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Nochebuena

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


Era en la montaña gallega. Yo estudiaba entonces gramática latina con el señor Arcipreste de Céltigos, y vivía castigado en la rectoral. Aún me veo en el hueco de una ventana, lloroso y suspirante. Mis lágrimas caían silenciosas sobre la gramática de Nebrija, abierta encima del alféizar. Era el día de Nochebuena, y el Arcipreste habíame condenado a no cenar hasta que supiese aquella terrible conjugación: «Fero, fers, ferré, tuli, latum».

Yo, perdida toda esperanza de conseguirlo, y dispuesto al ayuno como un santo ermitaño, me distraía mirando al huerto, donde cantaba un mirlo que recorría a saltos las ramas de un nogal centenario. Las nubes, pesadas y plomizas, iban a congregarse sobre la Sierra de Céltigos en un horizonte de agua, y los pastores, dando voces a sus rebaños, bajaban presurosos por los caminos, encapuchados en sus capas de junco. El arco iris cubría el huerto, y los nogales oscuros y los mirtos verdes y húmedos parecían temblar en un rayo de anaranjada luz. Al caer la tarde, el señor Arcipreste atravesó el huerto. Andaba encorvado bajo un gran paraguas azul. Se volvió desde la cancela, y viéndome en la ventana me llamó con la mano. Yo bajé tembloroso. Él me dijo:

—¿Has aprendido eso?

—No, señor.

—¿Por qué?

—Porque es muy difícil.

El señor Arcipreste sonrió bondadoso.

—Está bien. Mañana lo aprenderás. Ahora acompáñame a la iglesia.


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Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 166 visitas.

Publicado el 4 de noviembre de 2020 por Edu Robsy.

La inteligencia espiritual de Ramón Gallegos

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


El presente ensayo aborda la obra de Ramón Gallegos, desde su interés en el nacimiento de una nueva conciencia, hasta la conformación de una pedagogía innovadora que consolidó como una educación holista mostrando el nacimiento de esta visión educativa, el desarrollo de su modelo y la trascendencia que está teniendo a nivel mundial su propuesta de educación holista. Al hacer este acercamiento, se tratará de explicar cómo su trabajo ha marcado un nuevo paradigma educativo y cómo ha venido a clarificar las nociones vagas que había de educación holista ya que no existían conceptos claros ni un modelo de educación holista aceptado internacionalmente. Un punto importante que se resalta, es el hecho de que Ramón Gallegos le ha dado identidad a la educación holista evitando que se confunda con otros movimientos de educación. Así, se explica cómo ha creado una pedagogía única, una pedagogía de amor universal que está enriqueciendo y nutriendo la vida educativa de aquellos educadores que comparten su visión, que comparten con él la idea de una educación que vaya más allá de la formación académica y que ponga como punto de partida el autoconocimiento, y al amor y la felicidad como realidades educativas fundamentales.

La obra de Ramón Gallegos va de la mano de un profundo y genuino interés por el autoconocimiento, un genuino interés por la indagación de su propio ser, es claro que la espiritualidad ha nutrido su vida y esto se refleja en cada una de sus propuestas y sus enseñanzas. Richard Fuller (2001), editor de la revista estadounidense Great Ideas in Education, ha señalado que “Estudiar la educación holista es dejar la oscuridad y entrar a la luz y Ramón Gallegos Nava abre la puerta que separa a las dos…”  y este ensayo tiene como misión mostrar esa puerta que Ramón Gallegos ha abierto hacia nuestro propio ser interior.


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12 págs. / 22 minutos / 48 visitas.

Publicado el 16 de julio de 2019 por Fundación Ramón Gallegos.

