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Sombras

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


¡Qué triste es el pesimismo! Yo me enternezco cuando oigo a mi amigo hablar de su porvenir, de la gloria, de las aspiraciones de una alma juvenil y creo que palidezco, porque pienso que también podría ser como él, lleno de fé y alegre, ¡sobretodo alegre! ¡Qué hermoso sería…!. Pero no puedo. La tendencia fatal de nuestro siglo me arrastra sin procurar apartarme de la corriente. Siento una especie de placer en mis sufrimientos, en mis tristezas, y aún desearía padecer más, para encontrar en el fondo de mi escepticismo una realidad que se destaque poderosa, con el tinte del dolor que nos sofoca, del gran dolor eterno. En cambio, mi amigo, optimista de corazón, se envuelve deliciosamente en las ilusiones de su espíritu creyente, y a través de una brillante etapa, de coronas y de lauros, él cree vislumbrar su porvenir lleno de gloria.

Piensa que el mundo es bueno, que el amor es dulce, que la vida es agradable y porción de cosas más que siente con firmeza y trata de hacérmelas ver con persuasiva palabra. A veces contestó que lo creo, que la humanidad me tratará con dulzura, que gozaré en el regazo de un amor sin límites, si lo creo, pero falta el corazón que lo sienta y que lo espere como una aurora delicada en el recinto entristecido de mi pobre alma que no comprende y que... que se muere sin querer luchar.


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Dominio público
1 pág. / 2 minutos / 10 visitas.

Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

Vida de San Alejo

Benjamín Jarnés


Cuento, novela corta


La cuna

Dioses y santos suelen hacerse esperar mucho. La jerarquía —en la tierra y en el cielo— se mide por el número de antesalas.

«¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?», preguntaban los judíos al Bautista. Porque al judío —excepto en la Banca— le gustó siempre invertir su tiempo en funciones pasivas. Y esta dócil postura del espíritu fue legada al cristiano, que ascendió la esperanza a la categoría suma de virtud teologal.

A cuya exaltación dedica anchos capítulos La leyenda dorada. Para fomentar esta virtud se cultivan las patentes de doncellez o esterilidad de las madres predestinadas; porque el santo o el dios lo son desde toda la eternidad, y su primer empeño es procurarse una cuna original.

Aglae, mujer de Eufemiano, es infecunda. Eufemiano, senador ilustre de Roma, columna de la nueva fe imperial, confidente de Teodosio, sueña con una prolongación de su nombre, de sus títulos, de su oro. Espera un hijo. Lo espera como los hebreos esperaban agua de un risco, codornices de un arenal. Ignora que Dios no obra milagros para afirmar la prole de un burgués, que no se crea un alma fuera de turno, para infundirla en el cuerpo de un futuro senador vitalicio.


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Dominio público
31 págs. / 54 minutos / 12 visitas.

Publicado el 10 de septiembre de 2026 por Edu Robsy.

Paula y Paulita

Benjamín Jarnés


Novela corta, cuento


La mañana

Estudio en Aguas Vivas cierto período de transición en las evoluciones del paisaje. Hay aquí un sugerente tipo medio entre el patrón natural y el artístico que me recuerda al cuadro histórico, tipo de creación intermedia entre la historia y la pintura. Y culpo de delitos de precipitación al arquitecto del balneario. En unas pocas hectáreas de terreno fue amontonando los relieves pintorescos de muchas leguas a la redonda. Este denso panorama se formó a expensas de muchas otras perspectivas, vacías hoy de sentido decorativo. A buen precio lo habrá pagado todo la administración; porque, maravilla a maravilla, todas las del contorno fueron pasando por el libro de Caja. La colección es ya abrumadora. Aprovecharé la importación de ciertos elementos líricos ultramarinos —un aire porteño capaz de arrobar a Paula— para abrir una brecha en mi charla con esta nueva compañera de comedor. Prefiero seguir paso a paso el curso del lucrativo negocio de las Termas, mientras ella sigue el compás voluptuoso del tango.


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Dominio público
24 págs. / 43 minutos / 21 visitas.

Publicado el 6 de septiembre de 2026 por Edu Robsy.

La Jangada

Horacio Quiroga


Libreto


Bosquejo de filme con el argumento en grandes líneas, salvo algunas escenas detalladas y varias leyendas ya prontas. 


Figuras principales: 


JULIO ORGAZ: Protagonista, 30 años, ingeniero. 

TOMÁS ELSY: Dueño de obraje, edad madura. 

BEATRIZ ELSY: Hija del anterior, chica educada en Buenos Aires sin mayor conocimiento del valor de la naturaleza y de los hombres. Muy joven.

NARCISO MIRÍN: Veinte y tantos años, pretendiente de Beatriz. Caza, pesca y colecciona mariposas. Tipo ridículo del filme.

