Textos favoritos disponibles que contienen 'u' | pág. 204

Mostrando 2031 a 2040 de 5.707 textos encontrados.


Buscador de títulos

textos disponibles contiene: 'u'


202203204205206

Educación holista, aprender a ser

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


La educación es la base fundamental de toda sociedad, durante años se ha intentado mejorar su calidad, gobierno y escuelas particulares buscan estar a la vanguardia, sin embargo al final del día parece que no funciona. Cada vez hay más deserción escolar, que provoca esto?

“Más de 1 millón de alumnos abandonaron sus estudios en el ciclo escolar 2013-2014. Lo que trajo para el gobierno pérdidas de más de 34 millones de pesos, llevándonos no solo a una pérdida económica sino que también impacta el desarrollo de la nación… Las razones por las que abandonaron sus estudios destacan violencia familiar, decisión personal o social, entre otras. La subsecretaria explico que muchas causas del abandono escolar son propias del sistema educativo…”  Esto nos dice  universia.net.mx, artículo publicado en enero de 2014.

Parece ser que la SEP reconoce sus fallas, sin embargo no sabe cómo realizar cambios profundos.

Creo y sabemos que nuestra humanidad está atravesando por tiempos muy complejos, encontramos depresión, violencia, falta de tolerancia, de respeto, niveles altos de estrés, vida sin sentido, sin propósito, con inseguridad, atentados terroristas, cambio climático, entre otras muchas cosas. Eso no lleva a la conclusión de que nuestra humanidad tiene que cambiar, urge cambiar nuestra conciencia para salvar no solo a este planeta, sino a nosotros mismos. Como menciono al inicio de este ensayo “La educación es la base fundamental de nuestra sociedad”, pero vemos que nuestra sociedad está mal, no puede significar otra cosa que la educación no está funcionando ¿por qué?


Leer / Descargar texto


18 págs. / 31 minutos / 290 visitas.

Publicado el 16 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

Educación holista, la educación mexicana

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Llego el momento final del primer paso de inicio en mi estudio de algo que realmente me apasiona, es curioso el sentimiento de pertenencia a una academia que hasta hoy experimento, quisiera decir que me había sentido en mi centro siempre, pero no es así, en muchos grupos y momentos me he sentido fuera de lugar, fuera de mi misma incluso. Ahora deseo encontrar mis fortalezas y emplearlas para el bien común, prepararme para tener la capacidad de dejar huella sincera en quienes me rodean, no busco reconocimiento, busco reciprocidad para todos aquellos que me han transformado.

            Con el pasar de las sesiones y al conocer a mis compañeros en persona me di cuenta que no es pertenencia a una escuela, o aun programa educativo, sino a una comunidad. Y no cualquier comunidad, sino que esta es una comunidad de aprendizaje en donde compartimos principios, valores, visiones y sobre todo el camino hacia la paz. Es maravilloso ver como la real batalla se gana con pequeños cambios y que todos estamos abonando a ellos desde diferentes trincheras.

            La realidad es que no es un trayecto de búsqueda de éxito profesional, sino de realización espiritual. Guardamos tantas capacidades dentro de nuestro ser que si las comenzamos a utilizar para crear un paradigma nuevo en nuestra sociedad estaríamos impulsando un cambio. Dejar de pensar solo en el yo y ver que “todos nosotros” somos una maravillosa malla de posibilidades con la capacidad de mejorar el entorno social en el que queremos realmente habitar.


Leer / Descargar texto


14 págs. / 26 minutos / 39 visitas.

