Textos más vistos disponibles que contienen 'filosofia' | pág. 8

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Clitofón

Platón


Diálogo, Filosofía


Sócrates: Clitofón, hijo de Aristonimo, me han dicho hace un instante, que en una conversación que has tenido con Licias, has criticado las discusiones filosóficas de Sócrates, y puesto en las nubes las lecciones de Trasimaco.

Clitofón: Te han referido exactamente, Sócrates, lo que he dicho de ti a Licias; si en unas cosas te he censurado, también te he alabado en otras, y como veo en claro, que a pesar de tu aire de indiferencia estás incomodado conmigo, seria conveniente, ya que estamos solos, repetirte lo mismo que he dicho, y te desengañarás de que no soy injusto para contigo. Indudablemente te han informado mal, y esta es la causa de tu irritación. Pero si me permites decirte todo lo que pienso, estoy pronto a hacerlo, y no te ocultaré nada.

Sócrates: No tendría razón para oponerme a tu deseo, cuando éste redunda en mi provecho, porque evidentemente desde el momento que me hagas ver el bien y el mal que residen en mí, procuraré seguir el uno y huir del otro con todas mis fuerzas.

Clitofón: En este caso, escúchame. Me ha sucedido muchas veces, Sócrates, que encontrándome contigo, me he dejado llevar de la más viva admiración al oír tus discursos, y me ha parecido que hablabas mejor que nadie, cuando reprendiendo a los hombres, como un dios que aparece en lo alto de una máquina de teatro, exclamabas:


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Dominio público
6 págs. / 11 minutos / 2.284 visitas.

Publicado el 28 de febrero de 2019 por Edu Robsy.

El sustento del odio

J. Pérez de los Ríos


Filosofía del auto-conocimiento




Un sabio, en un arranque de lúcida amargura, proclamó que "el rencor es un veneno que uno mismo destila y bebe". Razón no le falta; sin embargo, como todo veneno que amenaza con devorar a su creador, requiere de una estrategia ingeniosa para no sucumbir a su propia pócima.


Tanto el odio como el amor precisan de sustento, aunque se nutren de fuentes opuestas y su naturaleza difiere radicalmente. El amor, sublime e incorruptible, se alimenta de sí mismo, elevado por una vibración que parece emanar de un éter inasible, mientras que el odio, voraz y rapaz, necesita saquear energía externa para prolongar su existencia, pues su esencia destructiva lo consume rápidamente.


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1 pág. / 1 minuto / 49 visitas.

Publicado el 29 de marzo de 2025 por Juan del Pozo .

Filosofías Truncas

Rufino Blanco Fombona


Cuento


De esas raras equivocaciones tiene el destino. Aquella dama, nacida para musa ó para novia de poeta, no vivía en las estrofas de alguna gentil canción, vivía, gran señora, en un mundo del cual ella no amaba sino la pompa; y esa dulce desterrada de los poemas, consolaba su ostracismo reuniendo en su torno, músicos, novelistas, poetas, espíritus enamorados de la gloria, almas que deslumbra la verde visión de una hoja de laurel.

Esa noche parloteaban alegremente los invitados, en el saloncito carmesí. Eran hasta cinco personas: la señora, tres escritores y un viajero, recomendado de un amigo distante, y que venía de países muy remotos.

Se hablaba de todo. Se narraron sensaciones de libros y de viajes. Se picó en las ideas, como colibríes en cálices de flores.

La dama presidía. Su gentileza dejaba caer sonrisas, rosas de sus labios; y repartía miradas, besos de luz. Y eran, miradas y sonrisas, lauro lisonjero de aquella como justa.

Los escritores, á las veces, no se entendían. Bañados en el resplandor de una estrella, se tropezaban al buscar, los ojos en el cielo, la misma luz bienhechora.

Se habló de vanidad.

El novelista no negaba la suya.

—Mi vanidad es sonora como un órgano, decía.

