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editor: Fernando Guzmán etiqueta: Novela


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El árbol de la ciencia

Pío Baroja


Novela


 PRIMERA PARTE   La vida de un estudiante en Madrid.


I  ANDRÉS HURTADO COMIENZA LA CARRERA

Serían las diez de la mañana de un día de octubre. En el patio de la Escuela de Arquitectura, grupos de estudiantes esperaban a que se abriera la clase. De la puerta de la calle de los Estudios que daba a este patio, iban entrando muchachos jóvenes que, al encontrarse reunidos, se saludaban, reían y hablaban.

Por una de estas anomalías clásicas de España, aquellos estudiantes que esperaban en el patio de la Escuela de Arquitectura, no eran arquitectos del porvenir, sino futuros médicos y farmacéuticos. La clase de Química general del año preparatorio de Medicina y Farmacia se daba en esta época en una antigua capilla del Instituto de San Isidro convertida en clase, y ésta tenía su entrada por la Escuela de Arquitectura.

La cantidad de estudiantes y la impaciencia que demostraban por entrar en el aula se explicaba fácilmente por ser aquél, primer día de curso y del comienzo de la carrera. Ese paso del bachillerato al estudio de facultad siempre da al estudiante ciertas ilusiones, le hace creerse más hombre, que su vida ha de cambiar.

Andrés Hurtado, algo sorprendido de verse entre tanto compañero, miraba atentamente arrimado a la pared la puerta de un ángulo del patio por donde tenían que pasar. Los chicos se agrupaban delante de aquella puerta como el público a la entrada de un teatro.

Andrés seguía apoyado en la pared, cuando sintió que le agarraban del brazo y le decían:


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Dominio público
204 págs. / 5 horas, 57 minutos / 986 visitas.

Publicado el 21 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

La pequeña casa en Allington

Anthony Trollope


Novela


 Capítulo 1

El señor de Allington

Por supuesto, había una Casa Grande en Allington. ¿De qué otro modo podría haber existido una Casa Pequeña? Nuestra historia, como su nombre indica, tendrá sus vínculos más estrechos con quienes vivían en el menos digno de ambos domicilios; pero también guardará relación con el más distinguido, y será conveniente que, en primera instancia, dedique unas palabras a la Casa Grande y a su propietario.

Los señores de Allington lo habían sido desde que se tiene noticia en Inglaterra de tales hacendados, al menos tal y como se conocen hoy. De padre a hijo, de tío a sobrino y, en una ocasión, de primo segundo a primo segundo, el cetro había descendido en la familia de los Dale; y los acres habían permanecido intactos, aumentando en valor y no disminuyendo en número, pese a no estar protegidos por ningún mayorazgo ni por una dosis asombrosa de prudencia o sabiduría. Las tierras de los Dale de Allington habían sido colindantes con la parroquia de Allington durante algunos siglos; y aunque, como he dicho, la estirpe de los señores no había poseído una discreción sobrehumana, y quizá no se había guiado en su paso por la vida por principios muy definidos, había habido en ellos tal adhesión a una ley sagrada que ni un solo acre de la propiedad se había separado jamás de las manos del señor de turno.


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Dominio público
781 págs. / 22 horas, 47 minutos / 92 visitas.

Publicado el 2 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.

El monstruo de metal

Abraham Merritt


Novela, Ciencia ficción


Obra original: The Metal Monster, 1930, en dominio públicoTraductor al español: Artifacs, 2021, CC-BY-NC-SA 4.0.




PRÓLOGO
Antes de que la narración que sigue fuese puesta en mis manos, nunca había visto al Dr. Walter T. Goodwin, su autor.
Cuando la Asociación Internacional de Ciencias me entregó el manuscrito que revela sus aventuras entre las prehistóricas ruinas de Nan-Matal (La Fuente Lunar) en las Carolinas para que yo lo editara y lo revisara a fin de cumplir con los requisitos de una presentación popular, el Dr. Goodwin había dejado América. Él había explicado que seguía demasiado conmovido, demasiado deprimido, para poder recordar experiencias que inevitablemente debían llevar consigo renovados recuerdos de aquellos a quienes amaba tan bien y de quienes, sentía él, estaba separado con toda probabilidad para siempre.
Yo tenía entendido que había ido a alguna parte remota de Asia para realizar ciertos estudios botánicos y, por tanto, fue con la más viva sorpresa e interés que recibí una citación del presidente de la Asociación para encontrarme con el Dr. Goodwin en un lugar y hora designados.
A través de mi detenido estudio de los artículos de La Fuente Lunar, me había formado una imagen mental de su escritor. También había leído esos volúmenes de investigación botánica que lo habían colocado muy por encima de todos los demás científicos estadounidenses en este campo, deduciendo de su curiosa mezcla de observaciones extremadamente técnicas y descripciones minuciosamente precisas, aunque extraordinariamente poéticas, pistas para ampliar mi imagen de él. Me complació descubrir que había dibujado una bastante buena.
El hombre que me presentó el presidente de la Asociación era robusto, bien formado, un poco por debajo de la media. Tenía una frente ancha, pero lo bastante baja para que me recordara un poco al difunto mago eléctrico Steinmetz.


