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editor: Fernando Guzmán textos disponibles


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Sigue tu estela

Aurora Romero


Autoayuda, Superación personal


Primera edición: octubre de 2025 O 2025, Aurora Romero


Maquetación y diseño: Juan Muñoz

Todos los derechos reservados. Puedes compartir esta obra siempre que se mencione la autoría, no se use con fines comerciales y no se modifique ni se generen obras derivadas.

Licencia: Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional (CC BY-NC-ND).








A mis raíces, que sostienen cada paso.

A quienes me enseñaron la paciencia del tiempo y la ternura de lo cotidiano.

A los guardianes de historias, a los cómplices de risas, a los pilares silenciosos que acompañan sin hacer ruido.

A quienes estuvieron, están o quizá estén algún día.

Si este viaje ha despertado una chispa, si la estela de esta obra ha tocado tu corazón, gracias por estar ahí.







PRÓLOGO



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21 págs. / 37 minutos / 52 visitas.

Publicado el 31 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

La melodía del terror

Edgar Wallace


Novela, Suspenso, Misterio


 CAPÍTULO I

EL AFICIONADO ROMPECAJAS



La noche del 27 de mayo de 1925, la oficina de Gilderheim, Pascoe y Compañía, comerciantes de diamantes de Little Hatton Garden, no presentó nada fuera de lo común para el agente de policía que patrullaba la zona y que examinó la cerradura y probó la puerta en el curso ordinario de su deber. Hasta las nueve de la noche la oficina había estado ocupada por el señor Gilderheim y su principal empleado, y un oficial de paisano, cuya labor consistía en investigar sucesos inusuales, consideró que la luz encendida en la ventana del primer piso entraba dentro de sus atribuciones y subió para descubrir la razón de aquella presencia. El día 27 había caído en sábado, y era habitual que las oficinas de Hatton Garden quedaran vacías de empleados y propietarios a más tardar a las tres de la tarde.

El señor Gilderheim, un caballero afable, se sintió aliviado al descubrir que el golpe en la puerta que lo había hecho acudir, aferrando un revólver en el bolsillo por si ocurría algún accidente, no producía aventura más alarmante que una conversación con un oficial de policía a quien conocía. Explicó que aquel día había recibido un cargamento de diamantes procedente de una casa de Ámsterdam y que estaba clasificando las piedras antes de retirarse por la noche; y, tras algunas bromas sobre la tentación que sesenta mil libras en diamantes ofrecían al inescrupuloso “hijo de las tinieblas”, el oficial se marchó.

A las nueve cuarenta, el señor Gilderheim guardó las joyas en su gran caja fuerte, ante la cual ardía día y noche una lámpara eléctrica, y acompañado de su empleado abandonó el número 93 de Little Hatton Garden y caminó en dirección a Holborn.


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136 págs. / 3 horas, 59 minutos / 48 visitas.

Publicado el 30 de junio de 2026 por Fernando Guzmán.

El código del crimen

William Le Queux


Novela, Thriller


PREFACIO



El Código del Crimen es una obra representativa del ingenio de William Le Queux, uno de los pioneros del suspense y de la literatura de intriga internacional.

La Estructura del Misterio En esta novela, Le Queux teje una red de secretos que se aleja de la violencia caótica para centrarse en un proceso narrativo claro y meticulosamente estructurado. La trama avanza como un sofisticado rompecabezas intelectual, donde la resolución del conflicto no depende de giros perturbadores, sino de la deducción lógica, la observación aguda y el desciframiento de enigmas complejos —como criptogramas musicales y mensajes ocultos a plena vista—.

El autor transporta al lector a través de la Europa de principios del siglo XX, contrastando la aparente tranquilidad de los elegantes salones aristocráticos con la tensión que se respira en los pasillos de los trenes nocturnos que cruzan el continente, desde Calais hasta Constantinopla. Es un mundo donde la alta sociedad convive con secretos inconfesables, joyas desaparecidas y alianzas ocultas.

El verdadero atractivo de esta historia reside en su capacidad para mantener la intriga a través de la agudeza mental de sus personajes y la elegancia de su prosa. Es una invitación a desentrañar un misterio clásico paso a paso, ideal para quienes disfrutan de las tramas bien hiladas donde el orden, el análisis y la razón terminan por imponerse al desconcierto inicial.


