Textos más vistos que contienen 'ramon' | pág. 6

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El Miedo

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


Ese largo y angustioso escalofrío que parece mensajero de la muerte, el verdadero escalofrío del miedo, sólo lo he sentido una vez. Fue hace muchos años, en aquel hermoso tiempo de los mayorazgos, cuando se hacía información de nobleza para ser militar. Yo acababa de obtener los cordones de Caballero Cadete. Hubiera preferido entrar en la Guardia de la Real Persona; pero mi madre se oponía, y siguiendo la tradición familiar, fui granadero en el Regimiento del Rey. No recuerdo con certeza los años que hace, pero entonces apenas me apuntaba el bozo y hoy ando cerca de ser un viejo caduco. Antes de entrar en el Regimiento mi madre quiso echarme su bendición. La pobre señora vivía retirada en el fondo de una aldea, donde estaba nuestro pazo solariego, y allá fui sumiso y obediente. La misma tarde que llegué mandó en busca del Prior de Brandeso para que viniese a confesarme en la capilla del Pazo. Mis hermanas María Isabel y María Fernanda, que eran unas niñas, bajaron a coger rosas al jardín, y mi madre llenó con ellas los floreros del altar. Después me llamó en voz baja para darme su devocionario y decirme que hiciese examen de conciencia:

—Vete a la tribuna, hijo mío. Allí estarás mejor...


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3 págs. / 6 minutos / 565 visitas.

Publicado el 23 de junio de 2016 por Edu Robsy.

Fue Satanás

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


Por aquel entonces, conocí a la princesa Gaetani. Había sido amiga de mi madre, y me recibió en su palacio con exquisita cortesía. Tenía cinco hijas, que la rodeaban en el estrado, como en una Corte de Amor. No tardé en sentirme enamorado de la mayor, que se llamaba María Rosario. Su recuerdo, a pesar de los años y de la vejez, aun pone en mis ojos un vapor de lágrimas. ¡Qué triste fué para mí aquella tarde de otoño, cuando la vi por última vez!

María Rosario estaba en el fondo de un salón llenando de rosas los floreros de la capilla.

Cuando yo entré quedóse un momento indecisa: sus ojos miraron medrosos hacia la puerta, y luego se volvieron a mí con un ruego tímido y ardiente.

Llenaba en aquel momento el último florero, y sobre sus manos deshojóse una rosa.

Yo entonces le dije, sonriendo:

—¡Hasta las rosas se mueren por besar vuestras manos!

Ella también sonrió contemplando las hojas que había entre sus dedos, y después con leve soplo las hizo volar. Quedamos silenciosos: era la caída de la tarde y el sol doraba una ventana con sus últimos reflejos: los cipreses del jardín levantaban sus cimas pensativas en el azul del crepúsculo, al pie de la vidriera iluminada. Dentro apenas se distinguía la forma de las cosas, y en el recogimiento del salón las rosas esparcían un perfume tenue y las palabras morían lentamente igual que la tarde. Mis ojos buscaban los ojos de María Rosario con el empeño de aprisionarlos en la sombra. Ella suspiró angustiada como si el aire le faltase, y apartándose el cabello con ambas manos, huyó hacia la ventana. Yo, temeroso de asustarla, no intenté seguirla, y sólo le dije después de un largo silencio:

—¿No me daréis una rosa?

Volvióse lentamente y repuso con voz tenue:

—Si la queréis...


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Dominio público
5 págs. / 9 minutos / 100 visitas.

Publicado el 4 de julio de 2021 por Edu Robsy.

Geórgicas

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


La vieja tenía siete nietas mozas, y las siete juntó en su casa para espadar el lino. Lo espadaron en pocos días, sentadas al sol en la era, cantando alegremente. Después se volvieron a casa de sus padres, y la vieja quedó sola con su gata, hilando copo tras copo y devanando en el sarillo las madejas. Como a todas las abuelas campesinas, le gustaban las telas de lino casero y las guardaba avariciosa en los arcones de nogal con las manzanas tabardillas y los membrillos olorosos. La vieja, después de hilar todo el invierno, juntó doce grandes madejas, y pensó hacer con ellas una sola tela, tan rica cual no tenía otra.

Compuesta como una moza que va de romería, sale una mañana de su casa: lleva puesto el dengue de grana, la cofia rizada y el mantelo de paño sedán. Dora los campos la mañana, y la vieja camina por una vereda húmeda, olorosa y rústica, como vereda de sementeras y de vendimias, por el fondo verde de las eras cruza una zagala pecosa y asoleada con su vaca bermeja del ronzal. Camina hacia la villa, adonde va todos los amaneceres para vender la leche que ordeña ante las puertas. La vieja se acerca a la orilla del camino, y llama dando voces:

—¡Eh, moza...! ¡Tú, rapaza de Cela...!

