres.


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Publicado el 9 de agosto de 2019 por Fundación Ramón Gallegos.

Educación holista, amor universal

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


“Están por dar las 8:30 y yo me encuentro a unos pasos de llegar a la escuela donde trabajo. Algunos niños ya están ahí y muchos otros están por llegar. He llegado a amar a esos niños con todo mi corazón, sin embargo aún hay días en que preferiría no tener que estar ahí. Es más que común que pase mis horas ahí debatiéndome entre si este es un trabajo que amo o que absolutamente odio; durante los últimos años de mi vida me he convencido a mi misma de que trabajar con niños es mi pasión, y aunque la intensidad de mis sentimientos es prueba de cierta pasión, lo que ahora dudo es si este trabajo está hecho para mí y si yo estoy hecha para este trabajo. Durante aún más años he puesto a la educación en el más alto de los pedestales como herramienta de transformación del mundo, sin embargo esta experiencia me está mostrando todo lo contrario. No sólo no creo ya que la escuela es el espacio maravilloso que yo imaginaba, sino que percibo que va contra los individuos con una violencia velada que quiere hacerlos encajar a todos en un mismo modelo de ser humano. Aprender no parece muy importante, es todo acerca del control; siempre y cuanto salgan sanos y salvos tantos niños como entraron en la mañana, podemos darnos por bien servidos.

Sé que todas mis compañeras aman a esos niños tanto como yo, sin embargo nuestros actos parecieran contradecir cualquier tipo de amor concebible. Estamos muy confundidas respecto a la que la educación significa. No me siento cómoda con lo que hago ni lo que tengo que hacer, pero tampoco comprendo cual es la mejor opción.


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15 págs. / 27 minutos / 199 visitas.

Publicado el 16 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

Mi Hermana Antonia

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


I

¡Santiago de Galicia ha sido uno de los santuarios del mundo, y las almas todavía guardan allí los ojos atentos para el milagro!…

II

Una tarde, mi hermana Antonia me tomó de la mano para llevarme a la catedral. Antonia tenía muchos años más que yo. Era alta y pálida, con los ojos negros y la sonrisa un poco triste. Murió siendo yo niño. ¡Pero cómo recuerdo su voz y su sonrisa y el hielo de su mano cuando me llevaba por las tardes a la catedral!… Sobre todo, recuerdo sus ojos y la llama luminosa y trágica con que miraban a un estudiante que paseaba en el atrio, embozado en una capa azul. Aquel estudiante a mí me daba miedo. Era alto y cenceño, con cara de muerto y ojos de tigre, unos ojos terribles bajo el entrecejo fino y duro. Para que fuese mayor su semejanza con los muertos, al andar le crujían los huesos de la rodilla. Mi madre le odiaba, y por no verle, tenía cerradas las ventanas de nuestra casa, que daban al Atrio de las Platerías. Aquella tarde recuerdo que paseaba, como todas las tardes, embozado en su capa azul. Nos alcanzó en la puerta de la catedral, y sacando por debajo del embozo su mano de esqueleto, tomó agua bendita y se la ofreció a mi hermana, que temblaba. Antonia le dirigió una mirada de súplica, y él murmuró con una sonrisa:

—¡Estoy desesperado!


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Dominio público
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Publicado el 4 de noviembre de 2020 por Edu Robsy.

Juan Quinto

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


Micaela la Galana contaba muchas historias de Juan Quinto, aquel bigardo que, cuando ella era moza, tenía estremecida toda la Tierra de Saines. Contaba cómo una noche, a favor del oscuro, entró a robar en la Rectoral de Santa Baya de Cristamilde. La Rectoral de Santa Baya está vecina de la iglesia, en el fondo verde de un atrio cubierto de sepulturas y sombreado de olivos. En este tiempo de que hablaba Micaela, el rector era un viejo exclaustrado, buen latino y buen teólogo. Tenía fama de ser muy adinerado, y se le veía por las ferias chalaneando caballero en una yegua tordilla, siempre con las alforjas llenas de quesos. Juan Quinto, para robarle, había escalado la ventana, que en tiempo de calores solía dejar abierta el exclaustrado. Trepó el bigardo gateando por el muro, y cuando se encaramaba sobre el alféizar con un cuchillo sujeto entre los dientes, vio al abad incorporado en la cama y bostezando. Juan Quinto saltó dentro de la sala con un grito fiero, ya el cuchillo empuñado. Crujieron las tablas de la tarima con ese pavoroso prestigio que comunica la noche a todos los ruidos. Juan Quinto se acercó a la cama, y halló los ojos del viejo frailuco abiertos y sosegados que le estaban mirando:

—¿Qué mala idea traes, rapaz?

