Meditaciones
Marco Aurelio
Filosofía
Dominio público
153 págs. / 4 horas, 28 minutos / 5.627 visitas.
Publicado el 8 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Mostrando 1 a 10 de 39 textos encontrados.
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Dominio público
153 págs. / 4 horas, 28 minutos / 5.627 visitas.
Publicado el 8 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Serían las diez de la mañana de un día de octubre. En el patio de la Escuela de Arquitectura, grupos de estudiantes esperaban a que se abriera la clase. De la puerta de la calle de los Estudios que daba a este patio, iban entrando muchachos jóvenes que, al encontrarse reunidos, se saludaban, reían y hablaban.
Por una de estas anomalías clásicas de España, aquellos estudiantes que esperaban en el patio de la Escuela de Arquitectura, no eran arquitectos del porvenir, sino futuros médicos y farmacéuticos. La clase de Química general del año preparatorio de Medicina y Farmacia se daba en esta época en una antigua capilla del Instituto de San Isidro convertida en clase, y ésta tenía su entrada por la Escuela de Arquitectura.
La cantidad de estudiantes y la impaciencia que demostraban por entrar en el aula se explicaba fácilmente por ser aquél, primer día de curso y del comienzo de la carrera. Ese paso del bachillerato al estudio de facultad siempre da al estudiante ciertas ilusiones, le hace creerse más hombre, que su vida ha de cambiar.
Andrés Hurtado, algo sorprendido de verse entre tanto compañero, miraba atentamente arrimado a la pared la puerta de un ángulo del patio por donde tenían que pasar. Los chicos se agrupaban delante de aquella puerta como el público a la entrada de un teatro.
Andrés seguía apoyado en la pared, cuando sintió que le agarraban del brazo y le decían:
Dominio público
204 págs. / 5 horas, 57 minutos / 712 visitas.
Publicado el 21 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
El Código del Crimen es una obra representativa del ingenio de William Le Queux, uno de los pioneros del suspense y de la literatura de intriga internacional.
La Estructura del Misterio En esta novela, Le Queux teje una red de secretos que se aleja de la violencia caótica para centrarse en un proceso narrativo claro y meticulosamente estructurado. La trama avanza como un sofisticado rompecabezas intelectual, donde la resolución del conflicto no depende de giros perturbadores, sino de la deducción lógica, la observación aguda y el desciframiento de enigmas complejos —como criptogramas musicales y mensajes ocultos a plena vista—.
El autor transporta al lector a través de la Europa de principios del siglo XX, contrastando la aparente tranquilidad de los elegantes salones aristocráticos con la tensión que se respira en los pasillos de los trenes nocturnos que cruzan el continente, desde Calais hasta Constantinopla. Es un mundo donde la alta sociedad convive con secretos inconfesables, joyas desaparecidas y alianzas ocultas.
El verdadero atractivo de esta historia reside en su capacidad para mantener la intriga a través de la agudeza mental de sus personajes y la elegancia de su prosa. Es una invitación a desentrañar un misterio clásico paso a paso, ideal para quienes disfrutan de las tramas bien hiladas donde el orden, el análisis y la razón terminan por imponerse al desconcierto inicial.
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233 págs. / 6 horas, 49 minutos / 37 visitas.
Publicado el 28 de agosto de 2026 por Fernando Guzmán.
Cargando su pequeña y elegante canoa de corteza de abedul durante los cien pasos que separaban el punto de desembarque del de partida, Sylvia caminaba por un sendero de osos bajo los enormes pinos amarillos. A su alrededor había señales de peligro que debieron haberla alertado. En la densa y musgosa arboleda a su derecha, un arrendajo canadiense graznaba con furia ante la presencia de algo. Un conejo de nieve, con los ojos saltones de puro susto, salió disparado de entre los arbustos y cruzó su camino de un salto. Una familia de reyezuelos de Sitka lanzaba su agudo "grito de serpiente" ante alguna amenaza acechante, fuera hombre o bestia.
