Los Visitantes de las Estrellas y Otros Microcuentos
Francisco A. Baldarena
cuento
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Publicado el 2 de septiembre de 2021 por Francisco A. Baldarena .
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Publicado el 2 de septiembre de 2021 por Francisco A. Baldarena .
Los vicios son simplemente los errores que un hombre comete en la búsqueda de su propia felicidad. Al contrario que los delitos, no implican malicia hacia otros, ni interferencia con sus personas o propiedades.
En los vicios falta la verdadera esencia del delito (esto es, la intención de lesionar la persona o propiedad de otro).
En un principio legal que no puede haber delito sin voluntad criminal; esto es, sin la voluntad de invadir la persona o propiedad de otro. Pero nunca nadie practica un vicio con esa voluntad criminosa. Practica su vicio solamente por su propia satisfacción y no por malicia alguna hacia otros.
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Publicado el 23 de enero de 2022 por Anonymoz.
En un hermoso y solitario valle de la Alcarria hay dos pueblecitos olvidados de todo el mundo, menos del Gobierno, que los tiene muy presentes cuando reparten las contribuciones.
Uno de estos pueblos se llama el Retamar, y el Tomillar el otro.
Los retamareses tienen fama de ásperos y amargos como la zarza y la retama, y los tomillareses la tienen de suaves y dulces como el tomillo y la miel.
Un caballero, montado en la cruz de los calzones, y llevando por único acompañamiento un perro, y por único equipaje una escopeta, llegó una hermosa mañana de primavera á una colina desde donde se descubrían las dos aldeas que ocupan los dos extremos del valle, y después de pararse y meditar un rato, continuó su camino hacia el Retarmar, que era el primer pueblo.
A tiro de piedra del Retamar, bajo unos hermosos álamos que se alzan á la orilla del camino, hay una fuente, donde en tiempo de calor no dejan de detenerse las pocas personas que por allí viajan, para beber un trago de agua fresca y cristalina y descansar un rato en un asiento de piedra toscamente labrado que hay al pie de los álamos.
Cuando el viajero del perro y la escopeta llegó á la fuente, un muchacho acababa de llenar dos cántaros de agua, que colocó en las aguaderas de un borriquillo, que mientras se llenaban los cántaros pacía entre los álamos.
El muchacho saludó cortesmente al viajero, y éste se detuvo y trabó conversación con el muchacho.
—¿Cómo se llama este pueblo?
—Se llama el Retamar, señor.
—No me disgusta su aspecto.
—Señor, aunque me esté mal en decirlo, mejor pueblo que éste no le hay en la Alcarria.
—¿Y aquel otro que se ve al fin del valle?
—Aquel es el Tomillar; pero no vale la mitad que éste.
—Y la gente del Tomillar, ¿qué tal es?
—La gente buena, pero muy boba.
—¿Cómo que boba?
Dominio público
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Publicado el 23 de diciembre de 2021 por Edu Robsy.
¡Pero estos señores de Casabierta no tienen vida privada!
Así se explica lo que le sucedió con ellos á don Eufrasio Paleólogo, presidente del Casino de Villapidiendo, gran lector de periódicos y elector nato del señor de Casabierta, candidato nato también á la Diputación de Villapidiendo.
Pues señor, vino á Madrid Paleólogo á unos asuntos del común, ó del procomún, como él cree que se dice; y claro, en seguida, es decir, en cuanto se dejó dar lustre á las botas en la Puerta del Sol, junto al Imperial, se dirigió á casa del señor de Casabierta.
¡Entró!—El señor no está... Ya, ya lo sé; pero de seguro está la señora.—Caballero, ¿usted qué sabe?—Hombre, sepa usted que trata con una persona ilustrada que lee los periódicos y tiene coleccionados en un tomo los artículos de Almaviva... La señora se levanta á las nueve; hace su toilette—usted no sabe lo que es eso—hasta las diez; toma un piscolabis, que consiste en una copa de jerez seco, y versos de Grilo, mojados en el jerez. Á las once recibe en el salón verde, que tiene una consola Pompadour, una chimenea de la Regencia... de Espartero y muchos platos allá cerca del techo. Como si lo viera, hombre, como si lo viera. Ea, déjeme usted pasar.—Por aquí, caballero, por aquí.—No, señor, voy bien; los íntimos entran por aquí: á mí me recibirá en su boudoir chocolate claro, color serio, propio de señora leída al par que dettachée de las vanidades del mundo. ¿Usted qué se figura, hombre de Dios, que en Villapidiendo no sabemos francés españolizado y entrar en el boudoir por donde entran les intimes, y en francés como ellos?
