Textos más populares esta semana publicados por Edu Robsy etiquetados como Poesía | pág. 8

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editor: Edu Robsy etiqueta: Poesía


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Eneida

Virgilio


Poesía, Poema épico, Clásico


LIBRO I

Canto las armas y a ese hombre que de las costas de Troya
llegó el primero a Italia prófugo por el hado y a las playas
lavinias, sacudido por mar y por tierra por la violencia
de los dioses a causa de la ira obstinada de la cruel Juno,
tras mucho sufrir también en la guerra, hasta que fundó la ciudad
y trajo sus dioses al Lacio; de ahí el pueblo latino
y los padres albanos y de la alta Roma las murallas.
Cuéntame, Musa, las causas; ofendido qué numen
o dolida por qué la reina de los dioses a sufrir tantas penas
empujó a un hombre de insigne piedad, a hacer frente
a tanta fatiga. ¿Tan grande es la ira del corazón de los dioses?
Hubo una antigua ciudad que habitaron colonos de Tiro,
Cartago, frente a Italia y lejos de las bocas
del Tiber, rica en recursos yviolenta de afición a la guerra;
de ella se dice que Juno la cuidó por encima de todas las tierras,
más incluso que a Samos. Aquí estuvieron sus armas,
aquí su carro; que ella sea la reina de los pueblos,
si los hados consienten, la diosa pretende e intenta.
Pero había oído que venía una rama de la sangre troyana
que un día habría de destruir las fortalezas tirias;
para ruina de Libia vendría un pueblo poderoso
y orgulloso en la guerra; así lo hilaban las Parcas.
Eso temiendo y recordando la hija de Saturno otra guerra
que ante Troya emprendiera en favor de su Argos querida,
que aún no habían salido de su corazón las causas del enojo
ni el agudo dolor; en el fondo de su alma
clavado sigue el juicio de Paris y la ofensa de despreciar
su belleza y el odiado pueblo y los honores a Ganimedes raptado.
Más y más encendida por todo esto, agitaba a los de Troya
por todo el mar, resto de los dánaos y del cruel Aquiles,
y los retenía lejos del Lacio. Sacudidos por los hados
vagaban ya muchos años dando vueltas a todos los mares.


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309 págs. / 9 horas, 2 minutos / 664 visitas.

Publicado el 15 de junio de 2016 por Edu Robsy.

Metamorfosis

Ovidio


Poesía


LIBRO I

Prologo

Mi espíritu me induce a relatar cambios de forma de unos cuerpos en otros nuevos; dioses, inspirad mis comienzos (puesto que también vosotros los cambiasteis) y llevad mi poema sin interrupción desde el origen del mundo hasta mi época.

Origen del mundo

Antes de que existiesen el mar y la tierra, y el cielo que todo lo cubre, la faz de la naturaleza era uniforme en todo el universo; llamaban a esto caos, una masa sin forma y sin elaborar, nada más que un peso inerte y un montón de simientes discordantes de elementos no bien ensamblados. Ningún Titán proporcionaba aún luz al mundo, ni Febe, al crecer, rehacía sus cuernos, ni la Tierra estaba suspendida en el aire que la rodea, equilibrada por su propio peso, ni Anfítrite había extendido sus brazos en torno a las extensas orillas de la tierra' Y aunque existía la tierra, y el mar, y el aire, la tierra no era firme, en el mar no se podía nadar, el aire era opaco: ninguno tenía una forma permanente, los elementos se oponían entre sí, porque en un mismo cuerpo lo frío luchaba con lo cálido, lo húmedo con lo seco, lo blando con lo duro, lo pesado con lo ingrávido.

Ordenación del caos

Un dios, junto con una naturaleza mejor, dirimió este litigio: separó del cielo la tierra, y de la tierra las aguas, y aparto el cielo transparente del aire denso. Una vez que hubo desarrollado estos elementos y los hubo liberado del montón informe, ligó en paz y concordia lo que estaba disociado. Entonces resplandeció la masa ígnea e ingrávida de la bóveda celeste, y ocupó su lugar en lo más alto. Lo más cercano a ella por situación y por ligereza es el aire; al ser más densa que ellos, la tierra arrastró los elementos de mayor tamaño y se hundió por su propio peso; el líquido, al desbordarse, ocupó el exterior y rodeó el orbe compacto.


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271 págs. / 7 horas, 54 minutos / 591 visitas.

Publicado el 21 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

Del Camino

Antonio Machado


Poesía


I. Preludio

Mientras la sombra pasa de un santo amor, hoy quiero
poner un dulce salmo sobre mi viejo atril.
Acordaré las notas del órgano severo
al suspirar fragante del pífano de abril.

