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El Cine

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo, Compilación


Punto De Vista


Toda vez que el teatro ha tratado de llevar a la escena una obra cuyo asunto escapaba a las rígidas leyes de tiempo y lugar que rigen a una obra común; cuando la importancia capital de repetidas escenas, la multiplicidad de los lugares de acción o el largo tiempo transcurrido de una escena a otra; cuando todas o cada una de estas contingencias dramáticas aportaban su extraño elemento al escenario, el teatro, en estas ocasiones, no hacía teatro sino cine.

Cuando una obra meditada para el cine se desarrolla en la pantalla en cuatro o cinco escenas de violento contraste con el ambiente inicial de la pieza, y esas cuatro o cinco escenas absorben y condensan la vida interna de los personajes como si su psicología esperara ese instante para hacer allí explosión; cuando todo lo que es progresivo en el tiempo y en el alma —se trate del desenvolvimiento de un carácter o de un conflicto pasional— se resuelve en un corto número de escenas de gran efecto, el cine, al desaprovechar todas las fuerzas que de gradación y naturalidad posee, en vez de hacer cine hace entonces teatro. 


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Dominio público
119 págs. / 3 horas, 29 minutos / 10 visitas.

Publicado el 12 de septiembre de 2026 por Brian.

Dulce Nombre

Concha Espina


Novela


PRIMERA PARTE

I. EL MOLINO DEL ANSAR

—Oye, molinero!

Volvióse a escuchar Martín Rostrío.

—¿Qué hay?

—Necesito hablarte.

Como era don Ignacio Malgor el que le llamaba, y con acento un poco extraño, el molinero acabó de erguirse sobre el cimadal.

—Cuando quieras.

—¿Dónde?

—Pues... aquí.

—No vamos a entendernos con este ruido.

Observó Martín un instante al indiano, presintiendo algo insólito en la conferencia. Vigiló con mirada solícita el local, y preguntó:

—¿Es un asunto largo?

—Según...

Una mujer, sosegada y madura, teje su calceta a un extremo del salón, sentada en un celemín puesto del revés. A pocos pasos de ella, una joven, niña por las trazas, endeble y menuda, se apoya en el muro, obstinada en mirar cómo surte la harina amarillenta desde el estrangol hasta el cesto de bañías, hondo y reluciente, a medio colmar.

—Poco tienes que decir, Tomasa—pronuncia la tejedora:

—Poco... ¿y usted?

—Yo, menos, hija; pero... no falta quien platique.

—No.

Se vuelven a un tiempo hacia los dos hombres acodados sobre el derrame de una ventana, en íntima conversación, lo más lejos posible de las muelas.

—Se me hace—insinúa la moza con un gesto elocuente—que están apalabrando a Dulce Nombre.

—Mujer, ¿tan de súpito?

—¡Vaya!

—Pero, ¿de verdad la quiere «éste»?

—Así dicen.

—¿Con buen fin?

—Ya lo veremos.

—¿Y Manuel Jesús?

Se encoge Tomasa de hombros; por su semblante desgraciado y turbio pasa un temblor arisco.

—¡Qué sé yo!


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119 págs. / 3 horas, 29 minutos / 546 visitas.

Publicado el 2 de mayo de 2016 por Edu Robsy.

La Traducción de Simeón

Manel Martin's


Novela


Agradecimiento

Mi agradecimiento al honorable gremio de libreros, que con sus estanterías llenas de libros antiguos de ocasión o segunda mano, nos facilitan el acceso a lecturas o conocimientos interesantes y ocasionalmente olvidados. En muchas ocasiones he pasado horas rebuscando entre sus tesoros, no siempre reconocidos ni valorados.

Gracias por existir.

Prólogo

Aunque me hubiera facilitado mi labor pensar en una librería en concreto, he querido salvaguardar el nombre de las que me han inspirado y centrarme en el lugar donde antaño, las había en mi ciudad Valencia y que por lo tanto conocí en mi niñez.

No intenten buscarla en la ubicación del libro, sin embargo si pueden encontrar varias librerías cercanas.

Como he dicho, en Valencia hay muchas cercanas al lugar de los hechos y todas ellas contienen auténticos tesoros (según para quien y si se saben buscar) todas las capitales tienen este tipo de librerías y yo aconsejaría perderse por alguna de ella. En el caso del relato que nos atañe el lugar y los nombres son imaginarios “aunque no tanto”.

Referente al relato, hay mucha realidad en las sectas o asociaciones que en ella aparecen aunque el conductor del hilo no sea real, pero si podría serlo.

