Cuadro Primero
(Patio de cuartel. Los nuevos conscriptos reciben las primeras instrucciones del oficial. La acción en el planeta Marte.)
OFICIAL.—Tales son, pues, los deberes del soldado. Defender a su patria, dar en todos
los instantes su vida por ella, sacrificarle esposas e hijos, obedecer ciegamente a sus jefes… Estos son sus deberes.
(Un soldado da un paso al frente.)
SOLDADO.—Y los derechos del soldado, ¿cuáles son? (Pausa)
OFICIAL.—¡A las filas!
SOLDADO.—Muy bien.
OFICIAL.—¡Cállese la boca!
SOLDADO.—Ya me he callado.
OFICIAL.—(Rojo de ira yendo sobre él.) —¡Insolente!
SOLDADO.—No he dicho ninguna insolencia.
(El oficial, fuera de sí, le pone violentamente la mano en el pecho. El soldado responde con una bofetada.)
Cuadro Segundo
(En el Consejo de Guerra)
CORONEL.—De modo que usted no niega ninguno de los hechos producidos.
SOLDADO.—No.
CORONEL.—Por donde se ve que alcanza usted toda la extensión de su actitud abofeteando a un oficial.
SOLDADO.—Perfectamente. Me insultó y pegó sin motivo alguno. Por eso le abofetée.
CORONEL.—Pero usted olvida que era su superior.
SOLDADO.—Yo soy un hombre libre.
CORONEL.—¡Usted es un soldado!
SOLDADO.—¿No soy pues. un hombre libre?
CORONEL.—Lo es: pero ante todo es soldado. Este es su primer deber.
SOLDADO.—Y mis derechos, ¿cuáles son?
CORONEL.—Derivan de sus mismos deberes.
SOLDADO.—Muy bien: he comprendido.
Cuadro Tercero
(En la celda del condenado a muerte. Entra el oficial del bofetón.)
OFICIAL.—Aquí estoy.
SOLDADO.—Ya lo veo.
OFICIAL.—He hecho cuánto he podido para desviar el sumario… sin resultado.
SOLDADO.—Luego... ¡Muerto mañana!
OFICIAL.—Sí.
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