Dominio público
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Publicado el 21 de febrero de 2021 por Edu Robsy.
Mientras atravesaban el desierto, al zanquilargueo cachazudo de sus camellos, sólo acelerado por un sobresalto de miedo cuando el aire de la noche traía una tufarada del bravío hedor de los chacales y las hienas, los que dejaron su reino por seguir a una estrella singular, más fúlgida que todas, conferenciaban desahogando las preocupaciones y esperanzas que sugería la aventura.
—En verdad, sabio Baltasar —murmuraba Melchor el etíope—, que no sabemos a dónde vamos, ni quién sea ese Rey, más grande que nosotros, más grande que cuantos existen, al cual llevamos tan espléndido tributo de oro de Ofir, mirra de Arabia e incienso índico.
—No lo barruntamos siquiera —confirmó Gaspar el guerrero—, cuyas armas lucientes refractaban los destellos del astro guía.
El monarca de la barba de plata hilada, semejante a las aguas de un río, no contestó al pronto. Reflexionaba, como suelen los ancianos prudentes, antes de opinar. Al cabo, mirando no sin recelo hacia el horizonte escueto e interminable, sobre el cual la bóveda del firmamento era un casquete de metal sombrío, respondió pausadamente:
Dominio público
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Publicado el 10 de mayo de 2021 por Edu Robsy.
—¿Cómo tiene usted tan sanos y colorados a sus hijos? —había preguntado el día anterior una vecina al padre de Tomasito.
—¿Cómo? Dándoles a beber agua y vino en todas las comidas. El agua mezclada con vino refresca y alimenta, alegra y da salud.
Aquella misma tarde, Tomasito, estando mirando en la pecera cómo nadaban los magníficos peces de colores, le pareció que estaban tristes. Una idea salvadora brotó en su mente, y para alimentar, refrescar y dar salud a los peces, vertió en su agua una botella de vino robada en la despensa.
¡Con qué placer admiraron los muchachos los diversos matices del agua según iba mezclándose con vino, y mucho más los rápidos movimientos de los peces, que empezaron a agitarse y dar vueltas desordenadas en aquel líquido asfixiante!
—¡Ya se alegran!
—¡Mira cómo corren!...
—¿Se habrán emborrachado?
A las voces infantiles acudió el cochero, que era un grandísimo borracho, y al enterarse del hecho, dijo a los muchachos:
—Los habéis envenenado.
—¡Si papá dice que el agua con vino es un remedio!
—Para vosotros; pero es mortal para los peces. Yo los salvaré.
—¿Qué vas a hacer?
—Beberme esa agua y vino y echarles agua sola.
Y el cochero, que era un hombre bueno, alzó la pecera, la puso en su boca, miró al cielo y la secó de un solo trago.
Después echó a correr como un loco, pidiendo un anzuelo a los criados.
—¿Para qué? —le decían.
—Para metérmelo en la boca; para pescar los peces que tengo en el estómago.
El infeliz se había tragado los peces por salvarlos.
Dominio público
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Publicado el 14 de julio de 2024 por Edu Robsy.
Ella era de una fealdad superlativa; lo horrible hecho carne; pero Él la empeoraba en tercio y quinto con su cuerpo dislocado, su cabeza como machacada entre dos piedras, pies de aumento y manazas como guantes de esgrimir. El amor, que une hasta los hipopótamos, había apasionado mutuamente aquellos monstruos, pero nadie se imaginaba al Cupido que hizo su consorcio con alas de oro y rosa, sino en figura de murciélago. Al verlos, rompían a llorar hasta los usureros, y las aguas de los ríos, espantadas, corrían más deprisa; el sol se nublaba para tapar aquella visión doble, y la obscuridad, al envolverlos cada noche, sentía las entrañas doloridas a la idea de tener que darlos a luz por la mañana.
