Textos más populares este mes disponibles que contienen 'ramon' | pág. 13

Mostrando 121 a 130 de 198 textos encontrados.


Buscador de títulos

textos disponibles contiene: 'ramon'


1112131415

Educción holista: aprendiendo a ser feliz con Ramón Gallegos

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista


Este ensayo, esta basado en los libros del Dr. Ramón Gallegos: APRENDER A SER, EDUCACION, ESPIRITUALIDAD y el libro INTELIGENCIA ESPIRITUAL, que relacionan la educación holista y la inteligencia espiritual.

APRENDER A SER

Es un libro que nos enseña sobre lo que es el corazón de la educación holista. Aprender a ser nos hace recordar lo que hemos aprendido a través de nuestra vida y esto es lo que determina la visión que tenemos del mundo, La forma de ver y vivir nuestra realidad y la de nosotros mismos.

En el libro `Aprender a ser` Gallegos nos habla de la filosofía perenne manifestando que es transcultural y transhistórica. Es transcultural porque no es el producto de una o de muchas culturas, además, las diversas formas culturales no afectan en nada sustancial su naturaleza, es anterior a las culturas por eso no puede ser modificada por ellas, en sí misma no tiene forma social, símbolos o imágenes.


Leer / Descargar texto


11 págs. / 19 minutos / 38 visitas.

Publicado el 10 de diciembre de 2020 por Fundación Ramón Gallegos.

Ramón Gallegos y el despertar de la inteligencia espiritual

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Con frecuencia, el Dr. Ramón Gallegos nos decía que para hacer el doctorado necesitábamos trabajar mucho, ser meticulosos y hacer las cosas muy bien. Y esto es un reflejo de su gran capacidad para transmitir un conocimiento que nace de su sabiduría interna, de su propio despertar y de la gran dedicación con que trabaja y se refleja en su obra.

Con la terminación del doctorado, culminó también nuestro trabajo de tesis y cerramos con broche de oro el programa con la lectura de una trilogía de libros del Dr. Ramón Gallegos sobre inteligencia espiritual que continúan con la indagación del sí mismo, y el reconocimiento de la espiritualidad y la felicidad como nuestra verdadera identidad. Los libros son: “En Unidad con el Ser”, “La Conciencia Iluminada” y “El Néctar de la Felicidad”. No podía haber terminado mejor pues la lectura de estos libros son una invitación para reconocer lo que realmente somos, para no olvidarnos de nuestra verdadera naturaleza, descrita como Ser-Conciencia-Felicidad. A continuación se describe brevemente esta trilogía de inteligencia espiritual.


Leer / Descargar texto


6 págs. / 12 minutos / 38 visitas.

Publicado el 10 de diciembre de 2020 por Fundación Ramón Gallegos.

Inteligencia espiritual, el desarrollo transpersonal de Ramón Gallegos

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


En el presente ensayo describo mis discernimientos surgidos con base a las lecturas, diálogos y reflexiones derivadas de la trilogía de libros denominada inteligencia espiritual, integrada por las obras: En Unidad con el Ser, La Conciencia Iluminada y El Néctar de la Felicidad, cuyo autor es el Dr. Ramón Gallegos.

El primer libro En Unidad con el Ser, permite al lector comprender claramente que la espiritualidad es el conocimiento de la verdadera naturaleza humana, conocimiento que se obtiene de manera directa, ya que no se trata de un aprendizaje y entendimiento puramente teórico, sino que se requiere una práctica que desarrolle la atención plena, para que sea posible liberarse del “malentendido de asociar nuestra verdadera identidad a estados impermanentes” (Gallegos Nava. R. 2010, p. 5); liberarse de la ilusión de creer que somos únicamente un cuerpo biológico y una mente, liberarse del malentendido de creerse un ser humano separado de todo lo que existe; tal conocimiento directo es una realidad superior al mundo de la mente, por lo tanto, se requiere el ojo de la contemplación, llamado también el ojo del espíritu para accesar a tal realidad espiritual.


Leer / Descargar texto


6 págs. / 11 minutos / 99 visitas.

Publicado el 10 de diciembre de 2020 por Fundación Ramón Gallegos.

