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editor: Brian etiqueta: Artículo


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La Yararacusú

Horacio Quiroga


Cuento, Artículo, Crónica


Si se exceptúa a algunas pequeñas y torpes víboras de coral, la totalidad de nuestras serpientes venenosas son yararás. Puédese casi asegurar a ciencia cierta que todo hombre o animal doméstico o salvaje muerto por una víbora, ha sido mordido por una yarará.

Estas víboras pertenecen a ocho o diez especies distintas, pero sumamente parecidas entre sí. Tan vivo es el parentesco, que apenas algunas especies se diferencian del resto de la familia por dos o tres caracteres sensibles.

En la Argentina, la yararacusú goza en primer término de este privilegio, por ser la más grande, la más fuerte, la más hermosa y la más mortífera de todas las primas hermanas. Merece, pues, ser considerada la reina de nuestras víboras.

Hacía ya tiempo que no había trabado relación con estos animalitos sin lograr contacto con un poderoso ejemplar, cuando la casualidad me puso a cinco centímetros de la muerte en el fondo de un pozo, con una yararacusú por todo auxilio.


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Publicado el 7 de junio de 2026 por Brian.

La Vitalidad De Las Víboras

Horacio Quiroga


Cuento, Artículo, Crónica


La piel de las víboras es por lo general muy fina, sin mayor adherencia a la carne, y facilísima por lo tanto de quitar. No así la de las culebras y grandes serpientes, Dicha piel forma cuerpo, diríamos, con los tejidos del animal. Tan íntima es la conexión de la piel y carne en las boas, que no se concibe arrancarles la piel, sin arrancarles con cada tirón la propia vida.

Es éste, no obstante, el único modo de despojar de su piel a las serpientes. Una vez muerto y frío el sujeto, no es ya posible desprender aquélla de la espina dorsal. Por esto se practica la operación en vivo, previo corte alrededor de las mandíbulas. Se va tirando entonces de la piel hacia atrás, como quien descorre un guante al revés... Y la masa desnuda y palpitante que queda al descubierto, no es agradable de ver.

La vitalidad de esa masa es asimismo tan grande, cuán débil fue la resistencia del animal a morir. La vida de una víbora, nadie la ignora, no tiene más alcance que la de la varita que le disloca una vértebra.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Vida En El Cine

Horacio Quiroga


Artículo


Mientras en Estados Unidos se preveían y creaban los elementos dramáticos del cine con una rapidez y seguridad de ojo que hace honor a aquella gente, en Francia e Italia, países dedicados también desde temprana hora a la pantalla, se continuaba haciendo teatro con absoluta ignorancia, rayana en ceguera, de la diversidad entre uno y otro espectáculo.

No se ignoraba lo pintoresco, sin duda, pero del mismo modo que se exageraba la intensidad de los sentimientos y de su expresión, se ofrecían en los filmes, sin tasa ni medida, fotos de aquellas que en las galerías se ha convenido en llamar "artísticas".

Ya lo anotó un crítico francés:

"No sentimos el natural en el cine, sino corregido por nuestro canon convencional."


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Publicado el 27 de julio de 2026 por Brian.

La Ura

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica, Artículo


Suele acontecer que una criatura se duerma, a la siesta, con la boca abierta. Días después, prorrumpe en un agudo grito de dolor, que cesa enseguida. Los gritos se repiten con intermitencias, con la misma brusquedad e igual calma subsiguiente. La criatura se lleva en aquellos momentos las manos a la garganta. Un examen prolijo de la boca delata entonces en el fondo de las fauces uno o más agujerillos hinchados, de que escurre un líquido claro. 

Este es el proceso común de la ura. En el fondo de cada uno de esos agujerillos, se agita en carne viva, come y prospera, un gusano rugoso, circundado de duros anillos, estando cada anillo erizado de pelos negros. 


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Tierra Purpúrea

Horacio Quiroga


Artículo, Crítica


La novela cuyo título encabeza estas líneas ofrece, bastante detallado y abarcando cuatro o cinco zonas del Uruguay, un cuadro de las costumbres guerreras que hacia 1870 imperaban en aquella república, o, como dice su autor, en la Banda Oriental.

El título de la obra se refiere, en efecto, al vaho de sangre que, a decir del protagonista de la novela, hervía sobre aquella fértil tierra en los ya remotos días en que la obra fue escrita.

"Yo me pregunto, sin embargo —dice el mismo protagonista— si la libertad sin freno, la energía vital y la barbarie de aquellos hombres no representaban un más alto grado de humanidad bien entendida que la rigidez de ciertas instituciones apocadas y chatas. Y me pregunto también si en una tierra donde rugen los apetitos y se cometen crímenes por ellos, no existe más libertad honrosa que en la civilización sin crímenes y sin libertad de los incas."


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Publicado el 27 de julio de 2026 por Brian.