La Generala

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


I

Cuando el General Don Miguel Rojas hizo aquel disparate de casarse, ya debía pasar de los sesenta. Era un veterano muy simpático, con grandes mostachos blancos, un poco tostados por el cigarro, alto y enjuto y bien parecido, aun cuando se encorvaba un tanto al peso de los años. Crecidas y espesas tenía las cejas, garzos y hundidos los ojos, cetrina y arrugada la tez, y cana del todo la escasa guedeja, que peinaba con sin igual arte para encubrir la calva. La expresión amable de aquella hermosa figura de veterano atraía amorosamente. La gravedad de su mirar, el reposo de sus movimientos, la nieve de sus canas, en suma, toda su persona, estaba dotada de un carácter marcial y aristocrático que se imponía en forma de amistad franca y noble. Su cabeza de santo guerrero parecía desprendida de algún antiguo retablo. Tal era, en rostro y talle, el santo varón que dio su nombre a Currita Jimeno.


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Dominio público
8 págs. / 14 minutos / 236 visitas.

Publicado el 29 de octubre de 2020 por Edu Robsy.

La educación holista de Ramón Gallegos

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Es en verdad importante y necesario un cambio de paradigma educativo en México?

Nuestro país no escapa a los cambios que están emergiendo de todas partes del mundo y en todas las áreas del saber humano. Querer continuar en un esquema educativo vigente y funcional  300 años atrás perpetuará el bajo nivel de desarrollo económico y social de nuestro país frente al resto de la humanidad y nos dejará al margen de la era global que vivimos actualmente, amén de perpetuar hasta la eternidad la incapacidad de solucionar los problemas que hoy enfrentamos en todos los ámbitos: político, social, económico, religioso, cultural, artístico, espiritual, etc.  

Dichos problemas parecen incongruentes con esta nueva forma de estar, de ver y vivir en el mundo, que pareciera ser más sencilla, pues todo está ya hecho, los edificios que constituyen grandes manchas urbanas, las  máquinas que facilitan la vida, la tecnología y la ciencia que alargan la vida del ser humano y eliminan muchas veces sus sufrimientos físicos, avances tecnológicos y científicos por doquier. Sin embargo, la realidad es que para llegar hasta  este punto, hemos tenido que sacrificar mucho de humanos y hace4rnos “más científicos”, más fríos, y al no estar en nuestra naturaleza, en vez de aligerarnos de alguna manera nos complica la existencia, la verdad es que no sabemos cómo actuar ante esta nueva gama de posibilidades.  


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8 págs. / 14 minutos / 377 visitas.

Publicado el 15 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

La Conquista de Mallorca

Ramón Llull


Crónica, historia


Si hoy canto con placer la grande empresa; si hoy hallo ocasion para cantar al rey Don Jaime el Conquistador, al varon portentoso que siendo terror y escarmiento de los moros, dejó atrás las gloriosas hazañas de Wifredo el Velloso;

Es porque con la toma de Mallorca fué encontrada una maravilla; maravilla que la sabiduría inmensa de Dios y su omnipotente poder, permitió que se descubriese al conquistarse una isla de plata.

Unidad, que te sientas en el lugar mas elevado; para que mi canto sea digno ¿por qué no reunes en mí la ira tremenda, y el esforzado brazo de Abu-Soleyman, y haré que mi pensamiento se dilate del uno al otro confin del mundo?

Pluguiese á Dios que me fuese dado hablar en estilo digno del estruendo de las armas y de la sangre que se vierte en los combates; y que estendiéndome en hondas consideraciones, os pudiese ofrecer una obra que rivalizara con la de los Fastos con que Ovidio dotó al orbe.

Mas ya que no son para mi éstro las mas grandes conquistas del mundo, dignas tan solo del númen de Horacio ó de Bertran de Born y tantos otros poetas insignes; recuerdo en mi canto los hechos siguientes.


I


Inflamado por el deseo de la conquista, sale el rey Don Jaime á la mar con su armada compuesta de numerosas naves: acompáñanle sus barones, donceles y prelados, los mejores guerreros de su tiempo, los cuales secundan con ardor el bienaventurado deseo de su monarca.


II


Flotaba la armada de mil galeras, formando sobre las ondas un puente de madera, cuando aquel que tiene en el cielo su esplendente trono, lanzó sobre nuestras riberas y nuestros mares todos los horrores de los vientos desencadenados, del rayo y de la tempestad.


