Meditaciones
Marco Aurelio
Filosofía
Dominio público
153 págs. / 4 horas, 28 minutos / 3.838 visitas.
Publicado el 8 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Mostrando 11 a 20 de 37 textos encontrados.
Dominio público
153 págs. / 4 horas, 28 minutos / 3.838 visitas.
Publicado el 8 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Era una amplia estancia, de techo alto y ricamente amueblada. Sus dos ventanas daban a un parque cuyos altos árboles se alzaban demasiado cerca de la casa. Un biombo apenas lograba aislar del resto de la habitación la cama, colocada en el centro, donde yacía una joven. Su cabello castaño, cuidadosamente trenzado y extendido sobre la almohada, formaba una especie de aureola alrededor de su cabeza. Su rostro, aunque contraído por el dolor, conservaba belleza; las cejas fruncidas dibujaban una línea recta. De sus labios finos y bien delineados escapaba, de vez en cuando, un gemido, y bajo la sábana que la cubría se adivinaba cómo su cuerpo se tensaba.
Junto a la cama permanecía un grupo de personas atentas: un anciano vestido de frac, con una condecoración prendida en la solapa; un hombre más joven, de expresión inteligente, con bata blanca; y dos enfermeras. En la hora en que toda mujer, herida en su cuerpo y en su pudor, tiene derecho a permanecer sola, varias personas rodeaban a aquella mujer que sufría. Pertenecía, en efecto, a una casta en la que ni el dolor ni la alegría podían mantenerse en secreto, y la emperatriz de Austria, Isabel, de apenas veinte años, estaba obligada a dar a luz en público.
Junto a una de las ventanas se encontraba un hombre bajo y rechoncho, de piernas cortas: Su Alteza Imperial y Real, el archiduque Raniero. Conversaba en voz baja con el consejero íntimo Carlos Fernando, conde de Buol-Schauenstein. Otros tres personajes, vestidos con uniforme, contemplaban en silencio el parque y sus avenidas rectas, ya cubiertas por las sombras del atardecer. Dos damas, sentadas en un rincón, cuchicheaban entre sí.
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169 págs. / 4 horas, 57 minutos / 19 visitas.
Publicado el 26 de julio de 2026 por Fernando Guzmán.
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747 págs. / 21 horas, 47 minutos / 49 visitas.
Publicado el 18 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
el poema moldea significados
talla el centro
cincela uno o dos tópicos
vacila
se escucha el peso de un lápiz
el zigzag natural
la onda expansiva
de un río invisible
tersa sitios pretéritos
claros infiernos
y la magia apenas aparece
es un pájaro aturdido
apresado en el umbral del vuelo
no hay estilo de zanjar distancias
en la hondura de la hoja
ni vertiente que revele
la piel besada por la pluma húmeda
el lazo que lo une a otro universo
pequeño como un punto
imprescindible
un verso alterado por la prisa
de unirse
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Publicado el 2 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.
el poema moldea significados
talla el centro
cincela uno o dos tópicos
vacila
se escucha el peso de un lápiz
el zigzag natural
la onda expansiva
de un río invisible
tersa sitios pretéritos
claros infiernos
y la magia apenas aparece
es un pájaro aturdido
apresado en el umbral del vuelo
no hay estilo de zanjar distancias
en la hondura de la hoja
ni vertiente que revele
la piel besada por la pluma húmeda
el lazo que lo une a otro universo
pequeño como un punto
imprescindible
un verso alterado por la prisa
de unirse
al cauce de otra mirada
no hay forma ni adjetivo
ni cercano epíteto que salve
ni tipografía que imprima o sacie
el ligero caudal bajo los puentes
un manantial que ansiamos beber
tan próximo y puro
como un cielo
jirones
rato escaso de caricias
mano de cartas delebles
ya todo está escrito
mañana blanquearé los muros
restos del derrumbe
a doble tinta
rojo el cabello
entonces
me acostaré con cualquier palabra
por amor
un párrafo
salto
paréntesis
desafío mortal
en el suspenso de la cima
un equilibrio donde mirarme
en lucha con el trapecio
un abismo
donde callar
mi destino de acróbata
escribir
una forma de estar concebida
romper aguas
diluvio en el modo de no ser
y haber sido humano intento
lenguaje arrullado
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4 págs. / 7 minutos / 44 visitas.
Publicado el 2 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.
Por supuesto, había una Casa Grande en Allington. ¿De qué otro modo podría haber existido una Casa Pequeña? Nuestra historia, como su nombre indica, tendrá sus vínculos más estrechos con quienes vivían en el menos digno de ambos domicilios; pero también guardará relación con el más distinguido, y será conveniente que, en primera instancia, dedique unas palabras a la Casa Grande y a su propietario.
Los señores de Allington lo habían sido desde que se tiene noticia en Inglaterra de tales hacendados, al menos tal y como se conocen hoy. De padre a hijo, de tío a sobrino y, en una ocasión, de primo segundo a primo segundo, el cetro había descendido en la familia de los Dale; y los acres habían permanecido intactos, aumentando en valor y no disminuyendo en número, pese a no estar protegidos por ningún mayorazgo ni por una dosis asombrosa de prudencia o sabiduría. Las tierras de los Dale de Allington habían sido colindantes con la parroquia de Allington durante algunos siglos; y aunque, como he dicho, la estirpe de los señores no había poseído una discreción sobrehumana, y quizá no se había guiado en su paso por la vida por principios muy definidos, había habido en ellos tal adhesión a una ley sagrada que ni un solo acre de la propiedad se había separado jamás de las manos del señor de turno.
