Meditaciones
Marco Aurelio
Filosofía
Dominio público
153 págs. / 4 horas, 28 minutos / 1.047 visitas.
Publicado el 8 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Mostrando 21 a 30 de 31 textos encontrados.
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Publicado el 8 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
CAPÍTULO 1
Alguien venía por el sendero. Ese alguien era Hubert. La señora Scott lo vio y le dijo a su hijo:
—Aquí viene tu papá.
Su tono fue el de quien dice: “Todos tienen una cruz que cargar”. El joven Hubert agarró una revista de entre las muchas que había sobre la mesa. La señora Scott abandonó su cómodo sillón junto a la chimenea y se sentó en el escritorio. Se puso a revisar con cuidado el recibo del teléfono.
Hubert Scott entró con su llave y cerró la puerta con un golpe. Se detuvo en el vestíbulo, dejó el abrigo y el sombrero en el pasamanos, y esperó a que su familia lo saludara. Nadie dijo nada. Tampoco se sorprendió ni se sintió herido. Cada noche, desde hacía nueve años, había esperado en ese mismo lugar oír a su familia decirle “hola”. Siempre era él quien hablaba primero.
—Hola —dijo.
El joven Hubert respondió “hola” sin levantar la vista de la revista. La señora Scott ni parpadeó. El recibo del teléfono tenía toda su atención.
—Esto parece una morgue. ¿Qué hacen ustedes todo el día? ¿Sentarse y aparentar sabiduría?
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222 págs. / 6 horas, 29 minutos / 50 visitas.
Publicado el 2 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.
I
De
asfalto hinchada,
la sustancia voraz demuele la
arquitectura.
Edificada bajo ansiedades disolutas,
entre el
escarnio de las manos furibundas,
la arquitectura es la hija
hendida
de la ciudad infecunda.
Sonámbula ante el
reclamo
de la permanencia,
la arquitectura cede al
arbitrio
de la animosidad absoluta.
Servil,
cripta
lícitamente abierta en la disforme
virulencia de los
peatones.
Mínima,
el regocijo abastece las dádivas,
el
rencor, el ocio hostil.
La ciudad acoge inmortales
tragedias,
sólidas conflagraciones como disparos.
Cede
la ciudad,
decimonónica
y trémula.
La ciudad
revela largas decadencias
en que la arquitectura gesticula:
sus
muecas desgajan el tiempo,
urden la inclemencia y la bastedad…
Creative Commons
6 págs. / 10 minutos / 30 visitas.
Publicado el 2 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.
sitio y tiempo fluyen simultáneos
próximo en-seguida lugar después ola tras ola
instancias disgregadas en pura arena
una lápida y su epitafio
sorpresa de seguir vivos
en la brevedad
de un adiós
luna menguante
última llamada
espacio en blanco
inhabitable
el frío es muy frío
calles verticales
puertas como torres
la imagen del lenguaje
el mar en la boca
dejaré huellas en todos los zaguanes
en el recorrido
abolir la circunstancia
cautivarse.
durar
durar
mientras tanto alrededor...
Textos tardíos la furia del alfabeto
escribo en el humo
tropezando
derrumbes de agua en el río
se oye
el rumor de la niebla
Creative Commons
1 pág. / 3 minutos / 27 visitas.
Publicado el 24 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
El pronóstico
del sueño previene de un río amargo de fantasmas en las sienes y un
correr entre escenarios. Serán las próximas horas de aguaceros en
las manos y una voz desconocida
que vendrá de tres a cuatro.
Clara inestabilidad
a la altura de los cráneos
y un relato
en blanco y negro que dirá entre saltos algo.
Serán nubes en los
dedos recuerdos desmenuzados, bloques para el día a día
de un
presente diluviando. Llegará el persecutor
en las lluvias del
espanto; tal vez no te dará alcance mas no podrás alejarlo. Vendrá
azul de boca a pecho cual viento desde un pasado, un calor en
granizada
y un beso que sabe a plagio. Una música de
cielo
—más relámpago que canto y más cántaro que
mar— moverá el mordido labio. Inundado el pensamiento inventará
algún presagio como una voz en los ojos
o un escombro
decorado.
24 de septiembre de 2023
OLAS INMERECIDAS
Ya no hay mar,
para
estos ojos ciegos ya no se siente el mar,
si acaso todavía
ruge a lo lejos
la canción de olas inmerecidas,
y aún
deja el aire en nuestra ropa
el nombre del agua sibilante.
Y
cómo nos grita el sin sentido
de las huellas en la arena
cuando
al mediodía el mar intenta sin nosotros la gravedad de otros huecos
planetarios.
Y hacia estos se empeña el mar
con terrena
humedad de cangrejos y horizontes.
Con gracia se
esfuerza cabalgando
sobre el amor de un millón de trotes
marsupiales
Son culpables todas estas manos solitarias,
voluntariosas en
palpar desde lejos
lo que exige amor con nuestros poros,
que
marchó el gran mar de las sirenas hacia la otra cara prometida del
silencio.
18 de septiembre de 2023
Dominio público
33 págs. / 58 minutos / 72 visitas.
Publicado el 3 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Quedó resuelto que saldríamos a veranear. Nos lo pedían los huesos helados por la incesante lluvia del invierno, los músculos ateridos clamaban por un poco de sol, los ojos cansados de la inmensidad gris del mar anhelaban salir de lo verde en la campiña y el matiz de las gayas flores. Mientras llegó el día de la marcha y nos ocupamos en preparativos de viaje, la tarea diaria se nos hizo más llevadera.