El bigardo levantó el cuchillo:

—La idea que traigo es que me entregue el dinero que tiene escondido, señor abad.

El frailuco rió jocundamente:

—¡Tú eres Juan Quinto!

—Pronto me ha reconocido.

Juan Quinto era alto, fuerte, airoso, cenceño. Tenía la barba de cobre, y las pupilas verdes como dos esmeraldas, audaces y exaltadas. Por los caminos, entre chalanes y feriantes, prosperaba la voz de que era muy valeroso, y el exclaustrado conocía todas las hazañas de aquel bigardo que ahora le miraba fijamente, con el cuchillo levantado para aterrorizarle:

—Traigo priesa, señor abad. ¡La bolsa o la vida!


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Dominio público
2 págs. / 5 minutos / 142 visitas.

Publicado el 4 de noviembre de 2020 por Edu Robsy.

Inteligencia espiritual y Ramón Gallegos

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Inteligencia espiritual y Ramón Gallegos

 

 

Que los pensamientos no te mantengan atado.

La cuerda que crees que te sujeta no existe.

Mantente en unidad con el Ser.

Ramón Gallegos

 

 

Recientemente participamos en un Satsang con el Dr. Ramón Gallegos, una reunión para indagar sobre nuestra verdadera naturaleza, nuestro ser espiritual. Fue un viaje hacia nuestro sí mismo, una práctica de meditación profunda y esclarecedora guiada por “la voz de la verdad”. Un sol resplandeciente nos recibió mientras sus rayos jugueteaban con las ramas de los árboles y las palmeras que de vez en cuando se dejaban acariciar por un suave y discreto viento que parecía provenir del reluciente lago de Chapala.

El educador holista debe ser una fuente de inspiración para los estudiantes, crear una relación de amor, pues tiene la certeza de que la necesidad más básica de cualquier ser humano es el amor y la educación tradicional ha dejado de lado este principio. Entonces, la educación holista debe ser un acto de amor, como menciona el Dr. Ramón Gallegos “donde no exista el miedo, la comparación o la amenaza, debe ser un proceso de continua indagación sobre nosotros mismos y nuestra relación con el kosmos que habitamos…” generando así alegría por vivir.

 

En educación holista, hablar de amor y felicidad es un asunto de vital importancia. La educación holista tiene como propósito fundamental la evolución de la conciencia y ayudar a reconocer lo que realmente somos. Este proceso de autoconocimiento genera alegría que se expresa en un estado de felicidad genuina, pues nace de nuestro ser interior. Es nuestra inteligencia espiritual, definida por el Dr. Ramón Gallegos como la capacidad de ser felices a pesar de las circunstancias, no a causa de ellas.  


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7 págs. / 12 minutos / 130 visitas.

Publicado el 15 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

Inteligencia espiritual: el nuevo paradigma educativo

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


El Dr. Ramón Gallegos Nava en su libro “inteligencia espiritual”, señala que la teoría de las inteligencias múltiples es muy interesante, pero en realidad todos los tipos de inteligencia de los que habla Gardner son combinaciones de la inteligencia emocional de primer nivel y la inteligencia intelectual de segundo nivel. En este sentido la teoría de las inteligencias múltiples es muy buena pero incompleta, porque se queda en los dos primeros niveles sin reconocer ni trabajar el tercer nivel que es incluyente e integrador. Solo desde la inteligencia espiritual, por ser el nivel superior, se puede entender la holarquía de las inteligencias en los tres niveles y reconocer la naturaleza y los objetivos de cada nivel.

El Dr. Ramón Gallegos nos dice que el concepto de inteligencia espiritual nos ha permitido jerarquizar los niveles de la inteligencia, no solo señalar, que existen diferentes tipos de inteligencias, porque eso pone a todas las inteligencias en el mismo nivel. Si bien es muy importante reconocer la pluralidad de inteligencias no es suficiente, debemos también reconocer cuales son más incluyentes, cuales son superiores y cuales inferiores. La inteligencia espiritual nos permite, entonces, construir tres niveles básicos de inteligencia. La más básica es la inteligencia emocional, que está más relacionada con el cuerpo y es acerca de sentir. El segundo nivel lo ocupa la inteligencia intelectual que está más relacionada con el cerebro y es acerca de pensar. El tercer nivel lo ocupa la inteligencia espiritual y es acerca de ser. La inteligencia espiritual, como nivel superior, incluye a las inteligencias emocional e intelectual como partes constitutivas, pero ninguna de estas dos incluye a la inteligencia espiritual.


