Textos más populares este mes que contienen 'ramon' | pág. 7

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El Hombre Natural y el Hombre Artificial

Santiago Ramón y Cajal


Novela corta


I

El siguiente coloquio, interesante por más de un concepto, ocurrió en París; durante la estación de las flores, desarrollándose en la animada escena del bulevar Montmartre, sobre la ancha acera de un café al aire libre.

Junto a un velador, y bajo la protectora y policroma marquesina, hallábase cierto caballero como de treinta y cuatro años, alto, moreno; de frente despejada y ojos vivos e inteligentes. Entre sorbo y sorbo de café leía distraídamente la Prensa del día, dirigiendo de cuando en cuando furtivas miradas a la porción libre del trottoir, por donde desfilaban, en procesión pintoresca e interminable, hombres trafagosos, perezosos fláneurs y airosas, pulcras y bien trajeadas muchachas. Satisfaciendo la natural curiosidad del lector, diremos, desdé luego, que el personaje en cuestión era don Jaime Miralta, español naturalizado francés; célebre ingeniero y director de importante y acreditada fábrica de aparatos eléctricos.

Al alzar sus ojos del periódico atrajo de pronto su atención la presencia, en otro velador vecino, de un forastero severamente vestido, de airé grave y solemne y enlutado a usanza española.

«Este sujeto no me es desconocido», pensó Jaime, quien, después de repasar sus recuerdos, acabó por reconocer en el recién llegado a su antiguo condiscípulo y contrincante del Ateneo don Esperaindeo Carcabuey, barón del Vellocino, el cual, mirando a su vez al compañero, levantóse bruscamente del asiento y corrió a saludarle efusivamente, exclamando:

—¿Cómo?… ¿Tú por aquí? ¡Qué grata sorpresa!… Cuéntame… ¿Qué es de tu vida? ¡Seis años sin noticias tuyas! Sabía que, a consecuencia de las persecuciones de que fuiste objeto, te habías expatriado…; pero te creía en América…


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Dominio público
73 págs. / 2 horas, 9 minutos / 340 visitas.

Publicado el 5 de enero de 2021 por Edu Robsy.

Cuento de Abril

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


Queremos, lector, que sepas, que nos tienen hartos y aburridos los rígidos moralistas que pululan ahora por donde quiera.

Aunque no nos jactamos de virtuosos, respetamos la virtud; pero no la creemos tan vocinglera y tan espantadiza como la de estos censores de la India. Si hubiéramos de escribir a gusto de algunos; si hubiéramos de tomar su rigidez por valedera y no fingida, y si hubiéramos de ajustar a ella nuestros escritos, tal vez ni las Agonías del tránsito de la muerte de Venegas, ni Los gritos del infierno, del padre Boneta, serían edificantes modelos que imitar.

Por desgracia, esa rigidez es sólo aparente. Esa rigidez no tiene otro resultado que la de exaltar los ánimos, haciéndoles dudar y burlarse, aunque sólo sea en sueños, de la hipocresía farisaica que ahora se usa.

Véase, si no, el sueño que ha tenido un amigo nuestro, y que trasladamos aquí íntegro, cuando no para recreo, para instrucción de los lectores.

Nuestro amigo soñó lo que sigue:


«Más de 2600 años ha que era yo en Susa un sátrapa muy querido del gran rey Arteo, y el más rígido, grave y moral de todos los sátrapas. El santo varón Parsondes había sido mi maestro, y me había comunicado todo lo comunicable de la ciencia y de la virtud del primer Zoroastro.


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Dominio público
6 págs. / 11 minutos / 156 visitas.

Publicado el 23 de octubre de 2021 por Edu Robsy.

Bajo la Encina Grave...

