Textos más populares esta semana publicados por Francisco A. Baldarena disponibles | pág. 6

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editor: Francisco A. Baldarena textos disponibles


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Invisibilidad

Francisco A. Baldarena


cuento


Exactamente el mismo día que le declaró su amor a Corina y ella le dijo que lo quería apenas como amigo, Tadeo decidió hacerse mago. ¡Y con tantas ilusiones que se había hecho!, pero la respuesta de Corina fue como una patada en el hígado y el inesperado hecho le dio a su vida un giro de ciento ochenta grados. Y aunque el rechazo de Corina tenía todo lo necesario para hacerlo caer en una profunda depresión, o cosa peor, como por ejemplo el suicidio, Tadeo se zambulló de cabeza en los oscuros meandros de la magia. La extraña decisión no tenía como principal intención distraer su mente y así mantener a Corina alejada de sus pensamientos, y mucho menos la de olvidarla totalmente, sino la de ser el medio por el cual conseguir invertir los sentimientos de la muchacha hacia él. 

 Por un buen tiempo en el barrio, poco o nada se supo de él; salía de casa muy temprano y regresaba al oscurecer, pasando todo el día recorriendo bibliotecas y librerías en busca de libros relacionados con el tema. “Pero de magia verdadera”, les aclaraba a los encargados de las bibliotecas o a quien lo atendiera en las librerías, “no de trucos de esos pseudos magos que embroman a los niños, o entretienen a los adultos que aún no han crecido mentalmente y se comen cualquiera. No sé si me entiende”. Y cuando regresaba a su casa, se encerraba en su habitación y, robándole horas al sueño, devoraba con avidez libro tras libro. Meses más tarde, se supo que había viajado al interior del país, y en el barrio enseguida se corrió la voz de que el motivo principal no era conocer otros lugares del país, sino olvidar a Corina. Nada más lejos de la verdad, porque Tadeo había estado viajando a distintas provincias para entrevistarse con curanderos y brujos. Se le había ocurrido que si la magia fallaba, un gualicho infalible no le vendría nada mal. 


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Publicado el 20 de octubre de 2021 por Francisco A. Baldarena .

Antes el Bozal que la Cruz

Francisco A. Baldarena


cuento


En una dimensión paralela.  




Jerusalén, año 33. 

La nave interdimensional se materializa en el desierto. Recién se ha puesto el sol. Secondtime Brudford, único tripulante, vestido de acuerdo a la época, sale de la nave, acciona el dispositivo de invisibilidad, a fin de ocultar la nave, lo guarda debajo de la túnica, que viste para no llamar la atención, y se encamina a Jerusalén. 

 Hay en la ciudad un hombre místico llamado Jesús, al que le ha sido impuesto el uso casi ininterrumpido de un bozal, impidiéndole así el habla; solamente tiene autorización (del gobierno) a cuatro intervalos diarios para sacarse el bozal y alimentarse. Jesús, además de místico, es también carpintero; pero resulta que desde hace veinte años Ikea tiene instalada una fábrica en Jerusalén, noventa por ciento robotizada; por lo tanto, los muebles en el mercado cuestan bien más barato que los hecho a mano —como los fabricados por Jesús—, y el resultado es que, por falta de dinero, el carpintero come una o dos veces al día, y la carpintería, que heredó de su padre, no va ni para adelante ni para atrás. 



Secondtime Brudford llega a Jerusalén, haciéndose pasar por viajero de un país distante, con la misión de convencer a Jesús a acompañarlo a su dimensión. Mientras recorre la ciudad fingiendo ser turista, Secondtime va preguntando a uno y a otro por el místico, hasta que da con un mercader de especias que le da su dirección y, además, detalles de su situación actual (que comparada con lo que había pasado en su dimensión, era el paraíso; información esta que Secondtime omitirá mencionar cuando se encuentre con Jesús).


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Publicado el 21 de enero de 2023 por Francisco A. Baldarena .

La Novia o Algo Así

Francisco A. Baldarena


cuento


Vuelve a llamarlo. La verdad es que: Zulema vuelve a intentar comunicarse con él; cosa que lleva haciendo, sin éxito, desde la mañana. Pero nuevamente el silencio… 


 “¿Con esta van cuántas, diez, quince, veinte veces?” Hace rato que ha perdido la cuenta. 


“No está en el trabajo, ni en el club, ni en el bar y, claro, tampoco en el departamento. ¿Dónde está, entonces, ese hijo de mil puta?” 


Enciende otro cigarrillo con la colilla del que acaba de consumir, y la humareda de las primeras bocanadas forman una niebla azulada que le cubre la cabeza y tras la cual larga una certeza: 


“¡Con otra, seguro! Con una nueva conquista, como hasta el último día de su vida.” 


Piensa en el cuello de Ramiro y aprieta los puños con todas sus fuerzas. 


“¡Ese va a perder hasta el último pelo, pero no las mañas! Ya lo veo en un hospital, antes del último suspiro, agarrándole la mano a una enfermerita tonta; pero rubia y tetona, como al degenerado le gusta.” 

 

 Llena otro vaso con whisky, esta vez sin hielo y sin soda, y evita mirarse en el espejo del aparador, pues al contrario de la enfermera rubia y tetona de su imaginación, ella tiene senos pequeños. Y la sigue: 


 “¿Cuántas veces me prometió que era la última aventura? ¿Cuántas veces me dijo, mirándome a los ojos, el muy caradura, que yo soy la única? ¿Y cuántas veces me juró de manos juntas que ya no está para esos trotes? Y, sin embargo… cuando no es un cabello pegado al sobretodo, es la tapa de un lápiz labial debajo del asiento del auto, o las malditas tarjetitas perfumadas en la guantera del auto. Si hasta parece que el hijo de puta me las hace de propósito.” 

 


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Publicado el 29 de julio de 2021 por Francisco A. Baldarena .

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