La Sonrisa

Horacio Quiroga


Artículo


Sin excepción, todas las mujeres saben sonreír. Muchas lo hacen muy bien. Otras lo hacen mal y sin gracia; pero lo hacen. Y esto pasa así, porque esta virtud del término medio —tal la sonrisa—, de la esperanza a medias, de la concesión a medias, del perdón a medias, es eminentemente femenina.

Los hombres, en cambio, ríen con toda la boca si hallan motivos para estar alegres, y dicen terribles groserías cuando están enojados. Tal es su casta.

Y esto proviene de que siendo gente de ataque y no de defensa, se dejan ir a fondo. Prometen demasiado, y conceden también demasiado. Lo que hace que ambos sexos anden tropezando desde el caso Eva-Paraíso, y hasta su triste vejez. Porque entonces uno llora todo lo que rió al principio, y el otro ríe con el cigarro en la boca cuanto en el comienzo le fue preciso lloriquear.


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Publicado el 29 de julio de 2026 por Brian.

La Santa Democracia

Horacio Quiroga


Artículo


Este régimen de gobierno y no el estado de alma que lo creó, según anotaremos que lo crea, se halla en crisis. Vale la pena comentar ligeramente la filosofía de esta inquietud, bastante fuerte para convulsionar hasta en sus cimientos la civilización moderna.

Al desencadenarse la guerra mundial, parecía haberse distendido por fin el resorte que mantenía en intolerable tensión el destino de la humanidad. No se veía claramente, a mediados de 1914, qué destino era éste. Aparentemente, el progreso material, la aceleración creciente de la vida, la procura a toda costa de riquezas, constituían el presente y el fin de la civilización oficial de Occidente.

Con la conclusión de la guerra, la situación no cambió. El resorte, flojo un instante, se armó de nuevo. Y permanece aún tendido, bajo la presión de un tremendo descontento. La civilización occidental cree aún en sí, pero se ahoga.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Revancha De Gloria Swanson

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


La señora Swanson, estrella mack-sennettista en su recién perdida juventud, trocó un día faldas cortas y peinadores más breves aún por los trajes comm’il faut, con un éxito resonante que arrastró consigo al señor De Milie, su consecuente director. 

No hay en efecto modo de separar a la actriz nombrada del influyentísimo supervisor, que parece no poder concebir escenarios de gran lujo sin la cooperación ineludible de Gloria Swanson. Desde la feliz Macho y hembra, esta estrella ha atraído y prestado su concurso al señor De Mille en casi todas sus grandes cintas —casi siempre más largas que grandes. 


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Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

La Propaganda Post-Guerra

Horacio Quiroga


Artículo



Cuando en la última guerra las mujeres, hallando un magnífico adorno el tener héroes en su familia, enviaron a la muerte a sus hijos y esposos, se levantó la voz de Latzko contra esa monstruosa coquetería. 

Los hombres, ya se sabe, estaban borrachos de proclamas, mentiras y alcohol. Pero el matar es en suma una vieja y legítima coquetería del animal. Para el corazón de las mujeres no había lugar en esta terrible matanza, fuera del de hacerse arrancar desesperadas los brazos tras el tren que se llevaba, degollados ya de antemano, a sus propios maridos. 

Pero como esta actitud no es gallarda, las mujeres inventaron la de tener héroes de su apellido. Y haciendo flamear banderitas desde los balcones o empujando hasta él mismo tren a sus hijos, no hubo una sola madre que gritara: "No sé si serás un héroe después de muerto; ¡pero te vas a matar, hijo mío de mis entrañas!"


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Propaganda Literaria

Horacio Quiroga


Artículo



Se entiende por profesión el ejercicio de toda actividad de la que su autor vive. El escritor que arranca a su literatura los medios de subsistencia, el médico cuyo tratamiento solicita la humanidad paciente, el filósofo que recaba de sus conferencias mundanas el dorado pan de su existencia, éstos y todos aquéllos que han solicitado a su arte, su ciencia, su seducción, los recursos de cada día, son profesionales del bien vivir y esclavos, por tanto, de las leyes y contingencias a que está sometido el ejercicio de su actividad.

Son estas leyes las mismas que rigen el mercado mundial, en todos sus órdenes, desde la demanda de un hectolitro de trigo, a la oferta de una poesía firmada en elogio de un perfume. Pues una obra de arte, una sabia receta, una gentil conferencia, pierden su aristocrático desinterés desde el momento que su creador se ha decidido, no sólo a vivir de ella, sino a vivir bien.

Por razones de concomitancia con la prensa, suprema divulgadora, y por su mismo carácter excitante, la literatura ha manifestado un cierto impudor en la oferta de sus productos, a que no han alcanzado los profesionales de otros órdenes intelectuales.


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Publicado el 12 de agosto de 2026 por Brian.

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