Ramón María Tenreiro


Cuento, diálogo


(Diálogo vulgar)


Bajo la encina grave, rostro a la sierra, tocada con las primicias de la nieve, siéntanse ambos interlocutores. Hay una larga pausa, durante la cual les penetra en el alma la adusta paz del paisaje. Luego rompen a hablar lentamente, hilando sus conceptos al dormido compás con que vibran las cosas —árboles, llano, sierra— bajo el dorado hechizo de la tarde otoñal. Así dicen:

EL UNO.—¡Bendita calma!... ¡Dulce reposo!... Huyen los instantes en vena suave y silenciosa... Corre la vida, y no sentimos su carrera en el ambiente de encanto que nos envuelve... Nadie dirá que la ciudad arde en todas sus impuras codicias a media hora de aquí. Parece que alentamos en un mundo ultraterreno, donde la necesidad ha aflojado las cadenas con que nos aprisiona, y ya no pesamos sobre el suelo ni sobre nosotros mismos; cada parte de nuestro ser álzase y espónjase bajo la caricia del aire como flor en mañana de sol... De estas inefables sensaciones gozarán esos árboles, si tienen una conciencia que advierta la dicha de su vida... ¡Bendita paz!...

EL OTRO.—Paz de muerte, de sepulcro. En este campo no se percibe el rodar de la vida, porque nada vive en él! ¡ni el viento!... Es un paisaje mineral, infraorgánico. Ni aun en los meses húmedos del año logra cubrir la hierba con su manto las amarillas desnudeces de los cerros. Aquí contemplamos la bancarrota de la vegetación. Imagen de la caducidad para uso de poetas es en nuestras latitudes la “verdura de las eras”. ¡Oh, eterno verdor de otras comarcas!... ¡Y los árboles!... Tal palabra evoca en nuestra fantasía frescas frondas, susurros de follaje, trinos de aves, y ¿qué hay de todo ello en estas encinas secas y grises, como forjadas en metal, que no se estremecen bajo la caricia de la brisa, ni esconden nidos tibios entre el aspereza de sus hojas, foscas y trágicas, como fantasmas de árboles atormentados en un purgatorio?


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Dominio público
3 págs. / 5 minutos / 37 visitas.

Publicado el 9 de diciembre de 2023 por Edu Robsy.

Florecilla

Ramón María Tenreiro


Cuento


“La provincia delta Marca d’ Ancona fu anticamente, a modo che ’l cielo di stelle, adornata di santi ed esemlari frati; i quali, a modo che luminari di cielo, hanno alluminato e adornato 1’ Ordine di santo Francesco e il mondo con esempli e con dot trina.”

—Fioretti di San Francesco.


¡Oh tú, Marca de Ancona, dichosa tierra entre la montaña y el mar, luce tu fama de santidad, como el cielo de estrellas! Cuando en Asís se encendió en pecho humano aquella hoguera de caridad divina que se llamó Francisco, a cuya palabra prendía el fuego de amor en los corazones, como en maduras mieses por agosto, fuiste tú, Marca de Ancona, la tierra que más se abrasó en aquel incendio, la que más apóstoles trajo para la santidad nueva y la que dió más enamorados amadores a la Virgen Pobreza. En tu ribera, se congregaron los peces de tu mar y de tus ríos, al mandato de la voz del hermano Antonio, y a su modo, reverentes, adoraron al Creador. Al pie de los pinos de tus selvas, y entre las quiebras de tus peñascales, hubo franciscanas colmenas, de donde manaba, gota a gota, la miel de la plegaria. ¡Cuántas veces, alguno de aquellos santos ermitaños, arrebatado de un éxtasis, fué suspendido corporalmente en los aires a más de cinco brazas del suelo! ¡Cuántas, los pájaros del bosque venían a posarse domésticamente sobre los hombros y el pecho de los enajenados penitentes, cantando cánticos de mucha maravilla! ¡Cuántas, en fin, los ángeles del Señor, pisaron tus breñales, por templar, con la dulzura de su presencia, la mortificación huraña de los solitarios! ¡Oh, tú, Marca de Ancona, dichosa tierra, luce tu fama de santidad, como el cielo de estrellas!

De la vida de uno de aquellos insignes varones de virtud y fortaleza arranqué yo esta tierna florecilla. Ojalá no pierda su fragancia al ser tratada entre mis manos indignas.


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Dominio público
4 págs. / 7 minutos / 23 visitas.

Publicado el 1 de noviembre de 2023 por Edu Robsy.

