Textos más populares este mes publicados por Fernando Guzmán | pág. 3

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editor: Fernando Guzmán


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La muchacha del Limberlost

Gene Stratton-Porter


Novela, Drama emocional, Crecimiento personal


Prefacio

Publicada en 1909, La muchacha del Limberlost surgió en una época en que gran parte de los humedales y bosques de Indiana, Estados Unidos, comenzaban a desaparecer debido al avance industrial y agrícola. Su autora, Gene Stratton-Porter, conocía profundamente aquellos paisajes porque pasó años explorándolos y estudiando su flora y fauna.

La novela refleja tanto la sensibilidad naturalista de comienzos del siglo XX como los cambios sociales de la época: la educación femenina, las diferencias de clase y la búsqueda de independencia personal. El Limberlost, inspirado en un pantano real de Indiana, terminó convirtiéndose en uno de los escenarios más recordados de la literatura estadounidense sobre la naturaleza.

En las bastas profundidades del Limberlost —un bosque pantanoso lleno de luz dorada, insectos raros y senderos ocultos— una joven llamada Elnora Comstock busca abrirse camino entre la pobreza, la soledad y el deseo de encontrar un lugar en el mundo. Mientras la naturaleza le enseña paciencia, fortaleza y belleza, Elnora descubre también los misterios del amor, el dolor y el crecimiento del alma.


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378 págs. / 11 horas, 2 minutos / 77 visitas.

Publicado el 7 de junio de 2026 por Fernando Guzmán.

Sombras acechantes

William Le Queux


Novela, Detectives, Crimen


Obra original: Poison Shadows – Wiliam Le Queux, 1927. 

Edición: Traducción por Fernando Guzmán, 2025. 

Nota legal: La obra original en inglés está en dominio público. Esta obra derivada se distribuye bajo licencia Creative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0).




I. Un alma en venta

—Tienes que ser firme, Gordon. No importa en lo más mínimo si Sibell lo ama o lo detesta. Tiene que casarse con él, de lo contrario ambos vamos a acabar en la ruina. Así que nada de discusiones. ¿Estás de acuerdo? —preguntó la mujer.

—Por supuesto que estoy de acuerdo, querida Etta. Pero mi pupila es terca y se niega rotundamente a volver a verlo —respondió el hombre calvo y deforme que estaba junto a Lady Wyndcliffe, en la ventana del salón privado que daba a las arenas doradas y el mar veraniego frente al Grand Hotel, en la Digue de Knocke, en la costa belga.

—¡Qué tontería! ¡Hay que hacerla entrar en razón! —replicó la mujer esbelta, de cabello oscuro y rostro atractivo, vestida con un vaporoso vestido a rayas azules que delataba discretamente a la modista parisina.—Otway es simpático, sí, pero no tiene un centavo, mientras que Gretton heredó más de medio millón de su padre, quien hizo un buen negocio con lana durante la guerra y gracias a eso llegó a ser alcalde de Bradford. Gussie es medio tonto, pero eso nos conviene. Ambos necesitamos dinero con urgencia. Y hasta ahora he jugado bien mis cartas: él está loco por ella. Solo hay que deshacerse de Otway a toda costa. Un joven médico sin recursos no sirve para Sibell.

—Estoy de acuerdo con cada palabra —dijo el extraño jorobado, Gordon Routh, con su voz aguda y chillona—. Tú y yo hemos hecho muchos negocios que nos han resultado satisfactorios, y ahora, ¿no es curioso que estemos negociando el futuro de la chica?


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249 págs. / 7 horas, 17 minutos / 74 visitas.

Publicado el 8 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

Entre las Islas Shoals

Celia Thaxter


Crónica, Lírica, Antropológico


Obra original: Among the Isles of Shoals - Celia Thaxter, 1873.

Edición: Traducción y prefacio editorial por Fernando Guzmán, CC0. La presente edición se ofrece como contribución editorial abierta, libre de restricciones de uso.


Prefacio Editorial


En 1873, la escritora estadounidense Celia Thaxter publicó Among the Isles of Shoals, una obra que pronto se convirtió en su libro más reconocido. Nacida y criada en las pequeñas islas frente a la costa de Nueva Inglaterra, Thaxter convirtió sus recuerdos y observaciones en una crónica poética y entrañable de la vida isleña.


