Meditaciones
Marco Aurelio
Filosofía
Dominio público
153 págs. / 4 horas, 28 minutos / 5.407 visitas.
Publicado el 8 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
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Dominio público
153 págs. / 4 horas, 28 minutos / 5.407 visitas.
Publicado el 8 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
El Código del Crimen es una obra representativa del ingenio de William Le Queux, uno de los pioneros del suspense y de la literatura de intriga internacional.
La Estructura del Misterio En esta novela, Le Queux teje una red de secretos que se aleja de la violencia caótica para centrarse en un proceso narrativo claro y meticulosamente estructurado. La trama avanza como un sofisticado rompecabezas intelectual, donde la resolución del conflicto no depende de giros perturbadores, sino de la deducción lógica, la observación aguda y el desciframiento de enigmas complejos —como criptogramas musicales y mensajes ocultos a plena vista—.
El autor transporta al lector a través de la Europa de principios del siglo XX, contrastando la aparente tranquilidad de los elegantes salones aristocráticos con la tensión que se respira en los pasillos de los trenes nocturnos que cruzan el continente, desde Calais hasta Constantinopla. Es un mundo donde la alta sociedad convive con secretos inconfesables, joyas desaparecidas y alianzas ocultas.
El verdadero atractivo de esta historia reside en su capacidad para mantener la intriga a través de la agudeza mental de sus personajes y la elegancia de su prosa. Es una invitación a desentrañar un misterio clásico paso a paso, ideal para quienes disfrutan de las tramas bien hiladas donde el orden, el análisis y la razón terminan por imponerse al desconcierto inicial.
Creative Commons
233 págs. / 6 horas, 49 minutos / 37 visitas.
Publicado el 28 de agosto de 2026 por Fernando Guzmán.
En el corazón de esta novela se esconde una habitación donde convergen los secretos, las sospechas y los temores de una época marcada por la intriga. El cuarto rojo nos introduce en un mundo donde nada es lo que parece, y donde cada sombra proyectada sobre la pared puede ser el eco de una conspiración. William Le Queux, maestro del suspense y pionero del espionaje literario, nos guía por pasillos de incertidumbre, revelando poco a poco los hilos que conectan la ambición, el peligro y la verdad.
Esta obra, publicada en 1909, conserva intacta su capacidad de inquietar y fascinar, como si el cuarto aún estuviera esperando que alguien se atreva a entrar.
Tres hombres inquisitivos
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200 págs. / 5 horas, 50 minutos / 106 visitas.
Publicado el 25 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.
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270 págs. / 7 horas, 53 minutos / 149 visitas.
Publicado el 25 de mayo de 2026 por Fernando Guzmán.
Aquella mañana Marcial y Camila salieron a pasear muy temprano. Marcial estaba sombrío, aunque hacía esfuerzos por ocultarlo, fingiendo reír hasta enseñar los dientes, pero con una risa estúpida que no tenía razón de ser. La mañana estaba azul, las flores frescas de rocío y el río echaba espuma como caballo cansado: todo motivo para sentir alegría. Pero en un hombre taciturno y enfermo como Marcial, eternamente dolorido del género humano y sin avenimiento con las ridiculeces del siglo, no cabía risa verdadera.
Marcial era por instinto un quijotesco fuera de época, exagerado en su moral, dispuesto a desfacer entuertos aunque arriesgara vida y hacienda. Ignoraba la existencia de Cervantes y de su ilustre manchego, pero hubiera sido trovador provenzal si el destino no lo hubiera hecho nacer en un pueblo de México y ser maromero por educación y necesidad. Su padre fue el ecuestre más notable de las compañías de funámbulos que recorrían la república; su madre, hábil acróbata de salón. Así que Marcial nació para el trapecio.
Camila, por su parte, era hija de una acróbata enferma de tisis, que murió pronto. La niña fue recogida por la familia de Marcial. Creció en el ambiente del circo, con libertad de acción y lenguaje atrevido, pero sin corromper su corazón. Sabía de la vida y presentía el amor, alegre y feliz, sin nervios ni preocupaciones.
Sentados bajo un mezquite junto al río, Marcial atrajo dulcemente a Camila y le dijo: —Camila, yo te amo. ¿Quieres ser mi esposa? ¿Quieres que nos casemos y no volvamos jamás al trapecio?