CAYÉ: Peón de obraje (mensú). Traidor del filme. 


La escena pasa en el territorio de Misiones. Actos en un obraje, en una jangada y en un banco de arena del Alto Paraná. (En el delineamiento de la cinta, las leyendas ya definitivas se marcan con lápiz rojo. La inicial T intercalada en el texto, indica retrato, casi siempre en primer término, del tipo mencionado en la leyenda previa. La inicial D indica detalle de algún elemento decorativo, reforzador de la incidencia dramática, etc.). 


(Título en blanco)


En 1902, las denuncias recibidas sobre los horrores que se cometían en los obrajes del Territorio de Misiones, fueron tantas y tan continuas, que el Gobierno Nacional, por intermedio del Departamento del Trabajo, envió inspectores que lo cercioraran sobre la verdad de las denuncias. 

El puerto de Posadas, capital de Misiones. Vapor alistándose para zarpar; D - de últimas cargadas de mulas en proa. Peones en la playa, listos para embarcarse. 

Los mensú, nombre genérico de los peones de obraje, cuya vida se reparte entre las penurias del bosque y Posadas, donde derrochan en tres días de locura el adelanto que exigen siempre sobre su futura ganancia. 


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Dominio público
30 págs. / 53 minutos / 16 visitas.

Publicado el 3 de septiembre de 2026 por Brian.

Libreto Inacabado

Horacio Quiroga


Libreto, Incompleto


Ha contado… Su señora tiene el pulmón débil, y le viene de familia… 

D - Bustos únicamente. Cambio de palabras. Padre asiente lento con cabeza, como siguiendo afirmaciones de médico. Médico dice: 

Sí, es eso… La pobre criatura está pagando esa triste herencia… Pero no se desconsuele… son ustedes jóvenes todavía… 

Le pone la mano en el hombro, consolándolo; triste sonrisa del padre. Médico se va. Al darle la mano el otro, le pregunta, indicándole con el ademán, si la criatura recobrará las facultades. Pausa. Médico niega lento y descorazonado con la cabeza. Contracción del padre. Médico se va. 


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Dominio público
1 pág. / 2 minutos / 13 visitas.

Publicado el 3 de septiembre de 2026 por Brian.

El Devorador De Hombres

Horacio Quiroga


Cuento, Novela, Drama


Yo, Rajá, tigre real de Bengala, voy a contar en lenguaje humano cómo me vengué de mi dueño, el domador Kimberley, que me amansó. 

¡Yo, Rajá, tigre manso! Este fue su error. Considerábase muy satisfecho de mi docilidad, de mi dulzura al permitirle hundir su cabeza en mi boca... Pero antes es menester que recuerde cómo fui cazado, y esto dará razón de cuánto oprobio y ardiente sed de venganza resecó mi alma de fiera real en mis cinco años de cautiverio.


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Dominio público
35 págs. / 1 hora, 1 minuto / 60 visitas.

Publicado el 1 de septiembre de 2026 por Brian.

El Hombre Artificial

Horacio Quiroga


Cuento, Novela, Drama


I


La rata yacía inmóvil, patas arriba, entre las blancas manos de Donissoff. Los tres hombres, con la respiración suspendida, estaban doblados sobre el animal tendido en la mesa.

—¿Y...? —exclamó Ortiz, ansioso.

Donissoff tardó un rato en contestar. La belleza angelical de su rostro había adquirido un tono duro, implacable, como si la terrible voluntad que se albergaba dentro de aquella cabeza gentil hubiera traspasado el semblante.

—Nada, todavía —respondió al fin—; no es tiempo aún.


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Dominio público
37 págs. / 1 hora, 5 minutos / 33 visitas.

Publicado el 1 de septiembre de 2026 por Brian.

Circe

Benjamín Jarnés


Cuento


A Giménez Caballero

I

—No se comienza de veras a despreciar la humanidad mientras no se ven juntoscomo ahora, tantos hombres desnudos.

Julio, incrustado en la lenta hilera de reclutas que desfilaba ante el médico, avanzó un paso. Y rectificó:

—En cambio, no se comienza de veras a amar la humanidad mientras no se logra ver desnuda, en soledad, una linda mujer.

Su total desnudez le estimulaba a bosquejar conceptos claros, enjutos, de primitivismo ingenuo. Aquella mañana, en que iba a nacer a una vida nueva, sentía, como nunca, el deber de ser sincero. Tenía sed de luz, como cualquier feto maduro o cualquier anciano agonizante.