Dominio público
781 págs. / 22 horas, 47 minutos / 79 visitas.
Publicado el 2 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Publicada en 1909, La muchacha del Limberlost surgió en una época en que gran parte de los humedales y bosques de Indiana, Estados Unidos, comenzaban a desaparecer debido al avance industrial y agrícola. Su autora, Gene Stratton-Porter, conocía profundamente aquellos paisajes porque pasó años explorándolos y estudiando su flora y fauna.
La novela refleja tanto la sensibilidad naturalista de comienzos del siglo XX como los cambios sociales de la época: la educación femenina, las diferencias de clase y la búsqueda de independencia personal. El Limberlost, inspirado en un pantano real de Indiana, terminó convirtiéndose en uno de los escenarios más recordados de la literatura estadounidense sobre la naturaleza.
En las bastas profundidades del Limberlost —un bosque pantanoso lleno de luz dorada, insectos raros y senderos ocultos— una joven llamada Elnora Comstock busca abrirse camino entre la pobreza, la soledad y el deseo de encontrar un lugar en el mundo. Mientras la naturaleza le enseña paciencia, fortaleza y belleza, Elnora descubre también los misterios del amor, el dolor y el crecimiento del alma.
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378 págs. / 11 horas, 2 minutos / 63 visitas.
Publicado el 7 de junio de 2026 por Fernando Guzmán.
La noche del 27 de mayo de 1925, la oficina de Gilderheim, Pascoe y Compañía, comerciantes de diamantes de Little Hatton Garden, no presentó nada fuera de lo común para el agente de policía que patrullaba la zona y que examinó la cerradura y probó la puerta en el curso ordinario de su deber. Hasta las nueve de la noche la oficina había estado ocupada por el señor Gilderheim y su principal empleado, y un oficial de paisano, cuya labor consistía en investigar sucesos inusuales, consideró que la luz encendida en la ventana del primer piso entraba dentro de sus atribuciones y subió para descubrir la razón de aquella presencia. El día 27 había caído en sábado, y era habitual que las oficinas de Hatton Garden quedaran vacías de empleados y propietarios a más tardar a las tres de la tarde.
El señor Gilderheim, un caballero afable, se sintió aliviado al descubrir que el golpe en la puerta que lo había hecho acudir, aferrando un revólver en el bolsillo por si ocurría algún accidente, no producía aventura más alarmante que una conversación con un oficial de policía a quien conocía. Explicó que aquel día había recibido un cargamento de diamantes procedente de una casa de Ámsterdam y que estaba clasificando las piedras antes de retirarse por la noche; y, tras algunas bromas sobre la tentación que sesenta mil libras en diamantes ofrecían al inescrupuloso “hijo de las tinieblas”, el oficial se marchó.
A las nueve cuarenta, el señor Gilderheim guardó las joyas en su gran caja fuerte, ante la cual ardía día y noche una lámpara eléctrica, y acompañado de su empleado abandonó el número 93 de Little Hatton Garden y caminó en dirección a Holborn.
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136 págs. / 3 horas, 59 minutos / 43 visitas.
Publicado el 30 de junio de 2026 por Fernando Guzmán.
Obra original: The Doomed City – John R. Carling, 1910. En dominio público.
Edición: Traducción independiente realizada por Fernando Guzmán. (CC BY 4.0).
CAPÍTULO I
UNA BODA MISTERIOSA
La luz púrpura del atardecer había caído sobre la costa siria cuando Crispo, con paso rápido y oscilante, recorría la bien trazada calzada que conducía hacia el sur, a la majestuosa ciudad de Cesarea, capital romana de Judea.
Evidentemente amaba el ejercicio de caminar, pues, si lo hubiera deseado, podría haber cabalgado: a una distancia respetuosa lo seguía, conducido por un par de esclavos, su rheda de dos caballos, un carro de viaje de bronce esculpido, provisto de toldo de cuero y cortinajes de seda, que contenía el equipaje necesario (llamado con propiedad impedimenta por los romanos) que un hombre de gustos sencillos requeriría en un largo trayecto.
Crispo, de unos veinticinco años, tenía una figura poderosa y a la vez graciosa, ojos de un gris profundo, cabello rizado de tono bronceado y un rostro hermoso, tan nítido como si hubiera sido esculpido en mármol; un semblante cuya pureza de tez hablaba de pureza de vida —virtud rara en aquella época—; un rostro cuya mirada ardiente y aguda prometía que su dueño había nacido para alcanzar distinción, si es que no la había alcanzado ya. “Un romano antiguo”, se diría al verlo, pues aún se aferraba al uso de la majestuosa toga, que en el primer siglo estaba siendo rápidamente sustituida por la túnica griega; además, el anillo en su dedo no era de oro, sino de hierro, conforme a la antigua costumbre.
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324 págs. / 9 horas, 27 minutos / 57 visitas.
Publicado el 11 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
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12 págs. / 21 minutos / 120 visitas.
Publicado el 13 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.