Tablado de Marionetas para Educación de Príncipes

Ramón María del Valle-Inclán


Teatro


FARSA ITALIANA DE LA ENAMORADA DEL REY

PERSONAJES

MARI-JUSTINA
LA VENTERA
MAESE LOTARIO
EL CABALLERO DEL VERDE GABÁN
EL CABALLERO DE SEINGALT
Y MUSARELO, SU ESCUDERO
NUESTRO SEÑOR EL REY
DON FACUNDO, MINISTRO Y GUARDASELLOS
OTRO ESCUDERO
ALTISIDORA, MENINA
DON BARTOLO, CAPELLAN REAL
EL DUQUE DE NEBREDA
LA DAMA DEL MANTO
PASTORELA DE DAMAS Y GALANES
RONDA DE CORCHETES
TROPA DE CUADRILLEROS
UNA CORTE DEL SIGLO XVIII, CON LUCES
Y COMPARSAS DE OPERETA

JORNADA PRIMERA

DECORACIÓN

(SOBRE LA CRUZ DE DOS CAMINOS LLANOS Y AMARILLENTOS, UNA VENTA CLÁSICA: COSARIOS, LABRADORES, ESTUDIANTES SESTEAN POR LAS CUADRAS Y PAJARES. ENTRE LOS SAYOS DE ESTAMEÑA PARDA CANTAN VERDES Y GRANAS PASTORILES. EL PATIO DE LA VENTA ES HUMANISTA Y PICARESCO, CON SABOR DE AULAS Y SABOR POPULAR DE LOS CAMINOS: TIENE UN VAHO DE LETRAS DEL QUIJOTE. EL CIELO AZUL, LAS BARDAS AMARILLAS, Y EL HABLAR REFRANERO. LAS CASTILLAS.)

(LA COPLA DE UNA MOZA SALTA DENTRO y EN EL ZAGUAN SE MUEVE LA VENTERA, CODICIOSA, CELOSA. MUY CETRINA. UNA RANCIA FIGURA DE TABACO, Y EL MOÑO DE CASTAÑA CON LAZADAS. LOS AZULES ESTAMBRES DE SUS MEDIAS Y EL GAYO LLAMEAR DE SU JUSTILLO,TRAEN UNA VISION DE SERRANÍA A LA SED DE LOS PAGOS CASTELLANOS. Y DESGRANAN LOS RITMOS PASTORILES DE UN ALEGRE TRENZAR DE TAMBORILES.)

CANTAR DE MARI-JUSTINA:
¡Quiero ir sobre tu huella,
Rey-Serafín!
¡Ser una lucecita de estrella
en tu jardín!

LA VENTERA:
¡Deja las canciones, sal de esas escuras!
¿Qué cantar es ése?

MARI-JUSTINA:
¡Un cantar, abuela!

LA VENTERA:
A los tus cantares llamo yo pinturas
de aquel mal deseo que te desconsuela.


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Dominio público
99 págs. / 2 horas, 54 minutos / 396 visitas.

Publicado el 19 de diciembre de 2018 por Edu Robsy.

Augusta

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


I

—¡Eres encantador!… ¡Eres el único!… Nadie como tú sabe decir las cosas. ¿De veras mis labios son estos tus versos?… Yo quiero que seas el primer poeta del mundo… ¡Tómalos!… ¡Tómalos!… ¡Tómalos!…

Y la gentil Augusta del Fede besaba al príncipe Attilio Bonaparte, con gracioso aturdimiento, entre frescas risas de cristal. Después, rendida y feliz, volvía a leer la dedicatoria un tanto dorevillesca, con que el Príncipe le ofrecía los «Salmos Paganos». Aquellos versos de amor y voluptuosidad, que primero habían sido salmos de besos en los labios de la gentil amiga.