Quiero pedir perdón a quienes se sientan ofendidos con mi relato, pero piensen que solo es una novela más, sobre temas muy discutidos dentro y fuera de su entorno, tómenlo como una fantasía como tantas otras que se han escrito sobre el tema. Algunas personas encontrarán nombres o sitios que desconocen, pero no por eso es falso, “hoy todo está en Internet y se puede preguntar.

En fin espero que sigan el hilo y disfruten con “La traducción de Simeón”.


El autor.


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Dominio público
119 págs. / 3 horas, 29 minutos / 88 visitas.

Publicado el 28 de septiembre de 2022 por Edu Robsy.

Crónicas

Amado Nervo


Crónica, Artículo


Los sabios y el misterio de la vida

El año de 1913 ha sido fértil para la ciencia.

Infinitos inventos e infinitas derivaciones prácticas de descubrimientos anteriores, han venido a aumentar enormemente el acervo mental humano. Empero, el problema por excelencia en que los hombres de laboratorio han trabajado quizá con más encarnizamiento, es el de la conquista de la energía intra-atómica, «de esa energía inmensa, capaz de dislocar y de romper el equilibrio indestructible que existe en los electrones constitutivos del átomo» y merced a la cual se redimiría al mundo, desapareciendo las desigualdades de la suerte que obligan a las cinco sextas partes de la humanidad a trabajar sin descanso para producir lo necesario a una sexta parte privilegiada. La energía intra-atómica, la utilización de las mareas y el aprovechamiento del calor solar, podrían por sí solos realizar con exceso toda la suma de trabajo que el mundo necesita para vivir.

Llegada la actividad científica al punto en que se halla, todo hace presumir que va a desbordarse en incontables aplicaciones. Los descubrimientos se seguirán vertiginosamente. Lo que soñábamos como lejano se volverá habitual, sin causarnos sorpresa ninguna, gracias a esa maravillosa facultad que poseemos de adaptarnos a todo.


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Dominio público
119 págs. / 3 horas, 29 minutos / 591 visitas.

Publicado el 9 de mayo de 2017 por Edu Robsy.

Diario Íntimo

Miguel de Unamuno


Diario, Autobiografía


Cuaderno 1

Pospón toda sabiduría terrena, y toda humana y propia complacencia.

* * *

El misterio de la libertad es el misterio mismo de la conciencia refleja y de la razón. El hombre es la conciencia de la naturaleza, y en su aspiración a la gracia consiste su verdadera libertad. Libre es quien puede recibir la divina gracia, y por ella salvarse.

* * *

Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas, y la verdad se busca con la humildad.

* * *

Estando en Munitibar cuando el apuro del parto de Ceferina, me salí a la carretera, y sólo se me ocurrió rezar. En aquel trance de nada me servían mis vanas doctrinas, y del fondo del corazón me brotó la plegaria, como testimonio de la verdad del Dios Padre que oye nuestras súplicas. Y yo no entendí mi propio testimonio, cerrados mis oídos a la voz que hablaba en mí mismo. Resabios de antes, resurrección automática de fondo antiguo... mil explicaciones de razón buscaba en las sutilezas de la psicología, y no quería ver la verdad, que al impulso de la piedad se descubrió en mí. Porque entonces pedía por el prójimo, a solas, delante de Ti, sin sombra de vanagloria ni de propia complacencia, sin eso que se llama altruismo y es comedia y mentira.

* * *

Leopardi, Amiel, Obermann...

* * *

Confusión.


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Dominio público
119 págs. / 3 horas, 29 minutos / 1.524 visitas.

Publicado el 12 de septiembre de 2018 por Edu Robsy.

Viaje a la Luna

Cyrano de Bergerac


Novela, sátira


A Monseñor Tannegui, Regnault des Bois-Clairs

Caballero, secretario de los Reales Consejos y gran preboste de Borgoña y Bresse

Señor:

Cumplo ahora la última voluntad de un muerto que vos obligasteis en su vida con un señalado desprendimiento. Como era conocido por una infinidad de gente de espíritu por el fuego potente que ardía en el suyo, fue absolutamente imposible el que muchas gentes ignorasen la desgracia que una peligrosa herida, seguida de fiebre violenta, le produjo algunos meses antes de su muerte. Muchos han ignorado qué buen demonio velaba por él; pero ha creído él que el nombre no debía ser tan público como fue provechoso el lance. Vos fuisteis su amigo, vos le socorristeis con frecuencia y aun le habríais testimoniado muchas veces cuán bien sabréis vos cuánta necesidad tenía él de vuestro socorro; pero, ¿qué se ha de hacer, si otros hombres no hicieron como vos? ¿Y qué menos que os mostraseis así ante nuestro amigo, vos que también parecíais magnánimo con cien más que no eran de su temple? Era, pues, necesario imprimirlo, y que vuestra generosidad, distinguiéndole por encima de todos aquellos a quienes tiene obligados, hiciese ver, no solamente, como dice Aristóteles, que no había degenerado, sino que se había superado a sí misma en obsequio de tan gran personaje; así que, cuando durante su enfermedad vos tuvisteis la bondad de darle tantas pruebas de vuestra protección y amistad, deteniendo con vuestros cuidados y con las generosas asistencias que le prestasteis el curso de su mal, ya en términos tan violentos, le prestasteis una tan poderosa protección que le dio a él esperanzas de lograr la que poco antes de su muerte me encargó pediros para esta obra; por esta gran confianza y por estos últimos sentimientos juzgaréis, señor, los que por vos sentía, pues en este trance de la muerte es cuando la lengua habla como el corazón:


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Dominio público
119 págs. / 3 horas, 29 minutos / 365 visitas.

Publicado el 24 de mayo de 2020 por Edu Robsy.

Dies Irae y Otros Relatos

Leónidas Andréiev


Colección, cuentos


Dies irae

Canto primero

I

Esta canción libre, consagrada a los días terribles de justicia y castigo, ha sido compuesta por mí, Jerónimo Pascaña, bandido siciliano, asesino, ladrón, facineroso.

La he compuesto como Dios me ha dado a entender, y he querido cantarla a voz en cuello, como se cantan las buenas canciones. Pero mi carcelero no me lo ha permitido. Mi carcelero tiene las orejas peludas, demasiado estrechas, y sólo las palabras injustas, pérfidas, que saben escurrirse como serpientes, pueden entrar en ellas. Y las palabras de mi canción marchan erguidas, tienen el pecho sólido, la espalda ancha, y, ¡voto a sanes!, desgarran las orejas peludas de mi carcelero.

—¡Si están cerradas sus orejas, busca otra entrada para tu canción, Jerónimo!—me he dicho amistosamente.

He meditado, he cavilado y he dado, a la postre, can una solución, pues Jerónimo no es tonto del todo. Y he aquí lo que he hecho: he tallado mi canción en una piedra, y he prendido fuego en su corazón yerto con mis arranques de cólera. Y cuando la piedra se ha animado y me ha mirado con ojos coléricos, la he cogido suavemente y la he colocado en el borde del muro de mi prisión.

¿Con qué objeto he hecho esto?... Lo he hecho en la esperanza de que no tardará otro temblor de tierra en derribar vuestra ciudad, no dejan de en pie ningún muro, y entonces mi piedra caerá en la cabeza a mi carcelero, y grabará, en sus sesos blandos como la cera, mi canción, como el sello del rey, como un nuevo y colérico mandamiento. Así, con mi canción grabada en los sesos, descenderá mi carcelero a la tumba.

¡Eh, carcelero! No me importa que cierres las orejas: ¡pasaré por tu cráneo!

II

Si para entonces vivo aún, ¡cómo me reiré!; si ya me he muerto, mis huesos danzarán en la sepultura. ¡Será una hermosa tarantela!


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Dominio público
119 págs. / 3 horas, 28 minutos / 185 visitas.

Publicado el 20 de noviembre de 2021 por Edu Robsy.

El Lazarillo de Manzanares

Juan Cortés de Tolosa


Novela


Aprobaciones

He visto este libro intitulado Lazarillo de Manzanares y aunque es libro de entretenimiento no tiene cosa que ofenda las buenas costumbres, antes debajo de los cuentos y novelas que en él se refieren enseña a desengañarse de los engaños deste mundo, y ansí me parece se le puede dar licencia que pide para imprimirle.

En este convento de Nuestra Señora de la Merced de Madrid, a 27 de abril de 1619.

FRAY ALONSO RAMÓN

He hecho ver este libro intitulado Lazarillo de Manzanares y en él no se halla cosa contra nuestra santa fe católica y buenas costumbres, antes muchas cosas morales y agudas para el común desengaño, y ansí se le puede dar la licencia que pide.

En Madrid, a 13 de mayo de 1619.

EL LICENCIADO DON JUAN DE GÓMARA Y MEJÍA

Por comisión y mandamiento de Vuestra Alteza he visto un libro intitulado Lazarillo de Manzanares compuesto por Juan Cortés de Tolosa y en él no hallo cosa contra la fe y buenas costumbres, antes debajo de los cuentos y novelas descubre muchas para el desengaño del mundo y aviso para los que tienen poca experiencia dél; y siendo Vuestra Majestad servido, le puede hacer la merced que pide.