Pero para Sylvia, una chica de ciudad que aún no conocía el lenguaje de esta naturaleza salvaje de las Rocosas del Norte, aquellas señales claras que gritaban "¡Cuidado! ¡Cuidado!" no significaban nada. Y si acaso pensaba en la advertencia de su marido, lo hacía con un desafiante desprecio hacia él por ordenarle no abandonar el puesto mientras él no estuviera.
¡Ella no era una de sus subordinadas bajo su mando! ¡Qué importaba si él era el inspector Hastings; haberse casado con él no significaba que se hubiera enlistado en la Policía Montada!
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20 págs. / 36 minutos / 103 visitas.
Publicado el 22 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
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272 págs. / 7 horas, 56 minutos / 72 visitas.
Publicado el 16 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
Quedó resuelto que saldríamos a veranear. Nos lo pedían los huesos helados por la incesante lluvia del invierno, los músculos ateridos clamaban por un poco de sol, los ojos cansados de la inmensidad gris del mar anhelaban salir de lo verde en la campiña y el matiz de las gayas flores. Mientras llegó el día de la marcha y nos ocupamos en preparativos de viaje, la tarea diaria se nos hizo más llevadera.
“Seremos veinte los de la expedición” —pensábamos— y por aquella porción menguada de la gran masa que poblaba la ciudad porteña, sentíamos particular simpatía, cuanto era desdén indiferente por el enjambre humano que íbamos a dejar atrás. Qué se nos iba o se nos venía de que los demás se ahogaran o se secaran como pergamino. El sentimiento egoísta que nace de la aglomeración humana en lucha por la existencia era la única muestra de sentir que a mí me daba el corazón.
Con el embarazoso bulto de las tiendas de campaña plegadas hasta lo mínimo, y provisiones de boca hasta para un mes, salimos de la ciudad el 4 de julio, día de aniversario de la independencia norteamericana, día terrible, como del juicio final, hasta para los mismos nacionales. La ciudad estaba envuelta en humo, y aletargada con el monótono crac crac de los cohetes chinos, que a las puertas de las casas quemaban los niños y viejos en señal de patriótico regocijo. Causaba tedio. Nada dice al espíritu del extranjero el sentimiento de un pueblo cuya vida no se ha podido identificar; y eso mismo me acontecía. ¿Qué se me daba de Jorge Washington y sus hazañas en aquel terruño, cuya historia no es la de México y en el cual mis pies solicitaban con recelo el privilegio de pasar?
Por la gran avenida empezaba a agruparse la gente a presenciar el desfile de la parada, y ya las carretas, empavesadas del comercio que éste suele enviar como reclamo, aguardaban su turno metidas en una y otra acera.
Dominio público
4 págs. / 8 minutos / 70 visitas.
Publicado el 18 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Era una amplia estancia, de techo alto y ricamente amueblada. Sus dos ventanas daban a un parque de altos árboles se alzaban demasiado cerca de la casa. Un biombo apenas lograba aislar del resto de la habitación aquella cama, colocada en el centro, en ella yacía una joven. Su cabello era castaño, cuidadosamente trenzado, se extendía sobre la almohada formando una especie de aureola alrededor de su cabeza. Su rostro, aunque marcado por el dolor, conservaba bien su belleza; suss cejas fruncidas dibujaban una línea recta. De sus labios finos y bien delineados escapaba, de vez en cuando, un gemido, y bajo la sábana que la cubría se podía notar cómo su cuerpo se tensaba.
Junto a la cama permanecía un grupo de personas atentas: un anciano vestido de frac, con una condecoración prendida en la solapa; un hombre más joven, de aire inteligente, con bata blanca; y dos enfermeras. En el momento en que toda mujer, herida en su cuerpo y en su pudor, tiene derecho a permanecer en privacidad, varias personas rodeaban a aquella mujer que sufría. Pertenecía, en efecto, a una casta en la que ni el dolor ni la alegría podían mantenerse en secreto, y la emperatriz de Austria, Isabel, de apenas veinte años, estaba en la obligación de dar a luz en público.