La moza tira del ronzal a su vaca y se detiene.

—¿Qué mandaba?

—Escucha una fabla...

Mediaba larga distancia y esforzaban la voz, dándole esa pauta lenta y sostenida que tienen los cantos de la montaña. La vieja desciende algunos pasos, pregonando esta prosa:

—¡Mía fe, no hacía cuenta de hallarte en el camino! Cabalmente voy a donde tu abuelo... ¿No eres tú nieta del Texelán de Cela?

—Sí, señora.

—Ya me lo parecías, pero como me va faltando la vista...

—A mí por la vaca se me conoce de bien lejos.

—Vaya, que la tienes reluciente como un sol. ¡San Clodio te la guarde!

—¡Amén!

—¿Tu abuelo demora en Cela?


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Dominio público
3 págs. / 5 minutos / 77 visitas.

Publicado el 4 de julio de 2021 por Edu Robsy.

Inteligencia espiritual, el desarrollo transpersonal de Ramón Gallegos

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


En el presente ensayo describo mis discernimientos surgidos con base a las lecturas, diálogos y reflexiones derivadas de la trilogía de libros denominada inteligencia espiritual, integrada por las obras: En Unidad con el Ser, La Conciencia Iluminada y El Néctar de la Felicidad, cuyo autor es el Dr. Ramón Gallegos.

El primer libro En Unidad con el Ser, permite al lector comprender claramente que la espiritualidad es el conocimiento de la verdadera naturaleza humana, conocimiento que se obtiene de manera directa, ya que no se trata de un aprendizaje y entendimiento puramente teórico, sino que se requiere una práctica que desarrolle la atención plena, para que sea posible liberarse del “malentendido de asociar nuestra verdadera identidad a estados impermanentes” (Gallegos Nava. R. 2010, p. 5); liberarse de la ilusión de creer que somos únicamente un cuerpo biológico y una mente, liberarse del malentendido de creerse un ser humano separado de todo lo que existe; tal conocimiento directo es una realidad superior al mundo de la mente, por lo tanto, se requiere el ojo de la contemplación, llamado también el ojo del espíritu para accesar a tal realidad espiritual.


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6 págs. / 11 minutos / 92 visitas.

Publicado el 10 de diciembre de 2020 por Fundación Ramón Gallegos.

Inteligencia espiritual, la felicidad en la obra de Ramón Gallegos

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista


Aprender a ser es el proceso natural por medio el cual desarrollamos nuestra espiritualidad y nos lleva a ser seres universales, de manera tal que perdemos el egocentrismo.

Este libro nos muestra que la educación es una práctica espiritual para la evolución de la conciencia, pues el aprender-conocer  y el ser están íntimamente relacionados. Pues nos permite integrar la conciencia humana como parte del aprendizaje.  Esta visión nos permite reconsiderarnos como seres espirituales viviendo una experiencia humana, y capaces de hacer sentir a los demás esta posibilidad. En especial al aprender a Ser se fortalece nuestro Ser interior mostrando el amor universal y abriendo nuestra capacidad de aceptación de uno y de los demás. Así mismo nos facilita el poder mostrar virtudes, valores, siendo solidarios, y emanando paz. Lo que nos permite superar el paradigma mecanicista con lo que nos facilita el acceso a la verdad suprema e incrementa el nivel de conciencia.

El EGO y la falta de conciencia espiritual nos limita para poder aprender a Ser. Debido a que el Ser y el Conocer están íntimamente relacionados, como se define a uno se define al otro. Especialmente el cientificismo es lo que impide que se de este aprendizaje, con sus formas sutiles y refinadas no permite valorar al Ser.


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15 págs. / 26 minutos / 35 visitas.

Publicado el 10 de diciembre de 2020 por Fundación Ramón Gallegos.

La Casa Maldita

Santiago Ramón y Cajal


Novela corta


I

Lee esta carta —dijo Inés, radiante de júbilo, a su padre— que acabo de recibir de Julián, mi primo de América. ¡Qué alegría! Le tendremos entre nosotros antes de un mes, y viene rico en bienes y experiencia, como tú lo deseabas.

El progenitor de Inés, conmovido por el gozo de su hija, cogió la carta, se caló las antiparras y leyó:


Mi inolvidable prima: Según te anuncié, mis negocios marchan viento en popa. Tanto, que creo haber entrado ya en la envidiable grey de los burgueses, y, como no soy ambicioso, he decidido repatriarme.