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Creative Commons
272 págs. / 7 horas, 56 minutos / 76 visitas.

Publicado el 16 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

Sombras acechantes

William Le Queux


Novela, Detectives, Crimen


Obra original: Poison Shadows – Wiliam Le Queux, 1927. 

Edición: Traducción por Fernando Guzmán, 2025. 

Nota legal: La obra original en inglés está en dominio público. Esta obra derivada se distribuye bajo licencia Creative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0).




I. Un alma en venta

—Tienes que ser firme, Gordon. No importa en lo más mínimo si Sibell lo ama o lo detesta. Tiene que casarse con él, de lo contrario ambos vamos a acabar en la ruina. Así que nada de discusiones. ¿Estás de acuerdo? —preguntó la mujer.

—Por supuesto que estoy de acuerdo, querida Etta. Pero mi pupila es terca y se niega rotundamente a volver a verlo —respondió el hombre calvo y deforme que estaba junto a Lady Wyndcliffe, en la ventana del salón privado que daba a las arenas doradas y el mar veraniego frente al Grand Hotel, en la Digue de Knocke, en la costa belga.

—¡Qué tontería! ¡Hay que hacerla entrar en razón! —replicó la mujer esbelta, de cabello oscuro y rostro atractivo, vestida con un vaporoso vestido a rayas azules que delataba discretamente a la modista parisina.—Otway es simpático, sí, pero no tiene un centavo, mientras que Gretton heredó más de medio millón de su padre, quien hizo un buen negocio con lana durante la guerra y gracias a eso llegó a ser alcalde de Bradford. Gussie es medio tonto, pero eso nos conviene. Ambos necesitamos dinero con urgencia. Y hasta ahora he jugado bien mis cartas: él está loco por ella. Solo hay que deshacerse de Otway a toda costa. Un joven médico sin recursos no sirve para Sibell.

—Estoy de acuerdo con cada palabra —dijo el extraño jorobado, Gordon Routh, con su voz aguda y chillona—. Tú y yo hemos hecho muchos negocios que nos han resultado satisfactorios, y ahora, ¿no es curioso que estemos negociando el futuro de la chica?


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249 págs. / 7 horas, 17 minutos / 75 visitas.

Publicado el 8 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

El código del crimen

William Le Queux


Novela, Thriller


PREFACIO



El Código del Crimen es una obra representativa del ingenio de William Le Queux, uno de los pioneros del suspense y de la literatura de intriga internacional.

La Estructura del Misterio En esta novela, Le Queux teje una red de secretos que se aleja de la violencia caótica para centrarse en un proceso narrativo claro y meticulosamente estructurado. La trama avanza como un sofisticado rompecabezas intelectual, donde la resolución del conflicto no depende de giros perturbadores, sino de la deducción lógica, la observación aguda y el desciframiento de enigmas complejos —como criptogramas musicales y mensajes ocultos a plena vista—.

El autor transporta al lector a través de la Europa de principios del siglo XX, contrastando la aparente tranquilidad de los elegantes salones aristocráticos con la tensión que se respira en los pasillos de los trenes nocturnos que cruzan el continente, desde Calais hasta Constantinopla. Es un mundo donde la alta sociedad convive con secretos inconfesables, joyas desaparecidas y alianzas ocultas.

El verdadero atractivo de esta historia reside en su capacidad para mantener la intriga a través de la agudeza mental de sus personajes y la elegancia de su prosa. Es una invitación a desentrañar un misterio clásico paso a paso, ideal para quienes disfrutan de las tramas bien hiladas donde el orden, el análisis y la razón terminan por imponerse al desconcierto inicial.


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233 págs. / 6 horas, 49 minutos / 39 visitas.

Publicado el 28 de agosto de 2026 por Fernando Guzmán.

Una era de cristal

W. H.Hudson


Novela, Ciencia ficción


PREFACIO

Los romances del futuro, por muy fantásticos que sean, despiertan en la mayoría de nosotros un interés permanente, aunque leve, ya que nacen de un sentimiento muy común: una sensación de insatisfacción con el orden existente, combinada con una fe vaga o una esperanza en uno mejor que vendrá. La imagen que se nos presenta es falsa; la sabíamos que sería falsa antes incluso de verla, ya que no podemos imaginar lo desconocido más de lo que podemos construir sin materiales. Nuestra atmósfera mental nos rodea y nos encierra como nuestra propia piel; nadie puede presumir de haber escapado de esa prisión. El vasto y desmesurado panorama se extiende ante nosotros, pero, como añade tristemente el poeta, "nubes y tinieblas reposan sobre él". Sin embargo, no podemos suprimir toda curiosidad, ni dejar de preguntarnos unos a otros: ¿cuál es tu sueño, tu ideal? ¿Cuál es tu Noticias del Aquí y Ahora, o más bien, cuál es el resultado del pequeño empujón que tu mano ha dado al viejo juguete de cartón con una docena de cristales de colores como contenido? Y, lo más importante de todo, ¿puedes presentarlo en forma de narrativa o romance que me permita pasar una hora de ocio sin aburrimiento? ¿Cómo, por ejemplo, se compara con otros libros proféticos en la estantería?


