Textos más populares esta semana publicados por Fernando Guzmán etiquetados como Novela disponibles | pág. 2

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editor: Fernando Guzmán etiqueta: Novela textos disponibles


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El monstruo de metal

Abraham Merritt


Novela, Ciencia ficción


Obra original: The Metal Monster, 1930, en dominio públicoTraductor al español: Artifacs, 2021, CC-BY-NC-SA 4.0.




PRÓLOGO
Antes de que la narración que sigue fuese puesta en mis manos, nunca había visto al Dr. Walter T. Goodwin, su autor.
Cuando la Asociación Internacional de Ciencias me entregó el manuscrito que revela sus aventuras entre las prehistóricas ruinas de Nan-Matal (La Fuente Lunar) en las Carolinas para que yo lo editara y lo revisara a fin de cumplir con los requisitos de una presentación popular, el Dr. Goodwin había dejado América. Él había explicado que seguía demasiado conmovido, demasiado deprimido, para poder recordar experiencias que inevitablemente debían llevar consigo renovados recuerdos de aquellos a quienes amaba tan bien y de quienes, sentía él, estaba separado con toda probabilidad para siempre.
Yo tenía entendido que había ido a alguna parte remota de Asia para realizar ciertos estudios botánicos y, por tanto, fue con la más viva sorpresa e interés que recibí una citación del presidente de la Asociación para encontrarme con el Dr. Goodwin en un lugar y hora designados.
A través de mi detenido estudio de los artículos de La Fuente Lunar, me había formado una imagen mental de su escritor. También había leído esos volúmenes de investigación botánica que lo habían colocado muy por encima de todos los demás científicos estadounidenses en este campo, deduciendo de su curiosa mezcla de observaciones extremadamente técnicas y descripciones minuciosamente precisas, aunque extraordinariamente poéticas, pistas para ampliar mi imagen de él. Me complació descubrir que había dibujado una bastante buena.
El hombre que me presentó el presidente de la Asociación era robusto, bien formado, un poco por debajo de la media. Tenía una frente ancha, pero lo bastante baja para que me recordara un poco al difunto mago eléctrico Steinmetz.


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Creative Commons
272 págs. / 7 horas, 56 minutos / 68 visitas.

Publicado el 16 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

La pequeña casa en Allington

Anthony Trollope


Novela


 Capítulo 1

El señor de Allington

Por supuesto, había una Casa Grande en Allington. ¿De qué otro modo podría haber existido una Casa Pequeña? Nuestra historia, como su nombre indica, tendrá sus vínculos más estrechos con quienes vivían en el menos digno de ambos domicilios; pero también guardará relación con el más distinguido, y será conveniente que, en primera instancia, dedique unas palabras a la Casa Grande y a su propietario.

Los señores de Allington lo habían sido desde que se tiene noticia en Inglaterra de tales hacendados, al menos tal y como se conocen hoy. De padre a hijo, de tío a sobrino y, en una ocasión, de primo segundo a primo segundo, el cetro había descendido en la familia de los Dale; y los acres habían permanecido intactos, aumentando en valor y no disminuyendo en número, pese a no estar protegidos por ningún mayorazgo ni por una dosis asombrosa de prudencia o sabiduría. Las tierras de los Dale de Allington habían sido colindantes con la parroquia de Allington durante algunos siglos; y aunque, como he dicho, la estirpe de los señores no había poseído una discreción sobrehumana, y quizá no se había guiado en su paso por la vida por principios muy definidos, había habido en ellos tal adhesión a una ley sagrada que ni un solo acre de la propiedad se había separado jamás de las manos del señor de turno.


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Dominio público
781 págs. / 22 horas, 47 minutos / 87 visitas.

Publicado el 2 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.

El tesoro misterioso

William Le Queux


Novela, Detectives


Traducido en Buenos Aires, 1909

INDICE


I.—El desconocido de Manchester II.—Donde aparecen ciertos hechos misteriosos III.—En el que se refiere una historia extraña IV.—En el que se cruza por un terreno peligroso V.—En el cual el misterio aumenta considerablementeVI.—En el que figuran tres aes mayúsculas VII.—El misterioso extranjeroVIII.—En el que se habla la verdadIX.—La casa del silencioX.—El hombre de los secretosXI.—En el que se explica el peligro de Mabel BlairXII.—El señor Ricardo DawsonXIII.—Se revela el secreto de Burton BlairXIV.—La opinión de un peritoXV.—Ciertas cosas que descubrimos en MayvillXVI.—En el que se confirman dos hechos curiososXVII.—Que se refiere puramente a un desconocidoXVIII.—Las encrucijadas de OwstonXIX.—En el que se encuentra un rastroXX.—La lectura del registroXXI.—Peor que la muerte.XXII.—El misterio de una aventura nocturnaXXIII.—Que es en muchos conceptos asombrosoXXIV.—Terrible revelaciónXXV.—El nombre sagradoXXVI.—Frente a frente XXVII.—Las instrucciones de su Eminencia XXVIII.—Descripción de un descubrimiento asombroso XXIX.—En el que se refiere una historia extraña XXX.—El móvil y la moral     Conclusión