Era el amor de Augusta alegría erótica y victoriosa, sin caricias lánguidas, sin decadentismos anémicos, pálidas flores del bulevar. Ella sentía por aquel poeta galante y gran señor esa pasión que aroma la segunda juventud con fragancias de generosa y turgente madurez. Como el calor de un vino añejo, así corría por su sangre aquel amor de matrona lozana y ardiente, amor voluptuoso y robusto como los flancos de una Venus, amor pagano, limpio de rebeldías castas, impoluto de los escrúpulos cristianos que entristecen la sensualidad sin domeñarla. Amaba con la pasión olímpica y potente de las diosas desnudas, sin que el cilicio de la moral atenazase su carne blanca, de blanca realeza, que cumplía la divina ley del sexo, soberana y triunfante, como los leones y las panteras en los bosques de Tierra Caliente.


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Dominio público
14 págs. / 25 minutos / 107 visitas.

Publicado el 29 de octubre de 2020 por Edu Robsy.

Juan Quinto

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


Micaela la Galana contaba muchas historias de Juan Quinto, aquel bigardo que, cuando ella era moza, tenía estremecida toda la Tierra de Saines. Contaba cómo una noche, a favor del oscuro, entró a robar en la Rectoral de Santa Baya de Cristamilde. La Rectoral de Santa Baya está vecina de la iglesia, en el fondo verde de un atrio cubierto de sepulturas y sombreado de olivos. En este tiempo de que hablaba Micaela, el rector era un viejo exclaustrado, buen latino y buen teólogo. Tenía fama de ser muy adinerado, y se le veía por las ferias chalaneando caballero en una yegua tordilla, siempre con las alforjas llenas de quesos. Juan Quinto, para robarle, había escalado la ventana, que en tiempo de calores solía dejar abierta el exclaustrado. Trepó el bigardo gateando por el muro, y cuando se encaramaba sobre el alféizar con un cuchillo sujeto entre los dientes, vio al abad incorporado en la cama y bostezando. Juan Quinto saltó dentro de la sala con un grito fiero, ya el cuchillo empuñado. Crujieron las tablas de la tarima con ese pavoroso prestigio que comunica la noche a todos los ruidos. Juan Quinto se acercó a la cama, y halló los ojos del viejo frailuco abiertos y sosegados que le estaban mirando:

—¿Qué mala idea traes, rapaz?

El bigardo levantó el cuchillo:

—La idea que traigo es que me entregue el dinero que tiene escondido, señor abad.

El frailuco rió jocundamente:

—¡Tú eres Juan Quinto!

—Pronto me ha reconocido.

Juan Quinto era alto, fuerte, airoso, cenceño. Tenía la barba de cobre, y las pupilas verdes como dos esmeraldas, audaces y exaltadas. Por los caminos, entre chalanes y feriantes, prosperaba la voz de que era muy valeroso, y el exclaustrado conocía todas las hazañas de aquel bigardo que ahora le miraba fijamente, con el cuchillo levantado para aterrorizarle:

—Traigo priesa, señor abad. ¡La bolsa o la vida!


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Dominio público
2 págs. / 5 minutos / 142 visitas.

Publicado el 4 de noviembre de 2020 por Edu Robsy.

Octavia Santino

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


El pobre mozo permanecía en la actitud de un hombre sin consuelo, sentado delante de la mesa donde había escrito las Cartas a una querida, aquellos versos eróticos, inspirados en la historia de sus amores con Octavia Santino. Conservaba la abatida cabeza entre las manos, y sus dedos flacos y descoloridos, desaparecían bajo la alborotada y oscura cabellera, a la cual se asían, de tiempo en tiempo, coléricos y nerviosos. Cuando se levantó para entrar en la alcoba, donde la enferma se quejaba débilmente, pudo verse que tenía los ojos escaldados por las lágrimas. Hacía un año que vivía con aquella mujer. No era ella una niña, pero sí todavía hermosa; de regular estatura y formas esbeltas; con esa morbidez fresca y sana que comunica a la carne femenina el aterciopelado del albérchigo, y le da grato sabor de madurez. Supiera hacerse amar, con ese talento de la querida que se siente envejecer, y conserva el corazón joven como a los veinte años; ponía ella algo de maternal en aquel amor de su decadencia; era el último, se lo decían bien claro los hilillos de plata que asomaban entre sus cabellos castaños, los cuales aún conservaban la gracia juvenil.

