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editor: Edu Robsy etiqueta: Cuentos


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Repisas

José de la Cuadra


Cuentos, colección


Glosa del título

Buena parte —la mejor, acaso,— de, mi infancia dorada, se la comió el tiempo mientras habitaba yo en un ruinoso caserón porteño de ésos que virtualmente, ha desplazado ya la construcción moderna de hormigón o de cemento armado.

Por las grandes chazas, constantemente abiertas, se metía en vaharadas el olor saboroso del cacao “Guayaquil”, que se secaba al sol en las aceras. Y quedábase flotando el aroma, suspendido en nubes invisibles, por los grandes cuartos solemnes, amplios como naves de iglesia, que opacaban la luz al robarle fulgencias con lo ennegrecido —pátina de siglos— de sus tablas sin pintar.

Unico adorno de alguna de esas estancias, era un armario enorme, de madera incorruptible, —mueble colonial sin duda, que más parecía obra de alarife que joya de ebanistería y en el cual se enloquecía un estilo retorcido, vehemente, presumido y ostentoso, con algo de falsa pompa, como el churrigueresco o como el manuelino.

Cerrado estaba el armario. Contra su chapa, de complicado juego, se estrellaron mi inventiva y mi tenacidad de muchacho que creía a pié juntillas que en él se escondía la fiesta de las Mil y una Noches, los tesoros de Bagdad y de Basora...

Di a la postre con la llave, pedazo de hierro tomado de orín. Abrí el mueble. Nada. Nada contenía. En sus cuatro repisas, que semejaban sarcófagos destapados, dormían, un poco de silencio secular y un poco de blanda paz antigua e ilustre. Nada...

Miré mis manos. El orín de la llave había dejado en ellas manchas que ocurriérase de sangre. Evoqué medroso el cuento de Barba Azul. Pero, no; el agua modesta del lavabo fué para las manchas de mis manos violadoras, agua lustral que limpió y purificó.


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Dominio público
109 págs. / 3 horas, 12 minutos / 1.659 visitas.

Publicado el 25 de diciembre de 2021 por Edu Robsy.

Nuevos Cuentos de Pago Chico

Roberto Payró


Cuentos, Colección


El fantasma

El fantasma Las apariciones sobrenaturales de que era víctima Jesusa Ponec, traían revuelto al pueblo desde semanas atrás. Misia Jesusa las había revelado bajo sello de secreto inviolable a sus íntimas amigas: misia Cenobia, la empingorotado y tremebunda esposa del concejal Bermúdez, y misia Gertrudis Gómez, la espigadora presidenta de las Damas de Beneficencia. Tula y Cenobia las comunicaron, naturalmente, bajo el mismo sello inviolable, a sus confidentas, quienes, a su vez... Total, que todo el mundo lo sabía.

Los fantasmas suelen deambular preferentemente en las noches de invierno, cuando los vecinos se quedan en sus casas, pero a la sazón era verano, un verano de plomo derretido que mantenía en fusión el fuelle del viento norte. Así, los que se encerraban «por si acaso» desde que corrió la noticia, sudaban la gota gorda.

Tula y Cenobia escucharon, haciéndose cruces y temblando como azogadas, las primeras confidencias de Jesusa, aunque Cenobia Bermúdez fuera hembra de pelo en pecho y capaz de zurrarle la badana (como lo probó varias veces) no sólo a su esposo, sino al más pintado, y aunque Tula no tuviese temor de Dios, según decían las malas lenguas refiriéndose a cómo administraba la sociedad. Hicieron que llenase su casa de palma y boj del Domingo de Ramos, que la rociara con agua bendita, que pintara cruces en el suelo delante de las puertas, que encendiese velas de la Candelaria, que hiciera sahumerios de incienso... Y como el fantasma —que era el ánima de su marido Nemesio Ponce, comisario de Tablada— siguió apareciéndose a misia Jesusa, la aconsejaron que acudiese en confesión al cura Papagna, pues aunque éste fuera un «carcamán sin conciencia», era el único que tenía corona para conjurar al Malo y ahuyentarlo con sus «sorcismos».