DEL AUTOR AL LECTOR 

En estos tiempos modernos, de agitada precipitación y grandes combinaciones, cuando el origen de familia no tiene valor alguno, las fortunas se hacen en un día, y las reputaciones se pierden en una hora, los secretos de los hombres son, algunas veces, muy extraños. Uno de éstos es el que revelo en este libro; uno que será, aseguro anticipadamente, enigmático y sorprendente para el lector. El misterio ha sido tomado de la vida diaria, y hasta hoy la verdad concerniente a él ha sido considerada estrictamente confidencial por las personas mencionadas aquí, aun cuando ahora me han permitido que haga públicas estas notables circunstancias.


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Dominio público
221 págs. / 6 horas, 27 minutos / 66 visitas.

Publicado el 20 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

La ciudad condenada

John R. Carling


Novela, Romance, Histórico, Judío, Romano


Obra original: The Doomed City – John R. Carling, 1910. En dominio público.

Edición: Traducción independiente realizada por Fernando Guzmán. (CC BY 4.0).





CAPÍTULO I

UNA BODA MISTERIOSA


La luz púrpura del atardecer había caído sobre la costa siria cuando Crispo, con paso rápido y oscilante, recorría la bien trazada calzada que conducía hacia el sur, a la majestuosa ciudad de Cesarea, capital romana de Judea.


Evidentemente amaba el ejercicio de caminar, pues, si lo hubiera deseado, podría haber cabalgado: a una distancia respetuosa lo seguía, conducido por un par de esclavos, su rheda de dos caballos, un carro de viaje de bronce esculpido, provisto de toldo de cuero y cortinajes de seda, que contenía el equipaje necesario (llamado con propiedad impedimenta por los romanos) que un hombre de gustos sencillos requeriría en un largo trayecto.


Crispo, de unos veinticinco años, tenía una figura poderosa y a la vez graciosa, ojos de un gris profundo, cabello rizado de tono bronceado y un rostro hermoso, tan nítido como si hubiera sido esculpido en mármol; un semblante cuya pureza de tez hablaba de pureza de vida —virtud rara en aquella época—; un rostro cuya mirada ardiente y aguda prometía que su dueño había nacido para alcanzar distinción, si es que no la había alcanzado ya. “Un romano antiguo”, se diría al verlo, pues aún se aferraba al uso de la majestuosa toga, que en el primer siglo estaba siendo rápidamente sustituida por la túnica griega; además, el anillo en su dedo no era de oro, sino de hierro, conforme a la antigua costumbre.



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324 págs. / 9 horas, 27 minutos / 64 visitas.

Publicado el 11 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

Mujer amparada

Viña Delmar


Novela


CAPÍTULO 1

Alguien venía por el sendero. Ese alguien era Hubert. La señora Scott lo vio y le dijo a su hijo:

—Aquí viene tu papá.

Su tono fue el de quien dice: “Todos tienen una cruz que cargar”. El joven Hubert agarró una revista de entre las muchas que había sobre la mesa. La señora Scott abandonó su cómodo sillón junto a la chimenea y se sentó en el escritorio. Se puso a revisar con cuidado el recibo del teléfono.

Hubert Scott entró con su llave y cerró la puerta con un golpe. Se detuvo en el vestíbulo, dejó el abrigo y el sombrero en el pasamanos, y esperó a que su familia lo saludara. Nadie dijo nada. Tampoco se sorprendió ni se sintió herido. Cada noche, desde hacía nueve años, había esperado en ese mismo lugar oír a su familia decirle “hola”. Siempre era él quien hablaba primero.

—Hola —dijo.

El joven Hubert respondió “hola” sin levantar la vista de la revista. La señora Scott ni parpadeó. El recibo del teléfono tenía toda su atención.

—Esto parece una morgue. ¿Qué hacen ustedes todo el día? ¿Sentarse y aparentar sabiduría?


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222 págs. / 6 horas, 29 minutos / 63 visitas.

Publicado el 2 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.

La muchacha del Limberlost

Gene Stratton-Porter


Novela, Drama emocional, Crecimiento personal


Prefacio

Publicada en 1909, La muchacha del Limberlost surgió en una época en que gran parte de los humedales y bosques de Indiana, Estados Unidos, comenzaban a desaparecer debido al avance industrial y agrícola. Su autora, Gene Stratton-Porter, conocía profundamente aquellos paisajes porque pasó años explorándolos y estudiando su flora y fauna.