Madurarán su aroma las pomas otoñales,
la mirra y el incienso salmodiarán su olor;
exhalarán su fresco perfume los rosales,
bajo la paz en sombra del tibio huerto en flor.

Al grave acorde lento de música y aroma,
la sola y vieja y noble razón de mi rezar
levantará su vuelo suave de paloma
y la palabra blanca se elevará al altar.

II

Daba el reloj las doce... y eran doce
golpes de azada en tierra...
...¡Mi hora!—grité—... El silencio
me respondió:—No temas;
tú no verás caer la última gota
que en la clepsidra tiembla.

Dormirás muchas horas todavía
sobre la orilla vieja,
y encontrarás una mañana pura
amarrada tu barca a otra ribera.

III

Sobre la tierra amarga,
caminos tiene el sueño
laberínticos, sendas tortuosas,
parques en flor y en sombra y en silencio;

criptas hondas, escalas sobre estrellas;
retablos de esperanzas y recuerdos.
Figurillas que pasan y sonríen
—juguetes melancólicos de viejo—;

imágenes amigas,
a la vuelta florida del sendero,
y quimeras rosadas
que hacen camino... lejos...

IV

En la desnuda tierra del camino
la hora florida brota,
espino solitario,
del valle humilde en la revuelta umbrosa.

El salmo verdadero
de tenue voz hoy toma
al corazón, y al labio,
la palabra quebrada y temblorosa.

Mis viejos mares duermen; se apagaron
sus espumas sonoras
sobre la playa estéril. La tormenta
camina lejos en la nube torva.

Vuelve la paz al cielo;
la brisa tutelar esparce aromas
otra vez sobre el campo, y aparece,
en la bendita soledad, tu sombra.


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4 págs. / 7 minutos / 412 visitas.

Publicado el 17 de septiembre de 2022 por Edu Robsy.

Rosario de Sonetos Líricos

Miguel de Unamuno


Poesía


Breve e amplissimo carme…
fosti d'arcan dolori arcan richiamo.

Carducci. Rime nuove. Al soneto.
 


The great object of fhe Sonnet seems to be, to express in musical numbers and as it were with individed breath, some occasional thought or personal feeling «some fee-grief due to the poet's breast». It is a sigh uttered from the fulness of the heart, an involuntary aspiration born and diying in the same moment.

W. Hazlitt. Table Talk. On Milton's sonnets.

Los sonetos de Bilbao

I. Ofertorio

A mi querido amigo Pedro Eguillor.


No de Apenino en la riente falda,
de Archanda nuestra la que alegra el boche
recojí este verano á troche y moche
frescas rosas en campo de esmeralda.


Como piadoso el sol ahí no escalda
los montes otorgóme este derroche
de sonetos; los cierro con el broche
de este ofertorio y te los doy, guirnalda.


Van á la del Nervión desde la orilla
esta del Tormes; á esa mi Vizcaya
llevando soledades de Castilla.


No con arado, los saqué con laya;
guárdamelos en tu abrigada cilla
por si algún día en mí la fé desmaya.

II. Puesta de sol

¿Sabéis cuál es el más fiero tormento?
Es el de un orador volverse mudo;
el de un pintor, supremo en el desnudo,
temblón de mano; perder el talento


ante los necios, y es en el momento
en que el combate trábase más rudo,
solo hallarse sin lanza y sin escudo,
llenando al enemigo de contento.


Verse envuelto en las nubes del ocaso
en que al fin nuestro sol desaparece
es peor que morir. Terrible paso


sentir que nuestra mente desfallece!
Nuestro pecado es tan horrendo acaso
que asi el martirio de Luzbel merece?


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45 págs. / 1 hora, 20 minutos / 393 visitas.

Publicado el 29 de marzo de 2020 por Edu Robsy.

Canciones y Coplas

Antonio Machado


Poesía


I

Abril florecía
frente a mi ventana.
Entre los jazmines
y las rosas blancas
de un balcón florido,
vi las dos hermanas. La menor cosía,
la mayor hilaba...
Entre los jazmines
y las rosas blancas,
la más pequeñita,
risueña y rosada
—su aguja en el aire—
miró a mi ventana.

La mayor seguía,
silenciosa y pálida,
el huso en su rueca,
que el lino enroscaba,
abril florecía
frente a mi ventana.

Una clara tarde
la mayor lloraba,
entre los jazmines
y las rosas blancas,
y ante el blanco lino
que en su rueca hilaba.
—¿Qué tienes—le dije—
silenciosa, pálida?
Señaló el vestido
que empezó la hermana.
En la negra túnica
la aguja brillaba;
sobre el blanco velo,
el dedal de plata.
Señaló a la tarde
de abril que soñaba
mientras que se oía
tañer de campanas.
Y en la clara tarde
me enseñó sus lágrimas...
Abril florecía
frente a mi ventana.