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233 págs. / 6 horas, 49 minutos / 39 visitas.

Publicado el 28 de agosto de 2026 por Fernando Guzmán.

La carta muerta

Metta Victor


Novela


PARTE I


Capítulo 1: La carta



El pueblo de Blankville es uno de los más hermosos de ese valle del Hudson, famoso por su belleza. Se asienta sobre la falda de las colinas, mirando hacia el río, con sus iglesias de altas agujas, sus elegantes mansiones y sus calles sombreadas por olmos centenarios. En la época de la que hablo, yo era un joven abogado que apenas comenzaba a abrirse camino en el despacho del señor Burton, uno de los hombres más respetados de la región.

Nada parecía perturbar la paz de aquel lugar, hasta que ocurrió el evento que habría de cambiar nuestras vidas para siempre. El señor Burton no era solo mi mentor, sino también el padre de Eleanor, la joven a quien yo amaba con toda la devoción de mi primer romance. La vida se presentaba ante mí como un camino despejado, lleno de promesas y felicidad.

Recuerdo perfectamente aquella tarde de octubre. El aire era fresco y las hojas comenzaban a teñirse de rojo y oro. Nada en la atmósfera presagiaba la tragedia. Sin embargo, el destino ya había movido sus piezas. Henry Moreland, el prometido de la otra hija del señor Burton y un hombre querido por todos, debía llegar al pueblo tras un breve viaje de negocios. Pero Henry nunca llegó a la estación.

Su desaparición fue el primer eslabón de una cadena de horrores que dejaría a Blankville sumida en el miedo. Las búsquedas iniciales no dieron fruto, y lo que comenzó como una preocupación por un posible retraso, pronto se convirtió en una angustia sofocante. Fue entonces cuando el instinto de detective del señor Burton comenzó a despertar, presintiendo que no estábamos ante un simple accidente, sino ante algo mucho más oscuro y premeditado.


Capítulo 2: Sucesos de una noche




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Dominio público
293 págs. / 8 horas, 33 minutos / 103 visitas.

Publicado el 5 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.

La muchacha del Limberlost

Gene Stratton-Porter


Novela, Drama emocional, Crecimiento personal


Prefacio

Publicada en 1909, La muchacha del Limberlost surgió en una época en que gran parte de los humedales y bosques de Indiana, Estados Unidos, comenzaban a desaparecer debido al avance industrial y agrícola. Su autora, Gene Stratton-Porter, conocía profundamente aquellos paisajes porque pasó años explorándolos y estudiando su flora y fauna.

La novela refleja tanto la sensibilidad naturalista de comienzos del siglo XX como los cambios sociales de la época: la educación femenina, las diferencias de clase y la búsqueda de independencia personal. El Limberlost, inspirado en un pantano real de Indiana, terminó convirtiéndose en uno de los escenarios más recordados de la literatura estadounidense sobre la naturaleza.

En las bastas profundidades del Limberlost —un bosque pantanoso lleno de luz dorada, insectos raros y senderos ocultos— una joven llamada Elnora Comstock busca abrirse camino entre la pobreza, la soledad y el deseo de encontrar un lugar en el mundo. Mientras la naturaleza le enseña paciencia, fortaleza y belleza, Elnora descubre también los misterios del amor, el dolor y el crecimiento del alma.


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378 págs. / 11 horas, 2 minutos / 78 visitas.

Publicado el 7 de junio de 2026 por Fernando Guzmán.

El monstruo de metal

Abraham Merritt


Novela, Ciencia ficción


Obra original: The Metal Monster, 1930, en dominio públicoTraductor al español: Artifacs, 2021, CC-BY-NC-SA 4.0.




