Textos más vistos publicados por Brian disponibles | pág. 13

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editor: Brian textos disponibles


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La Ñandurihé

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica, Artículo


Hasta el día de hoy, las gentes del norte no han podido ponerse de acuerdo sobre la ñandurihé. Esta víbora representa, sin género alguno de duda, al más venenoso ser de la creación.

Hasta aquí, el acorde es perfecto. Pero cuando deseamos especificar fisonomía, color y particularidades de esta lúgubre bestia, las lenguas se confunden.

Sólo un aspecto de aquélla permanece inalterable en todas las leyendas: su tamaño. La ñandurihé es una viborilla deslizante y fugaz, cuya breve mordedura anuncia cierta, segura, precisa, inexorable y fatalmente, la muerte.

En casa tuvimos una, a que mis chicos profesaron un afecto casi de hermanos mayores. La habíamos hallado entre los bambúes, deslizándose bajo las hojas caídas, que se arqueaban apenas a su paso.


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1 pág. / 2 minutos / 11 visitas.

Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Las Fieras Cómplices

Horacio Quiroga


Cuento, Novela, Drama


I


En una noche tempestuosa de junio, un hombre caminaba con paso furtivo por una senda en las profundidades de las selvas de Mato Grosso. La noche estaba profundamente oscura. Los truenos rodaban uno tras otro, y a la intensa agitación del cielo, la selva respondía con el profundo rumor de sus árboles sacudidos por el vendaval. De vez en cuando la lívida luz de un relámpago cruzaba el cielo; el bosque surgía entonces negro, espectral, para ocultarse enseguida en las impenetrables tinieblas.


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35 págs. / 1 hora, 2 minutos / 12 visitas.

Publicado el 1 de septiembre de 2026 por Brian.

Leyenda Índica

Horacio Quiroga


Poema, Relato


El Clavo, Antaño Y Los Ojos


Había una vez un clavo redondo que no era zurdo y tenía una calva en el pescuezo. Un día tuvo una tos inglesa, de que murió. Le hicieron un cabrestante-ajedrez y tragó nuez de Bengala que era salobre y pan. 

Un día que se acostó se hizo tal agujero en la cola que le nacieron ranas, de que murió. Pero vino Antaño, y el kerosene fue pelo rubio, de suerte que sin ser, aumentó de longitud. Las obleas dijeron: "Muy". En esto vino Palomeque (o por miedo o por sistema). Y sin ser del todo, el aludido fue en sí mismo militares de lápiz. 

Y un ojo viró en redondo —otro ojo se cerró— y otro ojo reía como una aceituna-calavera. 


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5 págs. / 10 minutos / 4 visitas.

Publicado el 17 de octubre de 2026 por Brian.

Los Cuervos

Horacio Quiroga


Cuento, Artículo, Crónica


Todas las veces que el cadáver de un animal ultimado en el monte ha atraído a los buitres, me he preguntado con qué extraordinaria finura de olfato el cuervo, flotando en el alto cielo, a miles de metros, ha podido percibir las emanaciones de un agutí muerto, una comadreja, menos aún, que bajo veinte metros de obscuro e impenetrable follaje. comienza a descomponerse.

La vista no juega aquí ningún papel. Desde las altísimas nubes el bosque es un uniforme bloque de pizarra. Más fácil sería distinguir una presa a una legua de distancia en una noche de tinta, que percibir ser alguno bajo el impenetrable blokao del monte.

Y de allí vienen, no obstante; de allí y de allá, los grandes buitres necrófagos. Son al principio dos o tres, y muy pronto veinte o treinta.

¿Cómo han sentido al agutí, apenas recién muerto, a cuyo contacto la más fina nariz no percibe emanación alguna?


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1 pág. / 3 minutos / 7 visitas.

Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

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