Fué otro abril alegre
y otra tarde plácida.
El balcón florido
solitario estaba...
Ni la pequeñita
risueña y rosada,
ni la hermana triste
silenciosa y pálida,
ni la negra túnica,
ni la toca blanca...
Tan sólo en el huso
el lino giraba
por mano invisible,
y en la oscura sala
la luna del limpio espejo brillaba...
Entre los jazmines
y las rosas blancas
del balcón florido,
me miré en la clara
luna del espejo
que lejos soñaba...
Abril florecía
frente a mi ventana.

II. De la vida

(Coplas elegíacas)


¡Ay del que llega sediento
a ver el agua correr
y dice: la sed que siento
no me la calma el beber!

¡Ay de quien bebe y, saciada
la sed, desprecia la vida:
moneda al tahur prestada,
que sea al azar rendida!


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4 págs. / 7 minutos / 340 visitas.

Publicado el 17 de septiembre de 2022 por Edu Robsy.

Cantos

Giacomo Leopardi


Poesía, antología


Dos palabras

Con la mayor desconfianza y temiendo haber cometido más de una profanación sacrílega, presento á los escasos aficionados inteligentes de nuestro país, en un pequeño volumen, la traducción en verso castellano de diez cantos de Leopardi, cuya mayor parte he ido publicando en diversos periódicos.

La literatura castellana no es rica en traducciones de los grandes poetas extranjeros, pues la natural indolencia de nuestra raza repugna emprender una tarea tan ardua y escabrosa como generalmente mal apreciada. Créese por lo común que el traductor es un simple copista de bellezas agenas, y este error lamentable, oscureciendo injustamente los méritos del traductor, arredra y desanima á los que, con aptitudes para serlo, quizá recogieran en esa senda lauros que en vano pretenden alcanzar con producciones originales. De ahí que sea tan común el tropezar con traducciones en prosa de poetas extranjeros, verdaderas traiciones y calumnias del original, pues no cabe fidelidad alguna en traducir en prosa lo que ha sido pensado y escrito en verso. Rota por tan extraña manera la unión íntima del pensamiento y la forma que hay en toda verdadera obra de arte, deja ésta de ser una figura viva para convertirse en esqueleto. Pero, ¡qué hacer! la tarea queda así infinitamente facilitada, y luego la pereza, esa madre maldecida de tantas ideas frívolas y perniciosas, se encarga de hacer creer á los inocentes que las traducciones en prosa son más fieles, que conservan mejor el pensamiento, etc., etc.

Si todo el secreto del traductor estuviera en verter exactamente los pensamientos del original, su obra sería una obra muerta, y por lo tanto, esencialmente infiel. Pero la poesía no estriba precisamente en los pensamientos en sí, sino en la fuerza y calor con que están sentidos y pensados, y en la belleza artística con que exteriormente se les manifiesta.


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18 págs. / 32 minutos / 38 visitas.

Publicado el 31 de mayo de 2026 por Edu Robsy.

Épodas

Horacio


Poesía


I. A MECENAS

¿Irás en los bajeles liburnos, amigo Mecenas, entre las altas fortalezas de las naves, resuelto a afrontar todos los peligros del César? ¡Ah!, ¿qué será de mí, a quien la existencia parece tan grata mientras vives, como le sería insoportable con tu muerte? ¿Habré de obedecer y condenarme a una quietud que únicamente me agrada en tu compañía, o temes acaso que no pueda sobrellevar las fatigas de la guerra con el ánimo que conviene a los fuertes varones? Las soportaré y te seguiré con pecho animoso por las cumbres de los Alpes, del Cáucaso inhospitalario y las últimas comarcas de Occidente.

¿Me preguntas cómo yo tan débil y apocado he de ayudar tus esfuerzos con los míos? Acompañándote será menos mi temor, que siempre acobarda más a los ausentes, así el ave que cobija a sus tiernos polluelos recelosa del ataque de la serpiente, teme mucho más cuando los abandona, aunque su presencia no les sirva de auxilio.

Con el mayor gozo iría a esta y otras campañas sólo en la esperanza de complacerte, y no por aumentar las parejas de bueyes uncidas a mis arados relucientes, ni porque mis rebaños, al amenazar el estío, truequen los de Calabria por los pastos lucanos, ni para que mi granja se extienda hasta tocar las murallas de la elevada Túsculo. Bastante me ha enriquecido tu liberalidad a manos llenas. Jamás codiciaré tesoros que esconda en la tierra, como el avaro Cremes, o que disipe como un joven manirroto.

