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Aventuras De Robinson Crusoe

Daniel Defoe


Aventura, Novela


Capítulo I: El Comienzo De Mi Vida

Nací en el año 1632, en la ciudad de York, en el seno de una buena familia, aunque no procedente de aquel país. Mi padre era un extranjero de Bremen que primero se estableció en Hull. Había amasado una considerable fortuna mediante el comercio y, una vez retirado de sus negocios, se trasladó a vivir a York, donde contrajo matrimonio con mi madre, cuyos parientes llevaban el apellido Robinson, una familia muy respetable de aquella región. Por ellos fui llamado Robinson Kreutznaer; pero, debido a la corrupción habitual de las palabras en Inglaterra, acabamos siendo llamados —e incluso nosotros mismos nos llamamos y escribimos nuestro nombre— Crusoe; y así fue como siempre me llamaron mis compañeros.


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Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.

Culto Fetichista

Horacio Quiroga


Poema, Lírica, Relato


En su dormitorio del segundo piso, sombríamente velado por los muros de la edificación contigua. Teresa había levantado la capilla de su culto, oriental arquitectura de sus peregrinaciones por la Quimera. Ia luz del día, encenizada por el constante crepúsculo de aquel horizonte ahumado, daba al silencioso pabellón una muerta claridad de templo abandonado, una misteriosa niebla de culto incomprendido e informe que esfumaba los objetos como on secular tapiz de oraciones en una tenue mancha de contusión y reliquia. Colgaban del techo grotescas é inmóviles en una exhausta impasibilidad de cabeza cortada exóticas mascarillas de Yedo —miradas oblicuas y bigotes caídos— gruesas redomas de vidrio en las que nadaban pececillos rojos como instantáneos deslumbramientos de Rubro; babuchas otomanas diminutas y nostálgicas bosquejando en un contorno de ensueño sobre la anémica pincelada del muro, la curva prolongada de una escultura de Smirma finamente tamizada por una distante vaporización de áloe é incienso.


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

El Soldado

Horacio Quiroga


Teatro, Cuento



Cuadro Primero


(Patio de cuartel. Los nuevos conscriptos reciben las primeras instrucciones del oficial. La acción en el planeta Marte.)

OFICIAL.—Tales son, pues, los deberes del soldado. Defender a su patria, dar en todos

los instantes su vida por ella, sacrificarle esposas e hijos, obedecer ciegamente a sus jefes… Estos son sus deberes.

(Un soldado da un paso al frente.)

SOLDADO.—Y los derechos del soldado, ¿cuáles son? (Pausa)

OFICIAL.—¡A las filas!

SOLDADO.—Muy bien.

OFICIAL.—¡Cállese la boca!

SOLDADO.—Ya me he callado.

OFICIAL.—(Rojo de ira yendo sobre él.) —¡Insolente!

SOLDADO.—No he dicho ninguna insolencia.

(El oficial, fuera de sí, le pone violentamente la mano en el pecho. El soldado responde con una bofetada.)


Cuadro Segundo


(En el Consejo de Guerra)

CORONEL.—De modo que usted no niega ninguno de los hechos producidos.

SOLDADO.—No.

CORONEL.—Por donde se ve que alcanza usted toda la extensión de su actitud abofeteando a un oficial.

SOLDADO.—Perfectamente. Me insultó y pegó sin motivo alguno. Por eso le abofetée.

CORONEL.—Pero usted olvida que era su superior.

SOLDADO.—Yo soy un hombre libre.

CORONEL.—¡Usted es un soldado!

SOLDADO.—¿No soy pues. un hombre libre?

CORONEL.—Lo es: pero ante todo es soldado. Este es su primer deber.

SOLDADO.—Y mis derechos, ¿cuáles son?

CORONEL.—Derivan de sus mismos deberes.

SOLDADO.—Muy bien: he comprendido.


Cuadro Tercero


(En la celda del condenado a muerte. Entra el oficial del bofetón.)

OFICIAL.—Aquí estoy.

SOLDADO.—Ya lo veo.


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Publicado el 25 de junio de 2026 por Brian.

¡Es Natural!

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


Esther no me ha conocido. He pasado a su lado, temblando de emoción. Cuatro meses que no la veía, y me ha olvidado. Ya no se acuerda de mí, ella que me hizo conocer algo hermoso, yo que la quise tanto, que llegué á dudar de su existencia, ¡oh virgen de oro!

Y no me ha conocido —Allá cuando estaba muy lejos, soñé que me adoraba, pensé que pudiera no verla jamás, pensé que me despreciaba, que sus ojos mentían; pero en medio de mis luchas y cavilaciones, nunca, nunca creí que Esther no me conociera!

¿Qué puedo esperar, cuando mi dulce Esther, como la llamaba en mis momentos de ternura, ha perdido la memoria y le soy indiferente? ¡Pobre principio!


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

La Ñandurihé

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica, Artículo


Hasta el día de hoy, las gentes del norte no han podido ponerse de acuerdo sobre la ñandurihé. Esta víbora representa, sin género alguno de duda, al más venenoso ser de la creación.

Hasta aquí, el acorde es perfecto. Pero cuando deseamos especificar fisonomía, color y particularidades de esta lúgubre bestia, las lenguas se confunden.

Sólo un aspecto de aquélla permanece inalterable en todas las leyendas: su tamaño. La ñandurihé es una viborilla deslizante y fugaz, cuya breve mordedura anuncia cierta, segura, precisa, inexorable y fatalmente, la muerte.

