La Tragedia De Los Ananás
Horacio Quiroga
Cuento
Cuando Glieb Grüner, botánico de la Estación Experimental de Loreto, en Misiones, abandonó el instituto, me puso ante un lote de quince o veinte plantitas, cada cual en su respectiva maceta.
—Le confío estas esencias —me dijo—, pues nadie las va a cuidar como usted. Todas son tropicales, o poco les falta. Usted tiene en su meseta dos grados más que nosotros, y con un poco de atención en las noches de helada, va a lograr lo que aquí nunca hubiéramos conseguido. Lástima —añadió sacudiendo la cabeza ante un par de matitas espinosas— que va a perder estos ananás de Pernambuco, que eran mi esperanza.
—¿Por qué se van a perder? —objeté—. ¿Por el frío? No se van a helar.
—Sí, se helarán —repitió.
Dominio público
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Publicado el 21 de julio de 2026 por Brian.