Un momento se detuvo Perico Pondal en la puerta de la alcoba. Era triste de veras aquella habitación silenciosa, solemne, medio a oscuras; envuelta en un vaho tibio, con olor de medicinas y de fiebre.


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Dominio público
10 págs. / 17 minutos / 87 visitas.

Publicado el 3 de noviembre de 2020 por Edu Robsy.

Inteligencia espiritual de Ramón Gallegos

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Siempre que leo los libros del Dr. Ramón Gallegos encuentro que invita a sus lectores a vivir la extraordinaria experiencia de “asistir a un nuevo cambio de época”, del surgimiento de una nueva visión del mundo, de una nueva conciencia… y nunca como ahora había sido consciente de esta experiencia de totalidad, de ver lo sagrado en cada una de nuestras actividades, como educadores, como empresarios, como políticos, como seres humanos. Y digo esto porque, después de quince años de trabajo en esta visión de la educación holista, las personas interesadas en esta nueva visión parecen ser cada vez más.  Ahora, en el nacimiento de este siglo XXI, no es extraño observar que temas como la espiritualidad ocupen de manera primordial nuestra vida, espiritualidad en su sentido amplio y original, observamos, por ejemplo, que se habla de la espiritualidad en los negocios, de la espiritualidad en el medio ambiente, de la espiritualidad en la política, de la espiritualidad en la educación. La espiritualidad se considera la mayor megatendencia del siglo XXI,. La educación holista, que es el tema que nos une hoy, tiene también su fuente en la espiritualidad y cuenta con un concepto muy importante que nos ayudará para la evolución de la conciencia:  La Inteligencia Espiritual.

 

Este ensayo esta basado en la obra del Dr. Ramon Gallegos, que es una de las autoridades mundiales en inteligencia espiritual. La concepción que se tiene de la inteligencia ha definido la concepción que se tiene del ser humano y a lo largo del tiempo podemos observar diferentes visiones de la inteligencia, reconociendo tres grandes momentos de su desarrollo:


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5 págs. / 9 minutos / 137 visitas.

Publicado el 15 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

Educación holista de México para el mundo

Fundación Ramón Galleg os


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


El objetivo de este trabajo es dar a conocer el surgimiento de la Educación Holista, que fue creada por el Dr. Ramon Gallegos, quien tambien es el autor que mas ha escrito y publicado sobre el tema, 25 libros. La educacion holista es un un nuevo paradigma; los principios que la rigen, su enfoque, el perfil y el rol del educador holista, porque es considerada como la mejor opción para tener la educación que la humanidad necesita.

 

La educación que la humanidad necesita es la educación holista, con rostro humano, regido con principios de responsabilidad, sustentabilidad, compasión, sabiduría, cultura de paz. Que se desarrolle en un marco con sentido espiritual de la vida. Que integre todas las dimensiones que conforman al ser humano.

 

CODIGO DE ETICA DEL EDUCADOR HOLISTA

Puesto que la educación holista depende del estadio de conciencia del educador, el Dr. Ramon Gallegos, escribió un código de ética como guía para orientar el comportamiento de los educadores. Este código nos permite superar efectivamente el hedonismo y el nihilismo y sus consecuencias en la degradación de la humanidad.

Estos 15 principios éticos, establecen el marco ideal para el desarrollo de la inteligencia espiritual de los educadores holistas, la cual es el pilar fundamental de la educación holista.

La práctica de estos principios debe complementarse con la práctica de la atención plena y el desarrollo del discernimiento; sin duda, esto nos conduce al desarrollo de la ecuanimidad, lo que nos permite el desempeño equilibrado en nuestra práctica como educadores.

 

CULTURA DE PAZ

CERO NEGATIVISMO

RESPONSABILIDAD UNIVERSAL

DIALOGO HOLISTA

SUSTENTABILIDAD GLOBAL

ACTITUD DE SERVICIO

AMOR UNIVERSAL

ESPIRITU DE COMUNIDAD

HONESTIDAD TOTAL

COMPASION INCONDICIONAL

JUSTICIA SOCIAL


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4 págs. / 7 minutos / 43 visitas.

Publicado el 15 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

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