Desde entonces saben los poetas que pueden hablar hasta las piedras, porque las estatuas de Fidias se quejaron en voz alta diciendo desde sus pedestales:
—Es intolerable que lo feo inspire amor.
Y las Frinés y los Adonis que lucían en los Juegos Olímpicos sus cuerpos arrogantes vociferaban indignados:
—Atraer y ser querido es el privilegio de lo hermoso; repeler y repugnar es el castigo de lo feo.
—Ese amor tierno y horrible trastorna las nociones de la fealdad y la belleza.
—Destierra, Apolo, esos amantes al astro más lejano, adonde no lleguen la vista ni el pensamiento de los hombres.
—Pide a Júpiter que los confunda con sus rayos.
El carro del Sol se detuvo, y los dioses, los héroes y cuantos tienen entrada de favor en el Olimpo subieron a escuchar el himno de Apolo en defensa de la poesía y la belleza. Al resonar su argentina voz en las alturas, los mundos enmudecieron para no interrumpir su cántico sublime, y temblaron los monstruos, las Harpías, las Parcas y las Furias cuando pidió el exterminio de la fealdad por desapacible a la vista, indigna de amor y ser el borrón de lo creado.
Dominio público
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Publicado el 1 de agosto de 2024 por Edu Robsy.
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Publicado el 16 de junio de 2021 por Francisco A. Baldarena .
Los Patriotas Mueren, Los Cobardes Hacen Política:
Si en España no hubiese tantas divisiones; rojos y franquistas, monárquicos y falangistas, por decirlo en términos antiguos, ¿Creen que Gibraltar aun seria de los canallas? ¿Y aun habría disputas entre catalanes y castellanos?
Si en la Irlanda de 1916 no se hubieran dividido entre socialistas y nacionalistas, ¿se rendirían tan fáciles? O en 1922, los ingleses y su tonto tratado separaron a hermanos y amigos hasta matarse en tiroteos, bombardeando edificios ¿Qué tan patriota es destruir una calle con tus camaradas dentro?
Si los argentinos no nos dividiéramos en partidos, sindicatos y creyéramos ciegamente en ídolos e ideales ¿Aun estaríamos mandando cartitas a los bastardos que mataron a nuestros pibes?
Pero si estas tres naciones; con hombres valientes que se alzaran como pistoleros y milicianos, caballeros y legionarios, lanceros y granaderos, si así lo pide su patria, se unen internamente y luego se alían entre ellas lograran borrar estas deshonras de su soberanía “Con la pluma, la espada y la palabra”.
KinLucas Busher
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Publicado el 10 de noviembre de 2024 por KinLucas.
En los tres riachuelos que en el Arenao se juntan en uno para dirigirse al mar por San Juan de Somorrostro, procedentes uno de Galdames, otro de Arcentales y Sopuerta y otro de Labaluga, feligresía de éste último concejo, hay desde el Arenao arriba diez ó doce molinos, que con los seis que hay del Arenao abajo, apenas componen una veintena.
Yo que tengo mucho amor á las ruinas, no tanto por su misterio como por su debilidad y tristeza, me he entretenido en contar las de los molinos y aceñas que se descubren aún orilla de aquellos ríos y sus afluentes, y he contado más de cincuenta.
Aquellos molinos cuyos vestigios se ven á cada paso orilla de los ríos y hasta orilla de los regatos, y cuya memoria queda en la lengua vascongada, que tiene un nombre particular y expresivo para cada sistema, situación ó magnitud como lo prueban los nombres errota, bolua, gerua acenia, nomenclatura ampliada con los aumentativos y diminutivos, aquellos molinos constituían una industria que daba el sustento á multitud de familias dedicadas á ella y á las que de ella se derivaban. Todavía en 1786 había en Vizcaya más de seiscientos, que hoy están reducidos á menos de la mitad.
En 1814, siendo alcalde de Güeñes el señor Ondazarros, que era hombre instruído y curioso, como lo es su hijo don José María, veriguó que en la jurisdicción de aquel concejo se molían, anualmente, por término medio, cincuenta mil fanegas de trigo, en su mayor parte para surtir de pan á Bilbao.
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Publicado el 24 de diciembre de 2021 por Edu Robsy.