En casa tuvimos una, a que mis chicos profesaron un afecto casi de hermanos mayores. La habíamos hallado entre los bambúes, deslizándose bajo las hojas caídas, que se arqueaban apenas a su paso.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Bajo El Terror De La Grafología

Horacio Quiroga


Artículo


No ha muchos días mi atención fue solicitada por los tópicos de una conferencia que bajo los auspicios de la Sociedad Argentina de Grafología debía dictar el presidente de la misma.

Debo declarar, ante todo, que yo poseía hasta entonces ideas poco claras —digamos poco serias— sobre el arte de descifrar el carácter de un hombre por medio de su escritura. Sabía ciertamente que existen personas de buena fe dedicadas con empeño a aquel arte. Pero como, desgraciadamente, la buena fe puede conducirnos con tanta nobleza a la verdad como al sofisma, mi situación ante la grafología doméstica era la de un hombre que si algo puede ganar contemplando risueñamente las cosas, nada, en cambio, puede perder.


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Publicado el 29 de julio de 2026 por Brian.

El Hipnotismo Al Alcance De Todos

Horacio Quiroga


Artículo


Todo el mundo tiene la facultad de hipnotizar.

Pero, si todo el mundo es capaz de hipnotizar, no todos son hipnotizables, y especialmente hasta el punto de hacerles hacer lo que uno quiera. Los Donato, Onoffroff, Conde de Das, que bien se sabían esto, tenían gran cuidado de diseminar por el teatro cuatro o cinco personas de su compañía, bien dominadas ya y excelentes sujetos.

De cien personas hipnotizables, sólo veinte o treinta se dormirán profundamente; los otros llegarán apenas a un grado de torpe somnolencia. Pero lo que se ignora comúnmente es que este último estado es suficiente para la sugestión.


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Publicado el 29 de julio de 2026 por Brian.

Asesino

Horacio Quiroga


Artículo



Juan Bodgán, soldado de infantería, regresa del frente cargado de laureles. Cuenta en su haber con diversos enemigos más que posiblemente muertos a bala, y siete u ocho ultimados con la bayoneta. Estos últimos éxitos están perfectamente comprobados; dan fe de ello sus compañeros de asalto y los mismos oficiales, que son quienes han elevado el entusiasta informe.

Siete u ocho rusos ensartados en la bayoneta, son un respetable número, que honra a cualquier civil. Juan Bodgán no es militar de profesión, ni siquiera un hombre de cultura urbana, arrebatado desde pequeño por el culto a la patria. Es un patán, un rudo campesino austriaco que hasta el día anterior a la declaración de guerra se daba por muy satisfecho guiando el coche de su señor, un aristócrata húngaro. No importa; él solo, Juan Bodgán, sin más ayuda que la de sus manos y la de la bayoneta prestada por el Estado Mayor, ha abierto el vientre a siete u ocho hombres. Es un héroe, y merece bien de la patria.

Mientras el tren lo devuelve de regreso a su pueblo natal, Juan Bodgán, con una sonrisita de orgullo, evoca a sus muertos. ¡Oh! ¡La cosa no ha sido fácil, por cierto! Es aquel un oficio como otro cualquiera, que requiere largo aprendizaje y práctica antes de poder aspirar a las condecoraciones de heroísmo. Recuerda sobre todo a su primera víctima, un ruso alto y flaco, de larga barba entrecana; un ruso de la reserva, ya viejo y posiblemente padre de numerosa familia.

Juan Bodgán no conocía aún su oficio de matar. Por lo cual, al tener enfrente al ruso, lo clavó literalmente contra el parapeto de la trinchera.


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Publicado el 12 de agosto de 2026 por Brian.

El Monstruo

Horacio Quiroga


Cuento, Artículo, Crónica


Existe en el nordeste de la república un animal curiosísimo con aspecto de puerco espín y erizo a la vez, cubierto con larguísimas púas, y de fama más sombría aún. Dícese de él que al ser atacado lanza sus flechas contra su enemigo con la velocidad de una bala, y esto desde ocho o diez metros. Dichas púas, según la misma popular creencia, son venenosísimas y no pueden ser más arrancadas de la carne. A tal monstruo se le llama cuendú.

Es animal bastante raro, que apenas se encuentra una que otra vez en lo más sombrío del bosque.

Quiso la suerte un día que un poblador me trajera un cuendú recién cazado, y que estaba furiosísimo, según él. El animal venía dentro de una bolsa, y la bolsa dentro de un cajón de kerosene. Con gran dificultad sacamos al monstruo de su embalaje, pues erizado como estaba a más no poder, resistíase con sus mil púas contra la tela, como otras tantas palancas.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Honestidad Artística

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Últimamente han sido dados a luz documentos en los que se comprueba que el trabajo literario de Poe era pagado a razón de cincuenta céntimos de dólar la página impresa, Constando sus cuentos más conocidos de quince páginas, como término medio, y de apenas diez o doce, sus más famosos, nos encontramos con un promedio de seis dólares por cuento, o sea quince pesos de nuestra moneda,

Vale decir que uno de los genios más extraordinarios que hayamos tenido en el mundo, casi sin ascendientes y sin sucesor alguno, sólo y aislado en la historia literaria como un diamante, este hombre de inteligencia profunda hasta dar vértigo, debió vivir, comer, dormir, vestirse y alternar con las gentes a razón de un solo peso por página que escribiera.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

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