El crítico, alma escéptica, se comparaba con Leonardo de Vinci, con Miguel Angel, con los más hermosos genios latinos y concluía porque nada que él hiciese valdría la pena.

El escéptico no se daba cuenta de su yerro. En su confesión de humilde había un rayo cegador de vanidad. El no se comparaba con los mediocres, ni siquiera con los buenos; se comparaba con los mejores y negaba la luz de su ingenio porque no ardía como un sol.

El crítico exclamaba:


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6 págs. / 10 minutos / 86 visitas.

Publicado el 30 de octubre de 2020 por Edu Robsy.

Hacia una Moral Sin Dogmas

José Ingenieros


Filosofía, Ética


Advertencia

Estas lecciones sobre Emerson y el eticismo fueron pronunciadas en junio de 1917 en la cátedra de Ética, del profesor Rodolfo Rivarola.

El "Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras", ha tenido la gentileza de presentarme una versión taquigráfica, exponiéndome el deseo de editarlas; tan feliz circunstancia me permite salvar esta partícula de ese trabajo invisible en que todos los profesores consumimos nuestra actividad. Para corresponder mejor al buen deseo, que también lo es mío, pues nunca he hablado a mis alumnos sobre asuntos que no me interesan, he revisado el texto, reescribiéndolo en parte, festinantis calami, e intercalando en él ciertos fragmentos a que sólo pude aludir por la medida del tiempo.

Algún lector advertirá frecuentes paréntesis sobre temas incidentales; todos los que hablamos sin poseer esa feliz memoria que constituye el secreto de los buenos improvisadores, estamos condenados a esos imprevistos esparcimientos. Y al ver escrito lo que hablamos, nos sorprende nuestra incapacidad de hablar como escribimos.

Si el lector es amigo, su simpatía dispensará esos tropiezos durante la lectura y pasará por alto alguna imperfección del estilo, que solamente es claro.

Buenos Aires, julio de 1917.

Emerson y Sarmiento

1. Un Moralista

¿Pueden los hombres vivir en tensión hacia una moralidad cada vez menos imperfecta sin más brújula que los ideales naturalmente derivados de la experiencia social? ¿La humanidad podrá renovar indefinidamente sus aspiraciones éticas con independencia de todo imperativo dogmático? ¿La extinción progresiva del temor a las sanciones sobrenaturales eximirá a los hombres del cumplimiento severo de sus deberes sociales?


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148 págs. / 4 horas, 20 minutos / 916 visitas.

Publicado el 28 de junio de 2018 por Edu Robsy.

La Mitología Contada a los Niños e Historia de los Grandes Hombres de la Grecia

Fernán Caballero


Mitología, Historia, Filosofía


Prólogo de los editores

Aun cuando es cierto que la musa de las mentiras ha sido derrotada por la musa de las verdades, según la hermosa frase de Chateaubriand, y que por lo mismo las bellezas del Cristianismo han oscurecido y desterrado casi por completo la Mitología del campo de la poesía y de las bellas artes, no lo es menos que el conocimiento de las falsas deidades del Paganismo y de sus héroes o semidioses es indispensable para estudiar con provecho la historia de los grandes pueblos de la antigüedad, en particular del griego, tan fecundo en esclarecidos hechos, como portentoso en sus producciones artísticas y literarias, admirables por su originalidad, por su perfección y belleza.

Dar a conocer la Mitología a los niños, es prepararles para que puedan comprender, gozar y admirar las obras que nos legaron como modelos de buen gusto los sublimes genios que brotaron de Grecia y Roma.


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Dominio público
99 págs. / 2 horas, 53 minutos / 668 visitas.

Publicado el 7 de enero de 2019 por Edu Robsy.

Allí donde se reúnen las Almas

Luis de los Reyes Mihalic Valdivia


Filosofía


.- ¡No puede ser! ¡No puede ser!, no puede ser -Es Platón que se lamenta amargamente a Aristóteles.

.- ¿Qué te sucede amigo, que causa tal zozobra en ti?