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Publicado el 16 de julio de 2019 por Fundación Ramón Gallegos.

Inteligencia espiritual, el desarrollo transpersonal de Ramón Gallegos

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


En el presente ensayo describo mis discernimientos surgidos con base a las lecturas, diálogos y reflexiones derivadas de la trilogía de libros denominada inteligencia espiritual, integrada por las obras: En Unidad con el Ser, La Conciencia Iluminada y El Néctar de la Felicidad, cuyo autor es el Dr. Ramón Gallegos.

El primer libro En Unidad con el Ser, permite al lector comprender claramente que la espiritualidad es el conocimiento de la verdadera naturaleza humana, conocimiento que se obtiene de manera directa, ya que no se trata de un aprendizaje y entendimiento puramente teórico, sino que se requiere una práctica que desarrolle la atención plena, para que sea posible liberarse del “malentendido de asociar nuestra verdadera identidad a estados impermanentes” (Gallegos Nava. R. 2010, p. 5); liberarse de la ilusión de creer que somos únicamente un cuerpo biológico y una mente, liberarse del malentendido de creerse un ser humano separado de todo lo que existe; tal conocimiento directo es una realidad superior al mundo de la mente, por lo tanto, se requiere el ojo de la contemplación, llamado también el ojo del espíritu para accesar a tal realidad espiritual.


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Publicado el 10 de diciembre de 2020 por Fundación Ramón Gallegos.

El Fabricante de Honradez

Santiago Ramón y Cajal


Cuento


I

El doctor Alejandro Mirahonda, español educado en Alemania y Francia, doctor en Medicina y Filosofía por la Universidad de Leipzig, discípulo predilecto de los sabios hipnólogos doctores Bernheim y Forel, solicitó y obtuvo, de vuelta a su patria, la titular de la histórica, levantisca y desacreditada ciudad de Villabronca, donde se propuso ejercer su profesión y desarrollar de pasada un pensamiento que hacía tiempo le escarabajeaba en el cerebro.

Mas antes de referir las hazañas del prestigioso personaje, debemos presentarle a nuestros lectores.

Comencemos por declarar que hay ministerios tan elevados y solemnes que no pueden realizarse con un físico cualquiera. Un cirujano aspirante a la celebridad debe tener algo de atleta, de guerrero y de inquisidor. Al comadrón le caen pintiparadas manos suaves, afiladas y femeniles, estatura liliputiense y carácter untuoso y apacible. Pero el médico alienista metido a sugestiónador fracasará como le falten el solemne coranvovis del profeta y la barba y ojazos de un Cristo bizantino.


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Dominio público
29 págs. / 51 minutos / 423 visitas.

Publicado el 5 de enero de 2021 por Edu Robsy.

Educación holista, una educación inspiradora

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Con este ensayo quiero argumentar los conceptos que forman la Educación Holista, explicar en forma clara y entendible a todos los conceptos que la forman, la finalidad, el alcance y los fundamentos para que cualquier persona interesada en el tema pueda tener el entendimiento certero de este tipo de educación.

Los cambios que estamos viviendo en el mundo requieren una educación distinta para enfrentar los acontecimientos que ahora tenemos a nivel global. Ya no es posible educar con el mismo paradigma científico industrial como se hizo al inicio del siglo XII, dejar de pensar y creer que el ser humano debe aprender en base a un sistema mecanisista con el fin de “usar” al ser humano para logros capitalistas, hombres y mujeres exitosos sin un sentido de unidad, de compasión y de amor universal. Ya no podemos educar sólo la mente y el cuerpo, como si fuera el niño un recipiente de información donde el alumno sólo memorice, calcule, repita acciones y se grabe datos sin cuestionarse, sin indagar, sin entusiasmarse, sin experimentar, percibir, crear, relajarse, alegrarse, fantasear, imaginar y sentir. Si acallamos las potencialidades de nuestros alumnos pierde las ganas de aprender y disfrutar todo el proceso de aprendizaje dentro de las aulas. Y sólo va cumpliendo con programas estructurados para formar seres “iguales” , de un perfil educativo  creado por moldes de ciertos sistemas como si fueran productos en línea sin sensibilidad, todo por una comodidad social, por lo tanto creamos una sociedad estancada. Los sistemas educativos en su totalidad, desde el básico hasta posgrado deben transformarse para ser una especia de puente que conduzca al ser humano a algo más grandioso, a algo que ayude más al mundo, a regresar al origen, a una formación integral donde exista la interdependencia , la cooperación y la paz mundial.


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13 págs. / 23 minutos / 61 visitas.

Publicado el 16 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

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