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162 págs. / 4 horas, 44 minutos / 107 visitas.

Publicado el 13 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.

El cuarto rojo

William Le Queux


Novela, Misterio, Suspenso, Detectives


Prefacio


En el corazón de esta novela se esconde una habitación donde convergen los secretos, las sospechas y los temores de una época marcada por la intriga. El cuarto rojo nos introduce en un mundo donde nada es lo que parece, y donde cada sombra proyectada sobre la pared puede ser el eco de una conspiración. William Le Queux, maestro del suspense y pionero del espionaje literario, nos guía por pasillos de incertidumbre, revelando poco a poco los hilos que conectan la ambición, el peligro y la verdad.

Esta obra, publicada en 1909, conserva intacta su capacidad de inquietar y fascinar, como si el cuarto aún estuviera esperando que alguien se atreva a entrar.



Capítulo Uno

Tres hombres inquisitivos




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200 págs. / 5 horas, 50 minutos / 106 visitas.

Publicado el 25 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.

La ciudad condenada

John R. Carling


Novela, Romance, Histórico, Judío, Romano


Obra original: The Doomed City – John R. Carling, 1910. En dominio público.

Edición: Traducción independiente realizada por Fernando Guzmán. (CC BY 4.0).





CAPÍTULO I

UNA BODA MISTERIOSA


La luz púrpura del atardecer había caído sobre la costa siria cuando Crispo, con paso rápido y oscilante, recorría la bien trazada calzada que conducía hacia el sur, a la majestuosa ciudad de Cesarea, capital romana de Judea.


Evidentemente amaba el ejercicio de caminar, pues, si lo hubiera deseado, podría haber cabalgado: a una distancia respetuosa lo seguía, conducido por un par de esclavos, su rheda de dos caballos, un carro de viaje de bronce esculpido, provisto de toldo de cuero y cortinajes de seda, que contenía el equipaje necesario (llamado con propiedad impedimenta por los romanos) que un hombre de gustos sencillos requeriría en un largo trayecto.


Crispo, de unos veinticinco años, tenía una figura poderosa y a la vez graciosa, ojos de un gris profundo, cabello rizado de tono bronceado y un rostro hermoso, tan nítido como si hubiera sido esculpido en mármol; un semblante cuya pureza de tez hablaba de pureza de vida —virtud rara en aquella época—; un rostro cuya mirada ardiente y aguda prometía que su dueño había nacido para alcanzar distinción, si es que no la había alcanzado ya. “Un romano antiguo”, se diría al verlo, pues aún se aferraba al uso de la majestuosa toga, que en el primer siglo estaba siendo rápidamente sustituida por la túnica griega; además, el anillo en su dedo no era de oro, sino de hierro, conforme a la antigua costumbre.



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324 págs. / 9 horas, 27 minutos / 66 visitas.

Publicado el 11 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

La melodía del terror

Edgar Wallace


Novela, Suspenso, Misterio


 CAPÍTULO I

EL AFICIONADO ROMPECAJAS



La noche del 27 de mayo de 1925, la oficina de Gilderheim, Pascoe y Compañía, comerciantes de diamantes de Little Hatton Garden, no presentó nada fuera de lo común para el agente de policía que patrullaba la zona y que examinó la cerradura y probó la puerta en el curso ordinario de su deber. Hasta las nueve de la noche la oficina había estado ocupada por el señor Gilderheim y su principal empleado, y un oficial de paisano, cuya labor consistía en investigar sucesos inusuales, consideró que la luz encendida en la ventana del primer piso entraba dentro de sus atribuciones y subió para descubrir la razón de aquella presencia. El día 27 había caído en sábado, y era habitual que las oficinas de Hatton Garden quedaran vacías de empleados y propietarios a más tardar a las tres de la tarde.

El señor Gilderheim, un caballero afable, se sintió aliviado al descubrir que el golpe en la puerta que lo había hecho acudir, aferrando un revólver en el bolsillo por si ocurría algún accidente, no producía aventura más alarmante que una conversación con un oficial de policía a quien conocía. Explicó que aquel día había recibido un cargamento de diamantes procedente de una casa de Ámsterdam y que estaba clasificando las piedras antes de retirarse por la noche; y, tras algunas bromas sobre la tentación que sesenta mil libras en diamantes ofrecían al inescrupuloso “hijo de las tinieblas”, el oficial se marchó.

A las nueve cuarenta, el señor Gilderheim guardó las joyas en su gran caja fuerte, ante la cual ardía día y noche una lámpara eléctrica, y acompañado de su empleado abandonó el número 93 de Little Hatton Garden y caminó en dirección a Holborn.


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136 págs. / 3 horas, 59 minutos / 48 visitas.

Publicado el 30 de junio de 2026 por Fernando Guzmán.

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