III


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Dominio público
7 págs. / 13 minutos / 365 visitas.

Publicado el 4 de mayo de 2020 por Edu Robsy.

Inteligencia espiritual y educación holista

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


El concepto de inteligencia se ha ido transformando a través del tiempo. El Dr. Ramón Gallegos en su libro Inteligencia Espiritual (2007), reconoce tres grandes momentos de desarrollo:

-     El primero es la visión uniforme de la inteligencia que surge a principio de 1900 (siglo xx) cuando Alfred Binet elaboró el test de la inteligencia, para medir el desempeño académico de los niños de Paris, conocido también como coeficiente intelectual (CI), este concepto nació bajo una visión dominante en la época, la visión científica industrial. Esta visión unidimensional valora solo algunos aspectos de la conciencia, básicamente la racionalidad instrumental. En esta época la cultura humana estaba  cimentada firmemente en el desarrollo de fábricas, la industrial y la tecnología por la que el concepto era compatible con las metas sociales. Llamaban inteligente al que era eficaz en el manejo de las máquinas y la tecnología. Este tipo de inteligencia fue relacionada básicamente con dos capacidades humanas: la lógico-matemático  y la verbal, a raíz de esto  nacieron otras investigaciones como la de Piaget el cual estudio el desarrollo del pensamiento lógico - matemático exclusivamente. El modelo educativo fue estandarizado centrado en el entrenamiento de la memoria, un currículo cerrado y predeterminado, orientado exclusivamente al pensamiento técnico y académico.


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8 págs. / 14 minutos / 30 visitas.

Publicado el 16 de julio de 2019 por Fundación Ramón Gallegos.

Hierbas Olorosas

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


Yo estaba de cacería en Viana del Prior, cuando recibí una carta donde mi madre, en trance de muerte, me llamaba a su lado. Anochecía y aun recuerdo aquella trágica espera mientras encendía el velón, para poder leer. Decidí partir al día siguiente. Pasé la velada solo y triste, sentado en un sillón cerca del fuego. Había conseguido adormecerme cuando llamaron a la puerta con grandes aldabadas, que en el silencio de las altas horas parecieron sepulcrales y medrosas. Me incorporé sobresaltado, y abrí la ventana. Era el mayordomo que había traído la carta, y que venía a buscarme para ponernos en camino. Manteníase ante la puerta, jinete en una mula y con otra del diestro. Le interrogué:

—¿Ocurre algo, Brión?

—Que empieza a rayar el día, señor marqués.


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Dominio público
4 págs. / 7 minutos / 85 visitas.

Publicado el 4 de julio de 2021 por Edu Robsy.

Fue Satanás

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


Por aquel entonces, conocí a la princesa Gaetani. Había sido amiga de mi madre, y me recibió en su palacio con exquisita cortesía. Tenía cinco hijas, que la rodeaban en el estrado, como en una Corte de Amor. No tardé en sentirme enamorado de la mayor, que se llamaba María Rosario. Su recuerdo, a pesar de los años y de la vejez, aun pone en mis ojos un vapor de lágrimas. ¡Qué triste fué para mí aquella tarde de otoño, cuando la vi por última vez!

María Rosario estaba en el fondo de un salón llenando de rosas los floreros de la capilla.

Cuando yo entré quedóse un momento indecisa: sus ojos miraron medrosos hacia la puerta, y luego se volvieron a mí con un ruego tímido y ardiente.

Llenaba en aquel momento el último florero, y sobre sus manos deshojóse una rosa.

Yo entonces le dije, sonriendo:

—¡Hasta las rosas se mueren por besar vuestras manos!