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Dominio público
42 págs. / 1 hora, 14 minutos / 185 visitas.

Publicado el 2 de mayo de 2019 por Edu Robsy.

Cuentos Escogidos

Silverio Lanza


Cuentos, colección


Advertencia

Agotadas las varias ediciones de El año triste, Cuentecitos sin importancia, Cuentos políticos y Cuentos para mis amigos, y no conviniéndome hacer nuevas ediciones, porque tengo mucho original inédito, formo este tomo con cuentos de las colecciones dichas, con algunos que no se han publicado y con otros de las colecciones ¡Pestes!, Cuentos de locos, Los grandes señores, Cuentos económicos y Leyendas del timo.

Quisiera acertar en ello.


El editor,

J. B. A.

Nota preliminar

Algunas personas nos han dicho de varias maneras, y con sana intención, que les agradecemos, lo siguiente: Si continúan ustedes indisponiéndose con los críticos, no citaran sus obras de ustedes, y éstas no se venderán.

La cuestión es de transcendencia grave, y merece que de ella opinemos; pero de ningún modo porque se refiera á nosotros, pues las personas que nos conocen saben que en nuestros libritos, llenos, al parecer, de un subjetivismo extravagante, no hay absolutamente nada de subjetivismo cierto.

Y como la cuestión tiene carácter moral y carácter económico, hablaremos de ella separadamente.


El autor. El editor.

Opinión del autor.

En un libro mío, que no cito, porque la cita no parezca auto-bombo, digo: Si desea usted censurarme, convénzame de que es superior á mí en cultura, y yo me someteré gustosísimo á su autoridad de usted.

He rechazado la crítica grosera que todavía tiene inocentes que la paguen, que la teman y que la escuchen.

La crítica grosera es una procacidad ó es una cobardía.

Es una procacidad, si el crítico porque no le agrado un libro insulta al autor y le provoca á duelo, contando con la inocencia de unos padrinos que, si estiman su honor propio, no deben consentir practicas caballerescas á madrugadores presidiables.


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Dominio público
102 págs. / 2 horas, 59 minutos / 207 visitas.

Publicado el 29 de diciembre de 2021 por Edu Robsy.

Cuentos

Isidoro Fernández Florez


Cuentos, colección


Prólogo

Nació Fernanflor periodista, y de él nacieron la viveza, la gracia y brevedad de las formas literarias aplicadas al periódico.

Antes que él, otros corrigieron la estructura mazacote del articulo político, poniendo un poco de amenidad en aquellos grandes pellejos que insuflaban los redactores de la Prensa rudamente sectaria y camorrista de las generaciones que precedieron á la nuestra. Ya estaban en evidente descrédito las parrafadas declamatorias y el estilo parlamentario, con las hinchadas amplificaciones y el Datismo que hicieron las delicias del lector de antaño, el cual era casi siempre del partido, pues el lector neutro apenas existía. Pero la reforma permaneció circunscrita á las partes nobles del periódico, ocupadas por la política, mientras que en la zona interior, donde solían tener cabida los esparcimientos literarios, las columnas se fabricaban con argamasa de odas ó cantos épicos, y con las apelmazadas revistas ó crónicas semanales de teatros ó de costumbres. En esto fué donde puso su mana reformadora Fernanflor, desbrozando lo retórico para dejar más espacio á lo espiritual, y acomodando las dimensiones á la limitada paciencia de un público que cada día tomaba mayor gusto á la multiplicidad de las lecturas y á la intensidad de las impresiones.


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Dominio público
136 págs. / 3 horas, 59 minutos / 295 visitas.

Publicado el 20 de febrero de 2022 por Edu Robsy.