La novela refleja tanto la sensibilidad naturalista de comienzos del siglo XX como los cambios sociales de la época: la educación femenina, las diferencias de clase y la búsqueda de independencia personal. El Limberlost, inspirado en un pantano real de Indiana, terminó convirtiéndose en uno de los escenarios más recordados de la literatura estadounidense sobre la naturaleza.

En las bastas profundidades del Limberlost —un bosque pantanoso lleno de luz dorada, insectos raros y senderos ocultos— una joven llamada Elnora Comstock busca abrirse camino entre la pobreza, la soledad y el deseo de encontrar un lugar en el mundo. Mientras la naturaleza le enseña paciencia, fortaleza y belleza, Elnora descubre también los misterios del amor, el dolor y el crecimiento del alma.


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378 págs. / 11 horas, 2 minutos / 74 visitas.

Publicado el 7 de junio de 2026 por Fernando Guzmán.

La melodía del terror

Edgar Wallace


Novela, Suspenso, Misterio


 CAPÍTULO I

EL AFICIONADO ROMPECAJAS



La noche del 27 de mayo de 1925, la oficina de Gilderheim, Pascoe y Compañía, comerciantes de diamantes de Little Hatton Garden, no presentó nada fuera de lo común para el agente de policía que patrullaba la zona y que examinó la cerradura y probó la puerta en el curso ordinario de su deber. Hasta las nueve de la noche la oficina había estado ocupada por el señor Gilderheim y su principal empleado, y un oficial de paisano, cuya labor consistía en investigar sucesos inusuales, consideró que la luz encendida en la ventana del primer piso entraba dentro de sus atribuciones y subió para descubrir la razón de aquella presencia. El día 27 había caído en sábado, y era habitual que las oficinas de Hatton Garden quedaran vacías de empleados y propietarios a más tardar a las tres de la tarde.

El señor Gilderheim, un caballero afable, se sintió aliviado al descubrir que el golpe en la puerta que lo había hecho acudir, aferrando un revólver en el bolsillo por si ocurría algún accidente, no producía aventura más alarmante que una conversación con un oficial de policía a quien conocía. Explicó que aquel día había recibido un cargamento de diamantes procedente de una casa de Ámsterdam y que estaba clasificando las piedras antes de retirarse por la noche; y, tras algunas bromas sobre la tentación que sesenta mil libras en diamantes ofrecían al inescrupuloso “hijo de las tinieblas”, el oficial se marchó.

A las nueve cuarenta, el señor Gilderheim guardó las joyas en su gran caja fuerte, ante la cual ardía día y noche una lámpara eléctrica, y acompañado de su empleado abandonó el número 93 de Little Hatton Garden y caminó en dirección a Holborn.


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136 págs. / 3 horas, 59 minutos / 46 visitas.

Publicado el 30 de junio de 2026 por Fernando Guzmán.

Mayerling

ClaudeAnet


Novela


PRÓLOGO

Era una amplia estancia, de techo alto y ricamente amueblada. Sus dos ventanas daban a un parque cuyos altos árboles se alzaban demasiado cerca de la casa. Un biombo apenas lograba aislar del resto de la habitación la cama, colocada en el centro, donde yacía una joven. Su cabello castaño, cuidadosamente trenzado y extendido sobre la almohada, formaba una especie de aureola alrededor de su cabeza. Su rostro, aunque contraído por el dolor, conservaba belleza; las cejas fruncidas dibujaban una línea recta. De sus labios finos y bien delineados escapaba, de vez en cuando, un gemido, y bajo la sábana que la cubría se adivinaba cómo su cuerpo se tensaba.

Junto a la cama permanecía un grupo de personas atentas: un anciano vestido de frac, con una condecoración prendida en la solapa; un hombre más joven, de expresión inteligente, con bata blanca; y dos enfermeras. En la hora en que toda mujer, herida en su cuerpo y en su pudor, tiene derecho a permanecer sola, varias personas rodeaban a aquella mujer que sufría. Pertenecía, en efecto, a una casta en la que ni el dolor ni la alegría podían mantenerse en secreto, y la emperatriz de Austria, Isabel, de apenas veinte años, estaba obligada a dar a luz en público.

Junto a una de las ventanas se encontraba un hombre bajo y rechoncho, de piernas cortas: Su Alteza Imperial y Real, el archiduque Raniero. Conversaba en voz baja con el consejero íntimo Carlos Fernando, conde de Buol-Schauenstein. Otros tres personajes, vestidos con uniforme, contemplaban en silencio el parque y sus avenidas rectas, ya cubiertas por las sombras del atardecer. Dos damas, sentadas en un rincón, cuchicheaban entre sí.


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169 págs. / 4 horas, 57 minutos / 25 visitas.

Publicado el 26 de julio de 2026 por Fernando Guzmán.

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