Publicado el 16 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

Educación holista, amor universal

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


“Están por dar las 8:30 y yo me encuentro a unos pasos de llegar a la escuela donde trabajo. Algunos niños ya están ahí y muchos otros están por llegar. He llegado a amar a esos niños con todo mi corazón, sin embargo aún hay días en que preferiría no tener que estar ahí. Es más que común que pase mis horas ahí debatiéndome entre si este es un trabajo que amo o que absolutamente odio; durante los últimos años de mi vida me he convencido a mi misma de que trabajar con niños es mi pasión, y aunque la intensidad de mis sentimientos es prueba de cierta pasión, lo que ahora dudo es si este trabajo está hecho para mí y si yo estoy hecha para este trabajo. Durante aún más años he puesto a la educación en el más alto de los pedestales como herramienta de transformación del mundo, sin embargo esta experiencia me está mostrando todo lo contrario. No sólo no creo ya que la escuela es el espacio maravilloso que yo imaginaba, sino que percibo que va contra los individuos con una violencia velada que quiere hacerlos encajar a todos en un mismo modelo de ser humano. Aprender no parece muy importante, es todo acerca del control; siempre y cuanto salgan sanos y salvos tantos niños como entraron en la mañana, podemos darnos por bien servidos.

Sé que todas mis compañeras aman a esos niños tanto como yo, sin embargo nuestros actos parecieran contradecir cualquier tipo de amor concebible. Estamos muy confundidas respecto a la que la educación significa. No me siento cómoda con lo que hago ni lo que tengo que hacer, pero tampoco comprendo cual es la mejor opción.


Leer / Descargar texto


15 págs. / 27 minutos / 191 visitas.

Publicado el 16 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

Llueve

Jaume del Alamo


sentimientos, deseos, esperanza


Hoy a llovido, tal vez mañana también; no lo se. La lluvia no enturbia no molesta, la lluvia alimenta a prados verdes, trigales secos, almas perdidas.
Mañana será cuaresma o adviento, no lo se. Depende de los sentidos del baile de la vida.
Mañana vendrá el cartero, no lo se. Depende de si alguien desconocido escribe con palabras de harina.
Mañana será otro día, no lo se. Pero habrá camino, habrá deseo, habrán luces y quien sabe. Tal vez mañana habrá esperanza.


Leer / Descargar texto


1 pág. / 1 minuto / 128 visitas.

Publicado el 5 de junio de 2018 por Jaume del Alamo.

El Mayor Monstruo, los Celos

Pedro Calderón de la Barca


Teatro, Drama


PERSONAS

El Tetrarca Herodes.
Otaviano.
Aristóbolo.
Filipo, viejo.
Tolomeo.
Un capitan.
Polidoro, gracioso.
Mariene.
Sirene.
Libia.
Arminda.
Soldados romanos.
Soldados judíos.
Músicos.
Criados.
Judíos, damas.
Acompañamiento.

La escena es en las cercanías de Joppe, en Ménfis y en Jerusalen.

JORNADA PRIMERA

Sala de una quinta á orillas del mar en la playa de Joppe (ó Jafa.)

ESCENA PRIMERA

EL TETRARCA, MARIENE, LIBIA, SIRENE, FILIPO, criados, músicos.

(Música.)

La divina Marïene,
El sol de Jerusalen,
Por divertir sus tristezas,
Vió el campo al amanecer.
Las aves, fuentes y flores
La dan dulce parabien,
Repitiendo, por servirla,
Al aire una y otra vez:
Sea triunfo de sus manos
Lo que es pompa de sus piés.
Fuentes, sus espejos sed,
Corred, corred, corred:
Aves, su luz saludad,
Volad, volad:
Flores, paso prevenid,
Vivid, vivid.


Leer / Descargar texto

Dominio público
58 págs. / 1 hora, 42 minutos / 699 visitas.

Publicado el 4 de junio de 2018 por Edu Robsy.

Amar Después de la Muerte

Pedro Calderón de la Barca


Teatro, Drama


PERSONAS

Don Álvaro Tuzaní.
Don Juan Malec, viejo.
Don Fernando de Válor.
Alcuzcuz, morisco.
Cadí, morisco viejo.
Don Juan de Mendoza.
El señor Don Juan de Austria.
Don Alonso de Zúñiga, corregidor.
Don Lope de Figueroa.
Garcés, soldado.
Doña Isabel Tuzaní.
Doña Clara Malec.
Beatriz, criada.
Inés, criada.
Un criado.
Moriscos y moriscas.
Soldados cristianos.
Soldados moriscos.

La escena es en Granada y en varios puntos de la Alpujarra.

JORNADA PRIMERA

Sala en casa de Cadí, en Granada.

