Meditaciones
Marco Aurelio
Filosofía
Dominio público
153 págs. / 4 horas, 28 minutos / 344 visitas.
Publicado el 8 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Mostrando 11 a 20 de 30 textos encontrados.
Dominio público
153 págs. / 4 horas, 28 minutos / 344 visitas.
Publicado el 8 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Creative Commons
747 págs. / 21 horas, 47 minutos / 37 visitas.
Publicado el 18 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
el poema moldea significados
talla el centro
cincela uno o dos tópicos
vacila
se escucha el peso de un lápiz
el zigzag natural
la onda expansiva
de un río invisible
tersa sitios pretéritos
claros infiernos
y la magia apenas aparece
es un pájaro aturdido
apresado en el umbral del vuelo
no hay estilo de zanjar distancias
en la hondura de la hoja
ni vertiente que revele
la piel besada por la pluma húmeda
el lazo que lo une a otro universo
pequeño como un punto
imprescindible
un verso alterado por la prisa
de unirse
4 págs. / 7 minutos / 0 visitas.
Publicado el 2 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.
el poema moldea significados
talla el centro
cincela uno o dos tópicos
vacila
se escucha el peso de un lápiz
el zigzag natural
la onda expansiva
de un río invisible
tersa sitios pretéritos
claros infiernos
y la magia apenas aparece
es un pájaro aturdido
apresado en el umbral del vuelo
no hay estilo de zanjar distancias
en la hondura de la hoja
ni vertiente que revele
la piel besada por la pluma húmeda
el lazo que lo une a otro universo
pequeño como un punto
imprescindible
un verso alterado por la prisa
de unirse
al cauce de otra mirada
no hay forma ni adjetivo
ni cercano epíteto que salve
ni tipografía que imprima o sacie
el ligero caudal bajo los puentes
un manantial que ansiamos beber
tan próximo y puro
como un cielo
jirones
rato escaso de caricias
mano de cartas delebles
ya todo está escrito
mañana blanquearé los muros
restos del derrumbe
a doble tinta
rojo el cabello
entonces
me acostaré con cualquier palabra
por amor
un párrafo
salto
paréntesis
desafío mortal
en el suspenso de la cima
un equilibrio donde mirarme
en lucha con el trapecio
un abismo
donde callar
mi destino de acróbata
escribir
una forma de estar concebida
romper aguas
diluvio en el modo de no ser
y haber sido humano intento
lenguaje arrullado
Creative Commons
4 págs. / 7 minutos / 10 visitas.
Publicado el 2 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.
Por supuesto, había una Casa Grande en Allington. ¿De qué otro modo podría haber existido una Casa Pequeña? Nuestra historia, como su nombre indica, tendrá sus vínculos más estrechos con quienes vivían en el menos digno de ambos domicilios; pero también guardará relación con el más distinguido, y será conveniente que, en primera instancia, dedique unas palabras a la Casa Grande y a su propietario.
Los señores de Allington lo habían sido desde que se tiene noticia en Inglaterra de tales hacendados, al menos tal y como se conocen hoy. De padre a hijo, de tío a sobrino y, en una ocasión, de primo segundo a primo segundo, el cetro había descendido en la familia de los Dale; y los acres habían permanecido intactos, aumentando en valor y no disminuyendo en número, pese a no estar protegidos por ningún mayorazgo ni por una dosis asombrosa de prudencia o sabiduría. Las tierras de los Dale de Allington habían sido colindantes con la parroquia de Allington durante algunos siglos; y aunque, como he dicho, la estirpe de los señores no había poseído una discreción sobrehumana, y quizá no se había guiado en su paso por la vida por principios muy definidos, había habido en ellos tal adhesión a una ley sagrada que ni un solo acre de la propiedad se había separado jamás de las manos del señor de turno.
Dominio público
781 págs. / 22 horas, 47 minutos / 52 visitas.
Publicado el 2 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Obra original: The Doomed City – John R. Carling, 1910. En dominio público.
Edición: Traducción independiente realizada por Fernando Guzmán. (CC BY 4.0).
CAPÍTULO I
UNA BODA MISTERIOSA
La luz púrpura del atardecer había caído sobre la costa siria cuando Crispo, con paso rápido y oscilante, recorría la bien trazada calzada que conducía hacia el sur, a la majestuosa ciudad de Cesarea, capital romana de Judea.
Evidentemente amaba el ejercicio de caminar, pues, si lo hubiera deseado, podría haber cabalgado: a una distancia respetuosa lo seguía, conducido por un par de esclavos, su rheda de dos caballos, un carro de viaje de bronce esculpido, provisto de toldo de cuero y cortinajes de seda, que contenía el equipaje necesario (llamado con propiedad impedimenta por los romanos) que un hombre de gustos sencillos requeriría en un largo trayecto.
Crispo, de unos veinticinco años, tenía una figura poderosa y a la vez graciosa, ojos de un gris profundo, cabello rizado de tono bronceado y un rostro hermoso, tan nítido como si hubiera sido esculpido en mármol; un semblante cuya pureza de tez hablaba de pureza de vida —virtud rara en aquella época—; un rostro cuya mirada ardiente y aguda prometía que su dueño había nacido para alcanzar distinción, si es que no la había alcanzado ya. “Un romano antiguo”, se diría al verlo, pues aún se aferraba al uso de la majestuosa toga, que en el primer siglo estaba siendo rápidamente sustituida por la túnica griega; además, el anillo en su dedo no era de oro, sino de hierro, conforme a la antigua costumbre.
Creative Commons
324 págs. / 9 horas, 27 minutos / 45 visitas.