PRÓLOGO
Antes de que la narración que sigue fuese puesta en mis manos, nunca había visto al Dr. Walter T. Goodwin, su autor.
Cuando la Asociación Internacional de Ciencias me entregó el manuscrito que revela sus aventuras entre las prehistóricas ruinas de Nan-Matal (La Fuente Lunar) en las Carolinas para que yo lo editara y lo revisara a fin de cumplir con los requisitos de una presentación popular, el Dr. Goodwin había dejado América. Él había explicado que seguía demasiado conmovido, demasiado deprimido, para poder recordar experiencias que inevitablemente debían llevar consigo renovados recuerdos de aquellos a quienes amaba tan bien y de quienes, sentía él, estaba separado con toda probabilidad para siempre.
Yo tenía entendido que había ido a alguna parte remota de Asia para realizar ciertos estudios botánicos y, por tanto, fue con la más viva sorpresa e interés que recibí una citación del presidente de la Asociación para encontrarme con el Dr. Goodwin en un lugar y hora designados.
A través de mi detenido estudio de los artículos de La Fuente Lunar, me había formado una imagen mental de su escritor. También había leído esos volúmenes de investigación botánica que lo habían colocado muy por encima de todos los demás científicos estadounidenses en este campo, deduciendo de su curiosa mezcla de observaciones extremadamente técnicas y descripciones minuciosamente precisas, aunque extraordinariamente poéticas, pistas para ampliar mi imagen de él. Me complació descubrir que había dibujado una bastante buena.
El hombre que me presentó el presidente de la Asociación era robusto, bien formado, un poco por debajo de la media. Tenía una frente ancha, pero lo bastante baja para que me recordara un poco al difunto mago eléctrico Steinmetz.


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272 págs. / 7 horas, 56 minutos / 76 visitas.

Publicado el 16 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

Un rayo de luna

Laura Méndez de Cuenca


Cuento


No era una noche tibia de primavera, de esas noches impregnadas de perfumes de Oriente, cielo gris perla, nubes encarrujadas y esfumadas hacia el horizonte, cuando el misterioso rayo de luna llenó mi alma de emoción hasta entonces no sentida.

Bien segura estoy de que las ráfagas de octubre, echando a mala parte el pudor de los tiernos arbustos, desnudábalos sin preocuparse de la suerte de los pobrecitos gorriones que entre hojas y capullos diéranse a fabricar palacios góticos, castillos señoriales y hasta chalets a la moderna usanza. También creo recordar que las estrellas temblaban, al través de ligerísima bruma, con esa trémula palpitación de las vírgenes bajo el albo velo nupcial. Sirio, la reina Sirio, sobresalía en blancura brillante y luminosa en medio de todas las otras rojas, verdes y azules que decoraban el espacio. El cielo teñido suavemente entre azulado y verdoso tiraba a superficie de mar, pero un mar alegre y sereno; y hasta se me alcanza que las demás estrellas han de haber estado hechas una furia de celosas: cierto que resplandecían; mas con ese fulgor siniestro de las miradas de una mujer en presencia de su rival.


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Dominio público
2 págs. / 3 minutos / 60 visitas.

Publicado el 18 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.

Entre las Islas Shoals

Celia Thaxter


Crónica, Lírica, Antropológico


Obra original: Among the Isles of Shoals - Celia Thaxter, 1873.

Edición: Traducción y prefacio editorial por Fernando Guzmán, CC0. La presente edición se ofrece como contribución editorial abierta, libre de restricciones de uso.


Prefacio Editorial


En 1873, la escritora estadounidense Celia Thaxter publicó Among the Isles of Shoals, una obra que pronto se convirtió en su libro más reconocido. Nacida y criada en las pequeñas islas frente a la costa de Nueva Inglaterra, Thaxter convirtió sus recuerdos y observaciones en una crónica poética y entrañable de la vida isleña.


El texto, que había aparecido primero en la revista The Atlantic Monthly, fue recibido con entusiasmo por figuras de la talla de Charles Dickens, quien lo calificó de “admirable”, y por el periodista Horace Greeley, quien lo consideró “lo mejor en prosa que había leído en mucho tiempo”. Su éxito fue tal que se vendió en ediciones populares en estaciones de tren, convirtiéndose en un retrato cultural accesible para el público de la época.


Más que una guía o un tratado histórico, este libro es un canto a la naturaleza y a la vida sencilla: describe tormentas, naufragios, paisajes marinos y la cotidianidad de los pescadores con una sensibilidad poética que refleja la doble vocación de Thaxter como narradora y poeta. Sus páginas transmiten tanto la dureza como la belleza de habitar un espacio aislado, donde la naturaleza dicta el ritmo de la existencia.


Para el lector hispanohablante contemporáneo, Among the Isles of Shoals ofrece una ventana al siglo XIX norteamericano, a la vez que conserva un carácter atemporal. Es un testimonio de cómo la literatura puede convertir un rincón geográfico en un símbolo universal de resistencia, contemplación y pertenencia.


