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Para Los Niños

Horacio Quiroga


Cuento


Para Los Niños

Queridos hermanitos:

¡Qué gran cosa poderles escribir por fin, después de lo pasado! Un poco más y ya no queda más Dum-Dum en el mundo, chiquitos. Ya les conté que un tigre de Bengala, en el Asia, me abrió una vez la espalda de un solo manotón, y que la sangre saltaba como de cinco manantiales. Las uñas de un tigre, hermanitos, son como cinco puñales atados en una pata de tremenda fuerza. ¡Figúrense ahora cómo habré quedado yo entonces!


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Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 4 visitas.

Publicado el 20 de junio de 2026 por Brian.

Captura

Sofía Valentina Montiron.


Poesia/ relato corto.


Quisiera poder hablarle al olvido. Que me haga olvidar que alguna vez me besaste tan lindo que en nadie más pude recuperar esa sensación de que el presente es presente porque estábamos nosotros. En un lío tridimensionalmente casi pacífico, pero faltaba algo para que se ordenara y se convirtiera en estabilidad. Esos triángulos que nunca los entendí, ¿funcionan? Digo, no veo muchas formas triangulares: las calles, los reportes, el sol que da en mi lente. Vos, yo, el sol, el reflejo nuevamente. Vos no. Vos ya no.

Me tocó el hombro como un niño que quiere algo de manera instantánea, que no te da tiempo a contestarle que primero tenés que ver si contás con el dinero, o hacer la fila, esperar que la fila se vaya adelantando, esperar que le llegue el pago a la empleada, que le diga "que tenga buenas tardes, vuelva pronto". Encontrar la plata, contar una vez y volver a contar para darle el dinero, que cuente su vuelto y vuelva a contarlo en voz alta para que yo vea bien que esa persona no me está dando de menos. Decirle que no lo quiero para regalo, sino que es un regalo para el niño, pero que no hace falta envolverlo. O sí... le pregunto al niño, pero lo quiere tan rápido que envolver en papeles un regalo que quiere ser tocado de manera inmediata con sus respectivas manitos es demasiado arriesgado para una mente tan activa. Me lo da, se lo doy. Silencio dormido del deseo, ahora está feliz, yo también. Y él... él está en su mundo buscando, tal vez, una forma que no sea triangular.

¿Seguirá con vida? Pensaba mientras la cajera me decía "vuelva pronto". 

Nunca más se sabe de alguien que quiere saberse para siempre. 

Gracias, que tengas buen día.


Información texto

Protegido por copyright
1 pág. / 1 minuto / 11 visitas.

Publicado el 14 de junio de 2026 por Sofia.Montiron..

La muchacha del Limberlost

Gene Stratton-Porter


Novela, Drama emocional, Crecimiento personal


Prefacio

Publicada en 1909, La muchacha del Limberlost surgió en una época en que gran parte de los humedales y bosques de Indiana, Estados Unidos, comenzaban a desaparecer debido al avance industrial y agrícola. Su autora, Gene Stratton-Porter, conocía profundamente aquellos paisajes porque pasó años explorándolos y estudiando su flora y fauna.

La novela refleja tanto la sensibilidad naturalista de comienzos del siglo XX como los cambios sociales de la época: la educación femenina, las diferencias de clase y la búsqueda de independencia personal. El Limberlost, inspirado en un pantano real de Indiana, terminó convirtiéndose en uno de los escenarios más recordados de la literatura estadounidense sobre la naturaleza.

En las bastas profundidades del Limberlost —un bosque pantanoso lleno de luz dorada, insectos raros y senderos ocultos— una joven llamada Elnora Comstock busca abrirse camino entre la pobreza, la soledad y el deseo de encontrar un lugar en el mundo. Mientras la naturaleza le enseña paciencia, fortaleza y belleza, Elnora descubre también los misterios del amor, el dolor y el crecimiento del alma.


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Creative Commons
378 págs. / 11 horas, 2 minutos / 37 visitas.

Publicado el 7 de junio de 2026 por Fernando Guzmán.

De La Vida De Nuestros Animales

Horacio Quiroga


Cuentos Coleccion


La Yararacusú

Si se exceptúa a algunas pequeñas y torpes víboras de coral, la totalidad de nuestras serpientes venenosas son yararás. Puédese casi asegurar a ciencia cierta que todo hombre o animal doméstico o salvaje muerto por una víbora, ha sido mordido por una yarará.

Estas víboras pertenecen a ocho o diez especies distintas, pero sumamente parecidas entre sí. Tan vivo es el parentesco, que apenas algunas especies se diferencian del resto de la familia por dos o tres caracteres sensibles.

En la Argentina, la yararacusú goza en primer término de este privilegio, por ser la más grande, la más fuerte, la más hermosa y la más mortífera de todas las primas hermanas. Merece, pues, ser considerada la reina de nuestras víboras.


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Dominio público
71 págs. / 2 horas, 5 minutos / 16 visitas.