En las postrimerías de junio llegaré a Nueva York, por el ferrocarril de San Francisco; aseguida me embarcaré en el vapor Bourgogne; tocaré en El Havre sobre el 9 o 10 de julio, y después de pasar algunos días en París tendré el supremo deleite de volverte a ver. Si, como presumo, continúas fiel a tus sentimientos de antaño, pondré a tus pies el fruto de mis ahorros, unos miserables doscientos mil duros. Acéptalos con mi mano, pues tuyos son; porque solo tu recuerdo ha podido infundirme la salud y la actividad necesarias para ganarlos y la sobriedad y virtud requeridas para economizarlos.

Desea ardientemente hallarse a tu lado y abrazar a sus tíos tu primo,

Juliári.


Esta carta del novio de Inés satisfizo plenamente a don Tomás, mayorazgo de regular patrimonio, con solar blasonado en Rivalta y fama de linajudo y honrado en toda la comarca.


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Dominio público
52 págs. / 1 hora, 31 minutos / 298 visitas.

Publicado el 5 de enero de 2021 por Edu Robsy.

La inteligencia espiritual en el contexto de la educación holista

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


El desarrollo de este ensayo resaltara la importancia de la aportación de la inteligencia espiritual y la práctica del satsang realizado en chápala Jalisco el 9,10 y 11 de julio del 2010. Organizado por la fundación internacional de educación holista. Practica integral de la educación holista  por el Dr. Ramón Gallegos Nava.

En este sentido de lo más profundo de la conciencia humana comienza a surgir un clamor que nos dice que debemos aprender a vivir en armonía con nuestro entorno, con nuestro planeta. Nadie puede rechazar la ayuda de otra cosa que necesita.  La naturaleza es un hogar donde todos somos necesarios para todos, y nadie deja de tener un lugar, un trabajo o un sentido que cumplir en el universo...”

La educación que queremos reformar ha creado la crisis planetaria,  por lo tanto, no necesitamos reformarla; lo que  debemos  hacer es contribuir a obtener lo mejor y compartir con ella y crear una nueva educación.

En este ensayo daremos más importancia al tema de inteligencia espiritual y  el espíritu de la educación ya que en estas obras, del Dr. Ramón Gallegos Nava, deja en claro su sensibilidad como educador holista y sustenta el desarrollo del currículo holista fundamentado en la pedagogía del amor universal. Además en cada uno de estos temas incrustaremos la filosofía perenne.

De modo que: el problema central que se nos plantea es: ¿cómo liberar a la educación actual de los supuestos teórico-epistemológicos impuestos por el paradigma mecanicista que tienen una vigencia de 300 años? ¿Cómo liberar a la educación actual del férreo condicionamiento impuesto por el estado-nación moderno, para que le forme buenos productores: obreros, técnicos, profesionales, empresarios, dueños del capital  y buenos ciudadanos respetuosos de los poderes del estado-nación, disciplinados contribuyentes?


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12 págs. / 21 minutos / 45 visitas.

Publicado el 16 de julio de 2019 por Fundación Ramón Gallegos.

La inteligencia espiritual y la educación holista

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


En este ensayo reflexionare sobre la relación de la Inteligencia Espiritual (IE) con la Educación Holista (EH), que propone el Dr. Ramón Gallegos, me centrare en la cuestión de cuál es el punto de vinculación fundamental entre las dos y deduciré porqué la inteligencia espiritual puede ser el pensamiento o estado consiente de la educación integral, para ponerla en práctica y desarrollarla.

Para esto describiré lo que es la EH y después la IE, con esto detectare donde se unifican un con otra para exponer esta complementación positiva de las dos. Se toma como fuentes los 14 libros del Dr. Ramón Gallegos Nava sobre la obra de la EH. Y se espera identificar claramente esta vinculación positiva entre IE y EH. Por lo k el ensayo se limitara a el contexto del ojo mental y contemplativo.

 

La Inteligencia Espiritual Y La Educación Holista

La Educación Holista es un nuevo paradigma sobre la formación del Ser Humano que surge para superar las consecuencias y efectos de los paradigmas dogmáticos y cientificistas de los últimos cuatrocientos años.

El termino Holista proviene del griego: “holos” – totalidad, y se refiere a una forma de comprensión de la realidad en función de totalidades en procesos integrados, por tanto Educación Holista significa, enuncia, una educación integral, total en el hombre, en el ser humano.

Este nuevo paradigma se empezó a generalizar y desarrollar vertiginosamente en los últimos 20 años, aunque parte de sus raíces se encuentra desde principios de siglo con el desarrollo de la física cuántica.

