Un Caso de Visión a Distancia
Horacio Quiroga
Cuento
El señor Lisle tenía en su casa, como inquilino ─a título puramente caritativo y gratuito─, a un ex maestro de escuela, llamado Lorgeril, empleado entonces en los trabajos del arsenal de Tolón, sección entrega de combustible.
Este señor tuvo un día la idea de festejar a una señorita que vivía en Hyeres, a cuatro o cinco leguas de Tolón, y pidió permiso para ir a hablarla y, en caso de entenderse, fijar ya las condiciones de su boda.
El señor de Lisle, después de la partida de Lorgeril, tuvo la idea original de conocer por medio de su sirvienta, la joven Teresa, a quien durmió hipnóticamente, lo que Lorgeril haría durante su viaje y cuál sería el resultado de su tentativa matrimonial.
Hay que advertir que, si bien de Lisle conocía la ciudad de Hyeres, ignoraba en absoluto la calle y la casa donde vivía la pretendida de Lorgeril, y en cuanto a Teresa, ni conocía Hyeres ni el camino que había que tomar para llegar allí.
Una vez dormida y en estado de visión, el señor de Lisle le dijo:
─Quiero que vaya usted a Hyeres.
─Señor ─respondió Teresa─, no sé cómo... No conozco el camino.
─Quiero que vaya ─repitió Lisle─. Búsquelo... ¿Lo encontró?
─Sí, señor.
─Bueno; siga por él.
─Camino, pero está lejos, muy lejos y me falta mucho para llegar.
─¿Llegó ya?
─Sí, señor. Veo sitio en donde hay muchas palmeras.
─Ahora busque la casa en donde se halla Lorgeril.
─No sé dónde está, señor.
─Búsquela bien.
─Ya veo la calle... Hace cuesta y es necesario subir.
─¿Ha llegado?
─Sí, señor; estoy a la puerta de la casa, pero no me atrevo a entrar.
─Quiero que entre usted, obedezca.
─Antes de llegar a la habitación hay muchas escaleras.
─Suba y llame para que le abran.
Dominio público
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Publicado el 14 de febrero de 2026 por Edu Robsy.