Madrid, a 9 de mayo de 1619.

EL MAESTRO VICENTE ESPINEL

Suma del privilegio

Este libro intitulado Lazarillo de Manzanares tiene privilegio del Rey nuestro señor para que, por tiempo de seis años, ninguna otra persona lo pueda imprimir ni vender, so las penas en el privilegio contenidas.

Fecha en Lisboa, a catorce días del mes de julio de 1619 años.

Despachado por Diego González de Villarroel, escribano de Cámara.

Tasa


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118 págs. / 3 horas, 27 minutos / 234 visitas.

Publicado el 9 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.

La Niña de Luzmela

Concha Espina


Novela


PRIMERA PARTE

I

Habíase convertido don Manuel en un soñador quejoso. Hacía tiempo que parecían extinguidas en él aquellas ráfagas de alegría loca que, de tarde en tarde, solían sacudirle, agitando toda la casa.

En tales ocasiones, parecía don Manuel un delirante. Todo su cuerpo se conmovía con el huracán de aquel extraño gozo que le hacía cantar, correr, tocar el piano y reirse a carcajadas. Mirábanle entonces, compadecidos, los criados, y la vieja Rita, haciéndose cruces en un rincón, desgranaba su rosario a toda prisa, murmurando:

—Son los malos…, los malos…; siempre estuvo el mi pobre poseído….

Carmencita seguía los pasos acelerados de su padrino, pálida y silenciosa, prestando un dulce asentimiento a aquella alegría disparatada y sonriendo con mucha tristeza.

En algunas de estas extrañas crisis don Manuel tomaba entre sus manos ardientes la cabeza gentil de la niña y, mirando en éxtasis sus ojos garzos y profundos, le había dicho con fervor:

—Llámame padre…, ¿oyes?… llámame padre.

La niña, trémula, decía que sí.

Y pasado el frenesí de aquellas horas, cuando el caballero, deprimido y amustiado, se hundía en su sillón patriarcal a la vera de la ventana, llamaba a Carmencita, y acariciándole lentamente los cabellos, le decía «a escucho»:

—Llámame padrino, como siempre, ¿sabes?

También la niña respondía que sí.

 

Aquel día don Manuel sentía en el pecho un dolor agudo y persistente, un zumbido penoso en la cabeza…. ¿Iría a morirse ya?

El hidalgo de Luzmela aseguraba que no tenía miedo a la muerte, que habiendo meditado en ella durante muchas horas sombrías de sus jornadas, no había salido de sus fúnebres cavilaciones con horror, sino con la mansa resignación que deben inspirar las tragedias inevitables.


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118 págs. / 3 horas, 27 minutos / 639 visitas.

Publicado el 1 de mayo de 2016 por Edu Robsy.

El Salvaje y Otros Cuentos

Horacio Quiroga


Cuentos, Colección


El salvaje

El sueño

Después de traspasar el Guayra, y por un trecho de diez leguas, el río Paraná es inaccesible a la navegación. Constituye allí, entre altísimas barrancas negras, una canal de doscientos metros de ancho y de profundidad insondable. El agua corre a tal velocidad que los vapores, a toda máquina, marcan el paso horas y horas en el mismo sitio. El plano del agua está constantemente desnivelado por el borbollón de los remolinos que en su choque forman conos de absorción, tan hondos a veces que pueden aspirar de punta a una lancha a vapor. La región, aunque lúgubre por el dominio absoluto del negro del bosque y del basalto, puede hacer las delicias de un botánico, en razón de la humedad ambiente reforzada por lluvias copiosísimas, que excitan en la flora guayreña una lujuria fantástica.

En esa región fui huésped, una tarde y una noche, de un hombre extraordinario que había ido a vivir a Guayra, solo como un hongo, porque estaba cansado del comercio de los hombres y de la civilización, que todo se lo daba hecho; por lo que se aburría. Pero como quería ser útil a los que vivían sentados allá abajo aprendiendo en los libros, instaló una pequeña estación meteorológica, que el gobierno argentino tomó bajo su protección.

Nada hubo que observar durante un tiempo a los registros que se recibían de vez en cuando; hasta que un día comenzaron a llegar observaciones de tal magnitud, con tales decímetros de lluvia y tales índices de humedad, que nuestra Central creyó necesario controlar aquellas enormidades. Yo partía entonces para una inspección a las estaciones argentinas en el Brasil, arriba del Iguazú; y extendiendo un poco la mano, podía alcanzar hasta allá.


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Dominio público
118 págs. / 3 horas, 26 minutos / 1.759 visitas.

Publicado el 23 de octubre de 2017 por Edu Robsy.

4849505152