Cuentos y Prosas Breves

José Asunción Silva


Cuentos, colección


La protesta de la musa

En el cuarto sencillo y triste, cerca de la mesa cubierta de hojas escritas, la sien apoyada en la mano, la mirada fija en las páginas frescas, el poeta satírico leía su libro, el libro en que había trabajado por meses enteros. La oscuridad del aposento se iluminó de una luz diáfana de madrugada de mayo; flotaron en el aire olores de primavera, y la Musa, sonriente, blanca y grácil, surgió y se apoyó en la mesa tosca, y paseó los ojos claros, en que se reflejaba la inmensidad de los cielos, por sobre las hojas recién impresas del libro abierto.

—¿Qué has escrito? —le dijo.

El poeta calló silencioso, trató de evitar aquella mirada, que ya no se fijaba en las hojas del libro, sino en sus ojos fatigados y turbios...

—Yo he hecho —contestó, y la voz le temblaba como la de un niño asustado y sorprendido—, he hecho un libro de sátiras, un libro de burlas en que he mostrado las vilezas y los errores, las miserias y las debilidades, las faltas y los vicios de los hombres. Tú no estabas aquí... No he sentido tu voz al escribirlos, y me han inspirado el Genio del odio y el Genio del ridículo, y ambos me han dado flechas que me he divertido en clavar en las almas y en los cuerpos, y es divertido... Musa, tú eres seria y no comprendes estas diversiones; tú nunca te ríes; mira: la flechas al clavarse herían, y los heridos hacían muecas risibles y contracciones dolorosas; he desnudado las almas y las he exhibido en su fealdad, he mostrado los ridículos ocultos, he abierto las heridas cerradas; esas monedas que ves sobre la mesa, esos escudos brillantes son el fruto de mi trabajo, y me he reído al hacer reír a los hombres, al ver que los hombres se ríen los unos de los otros. Musa, ríe conmigo... La vida es alegre...

Y el poeta satírico se reía al decir esas frases, a tiempo que una tristeza grave contraía los labios rosados y velaba los ojos profundos de la Musa.


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Dominio público
18 págs. / 31 minutos / 166 visitas.

Publicado el 24 de enero de 2023 por Edu Robsy.

Lunes Antes del Alba...

Ramón María Tenreiro


Cuentos, colección


Lunes antes del alba...

A Azorín


“Lunes antes del alba comencé mi camino.”

—Arcipreste de Hita.


Claro y de noble color rayaba el sol por el transparente cielo azul de la mañana. Las gayas aves, calandrias y ruiseñores, lo recibían con cantos placenteros; a su luz, los árboles frutales aparecían cubiertos de flores blancas y grana y de hojuelas tiernas; abríanse rosas bermejas en las huertas y doradas margaritas en los prados, y, movidos del fresco y suave viento, crecían en los pegujares los tallos nuevos de trigo y de centeno.

En una charca, ribera de Henares, las cantaderas ranas, bien solteras, croaban y jugaban. Paso a paso llegóse allí un escolar, que holgaba señero por los campos llenos de flor.

—¿Con que esas vanas voces son para demandarle rey a don Júpiter? —exclamó con risa, al recordar un ejemplo de su Isopete.

Y lanzando con mano ágil un redondo guijarro que, al caer en medio de la laguna, alzó violentos surtidores de agua y cieno y sembró medroso silencio entre las ranas, prosiguió diciendo:

—Tomad, tomad rey que os castigue, bausanas parladeras, y dejadme oír el canto de las chicas aves.

Arredróse de la charca el escolar y continuó su solitario paseo, orillas del río, bajo los sauces lozanos. Al caminar enhiesto, declamaba un pasaje de poesía latina, con voz tumbal y solemne, golpeando los aires con una cañavera a compás del verso:


Unica spes vite nostre, Venus inclita, salve,
Que facis imperio cuneta subiré tuo,
¡Quam timet alta Ducum servitque potentia Regum!
Supplicibus votis, tu pía, parce meis...


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Dominio público
91 págs. / 2 horas, 40 minutos / 45 visitas.

Publicado el 17 de diciembre de 2023 por Edu Robsy.