.- Un perro Aristóteles, un perro, ¡no lo entiendo!, no lo puedo comprender. Los reconozco, vi alguno vagar por Atenas, y eran utilizados por algunas tribus para cuidar y guiar al ganado. Pero esto no lo entiendo Aristóteles, no lo entiendo.

.- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Un Perro? ¿Estás seguro?, si se alimentaban con las sobras de las polis.

.- ¡Se me ha meado encima! No voy a estar seguro. Maldito perro. Querido amigo, el mundo de las ideas, fin último del alma racional, del alma del hombre. ¿Y qué pasa ahora ahí abajo? ¿Tanto han avanzado los perros? Tendrá razón  Heráclito en que todo fluye incesantemente y los perros han alcanzado al hombre en esto de pensar.

.- El principio de la vida, aquello por lo que,  lo viviente, vive. Ya lo decía yo. Forma y acto. ¿Pero por qué ahora? Y el resto de vivientes. Ya sabía yo, que había pensado en la mortalidad del alma, que el simple hecho de estar aquí, tiraba por tierra mi pensamiento; no tiene sentido un alma inmortal ya que su única misión es la de dar vida al cuerpo. Y una vez realizado su cometido qué sentido tiene un alma separada de su cuerpo. Pero aquí estoy. O no, ¡oh, no! ¡un perro!

.- He oído el revuelo que formáis amigos. Mayéutica e ironía, ¿no? ¡Jajajaja! ¿Cuál es el tema de debate que os tiene tan entretenidos en este sin tiempo en el que moramos? -Es Sócrates que al sentir la presencia de sus amigos no se pudo resistir. -¿Que nueva definición se os ha pasado por la cabeza para “eso”? ¿Qué estáis pariendo amigos? -Sócrates se ríe airadamente y jovialmente, él siempre está feliz. Él, que sólo sabe, que no sabe nada, es el más feliz de los hombres.


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3 págs. / 6 minutos / 169 visitas.

Publicado el 29 de agosto de 2020 por usuario no registrado.

El Árbol de la Razón

Tree of Reason


Cuento, Filosofía



Prefacio 
Este libro se ofrece como una exploración filosófica en forma de relato alegórico. No pretende ser un tratado religioso ni una crítica a ninguna tradición de fe en particular. Su propósito es invitar al lector a reflexionar sobre cuestiones universales: la creación, el libre albedrío, la justicia y la conciencia.
El autor utiliza símbolos —árboles, semillas, suelos, caminos, el Jardinero— para dar voz a preguntas que han acompañado a la humanidad desde tiempos antiguos. Estas imágenes no buscan reemplazar ni cuestionar las creencias de nadie, sino abrir un espacio de diálogo interior donde la razón y la imaginación se encuentran.
La obra se sitúa en el ámbito de la filosofía, donde las preguntas son más importantes que las respuestas definitivas. El lector cristiano practicante, así como cualquier persona interesada en la espiritualidad o el pensamiento crítico, puede encontrar aquí un ejercicio de discernimiento: un espejo que refleja dudas, convicciones y posibilidades.
El valor de este texto radica en su capacidad de provocar reflexión. No dicta dogmas, sino que plantea dilemas. No ofrece certezas, sino que invita a pensar. En este sentido, es una obra que puede enriquecer tanto la vida espiritual como la búsqueda intelectual, recordando que la fe y la razón, aunque distintas, se encuentran en el mismo horizonte humano: el deseo de comprender y de dar sentido a la existencia.
Así presentamos este ameno cuento filosófico didáctico y disfrutable.


Aviso:
Esta obra es una exploración ficticia y filosófica sobre la creación, el libre albedrío, la justicia y la conciencia. Se presenta con fines educativos y reflexivos, y no está destinada a ser una crítica de ninguna creencia, religión o tradición en particular.


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Creative Commons
9 págs. / 17 minutos / 45 visitas.