Publicado el 7 de junio de 2026 por Brian.

De La Vida De Nuestros Animales

Horacio Quiroga


Cuentos colección


(Coleccion de Textos publicados por Horacio Quiroga en la revista Caras y Caretas a lo largo de varias ediciones, similar a Suelo Natal, son notas didacticas, con un enfoque a la vida rural de Quiroga)

La Yararacusú

Si se exceptúa a algunas pequeñas y torpes víboras de coral, la totalidad de nuestras serpientes venenosas son yararás. Puédese casi asegurar a ciencia cierta que todo hombre o animal doméstico o salvaje muerto por una víbora, ha sido mordido por una yarará.

Estas víboras pertenecen a ocho o diez especies distintas, pero sumamente parecidas entre sí. Tan vivo es el parentesco, que apenas algunas especies se diferencian del resto de la familia por dos o tres caracteres sensibles.


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71 págs. / 2 horas, 5 minutos / 15 visitas.

Publicado el 7 de junio de 2026 por Brian.

Quiúbole.Hola de nuevo.

Granmidas


Realidad, no ficcion, Atentados, Madrid, Gurona, Guadalajara, 11s, 11M, David


# IAquiúbole
## Prólogo: El destello de la memoria
Hay momentos en la vida que hacen que todo se encauce hacia una dirección, aunque a veces haya que dar mil rodeos para llegar al destino. Y es aquí donde me encuentro. No sé cuánto tiempo después, tampoco sé si estoy en el camino correcto. ¿Lo hay? Vete a saber. 
Solo sé que algo me hizo *flash* mientras leía el libro de Guillaume Musso, *¿Estarás ahí?*. Un destello que me recordó a un libro que no encontré en ninguno de mis dispositivos informáticos: ni en el lector de *e-books*, ni en el ordenador, ni en mis escritos. No estaba ahí; se había perdido para siempre en algún lugar de mi subconsciente. Pensé que jamás lo encontraría, porque tengo una memoria nefasta para los títulos y los argumentos. No recuerdo los finales de las películas ni de los libros, ni siquiera el nombre de los personajes importantes. 
Supongo que eso nos pasa a todos. Por eso necesitamos los ordenadores: para que constantemente nos recuerden las cosas que no logramos retener en la cabeza. Hay tanta información volando por ahí que es imposible retenerlo todo. 
Pues sí, el libro que recordé gracias a ChatGPT se titula *Volver a empezar*, de Ken Grimwood. Espero que, al escribirlo por aquí, no lo olvide nunca más. Quién sabe hasta dónde llegará este escrito; Dios dirá. No soy un escritor de renombre, posiblemente no escriba ninguna novela. A lo mejor me muero en un par de meses o vivo unos cuantos años más; estoy pendiente de unas pruebas médicas que no me convencen demasiado. No quise mirar los síntomas y los médicos tampoco han sido muy claros. Ya se sabe: antes de darte una mala noticia, la prolongan en el tiempo y se aseguran muy bien de que todo sea correcto y no haya vuelta de hoja. 
Volvamos al tema central: cómo descubrí este libro y lo que me ha hecho pensar.


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Licencia limitada
11 págs. / 19 minutos / 12 visitas.

Publicado el 4 de junio de 2026 por Granmidas.

Quiúbole.Hola de nuevo.

Granmidas


Realidad noficcion, atentados, Madrid, Girona, Guadalajara, 11S, 11M, David


persona a la que nadie quiere acercarse; tú mismo ni te acercarías a ti. Pero un día te arreglas un poco y alguien se fija en ese cambio (o no), hablas con alguien (o no). La diferencia quizás está simplemente en tu cabeza (o no), porque alguien te ha dicho que todo son impresiones tuyas. Pero hay cosas que se notan. Hay quien actúa para ser observado y quien lo hace para pasar desapercibido. Todos sabemos que, depende de cómo sea tu físico, cómo te vistas o cómo actúes con los demás, serás un punto en el que fijarse o un punto ciego. 
Yo soy un punto ciego. Ser un punto en el que se centran los focos u observado al milímetro resulta muchas veces incómodo, pero también lo es ser invisible, o ser un punto molesto de mirar. No porque te dañe los ojos como el sol, sino porque te hace daño en el corazón.
---
## Epílogo: Vuelta a reordenar ideas
Sería más fácil leerme con un *e-book* que hacerlo por aquí, pero mi inexperiencia al manejarme con eso de la autopublicación en Amazon me ha traído hasta aquí. Hoy tengo pruebas médicas, no puedo extenderme mucho. Ayer volví a acercarme a mi pasado. Mi móvil está a punto de expirar y no soy muy bueno con las copias de seguridad, nubes, etc. Veía que me esfumaba virtualmente: desaparecían los nombres de mis contactos y las fotos de mi móvil. Llevo apegado a él unos seis años. Las aplicaciones llevaban tiempo fallando una a una, pero podía seguir funcionando. No quiero, pero no me quedará otra cosa que no sea adaptarme a los nuevos cambios y dejar de utilizar aquello que usaba en el pasado para escribir o para cualquier otra cosa. 
Recuerdo mi cambio de Windows XP al 7, y después al 10 y al 11, y añoro con pena aplicaciones y webs que usaba que dejaron de poder usarse (o yo dejé de saber usarlas).