Relatos Varios de los Años 30

Felisberto Hernández


Cuentos, colección


Danza española

Yo tendré un puño negro.
Yo seré fino, acerado y terrible.
Yo seré un puñal español.
Tú danzarás lentamente.
Tú llevarás las manos en las caderas.
Tú me llevarás entre los dientes.
Tú me apretarás en tu mano nerviosa.
Tú me guardarás en tu pecho caliente.
Tú amarás mucho a tu extraño amigo.
Yo recibiré en mi filo el fluido de tus nervios.
Yo lo acumularé todo en mi puño negro.
Yo soltaré de mí, corrientes de presagio.
Yo tendré un puño negro.
Yo seré fino, acerado y terrible.
Yo seré un puñal español.

Poema de un próximo libro (1)

He ido a la memoria a juntar hechos
Alrededor de los hechos han crecido pensamientos.
Esos pensamientos tienen muchas palabras.
Son pocos los que he podido arrancar.
Aquí se encontrarán.
Hace poco tiempo la vida se me detuvo en una mujer.
Tiene una manera de ser rubia: es rubia nada más que como ella.
Tiene ojos azules: pero son de un nuevo azul.
Yo no quería detenerme: pero acortaba los pasos.
Yo alargaba los pasos: pero tardaba mucho en darlos.
Yo miraba el suelo firme y me dirigía hacia otro lado:
El camino tenía una curva muy disimulada y yo volvía hacia ella.
Un día ella caminaba a mi lado.
El sol le daba de frente.
Para poder mirarse hacía una gran guiñada.
El otro ojo muy abierto parecía haber visto
la alegría.
Esta historia la quiero mucho.
Más bien volveré a la memoria y arrancaré
los hechos.

Hoy he vuelto a la memoria,
No he podido arrancar ningún hecho.
Junto a ellos ha crecido mucha otra cosa.
Aquí no se encontró.

Ella tiene un sombrerito negro.
Sus alas son muy angostas.
Debajo de él acomoda sus cabellos.
Parece un nido dado vuelta.

La vida es maravillosa
Hoy nos envolvió de otra manera
Nos llevó por otros lugares.
Plantemos nuevos hechos.


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Dominio público
22 págs. / 38 minutos / 62 visitas.

Publicado el 12 de febrero de 2025 por Edu Robsy.

Tipos y Paisajes

José María de Pereda


Cuentos, Colección


Prólogo, advertencia, preludio... o lo que ustedes quieran

El asunto es que algunos de mis paisanos, muy pocos, afortunadamente, han creído hallar en más de una página de mis Escenas montañesas motivo suficiente para que se sobrexcite y alarme su amor patrio; y que yo, que me guardaría muy bien de rebelarme contra el fallo del más incompetente crítico, a quien se le antojase apreciar aún en menos de lo poco que vale mi chirumen, como buen montañés, amante fervorosísimo de mi bella patria, no puedo, ni debo... ni quiero prescindir de oponer algunos reparos a los escrúpulos patrióticos de los mencionados señores, antes de darles a conocer esta segunda serie de Escenas, en las cuales, juzgándolas con el criterio con que juzgaron a las primeras, han de hallar nuevas causas de resentimiento contra mi pluma, y, por consiguiente, contra la intención que la ha guiado.

El cargo que se me hace (y, por cierto, entre piropos que siento no merecer) es la friolera de haber agraviado a la Montaña, presentando a la faz del mundo muchos de sus achaques peculiares, y hasta en son de burla algunos; es decir, con delectación pecaminosa.

Confieso que no ha podido hacérseme una imputación más cruel, ni más injusta, ni que más me lastime. Cruel, porque lo fuera, aun siendo muy notoria la perversidad del alma de un hijo, acusarle de ser capaz de hallar deleite en burlarse de su propia madre; injusta, por lo que vamos a ver.

De dos maneras puede representarse a los hombres: como son, o como deben ser. Para lo primero, basta el retratista; para lo segundo, se necesita el pintor de genio, de inspiración creadora. Concedo sin esfuerzo que el mérito de éste es superior, en absoluto, al de aquél; pero que, tratándose de dar a conocer a un individuo, haya de representársele como debe ser y no como es, no lo concedo aunque me aspen.


