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Religiosa

Horacio Quiroga


Cuento


Religiosa

Concluye la tarde de un día de agosto. El crepúsculo ha caído como una pulverización cenicienta, llena de tedio y de meditaciones ocultas. El día galopa hacia el Occidente, dejando en las nubes las manchas sangrientas de su agonía, como el rastro hemorrágico y ardiente de un Pegaso herido, huyendo de la derrota.

Las líneas se esfuman como una pincelada inconsciente; y los cantos del alma, profanados por un nocturno aroma de pecado, suben acre y misteriosamente, como las confesiones purpúreas de una noche nupcial.

Queda en el aire un rumor sombrío, cargado de presagios y de acusaciones; un estéril perfume de celda monacal, un protestante clamor de novicias erróneamente profesadas. Y el luto de las noches australes, opacamente cóncavo, emboza el foco de los contornos


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Publicado el 25 de junio de 2026 por Brian.

Laplace Y Biot

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Cuando Laplace, creador de la teoría de la formación de los mundos por la nebulosa original, gozaba ampliamente de la fama a que su gente le hacía acreedor, fue solicitado por sus colegas del Instituto de Francia para dictaminar sobre cierta memoria que un joven poco menos que desconocido había leído en el Instituto.

Versaba aquélla sobre cuestiones astronómicas: sabíase que su autor se llamaba Juan Bautista Biot, y que era aficionado a la geometría; pero de su penetración, de su ánimo esforzado, de su entusiasmo, se ignoraba todo.

Ahora bien, esta penetración y este entusiasmo encantaron al gran Laplace. El Joven estudiante presentaba una serie de problemas de orden superior, que llamaríamos "Integración de las ecuaciones en las diferencias parciales". Lo que es más feliz todavía, presentaba también las soluciones de dichos problemas, con lo que se venía a descubrir y demostrar una nueva ley astronómica.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

La Jornada Del Marañon

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Suele llamarse así a la gran expedición organizada por el virrey del Perú en 1559, con el objeto de descubrir Eldorado. Lanzada esta expedición desde las fuentes mismas, podría decirse, del Amazonas, descendió por él cinco mil kilómetros hasta su desembocadura, tras una serie de infortunios superiores a los sobrellevados quince años antes por él mismo Orellana, explorador del gran río.

Componían esta expedición 350 españoles, la mitad de ellos aventureros de la peor especie: pero con sus mancebas negras e indias, y sus esclavos indios y negros, alcanzaban todos a mil. Cuéntense además 300 caballos, y armas y pertrechos de guerra en gran cantidad.

En la misma orilla del Marañón construyeron doce grandes buques; pero por deficiencias de los astilleros, sólo flotaron en el agua dos bergantines. Con la clavazón y hierros de los demás se fabricaron dos grandes chatas y doscientas balsas. Y en esta lamentable flota se lanzaron los marañones a la conquista de Eldorado, al mando del capitán general don Pedro de Orsúa el 26 de septiembre de 1560.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

El Soldado

Horacio Quiroga


Teatro, Cuento


Cuadro Primero

(Patio de cuartel. Los nuevos conscriptos reciben las primeras instrucciones del oficial. La acción en el planeta Marte.)

OFICIAL.—Tales son, pues, los deberes del soldado. Defender a su patria, dar en todos

los instantes su vida por ella, sacrificarle esposas e hijos, obedecer ciegamente a sus jefes… Estos son sus deberes.

(Un soldado da un paso al frente.)

SOLDADO.—Y los derechos del soldado, ¿cuáles son? (Pausa)

OFICIAL.—¡A las filas!

SOLDADO.—Muy bien.

OFICIAL.—¡Cállese la boca!

SOLDADO.—Ya me he callado.

OFICIAL.—(Rojo de ira yendo sobre él.) —¡Insolente!

SOLDADO.—No he dicho ninguna insolencia.

(El oficial, fuera de sí, le pone violentamente la mano en el pecho. El soldado responde con una bofetada.)


Cuadro Segundo


(En el Consejo de Guerra)

CORONEL.—De modo que usted no niega ninguno de los hechos producidos.

SOLDADO.—No.

CORONEL.—Por donde se ve que alcanza usted toda la extensión de su actitud abofeteando a un oficial.

SOLDADO.—Perfectamente. Me insultó y pegó sin motivo alguno. Por eso le abofetée.

CORONEL.—Pero usted olvida que era su superior.

SOLDADO.—Yo soy un hombre libre.

CORONEL.—¡Usted es un soldado!

SOLDADO.—¿No soy pues. un hombre libre?

CORONEL.—Lo es: pero ante todo es soldado. Este es su primer deber.

SOLDADO.—Y mis derechos, ¿cuáles son?

CORONEL.—Derivan de sus mismos deberes.

SOLDADO.—Muy bien: he comprendido.


Cuadro Tercero


(En la celda del condenado a muerte. Entra el oficial del bofetón.)

OFICIAL.—Aquí estoy.

SOLDADO.—Ya lo veo.

OFICIAL.—He hecho cuánto he podido para desviar el sumario… sin resultado.

SOLDADO.—Luego... ¡Muerto mañana!

OFICIAL.—Sí.