ESCENA PRIMERA

Moriscos, con casaquillas y calzoncillos, y MORISCAS con jubones blancos é instrumentos; CADÍ y ALCUZCUZ.

Cadí.
¿Están cerradas las puertas?

Alcuzc.
Ya el portas estar cerradas.

Cadí.
No éntre nadie sin la seña
Y prosígase la zambra.
Celebremos nuestro dia,
Que es el viérnes, á la usanza
De nuestra nacion, sin que
Pueda esta gente cristiana,
Entre quien vivimos hoy
Presos en miseria tanta,
Calumniar ni reprender
Nuestras ceremonias.

Todos.
Vaya.

Alcuzc.
Mé pensar hacer astilias,
Sé tambien entrar en danza.

Uno.
(Canta.) Aunque en triste cautiverio,
De Alá por justo misterio,
Llore el africano imperio
Su mísera ley esquiva...

Todos.
(Cantando.) ¡Su ley viva!

Uno.
Viva la memoria extraña
De aquella gloriosa hazaña
Que en la libertad de España
A España tuvo cautiva.

Todos.
¡Su ley viva!


Leer / Descargar texto

Dominio público
56 págs. / 1 hora, 38 minutos / 796 visitas.

Publicado el 4 de junio de 2018 por Edu Robsy.

Los Héroes de la Visera

Antonio de Hoyos y Vinent


Cuento


Parte 1

Capítulo 1

Cayetano hizo su aparición en la taberna y, encarándose con el «Carreterito», avisó:

—La «Rubia», que te espera ahí fuera.

Alzó la cabeza el torero con un gesto brusco, que echó hacia atrás la dorada onda dormida sobre la frente, y separando los ojos de las cartas formuló con impaciencia:

—La dices que se «ahueque», ¿estás tú? Y que haga el pijotero favor de dejarme en paz… ¡Ah! —añadió al ver que el otro se disponía a retirarse—, y tú que no me vengas con «embajás».

Salió el maletilla con jacarandosos andares toreros, orgulloso de su terno perla, de su cordobés flamante, de la jarifa corbata roja rayada de verde y, sobre todo, de su belleza de niño gitano, que le ayudaba a vivir en los años juveniles al amparo de las hembras de trapío con la misma alegre inconsciencia con que viven los pájaros en los días primaverales al amparo de los árboles vestidos de follaje; cayó nuevamente la cortina de rayado percal sobre el luminoso cuadro de la puerta, y el santuario de Baco quedó sumido en la semipenumbra, que hacía de él un oasis en el bochorno de la tarde estival.


Leer / Descargar texto

Dominio público
47 págs. / 1 hora, 22 minutos / 186 visitas.

Publicado el 18 de junio de 2018 por Edu Robsy.

La Zarpa de la Esfinge

Antonio de Hoyos y Vinent


Cuento


La ofrenda

Tórtola:

tú eres el símbolo de la belleza única. Antes de conocerte yo te había visto danzar ante Herodes como Salomé, bailar en el desierto entre los tigres como Cleopatra… Eres el ensueño hecho carne. Estás más allá de la vida, del tiempo y del espacio. Deja que te ofrezca en homenaje la historia trágica de una pobre danzarina que fue hermética y hierática y tuvo zarpa de piedra como la Esfinge y corazón de carne como hija de Eva. Déjame depositar a tus pies, ¡divinos pies enjoyados de Icono!, la ofrenda.

«A la gloria de Tórtola Valencia: Oro, Incienso, Mirra».