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Dominio público
319 págs. / 9 horas, 19 minutos / 246 visitas.

Publicado el 27 de octubre de 2018 por Edu Robsy.

Cuentos de Poeta

Rufino Blanco Fombona


Cuentos, Colección


Carta a Fabio Fiallo

Maracaibo: abril de 1900.

Señor Fabio Fiallo.

Santo Domingo.

Mi querido poeta.

Un día ráfagas de adversidad me llevaron á esa noble patria tuya. Bajaba del Norte, quizás un poco enamorado. Triste, de la tristeza generosa de los amantes y de los proscritos; llena todavía mi alma con la suave música de suaves palabras de amor; en los oídos el eco lastimoso de la patria, atormentada, puesta en cruz; enfermo del alma y del cuerpo, llegué en busca del piadoso peñón antillano, donde poder enterrar íntimas pesadumbres, la vista en el horizonte, hacia la patria imposible y amada.

Entonces fue cuando me abriste, oh poeta, las puertas de tu hogar y de tu corazón.

Y después, á la hora en que un falso patriotismo, vidrioso é impertinente, lapidaba mi nombre; á la hora en que tantos apedreaban con censuras y protestas al gobierno liberal, por el hecho de haberme honrado más allá de todos mis anhelos, galardonando quizás mi amor á Santo Domingo, fue tu pluma viril, tu pluma de diarista y de poeta, la que yo vi indignarse y coronar de rosas mi nombre.

Mi corazón es tuyo, poeta.

Acóje esos pobrecitos Cuentos que se me han salido toscamente de la pluma. Yo los viví casi todos; ó los he cojido al vuelo, mirando sufrir á los demás hombres.

Historia de un dolor, es una historia de veras. Aquel hombre que agoniza es mi padre. Yo vivía en Holanda en 1896 y al rescoldo de mis recuerdos de hogar, escribí, y entonces publiqué, si bien algo variada, esa página íntima.

Juanito, ya tú lo conoces, me valió un laurel. ¡Pobre Juanito! Carta de amor no es literatura. Cuanto á Molinos de maíz, baste decirte que mi padre fue propietario de tahona, en una poblacioncita de Venezuela, y te juro no ser mi pobre padre, el Redil de mi cuento.


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Dominio público
66 págs. / 1 hora, 55 minutos / 335 visitas.

Publicado el 1 de diciembre de 2019 por Edu Robsy.

Los Espectros (novelas breves)

Leónidas Andréiev


Cuentos, Colección


Los espectros

I

Cuando ya no cupo duda de que Egor Timofeievich Pomerantzev, el subjefe de la oficina de Administración local, había perdido definitivamente la razón, se hizo en su favor una colecta, que produjo una suma bastante importante, y se le recluyó en una clínica psiquiátrica privada.

Aunque no tenía aún derecho al retiro, se le concedió, en atención a sus veinticinco años de servicios irreprochables y a su enfermedad. Gracias a esto, tenía con que pagar su estancia en la clínica hasta su muerte: no había la menor esperanza de curarle.

Al comienzo de la enfermedad de Pomerantzev su mujer, de quien se había separado hacía quince años, pretendió tener derecho a su pensión; para conseguirla, hasta hizo que un abogado litigara en su nombre; pero perdió la causa, y el dinero quedó a la disposición del enfermo.

La clínica se hallaba fuera de la ciudad. Al lado del camino, su aspecto exterior era el de una simple casa de campo, construida a la entrada de un bosquecillo. Como en la mayoría de las casas de campo, su segundo un bosquecillo. Como en la mayoría de las casas de campo, su segundo piso era mucho más pequeño que el primero. El tejado era muy alto, y tenía la forma de un hacha invertida. Los días de fiesta, para alegrar a los enfermos, se izaba en él una bandera nacional.


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Dominio público
131 págs. / 3 horas, 49 minutos / 198 visitas.

Publicado el 8 de noviembre de 2020 por Edu Robsy.

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