Publicado el 11 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
Creative Commons
12 págs. / 21 minutos / 97 visitas.
Publicado el 13 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
El pueblo de Blankville es uno de los más hermosos de ese valle del Hudson, famoso por su belleza. Se asienta sobre la falda de las colinas, mirando hacia el río, con sus iglesias de altas agujas, sus elegantes mansiones y sus calles sombreadas por olmos centenarios. En la época de la que hablo, yo era un joven abogado que apenas comenzaba a abrirse camino en el despacho del señor Burton, uno de los hombres más respetados de la región.
Nada parecía perturbar la paz de aquel lugar, hasta que ocurrió el evento que habría de cambiar nuestras vidas para siempre. El señor Burton no era solo mi mentor, sino también el padre de Eleanor, la joven a quien yo amaba con toda la devoción de mi primer romance. La vida se presentaba ante mí como un camino despejado, lleno de promesas y felicidad.
Recuerdo perfectamente aquella tarde de octubre. El aire era fresco y las hojas comenzaban a teñirse de rojo y oro. Nada en la atmósfera presagiaba la tragedia. Sin embargo, el destino ya había movido sus piezas. Henry Moreland, el prometido de la otra hija del señor Burton y un hombre querido por todos, debía llegar al pueblo tras un breve viaje de negocios. Pero Henry nunca llegó a la estación.
Su desaparición fue el primer eslabón de una cadena de horrores que dejaría a Blankville sumida en el miedo. Las búsquedas iniciales no dieron fruto, y lo que comenzó como una preocupación por un posible retraso, pronto se convirtió en una angustia sofocante. Fue entonces cuando el instinto de detective del señor Burton comenzó a despertar, presintiendo que no estábamos ante un simple accidente, sino ante algo mucho más oscuro y premeditado.
Dominio público
293 págs. / 8 horas, 33 minutos / 65 visitas.
Publicado el 5 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Aquella mañana Marcial y Camila salieron a pasear muy temprano. Marcial estaba sombrío, aunque hacía esfuerzos por ocultarlo, fingiendo reír hasta enseñar los dientes, pero con una risa estúpida que no tenía razón de ser. La mañana estaba azul, las flores frescas de rocío y el río echaba espuma como caballo cansado: todo motivo para sentir alegría. Pero en un hombre taciturno y enfermo como Marcial, eternamente dolorido del género humano y sin avenimiento con las ridiculeces del siglo, no cabía risa verdadera.
Marcial era por instinto un quijotesco fuera de época, exagerado en su moral, dispuesto a desfacer entuertos aunque arriesgara vida y hacienda. Ignoraba la existencia de Cervantes y de su ilustre manchego, pero hubiera sido trovador provenzal si el destino no lo hubiera hecho nacer en un pueblo de México y ser maromero por educación y necesidad. Su padre fue el ecuestre más notable de las compañías de funámbulos que recorrían la república; su madre, hábil acróbata de salón. Así que Marcial nació para el trapecio.
Camila, por su parte, era hija de una acróbata enferma de tisis, que murió pronto. La niña fue recogida por la familia de Marcial. Creció en el ambiente del circo, con libertad de acción y lenguaje atrevido, pero sin corromper su corazón. Sabía de la vida y presentía el amor, alegre y feliz, sin nervios ni preocupaciones.
Sentados bajo un mezquite junto al río, Marcial atrajo dulcemente a Camila y le dijo: —Camila, yo te amo. ¿Quieres ser mi esposa? ¿Quieres que nos casemos y no volvamos jamás al trapecio?
La muchacha creyó estar soñando. No subir más al horrible trapecio, tan alto y áspero… Pero recordó que esa misma noche debía trabajar sin red, en el trapecio volante y doble. No respondió, solo sonrió tristemente. —¿No me amas? —preguntó él.
Dominio público
1 pág. / 3 minutos / 24 visitas.
Publicado el 18 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Edición: Traducción y prefacio editorial por Fernando Guzmán, CC0. La presente edición se ofrece como contribución editorial abierta, libre de restricciones de uso.
Prefacio Editorial
En 1873, la escritora estadounidense Celia Thaxter publicó Among the Isles of Shoals, una obra que pronto se convirtió en su libro más reconocido. Nacida y criada en las pequeñas islas frente a la costa de Nueva Inglaterra, Thaxter convirtió sus recuerdos y observaciones en una crónica poética y entrañable de la vida isleña.
El texto, que había aparecido primero en la revista The Atlantic Monthly, fue recibido con entusiasmo por figuras de la talla de Charles Dickens, quien lo calificó de “admirable”, y por el periodista Horace Greeley, quien lo consideró “lo mejor en prosa que había leído en mucho tiempo”. Su éxito fue tal que se vendió en ediciones populares en estaciones de tren, convirtiéndose en un retrato cultural accesible para el público de la época.
Más que una guía o un tratado histórico, este libro es un canto a la naturaleza y a la vida sencilla: describe tormentas, naufragios, paisajes marinos y la cotidianidad de los pescadores con una sensibilidad poética que refleja la doble vocación de Thaxter como narradora y poeta. Sus páginas transmiten tanto la dureza como la belleza de habitar un espacio aislado, donde la naturaleza dicta el ritmo de la existencia.
Para el lector hispanohablante contemporáneo, Among the Isles of Shoals ofrece una ventana al siglo XIX norteamericano, a la vez que conserva un carácter atemporal. Es un testimonio de cómo la literatura puede convertir un rincón geográfico en un símbolo universal de resistencia, contemplación y pertenencia.
Dominio público
125 págs. / 3 horas, 40 minutos / 33 visitas.
Publicado el 12 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.