II. ALABANZA DE LA VIDA CAMPESTRE

Dichoso el que alejado de los negocios y libre de toda usura, como los primitivos mortales, trabaja los paternos campos con bueyes de su propiedad; ni le despierta en el campamento el aviso de la cruel trompeta, ni le intimidan las borrascas del iracundo mar, y evita por igual los pleitos del foro que los soberbios umbrales de los ciudadanos poderosos.


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Dominio público
15 págs. / 27 minutos / 374 visitas.

Publicado el 14 de agosto de 2020 por Edu Robsy.

Tu Nombre

Eduardo Robsy


Poesía


Ayer te vi venir, bajando la calle,
andando orgullosa, pies descalzos,
sonrisa triste y paso firme,
desnudo tu cuerpo, única verdad,
perseguida por una jauría de lobos,
los golpes y heridas recientes
sobre tu piel tan blanca, tan amada.

Me dijeron: no la mires, no es tuya,
y miré hacia otra parte, no quise ver.
No quise ver cómo te rodearon.
No miré cuando taparon tu cuerpo
con sucios trapos, para protegerte
decían ellos, de ti misma.
Ni cuando a golpes te dejaron tendida,
apenas sombra de ti misma, en el suelo,
y los más crueles de ellos, riendo,
te sujetaron con bozal y correa.

Los más atrevidos, cuerpos henchidos,
te humillaban, te mancillaban,
gritaban muy alto tu nombre,
diciéndose tus dueños, pero sin mirarte,
apartándose entre ellos a empellones,
reclamando tus despojos como botín.

Mis mayores recuerdan todavía un mundo
en el que tú no eras más que un sueño,
y cada día, para ellos, una pesadilla
de la que tardaron medio siglo en despertar.
Vertiendo su sangre conjuraron tu nombre,
y de su sacrificio naciste tú, pura luz.

Nosotros, hijos descastados, te repudiamos.
Tu desnudez desluce nuestros ricos ropajes,
culpamos a tu piel blanca de nuestras negras ideas
y cada palabra que proteges y nos ofende,
se convierte en un espinoso látigo
con el que golpearte hasta que callas.

Me cuentan que en otros barrios,
en otras calles no tan lejanas,
nunca han sabido de ti, o peor aún,
conociéndote, han fingido olvidarte.
A quien, en tu ausencia, menciona tu nombre,
le insultan, le golpean y le silencian.
Y quién así reprime, dice hacerlo en tu nombre.


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Creative Commons
1 pág. / 2 minutos / 276 visitas.

Publicado el 15 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

Poemas para Siempre

Arturo Robsy


Poesía


De mi canción nacen escuadras

Esta es una breve antología de romances sobre nuestros sentimientos de siempre cuando consideramos España, la Vida y la Muerte.

Falangistas

¿Quiénes son esos muchachos
que son soldados y estatuas,
que cuando los miro pienso
en la libertad de España?

¿Quienes son esos muchachos,
azules de cielo y agua,
que miran como no miran
no siquiera las estatuas?

Vienen de lejos y lejos
van volando con sus alas;
amigos del sol y el viento,
miran, sonríen y avanzan.
Hierro llevan en el gesto
y en la bandera una garra.

Algo que no es de este mundo,
algo que no usa palabras,
les empuja, les arrulla,
les ilusiona y les lava.
El agua de lluvia limpia,
el agua de lluvia clara,
les roza los pensamientos.
Y la luz de la mañana,
como un pájaro secreto,
anida en sus frentes altas.

¿Quiénes son esos soldados,
que son soldados y estatuas
y sonríen sin sonrisa
y aun sin palabras nos hablan?
No necesitan hablar;
no necesitan ya nada:
Son algo más que soldados:
Son la semilla de España.

Escuadras

Como la mies que madura,
aguardando ya la siega,
se ponen en pie los hombres
de nuestra Falange eterna.

Como el árbol que se crece,
como el sol que se levanta
y como se hinchan las velas
marcharán mis camaradas.

Una voz corre los campos,
un viento azul que los rasga,
una bandera que grita,
una promesa que arrastra;
los hombres, al escucharla,
son semillas en el aire,
luces corriendo distancias,
manos que todo lo juntan,
gestos que a todos nos atan.

Como sonrisas perfectas
a la boca suben almas
y a los ojos ilusiones
y voces a las gargantas.


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Licencia limitada
13 págs. / 23 minutos / 118 visitas.

Publicado el 10 de julio de 2022 por Edu Robsy.

678910