Nace la Educación Holista de la decadencia de la educación tradicional, de sus consecuencias en las personas y esta a su vez en el reflejo social. Angustias, problemas psicológicos, estrés, fracaso existencial, falta de valores comunes y olvido de uno mismo, todo por concentrarse en la preparación racional, lógica-matemática.


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6 págs. / 11 minutos / 29 visitas.

Publicado el 16 de julio de 2019 por Fundación Ramón Gallegos.

La Lámpara Maravillosa

Ramón María del Valle-Inclán


Ensayo, Biografía


Ejercicios espirituales

GNOSIS

HAY dos maneras de conocer, que los místicos llaman Meditación y Contemplación. La Meditación es aquel enlace de razonamientos por donde se llega a una verdad, y la Contemplación es la misma verdad deducida cuando se hace sustancia nuestra, olvidado el camino que enlaza razones a razones, y pensamientos con pensamientos. La Contemplación es una manera absoluta de conocer, una intuición amable, deleitosa y quieta, por donde el alma goza la belleza del mundo, privada del discurso y en divina tiniebla: Es así como una exégesis mística de todo conocimiento, y la suprema manera de llegar a la comunión con el Todo. Pero, cuando nuestra voluntad se reparte para amar a cada criatura separadamente y en sí, jamás asciende de las veredas meditativas a la cima donde la visión es una suma. Puede una inclinación filosófica ser disciplina para alcanzar el íntimo consorcio con la suprema esencia bella —divina razón que nos mueve al amor de todas las cosas—, pero cuando una vez se llega a este final, el alma queda tan acostumbrada al divino deleite de comprender intuitivamente, que para volver a gustarle ya no quiere cansarse con el entendimiento, persuadida de que mejor se logra con el ahínco de la voluntad. A esta manera llamaron los quietistas tránsito contemplativo, porque al ser logrado el fin, cesan los medios, como cuando la nave llega al puerto acaba el oficio de la vela y del remo: Es manera más imperfecta que la intuición mística, atendiendo que la una nos llega por enlaces de la razón que medita, y la otra es infusa: Una vista sincera y dulce, sin reflexión ni razonamiento, como escribe Miguel de Molinos.


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Dominio público
77 págs. / 2 horas, 16 minutos / 1.147 visitas.

Publicado el 30 de abril de 2017 por Edu Robsy.

Mi Bisabuelo

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


Don Manuel Bermúdez y Bolaño, mi bisabuelo, fue un caballero alto, seco, con los ojos verdes y el perfil purísimo. Hablaba poco, paseaba solo, era orgulloso, violento y muy justiciero. Recuerdo que algunos días en la mejilla derecha tenía una roseola, casi una llaga. De aquella roseola la gente del pueblo murmuraba que era un beso de las brujas, y a medias palabras venían a decir lo mismo mis tías las Pedrayes. La imagen que conservo de mi bisabuelo es la de un viejo caduco y temblón, que paseaba al abrigo de la iglesia en las tardes largas y doradas. ¡Qué amorosa evocación tiene para mí aquel tiempo! ¡Dorado es tu nombre, Santa María de Louro! ¡Dorada tu iglesia con nidos de golondrinas! ¡Doradas tus piedras! ¡Toda tú dorada, villa de Señorío!

De la casa que tuvo allí mi bisabuelo sólo queda una parra vieja que no da uvas, y de aquella familia tan antigua un eco en los libros parroquiales; pero en torno de la sombra de mi bisabuelo flota todavía una leyenda. Recuerdo que toda la parentela le tenía por un loco atrabiliario. Yo era un niño y se recataban de hablar en mi presencia; sin embargo, por palabras vagas llegué a descubrir que mi bisabuelo había estado preso en la cárcel de Santiago. En medio de una gran angustia presentía que era culpado de algún crimen lejano, y que había salido libre por dinero. Muchas noches no podía dormir, cavilando en aquel misterio, y se me oprimía el corazón si en las altas horas oía la voz embarullada del viejo caballero que soñaba a gritos. Dormía mi bisabuelo en una gran sala de la torre, con un criado a la puerta, y yo le suponía lleno de remordimientos, turbado su sueño por fantasmas y aparecidos. Aquel viejo tan adusto me quería mucho, y correspondíale mi candor de niño rezando para que le fuese perdonado su crimen. Ya estaban frías las manos de mi bisabuelo cuando supe cómo se habían cubierto de sangre.


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Dominio público
5 págs. / 9 minutos / 124 visitas.

Publicado el 4 de noviembre de 2020 por Edu Robsy.

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