“Seremos veinte los de la expedición” —pensábamos— y por aquella porción menguada de la gran masa que poblaba la ciudad porteña, sentíamos particular simpatía, cuanto era desdén indiferente por el enjambre humano que íbamos a dejar atrás. Qué se nos iba o se nos venía de que los demás se ahogaran o se secaran como pergamino. El sentimiento egoísta que nace de la aglomeración humana en lucha por la existencia era la única muestra de sentir que a mí me daba el corazón.
Con el embarazoso bulto de las tiendas de campaña plegadas hasta lo mínimo, y provisiones de boca hasta para un mes, salimos de la ciudad el 4 de julio, día de aniversario de la independencia norteamericana, día terrible, como del juicio final, hasta para los mismos nacionales. La ciudad estaba envuelta en humo, y aletargada con el monótono crac crac de los cohetes chinos, que a las puertas de las casas quemaban los niños y viejos en señal de patriótico regocijo. Causaba tedio. Nada dice al espíritu del extranjero el sentimiento de un pueblo cuya vida no se ha podido identificar; y eso mismo me acontecía. ¿Qué se me daba de Jorge Washington y sus hazañas en aquel terruño, cuya historia no es la de México y en el cual mis pies solicitaban con recelo el privilegio de pasar?
Por la gran avenida empezaba a agruparse la gente a presenciar el desfile de la parada, y ya las carretas, empavesadas del comercio que éste suele enviar como reclamo, aguardaban su turno metidas en una y otra acera.
Dominio público
4 págs. / 8 minutos / 47 visitas.
Publicado el 18 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Maquetación
y diseño: Juan Muñoz
Todos los derechos reservados.
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use con fines comerciales y no se modifique ni se generen obras
derivadas.
Licencia: Creative Commons
Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional (CC
BY-NC-ND).
A mis raíces, que
sostienen cada paso.
A quienes me enseñaron la paciencia
del tiempo y la ternura de lo cotidiano.
A los guardianes
de historias, a los cómplices de risas, a los pilares silenciosos
que acompañan sin hacer ruido.
A quienes estuvieron,
están o quizá estén algún día.
Si este viaje ha
despertado una chispa, si la estela de esta obra ha tocado tu
corazón, gracias por estar ahí.
Creative Commons
21 págs. / 37 minutos / 38 visitas.
Publicado el 31 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
Obra original: Poison Shadows – Wiliam Le Queux, 1927.
Edición: Traducción por Fernando Guzmán, 2025.
Nota legal: La obra original en inglés está en dominio público. Esta obra derivada se distribuye bajo licencia Creative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0).
—Tienes que ser firme, Gordon. No importa en lo más mínimo si Sibell lo ama o lo detesta. Tiene que casarse con él, de lo contrario ambos vamos a acabar en la ruina. Así que nada de discusiones. ¿Estás de acuerdo? —preguntó la mujer.
—Por supuesto que estoy de acuerdo, querida Etta. Pero mi pupila es terca y se niega rotundamente a volver a verlo —respondió el hombre calvo y deforme que estaba junto a Lady Wyndcliffe, en la ventana del salón privado que daba a las arenas doradas y el mar veraniego frente al Grand Hotel, en la Digue de Knocke, en la costa belga.
—¡Qué tontería! ¡Hay que hacerla entrar en razón! —replicó la mujer esbelta, de cabello oscuro y rostro atractivo, vestida con un vaporoso vestido a rayas azules que delataba discretamente a la modista parisina.—Otway es simpático, sí, pero no tiene un centavo, mientras que Gretton heredó más de medio millón de su padre, quien hizo un buen negocio con lana durante la guerra y gracias a eso llegó a ser alcalde de Bradford. Gussie es medio tonto, pero eso nos conviene. Ambos necesitamos dinero con urgencia. Y hasta ahora he jugado bien mis cartas: él está loco por ella. Solo hay que deshacerse de Otway a toda costa. Un joven médico sin recursos no sirve para Sibell.
—Estoy de acuerdo con cada palabra —dijo el extraño jorobado, Gordon Routh, con su voz aguda y chillona—. Tú y yo hemos hecho muchos negocios que nos han resultado satisfactorios, y ahora, ¿no es curioso que estemos negociando el futuro de la chica?
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249 págs. / 7 horas, 17 minutos / 63 visitas.
Publicado el 8 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
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6 págs. / 11 minutos / 27 visitas.
Publicado el 19 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
Bien segura estoy de que las ráfagas de octubre, echando a mala parte el pudor de los tiernos arbustos, desnudábalos sin preocuparse de la suerte de los pobrecitos gorriones que entre hojas y capullos diéranse a fabricar palacios góticos, castillos señoriales y hasta chalets a la moderna usanza. También creo recordar que las estrellas temblaban, al través de ligerísima bruma, con esa trémula palpitación de las vírgenes bajo el albo velo nupcial. Sirio, la reina Sirio, sobresalía en blancura brillante y luminosa en medio de todas las otras rojas, verdes y azules que decoraban el espacio. El cielo teñido suavemente entre azulado y verdoso tiraba a superficie de mar, pero un mar alegre y sereno; y hasta se me alcanza que las demás estrellas han de haber estado hechas una furia de celosas: cierto que resplandecían; mas con ese fulgor siniestro de las miradas de una mujer en presencia de su rival.
Dominio público
2 págs. / 3 minutos / 41 visitas.
Publicado el 18 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.