Parte 1

1. El cortejo de Terpsícore

La presencia de la marquesa Elvira en el baile de La Dalia fue un escándalo. Toda la concurrencia (y el hecho de ser Martes de Carnaval, agravado por el de celebrar el Niño del Piano, que tantismas—frase estampada en las invitaciones en que se ofrecía la fiesta a dos docenas de jóvenes y señoritas, distinción tan propia como digna de encomio, así como a unos cuantos astros coletudos entre los que brillaba con luz propia el Cautivito, más conocido en los colmados que en las plazas, y más que por los públicos, por las damas que celebran mercado de sus encantos, y que en el caso de Cipriano hacíanse una dulce carga de atender a la satisfacción de sus necesidades y boato, con largueza digna de encomio—, simpatías contaba en el barrio, hacíale imponente) había desfilado ante el grupo formado por la marquesa Elvira de Moncada, Judith Israel, la admirable danzarina, Julito Calabrés, Gregorito Alsina, Wifredo Silvano, el compositor de La Danza de Walpurgis, Fabricio Remanso, el poeta evocador de El Amor de Antinous, y Miguel Ángel Estrada, escultor vidente e iluminado que creara las alucinantes figuras de «La Lujuria» y «La Muerte», el inquietante grupo que en la última Exposición provocó un conflicto de orden público.


Leer / Descargar texto

Dominio público
39 págs. / 1 hora, 9 minutos / 224 visitas.

Publicado el 17 de junio de 2018 por Edu Robsy.

San Sebastián, Coso Taurino

Antonio de Hoyos y Vinent


Cuento


—«¡Che!» ¿«É» lindo mi «camote» verde?

Julito, riendo y matizando las palabras con dejo chulesco, asintió:

—¡Ha estado pero que «mu» bueno!

Mientras, Daniel Roncal, «el Gauchito», excitado por los aplausos, habíase aproximado al toro, e hincando la rodilla en tierra, ofrecía a la fiera el rojo trapo. Así, envuelto en las áureas reverberaciones del traje de matador —oro y grana—, el rostro un poco salvaje y otro poco pueril, de indio joven, iluminado por una sonrisa de inconsciencia suprema, tenía una gracia bárbara de héroe o semidiós azteca y una gran simpatía generada en su arrojo ante el peligro y en aquella petulante confianza en sí mismo, hecha de valor temerario y de ignorancia del riesgo.

El amplio circo refulgía en maravilloso incendio de sol. Comparada con las corridas madrileñas o sevillanas, la fiesta de toros en la Plaza nueva de San Sebastián es más cosmopolita, más elegante, más indiferente; uno de tantos espectáculos donde matar el tiempo, nota de color que intercalar en la monotonía de las excursiones en automóvil, de los concursos de «tennis» o tiro de pichón, de las regatas de balandros y, sobre todo, de los conciertos clásicos y de los terribles «caballitos». El público no es el concurso de aficionados que se entusiasma o protesta; es una reunión de gentes que buscan ocasiones de exhibirse, de hombres que se reponen de los descalabros del tapete verde sosteniendo queridas, de aventureras que van en busca del mirlo blanco, y de mujeres honradas que quieren robar sus amantes a las aventureras, gentes que pasan la vida en un perpetuo embarque con rumbo a Citerea.


Leer / Descargar texto


38 págs. / 1 hora, 7 minutos / 173 visitas.

Publicado el 17 de junio de 2018 por Edu Robsy.

La Torería

Antonio de Hoyos y Vinent


Cuento


Capítulo 1

En la «visera» hubo un movimiento de expectación. Por la carrera de San Jerónimo desembocaba en la Puerta del Sol, al trote de dos soberbias jacas andaluzas, la victoria, yantada de goma, de Tina Rosalba.

Los émulos de «Costillares» y Pedro Romero, que discutían, formando pintorescos corrillos, transcendentales cuestiones de tauromaquia; los traspillados hampones y las billeteras, en funciones a las altas horas de la noche de sacerdotisas de la señora Venus, agolpáronse en la acera contigua a la Carrera para ver pasar el joyante tren. Entre todos destacose con gran algazara el grupo formado por tres o cuatro admiradores (con más hambre que vergüenza) del «Lucero», el futuro astro, el que, según los vaticinios de algunos aficionados que se jactaban de no haberse equivocado nunca, había de emular las glorias de «Pepe Hillo» y de «Frascuelo», el que empezaba a ser ídolo de bellezas fáciles y envidia de las taurinas estrellas de Getafe y Tetuán.


Leer / Descargar texto

Dominio público
51 págs. / 1 hora, 30 minutos / 179 visitas.

Publicado el 18 de junio de 2018 por Edu Robsy.

202203204205206