Se detuvo la hilera, aplazándose el solemne y rudo tránsito. Un recluta pretendía extender ante el facultativo cierto laberíntico mapa de dolencias invisibles, pero, incapaz de inventar para su interna topografía un sutil idioma técnico, se retorcía angustiosamente en la áspera red de un insuficiente dialecto provincial, como ese pensador, dueño ignorado de una maravillosa arquitectura filosófica, que, no hallando la justa, la brillante fórmula reveladora, cruza el mundo cejijunto, perennemente nostálgico, de la cumbre, sin más refugio que su huraño cuchitril de genio incomprendido. Porque lo difícil no es inventar un sistema o padecer una solapada enfermedad, sino hallar su expresión exacta.

El tiempo reservado a cada examen era muy breve, y el mozo precipitaba su doliente reseña, sin lograr ser atendido. Se oía la voz tímida del feto y la voz grave del doctor. Un recluta se resistía a nacer. Y el médico preparaba el fórceps, después de agotar muy delicadas manipulaciones...

Por fin, el mozo brotó de manos del doctor, hecho ya infante. Ante la vida nueva, gimoteaba cómicamente, en vez de agradecer a los dioses tan evidente cédula de ilesa humanidad.


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Dominio público
31 págs. / 54 minutos / 32 visitas.

Publicado el 30 de agosto de 2026 por Edu Robsy.

Andrómeda

Benjamín Jarnés


Cuento


A Antonio Espina

I

Una hora tardó Julio en aplicar a las enmarañadas vibraciones, de que estaba elaborado el silencio de la noche, su sencillo método de clasificación. Las dividió, primero, en dos grandes grupos: agradables y desagradables, como las comedias de Bernard Shaw. Después, hizo de ellas tres porciones, por razón de su origen: terrestres, acuáticas y aéreas —ya que nunca logró percibir la música estelar—. Luego, hizo pasar aquel silencio, bien desmenuzado, por una tirana criba. Era urgente depurar la noche, tan turbia, corregir aquella indisciplina de masas vibratorias, romper aquella espesa malla de resonancias. El ruido y el sonido dialogaban en lamentable camaradería. Era inexplicable que la noche pudiese ejecutar entonces su himno ritual al Creador. Quizá se divertía en templar los instrumentos, se solazaba en algún intermedio del Te Deum universal.

Julio comenzó a eliminar ecos falsos. Tres hileras de cañas, clavadas a lo largo de una acequia, producían, al rozarse, un voluptuoso cuchicheo de amantes verlainianos. Dos ramas secas repetían, al chocar, un crujido de huesos, ya ensayado en el capítulo XXXVII de Ezequiel. La acequia desarrollaba su tema tradicional, dejándose punzar por las saetillas verdes de las ramas, hasta sumirse en una larga alberca, donde al otoño comenzaría su curso anual de equilibrismo nocturno una fila de grullas.

Cribados los ruidos aprendidos en la literatura, quedaban otros, originales, de más difícil clasificación. Un cuarteto de mastines se había lanzado a ganar, frenéticamente, el primer premio en un concurso de ladridos.


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Dominio público
24 págs. / 43 minutos / 13 visitas.

Publicado el 29 de agosto de 2026 por Edu Robsy.

Ejercicios

Benjamín Jarnés


Ensayo, literatura, aforismos


Cae a tierra el grano rubio, mientras el viento mece y esparce las briznas de paja amarilla, desdeñada. Y todos los granos, envidiosos, quisieran también piruetear sobre las palmas del viento. Pero solo unos pocos se deciden a lanzarse a la risueña aventura. Solo unos pocos tejerán, a la orilla de las eras, un felpudillo verde para que duerman en él las margaritas. Por esta locura de los granitos impacientes se vestirá el sendero de fino plumón, y, al verano, de espiguillas generosas. Otros granitos rubios se dispersarán por los nidos del contorno, para ser banquete de pájaros recién nacidos.

Me gusta ver al margen de las eras estos granitos locos, envidiosos de las briznas de paja, glorificados por el sol. Tienden su cunita fresca para que allí se enrosquen los gusanillos, para que los ojos del viajero reposen en la tierna seda verde tejida por la gozosa aventura.

I

Toda idea, claramente engendrada, nace vestida con su propia túnica verbal. La vaga forma de expresión arguye siempre balbuceos del pensamiento.

Pero la palabra es materia, en lucha tenaz con el espíritu. Transfigurar valores ideales en el puñado de monedas de la prosa, es siempre entablar una penosa escaramuza. Concebir es placentero, realizar arguye muchas resistencias vencidas. El idioma es un antiguo enemigo, más temible cuando se nos acerca lamiéndonos las manos. Cave canem escribiríamos en el dintel de esos libros donde la frase devino tan dócil y el estilo tan «fluido» —según la vieja adjetivación retórica—. Fluidez equivale hartas veces a facilidad, a hemorragia incontenida: algún tropel de palabras ya solo nos sugiere la intención de cerrar el arcaduz.


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Dominio público
33 págs. / 58 minutos / 24 visitas.

Publicado el 29 de agosto de 2026 por Edu Robsy.

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