Textos más largos publicados por Brian publicados el 17 de octubre de 2026 que contienen 'b'

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editor: Brian fecha: 17-10-2026 contiene: 'b'


Una Tarde En Que Moisés Apacentaba sus Cabras…

Horacio Quiroga


Poema


Una tarde en que Moisés apacentaba sus cabras

vió grande llama de fuego sobre una zarza encendida.

Se acercó, y en el silencio de aquella región perdida

oyó una voz que le hablaba, y eran de Dios las palabras.


—Moisés, Moisés, cobra aliento que ya la hora es llegada.

Mi pueblo mira a lo lejos de la arena inalterable.


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Publicado el 17 de octubre de 2026 por Brian.

Leyenda Brahmánica

Horacio Quiroga


Poema, Relato


No en balde el astrólogo había predicho lo que había de suceder:

Había una ciega que bajaba la escalera. Cuatro jóvenes brahmanes que habían bajado de noche y subían de día, llegaban a la puerta de la casa. Todos despidieron al uno que se fue. Y he aquí que mientras los tres jóvenes saludaban desde el balcón al cuarto protegido de Vishnú, la ciega daba con una tijera repetidos golpes sobre sus brazos, su pecho y su cabeza. Fue entonces que uno de los brahmanes dijo: “—Esa ciega me recuerda a la mujer de Zola". Fue entonces también que el cuarto brahmán —haciendo sus preces en la cama— tuvo el presentimiento de que uno de los tres brahmanes se caía del balcón. Pero fue la ciega la víctima expiatoria, según lo había predicho el astrólogo. Y fue de esta manera que, para aplacar la cólera de Vishnú, así sucedió. 

Esta leyenda índica está basada en el episodio de la madrugada del 8 al 9, en la cual tres jóvenes brahmanes encontraron a una ciega que bajaba la escalera. 


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Publicado el 17 de octubre de 2026 por Brian.

El Caballito De Palo

Horacio Quiroga


Poema


Había una vez un caballito de palo —y con él jugaba una niñita que era hija de un rey.

Era tan bueno que seguía por todas partes a la niña, arrastrándose sobre sus patitas.

Un día que la niña lo acariciaba sobre las faldas, recibió muchos juguetes nuevos; y al levantarse para cogerlos, dejó caer al caballito. La niña, llena de alegría, corría con sus juguetes y el pobre caballito, con sus patitas rotas, hacía esfuerzos para levantarse y seguirla.

Pero la niña, llena de contento con sus juguetes nuevos, no jugaba con el pobre caballito.

Al otro día los criados lo enterraron sin lápida alguna, detrás del jardín.


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Publicado el 17 de octubre de 2026 por Brian.