El texto, que había aparecido primero en la revista The Atlantic Monthly, fue recibido con entusiasmo por figuras de la talla de Charles Dickens, quien lo calificó de “admirable”, y por el periodista Horace Greeley, quien lo consideró “lo mejor en prosa que había leído en mucho tiempo”. Su éxito fue tal que se vendió en ediciones populares en estaciones de tren, convirtiéndose en un retrato cultural accesible para el público de la época.


Más que una guía o un tratado histórico, este libro es un canto a la naturaleza y a la vida sencilla: describe tormentas, naufragios, paisajes marinos y la cotidianidad de los pescadores con una sensibilidad poética que refleja la doble vocación de Thaxter como narradora y poeta. Sus páginas transmiten tanto la dureza como la belleza de habitar un espacio aislado, donde la naturaleza dicta el ritmo de la existencia.


Para el lector hispanohablante contemporáneo, Among the Isles of Shoals ofrece una ventana al siglo XIX norteamericano, a la vez que conserva un carácter atemporal. Es un testimonio de cómo la literatura puede convertir un rincón geográfico en un símbolo universal de resistencia, contemplación y pertenencia.


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Dominio público
125 págs. / 3 horas, 40 minutos / 40 visitas.

Publicado el 12 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

La tibieza del río

Melba Guariglia


Poesía




POÉTICA

el poema moldea significados

talla el centro

cincela uno o dos tópicos

vacila

se escucha el peso de un lápiz

el zigzag natural

la onda expansiva

de un río invisible

tersa sitios pretéritos

claros infiernos

y la magia apenas aparece

es un pájaro aturdido

apresado en el umbral del vuelo



IN POÉTICA

no hay estilo de zanjar distancias

en la hondura de la hoja

ni vertiente que revele

la piel besada por la pluma húmeda

el lazo que lo une a otro universo

pequeño como un punto

imprescindible

un verso alterado por la prisa

de unirse

al cauce de otra mirada

no hay forma ni adjetivo

ni cercano epíteto que salve

ni tipografía que imprima o sacie

el ligero caudal bajo los puentes

un manantial que ansiamos beber

tan próximo y puro

como un cielo



PROPÓSITO

jirones

rato escaso de caricias

mano de cartas delebles

ya todo está escrito

mañana blanquearé los muros

restos del derrumbe

a doble tinta

rojo el cabello

entonces

me acostaré con cualquier palabra

por amor


FATAL

un párrafo

salto

paréntesis

desafío mortal

en el suspenso de la cima

un equilibrio donde mirarme

en lucha con el trapecio

un abismo

donde callar

mi destino de acróbata



NACIMIENTO

escribir

una forma de estar concebida

romper aguas

diluvio en el modo de no ser

y haber sido humano intento

lenguaje arrullado


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4 págs. / 7 minutos / 47 visitas.

Publicado el 2 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.

El tesoro misterioso

William Le Queux


Novela, Detectives


Traducido en Buenos Aires, 1909

INDICE


I.—El desconocido de Manchester II.—Donde aparecen ciertos hechos misteriosos III.—En el que se refiere una historia extraña IV.—En el que se cruza por un terreno peligroso V.—En el cual el misterio aumenta considerablementeVI.—En el que figuran tres aes mayúsculas VII.—El misterioso extranjeroVIII.—En el que se habla la verdadIX.—La casa del silencioX.—El hombre de los secretosXI.—En el que se explica el peligro de Mabel BlairXII.—El señor Ricardo DawsonXIII.—Se revela el secreto de Burton BlairXIV.—La opinión de un peritoXV.—Ciertas cosas que descubrimos en MayvillXVI.—En el que se confirman dos hechos curiososXVII.—Que se refiere puramente a un desconocidoXVIII.—Las encrucijadas de OwstonXIX.—En el que se encuentra un rastroXX.—La lectura del registroXXI.—Peor que la muerte.XXII.—El misterio de una aventura nocturnaXXIII.—Que es en muchos conceptos asombrosoXXIV.—Terrible revelaciónXXV.—El nombre sagradoXXVI.—Frente a frente XXVII.—Las instrucciones de su Eminencia XXVIII.—Descripción de un descubrimiento asombroso XXIX.—En el que se refiere una historia extraña XXX.—El móvil y la moral     Conclusión

DEL AUTOR AL LECTOR 

En estos tiempos modernos, de agitada precipitación y grandes combinaciones, cuando el origen de familia no tiene valor alguno, las fortunas se hacen en un día, y las reputaciones se pierden en una hora, los secretos de los hombres son, algunas veces, muy extraños. Uno de éstos es el que revelo en este libro; uno que será, aseguro anticipadamente, enigmático y sorprendente para el lector. El misterio ha sido tomado de la vida diaria, y hasta hoy la verdad concerniente a él ha sido considerada estrictamente confidencial por las personas mencionadas aquí, aun cuando ahora me han permitido que haga públicas estas notables circunstancias.