Ramón Gallegos y la educación holista

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Para poner en contexto la educación holista es necesario tener en cuenta que la evolución del espíritu es la esencia sobre la cual se cimienta la misma, todo esto como parte de un amplio significado para la vida, de acuerdo a lo compartido durante una de las sesiones de la maestría, los inicios fueron en los años noventa, siendo un movimiento que se gestó en algunos países, más adelante con pocos años de diferencia se pudo percibir que el movimiento es global al surgir en varias naciones, es algo indispensable que se requiere dada la inestabilidad que genera el actual sistema educativo que predomina a nivel mundial, para comenzar es necesario conocer cuál es el espíritu de la educación holista según enseña el Dr. Rampon Gallegos:

El Kosmos que implica tanto lo interno como lo externo, está dividido en 4 niveles:

El primero es la fisiosfera que es el nivel de los átomos, la materia, es la base sobre la cual existe todo el sistema biofísico en el que vivimos, sin este nivel no existe todo aquello que es materia y energía.

El segundo nivel es la biosfera perteneciente al ámbito de los seres vivos, la diversidad de los organismos, es aquí donde encontramos los primeros sistemas biológicos que permiten la interacción entre los átomos, moléculas para permitir la existencia de plantas, animales.


Leer / Descargar texto


15 págs. / 27 minutos / 32 visitas.

Publicado el 10 de diciembre de 2020 por Fundación Ramón Gallegos.

Ramón Gallegos, educación holista y espiritualidad

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Este ensayo está basado en los libros del Dr. Ramon Gallegos que estamos estudiando en la maestria en Educacion Holista, en Guadalajara. La educación ha sido una constante en mi vida, solo la entiendo dividiéndola en 2 partes, la educación que tienes en casa y/o la que se da en la escuela, personalmente mis referencias educativas parten de la casa materna.

La educación para mi es devoción, fui devota de mi educadora madre, la admiraba, sus palabras eran la ley, todo el tiempo buscaba complacerle, cuando fui niña no entendía de que se trataba el proceso educativo, sin embargo ahora lo comprendo y puedo contarlo.

Sin embargo no toda experiencia de vida es educación; educación es cuando percibes con detenimiento por qué y cómo suceden los acontecimientos, que se movió para que sucedieran las cosas, es observar el más mínimo detalle para que lo relevante se convierta en una experiencia educativa.

La libertad educativa en la crecí, es hasta hoy el más preciado bien que me heredaron mis padres; libertad en todos los sentidos, libertad para pensar, para crear, para creer, para ser, para vivir, para convivir, para crear mis propias reglas, para modelar mi vida, para crecer, soñar, planear, para elegir, con absoluta libertad; mi mamá pedía cosas sencillas como limpiar la casa antes de que regresara del trabajo, y para mis hermanas y para mí era diversión, llenábamos el piso de agua y jabón y durante horas nos derrapábamos de un lado a otro con las rodillas hasta que nos sangraban, entonces terminábamos de lavar el piso,  libertad pura.


Leer / Descargar texto


5 págs. / 9 minutos / 61 visitas.

Publicado el 10 de diciembre de 2020 por Fundación Ramón Gallegos.

Teatrillo de Enredo

Ramón María del Valle-Inclán


Novela corta


I

El “Baluarte del Betis”, diario liberal, tenía su redacción sobre la imprenta, en un piso obscuro. Resmas de papel escalonaban el zócalo de las alcobas. Por los altos de la escalera, al pie del pasamanos, nunca faltaba el servicio de café con colillas apagadas. A toda la longura del pasillo iba un jirón de estera, sucio de lodo, con boquetes y tropezones de rómpete el alma. La cocina acentuaba una expresión de cales áridas con los fríos vasares desiertos.

En el ventanillo un geranio, el fogón apagado, las telarañas en el hollín de la chimenea. El zángano pitañoso sube y baja las pruebas. La bruja, con un ramito verde en el moño, pasa la escoba por la escalera. En la mesa de redacción los tinteros, con plumas multicolores, brindan su adorno de caciques africanos al inspirado vate encargado de redactar los “Ecos del Planeta”, Don Olegario Botella, que los ingeniosos de la redacción llamaban alternativamente, Don Ole Botellín, Don Botellín y Don Ole.

II

Trifulca en la escalera. La vieja de la escoba, con el zangaño pitañoso y dos compadres, suben en volandas el madejón de un espectro con ojos de fiebre.

El Zurdo Montoya levantó la mano de cera al entrarle en la sala de redacción y dejarle arrimado a la mesa.

—¡Acallaivos todos y dejaime que hable!

Se dobló con la mano en el pecho, escupiendo sangre Don Olegario, con aire gili, le ofreció un vaso de agua. Con carrerilla oficiosa se lo tomó de las manos la madre de la escoba, moviendo los verdes del moñete.

—¡Bebe, hijo! Tú dirás si te la quiebro con unas gotas de vinagre.