Publicado el 19 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

MIS IDEAS FILOSÓFICAS 3

Antonio Pinto Renedo


Filosofía, meditación


© Autor, maquetación y diseño de cubierta:

Antonio Pinto Renedo

 

Publicado en diciembre 2017

Revisado en 2019

 

ÍNDICE

 

CAPÍTULO 1 - MEDICINA

Consejos contra el insomnio

Consejos contra la tos

Consejos contra la gastroenteritis

La protección de la piel

Primavera e irritabilidad

El hombre perfecto

 

CAPÍTULO 2 - POLÍTICA

El maltratador

El trabajo

Izquierdas y derechas

La falacia del multiculturalismo

La falsa mayoría

La integridad racial

La verdadera superioridad

La justicia social

La mujer sumisa

Ley y libertad

Los mestífobos

Los parásitos mentales

Refugiados o invasores

Hombres o insectos

Una sociedad hipócrita

 

CAPÍTULO 3 - CIENCIA

El mal y el instinto cazador

La forma del espíritu

La falacia de la criogenización

La personalidad de un psicópata

Espíritu y genética

El olvido

La arquitectura del cosmos

Los horarios en el espacio

La inteligencia artificial

Una vivienda segura

 

CAPÍTULO 4 - FILOSOFÍA

La mente sobre la materia

La dulzura de la pobreza

El mito de Adán y Eva

El camino hacia la luz

La atención a la infancia

La mentira y el hombre

La muerte de Jesús

Las dos riquezas

Los falsos mitos

La justicia universal

El libro de los siete sellos

Mi propia experiencia

 

PRÓLOGO

 


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109 págs. / 3 horas, 12 minutos / 96 visitas.

Publicado el 5 de diciembre de 2020 por Antonio Pinto Renedo.

Tabla de Cebes

Cebes


Filosofía, diálogo, alegoría, ética


Andábamos acaso paseando por el templo de Saturno, donde veíamos muchas y diversas memorias, y entre ellas había una tabla enfrente del templo, en que había una extraña pintura, que tenía muchas fábulas propias; las cuales no podíamos conjeturar qué eran, ni de dónde. Porque ni nos parecía que fuese ciudad la pintura, ni tampoco ejército; sino que había en ella un cercado que tenía dentro de sí otros dos cercados, el uno mayor y el otro más pequeño. En el primer cercado había una puerta, á cuya entrada parecía haber mucha gente. Dentro del cercado se veía una multitud de mujeres. Encima de la entrada de la primera puerta y del primer cercado estaba un viejo, que parecía dar orden á la multitud que entraba.

Estando, pues, nosotros maravillados de la significación de esta fábula un gran rato, se nos allegó un viejo, y nos dijo:

—No es cosa nueva, amigos, la que pasa por vosotros acerca de la duda de esta pintura. Porque aun de los mismos naturales son muy pocos los que saben lo que significa esta pintura. Porque no es esta memoria cosa de la ciudad; sino que en tiempos pasados arribó aquí un hombre extranjero, varón muy prudente, y que en sus palabras y obras mostraba ser muy sabio, y que seguía la vida de Pitágoras y Parménides, el cual consagró á Saturno este templo y también esta pintura.

—¿Conóceslo por ventura, dije yo, ó vístelo tú al mismo hombre?

—Sí, dijo él, y lo estimé en mucho, mucho tiempo. Porque siendo más mozo, disputaba conmigo muchas y muy buenas cosas; y particularmente acerca de esta pintura y su declaración le oí disputar muy muchas veces.

—Por amor de Dios, pues, le dije yo, que si no tienes alguna grande ocupación, que nos lo cuentes, porque deseamos mucho saber qué fábula es ésta.

—De muy buena gana, amigos, dijo él; pero hágoos saber que hay en ello cierto peligro.

—¿Qué peligro? dije yo.


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Dominio público
11 págs. / 19 minutos / 36 visitas.

Publicado el 25 de diciembre de 2025 por Edu Robsy.

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