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editor: Brian etiqueta: Cuento


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La Hormiga Minera

Horacio Quiroga


Cuento



Una tarde de verano, el propietario del nuevo jardín comprueba en éste la presencia de una hormiga minera, a pesar de hallarse el sol muy alto aún.

Ese hombre ha llegado no ha mucho a Misiones. No conoce el país, pero sí el sumario completo levantado a la hormiga minera, azote de la región. Cuantas advertencias cabe hacer a un aficionado a las plantas, le han sido confiadas a ese plantador.

—Me defenderé —ha respondido éste—. Tengo cien modos a mi disposición.

—Invente otros cien más —le han advertido—, y al final de los doscientos todavía estará en los comienzos de la lucha.


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Publicado el 4 de agosto de 2026 por Brian.

La Hormiga Minera

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Cuento


En la región nordeste de la república, asolada por la hormiga, los colonos recitan al efectuar sus siembras: "Plantemos para las hormigas, y que alcance para nosotros".

No se trata, como pudiera creerse, de una tolerable hormiga de jardín, muy fácil de exterminar en su hoya. La hormiga minera nada tiene que ver con sus congéneres negras o rubias. Es un poderoso animal de color rojo obscuro, tremendas mandíbulas y el torso erizado de púas, que vive atrincherado bajo tierra en Misiones.

Ella es dueña absoluta del subsuelo y de la vegetación que crece encima. Más que el tiempo, ella rige la agricultura del país. Su presencia desencadena la desesperación del colono.

Tarde o temprano, se la envenene o se la asfixie, se la combata día y noche en sus mismas trincheras, ella acaba por triunfar.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

El Llamado Nocturno

Horacio Quiroga


Cuento



Nuestra casa se levanta al borde de una amplia meseta que domina por todos lados el paisaje y que declina fuertemente hacia el oeste en una a modo de ancha garganta. En el fondo, el profundo valle así formado limitado por la abrupta costa paraguaya y por dos altos cerros en tierra argentina que cierran el anfiteatro, yace estático el Paraná, convertido en lago escocés por obra del ambiente. El valle, la cordillera, cuanto abarca la vista se halla cubierto por el bosque. En esa mancha uniformemente sombría sólo las aguas del río pincelan de color el paisaje; cinc en las primeras horas de la mañana; plata cuando el sol ya ha ascendido, y oro y sangre a la muerte de la tarde. 


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Publicado el 21 de julio de 2026 por Brian.

Confusa Historia De Una Mordedura De Víbora

Horacio Quiroga


Cuento



Desde hace ya tiempo nuestras serpientes venenosas se hallan perfectamente determinadas. La tarea no ha sido difícil, pues si bien es cierto que una especie se halla difundida en gran parte de la república, las demás tienen un hábitat bastante restringido. Constituye aquella especie la yarará típica del norte y centro del país: la víbora de la cruz. Otra yarará, pequeña de tamaño y de nariz levantada, puebla el sur de nuestro territorio. Todas las demás serpientes venenosas —y son cinco o seis— se hallan limitadas en el extremo norte del país. 


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Publicado el 21 de julio de 2026 por Brian.

Religiosa

Horacio Quiroga


Cuento


Religiosa

Concluye la tarde de un día de agosto. El crepúsculo ha caído como una pulverización cenicienta, llena de tedio y de meditaciones ocultas. El día galopa hacia el Occidente, dejando en las nubes las manchas sangrientas de su agonía, como el rastro hemorrágico y ardiente de un Pegaso herido, huyendo de la derrota.

Las líneas se esfuman como una pincelada inconsciente; y los cantos del alma, profanados por un nocturno aroma de pecado, suben acre y misteriosamente, como las confesiones purpúreas de una noche nupcial.

Queda en el aire un rumor sombrío, cargado de presagios y de acusaciones; un estéril perfume de celda monacal, un protestante clamor de novicias erróneamente profesadas. Y el luto de las noches australes, opacamente cóncavo, emboza el foco de los contornos


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Publicado el 25 de junio de 2026 por Brian.