Bebió el Zurdo. Se limpió con el cerillo de los artejos, y doblado con quebradura de huesos, abrió el cisma de proposiciones heréticas:

—¡La España, para los pobres que llevamos un trato por las ferias, se está poniendo al tino de una mazmorra de Orán!

Actuaron los compadres:


Leer / Descargar texto

Dominio público
29 págs. / 51 minutos / 137 visitas.

Publicado el 6 de enero de 2022 por Edu Robsy.

Maleficio

Ramón María Tenreiro


Cuento


Restallaban los truenos con fragor horrísono, despertando los dormidos ecos de los montes, y a su voz estremecíase la decrépita techumbre de la casuca aldeana, cuyas vigas crujían como si fueran a derrumbarse al peso del miedo. El cegante fulgor de los relámpagos abríase paso por las mal unidas tejas y las carcomidas hojas de las ventanas, metíase violento en el mísero hogar e iluminaba, con su luz despiadada, el suelo de tierra de la vivienda, las desnudas paredes de oscura pizarra, el tosco maderamen del tejado, negro del hollín que, año tras año, habían ido depositando en él los humos del llar, que, a falta de chimenea, salían trabajosamente al cielo por las hendiduras de la teja vana, trocando la casa entera en incensario.

Apretujada contra su marido, temblorosa de frío y espanto, la tía Antona respiraba con angustia, gemía y rezaba bajo las mugrientas mantas de la yacija conyugal:

—Santa Bárbara bendita, que en el cielo estás escrita... ¿Pero tú oyes, hô, tú oyes?... ¡En mi vida toda!... Estos no son truenos. Es que el mundo se hunde y el Señor llama a juicio a sus criaturas.

Pero el tío Mingos gruñía sordamente para que el terror no se le asomara a los labios:

—¡Cállate, mujer! ¡Duérmete!... Es una tronada como todas...

—¡Qué ha de ser!... ¡Si habré visto yo tronadas en los setenta años que Dios ha querido tenerme hasta hoy en el mundo!... ¡Pero como ésta!... ¡Escucha, escucha!... ¡Dios me lo perdone! Es como si el enemigo anduviera levantando las tejas del tejado.

Caía a torrentes la lluvia; azotaba muros y techumbre con un estruendo tal, que por momentos perdíase en él el bronco retumbar de los truenos. Dentro de la casa llovía poco menos que fuera; hasta la propia cama llegaba el agua. El chorrear de las goteras y el fatigoso aliento de la anciana sonaban acompasados en medio del estrépito exterior. Y la vieja pensaba entre suspiros y oraciones:


Leer / Descargar texto

Dominio público
13 págs. / 23 minutos / 40 visitas.

Publicado el 1 de noviembre de 2023 por Edu Robsy.

De Cómo Fray Roquiño Dejó Este Mundo Miserable

Ramón María Tenreiro


Cuento


Siglo tras siglo, guiados por el lácteo resplandor estelar, protegidos por piadosas hermandades de caballeros, los peregrinos llegaban en devota muchedumbre desde los más remotos términos europeos. Sin dejar el bordón ni quitarse los harapientos hábitos de camino, cuyos desgarrones y mugre proclaman los trabajos de las luengas jornadas, derramando su alegría en ardorosos himnos, cantados en las hablas más diversas, una feliz mañana penetraban bajo las húmedas bóvedas que cobijan las reliquias del protoevangelizador de las Españas.

Puestos ánimo y ojos en descubrir lo antes posible el sedente simulacro del Apóstol, revestido de plata, cuajado de gemas, que bendice a la cristiandad desde el sagrado recogimiento de su camarín, al trepar anhelante por el suave alcor, en cuya altura media asiéntase la basílica, apenas entreveía el piadoso viajero la robusta faz de la sagrada fábrica, defendida por macizas torres, recias como fortalezas; casi no tenía miradas para la soberbia “Gloria” que da acceso al templo, arquitectónica alegoría del triunfo de la Iglesia; no paraba atención en las semivivientes esculturas de apóstoles y profetas, sostén y fundamento de la comunión cristiana, que consideran impasibles el azaroso curso de las generaciones peregrinas desde los fustes de las columnas del pórtico; no admiraba el coro de ancianos músicos, arrobados en celestial coloquio, que orna la archivolta; ni aun se espantaba de la exangüe fantasma gigantesca del tremendo Cristo-Juez, coronado emperador del universo, que en el tímpano muestra las llagas de su cuerpo y exige virtudes en reparación de ellas.