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Dominio público
125 págs. / 3 horas, 40 minutos / 40 visitas.

Publicado el 12 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

Mayerling

ClaudeAnet


Novela


PRÓLOGO

Era una amplia estancia, de techo alto y ricamente amueblada. Sus dos ventanas daban a un parque de altos árboles se alzaban demasiado cerca de la casa. Un biombo apenas lograba aislar del resto de la habitación aquella cama, colocada en el centro, en ella yacía una joven. Su cabello era castaño, cuidadosamente trenzado, se extendía sobre la almohada formando una especie de aureola alrededor de su cabeza. Su rostro, aunque marcado por el dolor, conservaba bien su belleza; suss cejas fruncidas dibujaban una línea recta. De sus labios finos y bien delineados escapaba, de vez en cuando, un gemido, y bajo la sábana que la cubría se podía notar cómo su cuerpo se tensaba.

Junto a la cama permanecía un grupo de personas atentas: un anciano vestido de frac, con una condecoración prendida en la solapa; un hombre más joven, de aire inteligente, con bata blanca; y dos enfermeras. En el momento en que toda mujer, herida en su cuerpo y en su pudor, tiene derecho a permanecer en privacidad, varias personas rodeaban a aquella mujer que sufría. Pertenecía, en efecto, a una casta en la que ni el dolor ni la alegría podían mantenerse en secreto, y la emperatriz de Austria, Isabel, de apenas veinte años, estaba en la obligación de dar a luz en público.

Junto a una de las ventanas se encontraba un hombre bajo y rechoncho, de piernas cortas: Su Alteza Imperial y Real, el archiduque Raniero. Conversaba en voz baja con el consejero íntimo Carlos Fernando, conde de Buol-Schauenstein. Otros tres personajes, vestidos con uniforme, contemplaban en silencio el parque y sus avenidas rectas, ya cubiertas por las sombras del atardecer. Dos damas, sentadas en un rincón, cuchicheaban entre sí.


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169 págs. / 4 horas, 57 minutos / 34 visitas.

Publicado el 26 de julio de 2026 por Fernando Guzmán.

Rosas muertas

Laura Méndez de Cuenca


Cuento


Quedó resuelto que saldríamos a veranear. Nos lo pedían los huesos helados por la incesante lluvia del invierno, los músculos ateridos clamaban por un poco de sol, los ojos cansados de la inmensidad gris del mar anhelaban salir de lo verde en la campiña y el matiz de las gayas flores. Mientras llegó el día de la marcha y nos ocupamos en preparativos de viaje, la tarea diaria se nos hizo más llevadera.

“Seremos veinte los de la expedición” —pensábamos— y por aquella porción menguada de la gran masa que poblaba la ciudad porteña, sentíamos particular simpatía, cuanto era desdén indiferente por el enjambre humano que íbamos a dejar atrás. Qué se nos iba o se nos venía de que los demás se ahogaran o se secaran como pergamino. El sentimiento egoísta que nace de la aglomeración humana en lucha por la existencia era la única muestra de sentir que a mí me daba el corazón.

Con el embarazoso bulto de las tiendas de campaña plegadas hasta lo mínimo, y provisiones de boca hasta para un mes, salimos de la ciudad el 4 de julio, día de aniversario de la independencia norteamericana, día terrible, como del juicio final, hasta para los mismos nacionales. La ciudad estaba envuelta en humo, y aletargada con el monótono crac crac de los cohetes chinos, que a las puertas de las casas quemaban los niños y viejos en señal de patriótico regocijo. Causaba tedio. Nada dice al espíritu del extranjero el sentimiento de un pueblo cuya vida no se ha podido identificar; y eso mismo me acontecía. ¿Qué se me daba de Jorge Washington y sus hazañas en aquel terruño, cuya historia no es la de México y en el cual mis pies solicitaban con recelo el privilegio de pasar?

Por la gran avenida empezaba a agruparse la gente a presenciar el desfile de la parada, y ya las carretas, empavesadas del comercio que éste suele enviar como reclamo, aguardaban su turno metidas en una y otra acera.


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Dominio público
4 págs. / 8 minutos / 72 visitas.

Publicado el 18 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.

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