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Licencia limitada
1 pág. / 2 minutos / 11 visitas.

Publicado el 4 de junio de 2026 por Granmidas.

Quiúbole.Hola de nuevo.

Granmidas


Atentados, Realidad, noficcion, Madrid, Guadalajara, Girona, 11S, 11M


persona a la que nadie quiere acercarse; tú mismo ni te acercarías a ti. Pero un día te arreglas un poco y alguien se fija en ese cambio (o no), hablas con alguien (o no). La diferencia quizás está simplemente en tu cabeza (o no), porque alguien te ha dicho que todo son impresiones tuyas. Pero hay cosas que se notan. Hay quien actúa para ser observado y quien lo hace para pasar desapercibido. Todos sabemos que, depende de cómo sea tu físico, cómo te vistas o cómo actúes con los demás, serás un punto en el que fijarse o un punto ciego. Yo soy un punto ciego. Ser un punto en el que se centran los focos u observado al milímetro resulta muchas veces incómodo, pero también lo es ser invisible, o ser un punto molesto de mirar. No porque te dañe los ojos como el sol, sino porque te hace daño en el corazón. --- ## Epílogo: Vuelta a reordenar ideas Sería más fácil leerme con un *e-book* que hacerlo por aquí, pero mi inexperiencia al manejarme con eso de la autopublicación en Amazon me ha traído hasta aquí. Hoy tengo pruebas médicas, no puedo extenderme mucho. Ayer volví a acercarme a mi pasado. Mi móvil está a punto de expirar y no soy muy bueno con las copias de seguridad, nubes, etc. Veía que me esfumaba virtualmente: desaparecían los nombres de mis contactos y las fotos de mi móvil. Llevo apegado a él unos seis años. Las aplicaciones llevaban tiempo fallando una a una, pero podía seguir funcionando. No quiero, pero no me quedará otra cosa que no sea adaptarme a los nuevos cambios y dejar de utilizar aquello que usaba en el pasado para escribir o para cualquier otra cosa. Recuerdo mi cambio de Windows XP al 7, y después al 10 y al 11, y añoro con pena aplicaciones y webs que usaba que dejaron de poder usarse (o yo dejé de saber usarlas).


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1 pág. / 2 minutos / 10 visitas.

Publicado el 4 de junio de 2026 por Granmidas.

Quiúbole.Hola de nuevo.

Granmidas. IAquiúbole


Realidad, noficcion, Guadalajara, Girona, Madrid, 11s, 11m, atentados, recuerdos, actualidad


# IAquiúbole
## Prólogo: El destello de la memoria
Hay momentos en la vida que hacen que todo se encauce hacia una dirección, aunque a veces haya que dar mil rodeos para llegar al destino. Y es aquí donde me encuentro. No sé cuánto tiempo después, tampoco sé si estoy en el camino correcto. ¿Lo hay? Vete a saber. 
Solo sé que algo me hizo *flash* mientras leía el libro de Guillaume Musso, *¿Estarás ahí?*. Un destello que me recordó a un libro que no encontré en ninguno de mis dispositivos informáticos: ni en el lector de *e-books*, ni en el ordenador, ni en mis escritos. No estaba ahí; se había perdido para siempre en algún lugar de mi subconsciente. Pensé que jamás lo encontraría, porque tengo una memoria nefasta para los títulos y los argumentos. No recuerdo los finales de las películas ni de los libros, ni siquiera el nombre de los personajes importantes. 
Supongo que eso nos pasa a todos. Por eso necesitamos los ordenadores: para que constantemente nos recuerden las cosas que no logramos retener en la cabeza. Hay tanta información volando por ahí que es imposible retenerlo todo. 
Pues sí, el libro que recordé gracias a ChatGPT se titula *Volver a empezar*, de Ken Grimwood. Espero que, al escribirlo por aquí, no lo olvide nunca más. Quién sabe hasta dónde llegará este escrito; Dios dirá. No soy un escritor de renombre, posiblemente no escriba ninguna novela. A lo mejor me muero en un par de meses o vivo unos cuantos años más; estoy pendiente de unas pruebas médicas que no me convencen demasiado. No quise mirar los síntomas y los médicos tampoco han sido muy claros. Ya se sabe: antes de darte una mala noticia, la prolongan en el tiempo y se aseguran muy bien de que todo sea correcto y no haya vuelta de hoja. 
Volvamos al tema central: cómo descubrí este libro y lo que me ha hecho pensar.


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Licencia limitada
12 págs. / 22 minutos / 13 visitas.

Publicado el 4 de junio de 2026 por Granmidas.

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