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Publicado el 25 de junio de 2026 por Brian.

Los Cartagineses De Eldorado

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


En los grandes momentos de acción de los pueblos, el heroísmo no recluta exclusivamente sus elegidos entre los hombres de energías probadas. Roma nos ofrece uno de los casos más singulares de la historia en la persona de Lúculo, quien dejando un día sus festines de vago político y ocioso magnate, y sin más preparación guerrera que la lectura apresurada de "La Retirada De Los Diez Mil" durante el viaje por mar a Asia, emprende en los confines de la vasta república, una de las campañas más duras y admirables del mundo antiguo.

España, en el transcurso del siglo XVI, lanza a la conquista sus grandes fuerzas de acción, encarnadas en sus capitanes de vasto renombre. Pero no todos eran militares aventureros.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Agosto De 1868

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


He aquí, pues, que ignoramos su nombre. Sabemos sólo que era muy joven y que poseía una cultura extraordinaria para su edad. Vivía en Estados Unidos, en la localidad de Capron, en el Illinois. Y a aquella tierna edad descubrió un día que no valía la pena vivir.

Cuando este hombre llegó a interpretar así su destino, no había obtenido de la vida sino favores —si por tales pueden considerarse una salud robusta, una juventud ardiente, una inteligencia sin par. No era un fracasado, ni un amargado, ni siquiera un descreído. Creía, antes bien, y con una exaltación de que luego dio pruebas, en la divinización del hombre por la inteligencia.

El día —decía— en que el hombre comprenda su destino, habrá dejado de existir.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Para Los Niños

Horacio Quiroga


Cuento


Para Los Niños

Queridos hermanitos:

¡Qué gran cosa poderles escribir por fin, después de lo pasado! Un poco más y ya no queda más Dum-Dum en el mundo, chiquitos. Ya les conté que un tigre de Bengala, en el Asia, me abrió una vez la espalda de un solo manotón, y que la sangre saltaba como de cinco manantiales. Las uñas de un tigre, hermanitos, son como cinco puñales atados en una pata de tremenda fuerza. ¡Figúrense ahora cómo habré quedado yo entonces!


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Publicado el 20 de junio de 2026 por Brian.

Tomás De Quincey

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


La lucha más heroica que pueda exigirse a un hombre es aquella en que debe combatir contando por únicas fuerzas con su sola voluntad —que no existe.

Es más fácil arrancar una chispa de genio de un imbécil, que un acto insignificante a una voluntad diluida en el marasmo glacial de los estupefacientes.

Nada en el mundo desvía, retuerce, atrofia y liquida la voluntad de un ser humano como el goce espectral de los paraísos artificiales. No hay inteligencia, dignidad ni vergüenza capaces de obtener del hombre lo que su voluntad totalmente abolida no puede prestarle ya.

Conocido es el caso del médico morfinómano que, desesperado de una lucha contra el alcaloide que duraba ya años, se internó él mismo en un sanatorio, entregado de pies y manos a sus colegas para su completa curación. Disimulada en las ropas, sin embargo, aquel enfermo de buena fe llevaba oculta una jeringuilla…


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

La Fe

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Puede asegurarse que las máquinas de hilar y tejer marcan en mecánica el límite de perfección a que puede llegar el genio humano. Desde los tiempos de las cavernas el hombre ha hilado y tejido para vestirse, robando con ello eternas horas a necesidades más urgentes. Puede también admitirse que la inventiva ha rondado desde los tiempos pretéritos alrededor de la rueca y el bastidor que hilaran y tejieran solos. Genios de la talla de Vaucanson con cuyos modelos de máquinas la Convención creó el Conservatorio de artes y oficios, se estrellaron en ellos. Como en tantas otras actividades del talento creador, de un hombre totalmente ajeno a la mecánica debía surgir la luz reveladora.

Al concluir cierta charla de sobremesa, en el año 1784, en Inglaterra, la conversación cayó sobre la máquina de hilar que Arkwright había inventado. Como se dijera que con la difusión de tal máquina sobrevendría una crisis por no poder los artefactos manuales tejer todo el hilo a producirse, uno de los presentes, el doctor Cartwright, creyó razonable observar que la solución de la crisis era muy sencilla: todo consistía en inventar una máquina de tejer.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Los Robinsones Del Bosque

Horacio Quiroga


Cuento


Una mañana, el joven empleado de banco se despierta en el bosque. —¡Por fin!— exclama —¡Heme por fin en plena naturaleza!— Y calzándose sus polainas nuevas, colgando de la cintura su machete nuevo, y del hombro su escopeta también virgen, se lanza al monte. 

No es natural que a la vuelta del primer poste de alambrado haya antas, ni común que en las picadas se encuentren tigres. No importa; nuestro joven empleado no ceba menos por eso su escopeta, ni deja de probar el filo del machete en la primer liana que pende como una gruesa soga desde 15 metros de altura.

Y aquí el primer contraste: el machete, descargado con una energía que honra el entusiasmo del mozo, ha tronchado —claro está— la soga en cuestión, pero siguiendo su curva ha ido a clavarse en el botín de su dueño: en la suela, felizmente, que sobresale dos centímetros.


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Dominio público
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Publicado el 11 de julio de 2026 por Brian.

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