Leer / Descargar texto

Dominio público
5 págs. / 10 minutos / 45 visitas.

Publicado el 3 de noviembre de 2023 por Edu Robsy.

Juan Ramón y el Otro

Manuel Chaves Nogales


Cuento


Paré en seco y me quedé escuchando. La calle estaba silenciosa y desierta. Me pareció haber oído unos pasos que me seguían muy de cerca. Pero debió ser una alucinación. Eché a andar de nuevo, pegado a las fachadas de las casas, negras y altas como las cortaduras de un abismo, por cuyo fondo iba yo divagando. Sólo había luz en una ventanita alta como el firmamento, detrás de cuyos cristales una figura de hombre aparecía inmóvil. ¿Qué haría aquel tipo allí a aquellas horas?

Seguí caminando a la deriva y volví pronto a sumirme en mis imaginaciones. Había estado trabajando penosamente durante todo el día en beneficio de mi patrón; después, en casa, había consagrado un par de horas a los míos; luego, en el café, me dediqué a los amigos. Ahora, mientras callejeaba, me adjudicaba un poco de tiempo a mí mismo, al pobre Juan Ramón, a mi inevitable compañero de siempre, Juan Ramón.

Me entretenía en ir poniendo un poco de orden en mis asuntos, mientras recorría de madrugada las calles solitarias. Tenía muchos problemas que resolver; problemas económicos, problemas espirituales, problemas de conducta. ¡Pobre Juan Ramón, tan insignificante dentro de su gabancillo y con tan graves preocupaciones! Al dar la vuelta a una esquina volví a detenerme súbitamente. Juraría que alguien caminaba junto a mí. Me quedé quieto y callado, atento a los leves ruidos de la ciudad en el conticinio. Un «auto» runruneaba débilmente a lo lejos, y a mi lado el mechero de un farol de gas se distraía aprendiendo a silbar.

—Bah –pensé–. Debe ser el eco de mis propios pasos. Seguí caminando sumido en mis preocupaciones y sin hacer caso ya de aquellos pasos que sonaban claros y distintos a compás de los míos. Iba preguntándome cómo era tan insensato que soportaba aquella vidilla afanosa y triste de pobre hombre que llevaba, cuando sentí que me cogían suavemente del brazo, y con un tono tan familiar, que no me causó la menor sorpresa, me decían:


Leer / Descargar texto

Dominio público
4 págs. / 8 minutos / 49 visitas.

Publicado el 9 de septiembre de 2025 por Edu Robsy.

Una Tertulia de Antaño

Ramón María del Valle-Inclán


Cuento


I

—He visto a Xavier Bradomín y me prometió venir esta noche.

—¿De dónde ha salido ese viejo Don Juan? ¿Qué hace ahora?

—Creo que conspira.

Sentadas en un gran sofá de caoba, vasto como un lecho, sostenían esta conversación dos antiguas damas de la reina destronada, aquella reina de los tristes destinos. Hablaban en un tono que era a la vez ligero y confidencial.

—¿Dónde te hallaste a Xavier Bradomín?

—Al salir de misa en las Góngoras. Me anunció, con gran misterio, su visita.

—¡Intentará convertirte al partido del Pretendiente!

La otra dama tosió burlona:

—Ya estoy muy vieja y muy fea para ponerme la boina.

La Duquesa de Ordax no mentía. Era una vieja menuda, inquieta y muy morena, con los ojos hundidos y llenos de fuego. Tenía la cara arrugada, las cejas con retoque, y llevaba un peinado de rizos aplastados sobre la frente, lo que acababa de darle cierto parecido con los retratos de la reina María Luisa. Hablaba con un desgarro vivo y popular.

—En otro tiempo, no digo que no me hubiera calado mi boina roja. ¡Y poco guapa que estaría!

La Marquesa de Galián la escuchaba sonriendo bajo el velo de su sombrero, que le dejaba el rostro en un misterio albo y estelar.

—Bradomín te convencerá. Tiene don apostólico. ¡Así al menos me explico yo sus conquistas!

La Duquesa interrumpió:

—Si vieras cómo está ahora de viejo y de triste. Ha tenido bien mala suerte. ¡Perder un brazo el mismo día que llegó a la guerra!

Y seguía riéndose, casi inconsciente de sus palabras. La Marquesa de Galián murmuró lentamente:

—Mala suerte, sí… Pero aún habrá sentido más hacerse viejo…


Leer / Descargar texto

Dominio público
21 págs. / 38 minutos / 227 visitas.

Publicado el 30 de abril de 2017 por Edu Robsy.

1112131415