La muchacha creyó estar soñando. No subir más al horrible trapecio, tan alto y áspero… Pero recordó que esa misma noche debía trabajar sin red, en el trapecio volante y doble. No respondió, solo sonrió tristemente. —¿No me amas? —preguntó él.
Dominio público
1 pág. / 3 minutos / 52 visitas.
Publicado el 18 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Traducción de uso libre
—¡Mire! Está… está en mi bolsa de viaje, allí. La cosa… aquello ante lo cual el mundo entero quedará asombrado
El hombre, delgado, de rostro pálido y barba gris, que yacía de espaldas en la cama, hizo un esfuerzo por incorporarse ligeramente y, con un dedo huesudo, señaló su resistente aunque maltrecha bolsa de cuero, arrinconada en un extremo de la pequeña habitación del hotel.
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247 págs. / 7 horas, 13 minutos / 52 visitas.
Publicado el 12 de agosto de 2026 por Fernando Guzmán.
Bien segura estoy de que las ráfagas de octubre, echando a mala parte el pudor de los tiernos arbustos, desnudábalos sin preocuparse de la suerte de los pobrecitos gorriones que entre hojas y capullos diéranse a fabricar palacios góticos, castillos señoriales y hasta chalets a la moderna usanza. También creo recordar que las estrellas temblaban, al través de ligerísima bruma, con esa trémula palpitación de las vírgenes bajo el albo velo nupcial. Sirio, la reina Sirio, sobresalía en blancura brillante y luminosa en medio de todas las otras rojas, verdes y azules que decoraban el espacio. El cielo teñido suavemente entre azulado y verdoso tiraba a superficie de mar, pero un mar alegre y sereno; y hasta se me alcanza que las demás estrellas han de haber estado hechas una furia de celosas: cierto que resplandecían; mas con ese fulgor siniestro de las miradas de una mujer en presencia de su rival.
Dominio público
2 págs. / 3 minutos / 56 visitas.
Publicado el 18 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
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272 págs. / 7 horas, 56 minutos / 70 visitas.
Publicado el 16 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
Dominio público
78 págs. / 2 horas, 17 minutos / 48 visitas.
Publicado el 27 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
Quedó resuelto que saldríamos a veranear. Nos lo pedían los huesos helados por la incesante lluvia del invierno, los músculos ateridos clamaban por un poco de sol, los ojos cansados de la inmensidad gris del mar anhelaban salir de lo verde en la campiña y el matiz de las gayas flores. Mientras llegó el día de la marcha y nos ocupamos en preparativos de viaje, la tarea diaria se nos hizo más llevadera.
“Seremos veinte los de la expedición” —pensábamos— y por aquella porción menguada de la gran masa que poblaba la ciudad porteña, sentíamos particular simpatía, cuanto era desdén indiferente por el enjambre humano que íbamos a dejar atrás. Qué se nos iba o se nos venía de que los demás se ahogaran o se secaran como pergamino. El sentimiento egoísta que nace de la aglomeración humana en lucha por la existencia era la única muestra de sentir que a mí me daba el corazón.
Con el embarazoso bulto de las tiendas de campaña plegadas hasta lo mínimo, y provisiones de boca hasta para un mes, salimos de la ciudad el 4 de julio, día de aniversario de la independencia norteamericana, día terrible, como del juicio final, hasta para los mismos nacionales. La ciudad estaba envuelta en humo, y aletargada con el monótono crac crac de los cohetes chinos, que a las puertas de las casas quemaban los niños y viejos en señal de patriótico regocijo. Causaba tedio. Nada dice al espíritu del extranjero el sentimiento de un pueblo cuya vida no se ha podido identificar; y eso mismo me acontecía. ¿Qué se me daba de Jorge Washington y sus hazañas en aquel terruño, cuya historia no es la de México y en el cual mis pies solicitaban con recelo el privilegio de pasar?
Por la gran avenida empezaba a agruparse la gente a presenciar el desfile de la parada, y ya las carretas, empavesadas del comercio que éste suele enviar como reclamo, aguardaban su turno metidas en una y otra acera.
Dominio público
4 págs. / 8 minutos / 68 visitas.
Publicado el 18 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.