Ella también sonrió contemplando las hojas que había entre sus dedos, y después con leve soplo las hizo volar. Quedamos silenciosos: era la caída de la tarde y el sol doraba una ventana con sus últimos reflejos: los cipreses del jardín levantaban sus cimas pensativas en el azul del crepúsculo, al pie de la vidriera iluminada. Dentro apenas se distinguía la forma de las cosas, y en el recogimiento del salón las rosas esparcían un perfume tenue y las palabras morían lentamente igual que la tarde. Mis ojos buscaban los ojos de María Rosario con el empeño de aprisionarlos en la sombra. Ella suspiró angustiada como si el aire le faltase, y apartándose el cabello con ambas manos, huyó hacia la ventana. Yo, temeroso de asustarla, no intenté seguirla, y sólo le dije después de un largo silencio:

—¿No me daréis una rosa?

Volvióse lentamente y repuso con voz tenue:

—Si la queréis...


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Dominio público
5 págs. / 9 minutos / 100 visitas.

Publicado el 4 de julio de 2021 por Edu Robsy.

Flor de Santidad

Ramón María del Valle-Inclán


Novela


Primera estancia

Capítulo I

CAMINABA rostro á la venta uno de esos peregrinos que van en romería á todos los santuarios y recorren los caminos salmodiando una historia sombría, forjada con reminiscencias de otras cien, y á propósito para conmover el alma de los montañeses, milagreros y trágicos. Aquel mendicante desgreñado y bizantino, con su esclavina adornada de conchas, y el bordón de los caminantes en la diestra, parecía resucitar la devoción penitente del tiempo antiguo, cuando toda la Cristiandad creyó ver en la celeste altura el Camino de Santiago. ¡Aquella ruta poblada de riesgos y trabajos, que la sandalia del peregrino iba labrando piadosa en el polvo de la tierra!

No estaba la venta situada sobre el camino real, sino en mitad de un descampado donde sólo se erguían algunos pinos desmedrados y secos. El paraje de montaña, en toda sazón austero y silencioso, parecíalo más bajo el cielo encapotado de aquella tarde invernal. Ladraban los perros de la aldea vecina, y como eco simbólico de las borrascas del mundo se oía el retumbar ciclópeo y opaco de un mar costeño muy lejano. Era nueva la venta, y en medio de la sierra adusta y parda, aquel portalón color de sangre y aquellos frisos azules y amarillos de la fachada, ya borrosos por la perenne lluvia del invierno, producían indefinible sensación de antipatía y de terror. La carcomida venta de antaño, incendiada una noche por cierto famoso bandido, impresionaba menos tétricamente.


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Dominio público
63 págs. / 1 hora, 50 minutos / 656 visitas.

Publicado el 30 de abril de 2017 por Edu Robsy.

El Rey de la Máscara

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


El cura de San Rosendo de Gondar, un viejo magro y astuto, de perfil monástico y ojos enfoscados y parduscos como de alimaña montés, regresaba a su rectoral a la caída de la tarde, después del rosario. Apenas interrumpían la soledad del campo, aterido por la invernada, algunos álamos desnudos. El camino, cubierto de hojas secas, flotaba en el rosado vapor de la puerta solar. Allá, en la revuelta, alzábase un retablo de ánimas, y la alcancía destinada a la limosna mostraba, descerrajada y rota, el vacío fondo. Estaba la rectoral aislada en medio del campo, no muy distante de unos molinos. Era negra, decrépita y arrugada, como esas viejas mendigas que piden limosna, arrostrando soles y lluvias, apostadas a la vera de los caminos reales. Como la noche se venía encima, con negros barruntos de ventisca y agua, el cura caminaba de prisa, mostrando su condición de cazador. Era uno de aquellos cabecillas tonsurados que, después de machacar la plata de sus iglesias y santuarios para acudir en socorro de la facción, dijeron misas gratuitas por el alma de Zumalacárregui. A pesar de sus años conservábase erguido. Halagando el cuello de un desdentado perdiguero, que hacía centinela en la solana, entró el párroco en la cocina a tiempo que una moza aldeana, de ademán brioso y rozagante, ponía la mesa para la cena:

—¿Qué se trajina, Sabel?

—Vea, señor tío…


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Dominio público
5 págs. / 8 minutos / 83 visitas.

Publicado el 4 de noviembre de 2020 por Edu Robsy.

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