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Dominio público
221 págs. / 6 horas, 27 minutos / 66 visitas.

Publicado el 20 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

La pequeña casa en Allington

Anthony Trollope


Novela


 Capítulo 1

El señor de Allington

Por supuesto, había una Casa Grande en Allington. ¿De qué otro modo podría haber existido una Casa Pequeña? Nuestra historia, como su nombre indica, tendrá sus vínculos más estrechos con quienes vivían en el menos digno de ambos domicilios; pero también guardará relación con el más distinguido, y será conveniente que, en primera instancia, dedique unas palabras a la Casa Grande y a su propietario.

Los señores de Allington lo habían sido desde que se tiene noticia en Inglaterra de tales hacendados, al menos tal y como se conocen hoy. De padre a hijo, de tío a sobrino y, en una ocasión, de primo segundo a primo segundo, el cetro había descendido en la familia de los Dale; y los acres habían permanecido intactos, aumentando en valor y no disminuyendo en número, pese a no estar protegidos por ningún mayorazgo ni por una dosis asombrosa de prudencia o sabiduría. Las tierras de los Dale de Allington habían sido colindantes con la parroquia de Allington durante algunos siglos; y aunque, como he dicho, la estirpe de los señores no había poseído una discreción sobrehumana, y quizá no se había guiado en su paso por la vida por principios muy definidos, había habido en ellos tal adhesión a una ley sagrada que ni un solo acre de la propiedad se había separado jamás de las manos del señor de turno.


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Dominio público
781 págs. / 22 horas, 47 minutos / 90 visitas.

Publicado el 2 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.

Mujer amparada

Viña Delmar


Novela


CAPÍTULO 1

Alguien venía por el sendero. Ese alguien era Hubert. La señora Scott lo vio y le dijo a su hijo:

—Aquí viene tu papá.

Su tono fue el de quien dice: “Todos tienen una cruz que cargar”. El joven Hubert agarró una revista de entre las muchas que había sobre la mesa. La señora Scott abandonó su cómodo sillón junto a la chimenea y se sentó en el escritorio. Se puso a revisar con cuidado el recibo del teléfono.

Hubert Scott entró con su llave y cerró la puerta con un golpe. Se detuvo en el vestíbulo, dejó el abrigo y el sombrero en el pasamanos, y esperó a que su familia lo saludara. Nadie dijo nada. Tampoco se sorprendió ni se sintió herido. Cada noche, desde hacía nueve años, había esperado en ese mismo lugar oír a su familia decirle “hola”. Siempre era él quien hablaba primero.

—Hola —dijo.

El joven Hubert respondió “hola” sin levantar la vista de la revista. La señora Scott ni parpadeó. El recibo del teléfono tenía toda su atención.

—Esto parece una morgue. ¿Qué hacen ustedes todo el día? ¿Sentarse y aparentar sabiduría?


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222 págs. / 6 horas, 29 minutos / 63 visitas.

Publicado el 2 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.

Cuento de guerra

Xosé Ramón Barreiro Fernández


Cuento, Francesada, Galicia


Traducción por Fernando Guzmán 2025


Alrededor de la chimenea del viejo pazo de San Fiz, junto al fuego, en las noches de invierno, mi abuelo Xohan Ramón nos contaba cuentos de luchas, cuentos de guerras, recuerdos de la francesada, que el tío Lourenzo —que había sido cadete de los Reales Ejércitos en sus tiempos jóvenes y luego había comandado una Alarma— le había contado a él, cuando él era como nosotros, en el mismo sitio, alrededor de aquel hogar que era, por la tradición de la casa, el altar donde nos moldeaban el corazón a los de mi casta.
Hoy, en el pazo de San Fiz, ya no arde el fuego en la chimenea ni queda de él más que mis recuerdos. No queda piedra sobre piedra. El desamor de unos y la ruindad de otros deshicieron el pazo y, con el pazo, el hogar.
Uno de aquellos cuentos era de los tiempos de la francesada. Los ejércitos ingleses se retiraban para embarcar a través de La Coruña. Era una retirada trágica... de muerte.
Nuestras Alarmas les ayudaban a salvarse.
El del tío Lourenzo salió para proteger las últimas fuerzas, donde venían los enfermos y los heridos.
En un instante, el ejército gabacho llegó cerca de ellos. Allí no quedaban ya, para luchar, más que unos cuantos hombres de nuestra Alambra; entonces, a la prisa, de cualquier manera, subieron a los heridos a un castro que de allí a poco estaba. Entre aquellos héroes hubo uno que no pudo llegar. La muerte le tenía ya clavadas sus garras: era un alférez galés que moría de dolor y de saudade.
El tío Lourenzo se quedó a su lado; no podía dejar abandonado a aquel hombre que era un hermano de lucha y de cultura, que había venido a ayudarnos y moría por nosotros.
El abuelo Xohan Ramón, cuando nos decía que la Saudade lo era todo para nuestra gente, nos contaba siempre este cuento...
...