Junto a una de las ventanas se encontraba un hombre bajo y rechoncho, de piernas cortas: Su Alteza Imperial y Real, el archiduque Raniero. Conversaba en voz baja con el consejero íntimo Carlos Fernando, conde de Buol-Schauenstein. Otros tres personajes, vestidos con uniforme, contemplaban en silencio el parque y sus avenidas rectas, ya cubiertas por las sombras del atardecer. Dos damas, sentadas en un rincón, cuchicheaban entre sí.
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169 págs. / 4 horas, 57 minutos / 32 visitas.
Publicado el 26 de julio de 2026 por Fernando Guzmán.
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12 págs. / 21 minutos / 130 visitas.
Publicado el 13 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
El pueblo de Blankville es uno de los más hermosos de ese valle del Hudson, famoso por su belleza. Se asienta sobre la falda de las colinas, mirando hacia el río, con sus iglesias de altas agujas, sus elegantes mansiones y sus calles sombreadas por olmos centenarios. En la época de la que hablo, yo era un joven abogado que apenas comenzaba a abrirse camino en el despacho del señor Burton, uno de los hombres más respetados de la región.
Nada parecía perturbar la paz de aquel lugar, hasta que ocurrió el evento que habría de cambiar nuestras vidas para siempre. El señor Burton no era solo mi mentor, sino también el padre de Eleanor, la joven a quien yo amaba con toda la devoción de mi primer romance. La vida se presentaba ante mí como un camino despejado, lleno de promesas y felicidad.
Recuerdo perfectamente aquella tarde de octubre. El aire era fresco y las hojas comenzaban a teñirse de rojo y oro. Nada en la atmósfera presagiaba la tragedia. Sin embargo, el destino ya había movido sus piezas. Henry Moreland, el prometido de la otra hija del señor Burton y un hombre querido por todos, debía llegar al pueblo tras un breve viaje de negocios. Pero Henry nunca llegó a la estación.
Su desaparición fue el primer eslabón de una cadena de horrores que dejaría a Blankville sumida en el miedo. Las búsquedas iniciales no dieron fruto, y lo que comenzó como una preocupación por un posible retraso, pronto se convirtió en una angustia sofocante. Fue entonces cuando el instinto de detective del señor Burton comenzó a despertar, presintiendo que no estábamos ante un simple accidente, sino ante algo mucho más oscuro y premeditado.
Dominio público
293 págs. / 8 horas, 33 minutos / 101 visitas.
Publicado el 5 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.
Los romances del futuro, por muy fantásticos que sean, despiertan en la mayoría de nosotros un interés permanente, aunque leve, ya que nacen de un sentimiento muy común: una sensación de insatisfacción con el orden existente, combinada con una fe vaga o una esperanza en uno mejor que vendrá. La imagen que se nos presenta es falsa; la sabíamos que sería falsa antes incluso de verla, ya que no podemos imaginar lo desconocido más de lo que podemos construir sin materiales. Nuestra atmósfera mental nos rodea y nos encierra como nuestra propia piel; nadie puede presumir de haber escapado de esa prisión. El vasto y desmesurado panorama se extiende ante nosotros, pero, como añade tristemente el poeta, "nubes y tinieblas reposan sobre él". Sin embargo, no podemos suprimir toda curiosidad, ni dejar de preguntarnos unos a otros: ¿cuál es tu sueño, tu ideal? ¿Cuál es tu Noticias del Aquí y Ahora, o más bien, cuál es el resultado del pequeño empujón que tu mano ha dado al viejo juguete de cartón con una docena de cristales de colores como contenido? Y, lo más importante de todo, ¿puedes presentarlo en forma de narrativa o romance que me permita pasar una hora de ocio sin aburrimiento? ¿Cómo, por ejemplo, se compara con otros libros proféticos en la estantería?
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162 págs. / 4 horas, 44 minutos / 100 visitas.
Publicado el 13 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.