Para Los Niños

Horacio Quiroga


Cuento


Para Los Niños

Queridos hermanitos:

¡Qué gran cosa poderles escribir por fin, después de lo pasado! Un poco más y ya no queda más Dum-Dum en el mundo, chiquitos. Ya les conté que un tigre de Bengala, en el Asia, me abrió una vez la espalda de un solo manotón, y que la sangre saltaba como de cinco manantiales. Las uñas de un tigre, hermanitos, son como cinco puñales atados en una pata de tremenda fuerza. ¡Figúrense ahora cómo habré quedado yo entonces!


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Publicado el 20 de junio de 2026 por Brian.

Muy Caro: Dos Pesos

Horacio Quiroga


Cuento


Entonces Luis Alemandri, dibujante, fué llevado a pensar así;

Los comerciantes son seres extraordinarios, Estos tres son perfectamente honrados, de ello no hay duda. Pero su honradez está asentada sobre tales singulares conceptos de viveza que resulta, para el que como yo no es comerciante, absolutamente indescifrable, Son sobre todo extraordinarios… —Ahora es conmigo— se interrumpió espantado, viendo que uno de los comerciantes que desde media hora atrás ejercían de críticos literarios, se dirigía esta vez a él.

—¡Usted conoce a F.G.!— le preguntó,

—Algo—repuso el dibujante-—he hablado con él una sola vez.


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Publicado el 12 de julio de 2026 por Brian.

Ilusoria Más Enferma

Horacio Quiroga


Cuento


Ilusoria Más Enferma

El cielo está gris, el horizonte austero, la copa vacía. 

—Miras, ¡oh Lydia! hacia lo lejos y te aburres. Dejemos la mesa. Estos vinos son malos; además, se han agotado. Estás cansada. ¿Sientes cómo cae la lluvia sobre los vidrios?... ¡Si, tú también sientes cómo cae la lluvia sobre los cristales! La estufa se ha apagado y tienes frío. ¿Estas enferma? Iré a buscar a Hipócrates. Pero no; veo bien que te fatiga la conversación. Dejemos la mesa. 

Aristóbulo se hunde en el trinclinio, jugando con el lebrel, mientras Lydia va a sentarse junto a la ventana: ¿enferma? no; pálida nada más. 


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Publicado el 25 de junio de 2026 por Brian.

El Regreso A La Selva

Horacio Quiroga


Cuento



Después de quince años de vida urbana, bien o mal soportada, el hombre regresa a la selva. Su modo de ser, de pensar y obrar, lo ligan indisolublemente a ella. Un día dejó el monte con la misma violencia que lo reintegra hoy a él. Ha cumplido su deuda con sus sentimientos de padre y su arte: nada debe. Vuelve, pues, a buscar en la vida sin trabas de la naturaleza el libre juego de su libertad constitucional. 

Regresa a la selva. Pero ese hombre no lleva consigo el ánimo que debiera. ¡Ha pasado tanto tiempo desde que colgó tras una puerta su machete de monte! Sus pasajeros retornos al bosque apenas cuentan en la pesada carga de ficciones que no ha podido eludir. Quince años de civilización forzada concluyen por desgastar las aristas más cortantes de un temperamento. 


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Publicado el 21 de julio de 2026 por Brian.

El Cascarudo-Tanque

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Cuento


Al caer la noche de un riguroso día de verano, tan riguroso que las piedras se mantienen calientes en la obscuridad; antes que el rocío refresque la atmósfera ardida, y los cuyos asciendan desde la hondura de los valles, suele oírse en Misiones un zumbido lejano, cuya orientación no se puede aún definir, El zumbido crece, acercándose sensiblemente; tórnase agudo de pronto, y sacudiendo el aire en nuestros propios oídos con una violencia de pequeño bólido, va de nuevo a perderse en el misterio de la noche.

No siempre pasa de este modo. A veces el zumbido se estrella, por decirlo así, contra la palmera que nos abanica. Y al pie del árbol vemos entonces por el césped avanzar pesadamente, como una máquina que quisiera imitar a un insecto, un enorme escarabajo que destella, bruñido y verde como un metal, Es el cascarudo-tanque.

Ningún escarabajo da como él la impresión de artificio con cardanes, bielas y pistones de lenta marcha. Cada movimiento suyo, cada avance de pata, es un prodigio de mecánica; pero no lo parecería, a juzgar por la titubeante lentitud del animal.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

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