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3 págs. / 5 minutos / 44 visitas.

Publicado el 11 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

El hombre de las arañas

Roger D. Aycock


Fantasía, Misterio, Relato


Traducción indepenciente por Fernando Guzmán CC BY4.0-----------------

Con demasiada modestia, creemos, Roger Dee ha intentado sacudirse su indudable parentesco con Saki —ese maestro supremo de la fantasía caprichosa— en esta excursión exuberante y sobrecogedora hacia un reino tan oscuramente misterioso como irresistiblemente encantador.

Las arañas de Adrián quizá te hagan estremecer la piel. Pero predecimos que te agradará Adrián mismo tanto como al señor Marcus, y que te alegrarás de su triunfo.


Probablemente exista más de una manera de curar una trágica adicción al alcohol. Pero el método de Adrián fue tan escalofriante como ver a Medusa sonriendo.


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Cuando el Sr. Marcus —quien durante cuarenta años había vendido artículos de novedad a tiendas de curiosidades y, por lo tanto, había perdido la capacidad de asombro ante la imprevisibilidad humana— regresó a Maysville en el tren de las 8:04 para su semana habitual de ventas en abril, se dirigió de inmediato a la casa de huéspedes de la Sra. Ponder y encontró a Kitty tocando a Delibes en el piano de la sala.

Era casi como volver a casa, pensó el Sr. Marcus con una inusual punzada de nostalgia. Se detuvo un momento en el umbral, con su maleta, el maletín de muestras y su inevitable paquete de libros en la mano, para escuchar.

"Tierna" era la palabra adecuada para describir a Kitty, con su toque fresco y seguro sobre el tema de Delibes, sus claros ojos ciegos y su recogido cabello rubio que apenas rozaba sus hombros. Y desperdiciada, pensó el Sr. Marcus, con toda su belleza y talento relegados a la oscuridad en la lúgubre distinción del hogar de su madre.

Si él fuera treinta años más joven...


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12 págs. / 22 minutos / 38 visitas.

Publicado el 13 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

De la lucha

José Alonso y Trelles


Poesía


No rempuje, compañero:
¡Jué pucha, ni que anduviera
Con dolor en la bastera
Y juyese al entrevero!
Más despacito, aparcero,
Que hay piedras en el camino
No se asuste si me empino,
Que es sólo pa curiosiar;
No le voy a sonsacar
Ni la china ni el destino.

¡Ah pueblero desconfiáo!
Cuando menos se afigura
Que pretiendo alguna achura
De las que le han ofertáo...
Déme por elimináo
Del montón de pretendientes
Que se han afiláo los dientes
Pa prendérsele al turrón...
Soy crioyo sin ambición
Y gáucho de los decentes.

Pa mí no habrá chocolate
Ni migas del presupuesto,
Porque no ando del cabresto
De ningún alto manate.
Gracias si ligo algún mate
Amargo como mi suerte,
Porque a mí bien se me alvierte
Que es al ñudo pretender...
Al paisano, ¡ni que ver!,
Se le háce pitar del juerte.

Güenazo pa las cuchiyas,
Cuando la teta refala,
Y el que es ternero y no bala
Anda asustáo y en cucliyas.
Pa él no son las amariyas
De la burra del Estáo,
Pa él es el duro racáo,
Y el rémington y la lanza,
Y la bala que lo alcanza
Y lo piala de volcáo...

Y todo, ¿pa qué? Pues pá'eso;
Pa que un pueblero ladino
Sospeche, al ver que me empino,
Que quiero sacarle el güeso...
Compañero, guarde el queso,
Que pa que usté se lo coma,
Yo en el bajo y en la loca
Sirvo de... cuajo a la leche...
Conque, amigo, no sospeche,
Que si me empino es en broma.


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1 pág. / 1 minuto / 22 visitas.

Publicado el 13 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

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